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Felipe VI propuso ayer al líder del PSOE como candidato a la Presidencia del Gobierno

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Felipe VI propuso ayer al líder del PSOE como candidato a la Presidencia del Gobierno tras la investidura fallida de julio. Sánchez convocará la semana que viene a Pablo Casado e Inés Arrimadas. Pedro Sánchez incluye a Torra y Bildu en su ronda para lograr la investidura. 

Como era previsible en aras de su neutralidad institucional, el Rey Felipe VI encomendó ayer a Pedro Sánchez la tarea de intentar formar Gobierno, que el líder socialista aceptó pese a que su futuro en La Moncloa pende del inestable hilo del independentismo, el mismo que tumbó sus Presupuestos en febrero y le abocó a una frenética carrera electoral que desembocó en los comicios del 28-A y en la repetición del 10-N. El presidente del Gobierno en funciones justificó su "disposición a aceptar el encargo" en que, a su juicio, no existe alternativa a un Ejecutivo liderado por el PSOE, y anunció que el lunes convocará a los líderes del PP y Cs, Pablo Casado e Inés Arrimadas (no al presidente de Vox, Santiago Abascal, sobre el que ha establecido un cordón sanitario), al tiempo que adelantó que la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, se reunirá con todos los partidos políticos "para ver si podemos contar con una mayoría más amplia". Sánchez también llamará a todos los presidentes autonómicos, incluido Torra.

Que Sánchez acceda a ir a una nueva investidura puede constituir, a priori, una señal de que el candidato socialista confía en escenificar un acuerdo con ERC que le permita conservar la Presidencia. Pero, ¿a qué precio? Los secesionistas exigen una mesa de diálogo entre gobiernos que aborde el supuesto derecho de autodeterminación y la situación de los políticos condenados por sedición, con Junqueras a la cabeza. ERC ha logrado ya importantes concesiones retóricas del PSOE, para quien lo que antes era un "problema de convivencia" ha mutado en "conflicto político", giro del que ayer se jactó el presidente de ERC en el Parlament, Sergi Sabrià, y ha restituido su "reconocimiento institucional" a la Generalitat de Torra, con la que había roto las vías de comunicación tras la anuencia del Govern ante el estallido de violencia en Cataluña. Apenas unas horas tardó Torra en soslayar ese gesto y reclamar a ERC que ejerza la autodeterminación "lo antes posible" y luche por la amnistía de los políticos en prisión.

Tras la primera jornada de consultas, en la que los partidos minoritarios trasladaron al Monarca su rechazo a las posibles cesiones de Sánchez al separatismo, hasta el punto de que el PRC de Revilla, uno de los aliados más sólidos del PSOE, trazó ahí su línea roja al asegurar que no aceptará que los socialistas negocien sobre referendos de independencia ni sobre políticos presos, ayer fue el turno de los grupos mayoritarios, que arreciaron en sus críticas al Gobierno Frankenstein que pergeña Sánchez... Con excepción de Podemos, cuyo líder, Pablo Iglesias, embutido ya el traje de vicepresidenciable apostó por el diálogo con ERC para encontrar "una solución territorial" y aseguró que "nuestra negociación con el PSOE en cuanto al programa de Gobierno va bien", aunque dejó entrever que la investidura difícilmente se producirá antes de fin de año, porque aún "queda mucho por hacer". Un Ejecutivo del que podría formar parte el líder de IU, Alberto Garzón, quien ayer no confirmó ni desmintió que vaya a tomar las riendas de una cartera ministerial. Son "cuestiones que todavía están sin cerrar", afirmó el coordinador general de IU tras su encuentro con el Rey. ¿Quién no niega otorga?

El presidente del PP, Pablo Casado, no usó paños calientes en sus críticas a Sánchez, a quien reprochó su "falta de deferencia" con el Monarca al "autoproclamarse" candidato cuando Felipe VI estaba de viaje a Cuba. Reiteró su voto negativo al líder socialista porque "el PP es la alternativa sistémica al PSOE" y aseguró que "Sánchez ha unido su destino a Junqueras y Puigdemont", por lo que "si fracasa, debe dejar paso", ya que "ha quedado claro que es el bloqueo personificado".

El presidente de Vox, Santiago Abascal, reiteró su rechazo frontal a la investidura de Sánchez porque, a su juicio, un "Gobierno del Frente Popular" constituiría "una declaración de guerra política para muchos españoles", aunque aseguró que respaldaría al Ejecutivo que se comprometa a restablecer "el orden constitucional en Cataluña". Mientras, Inés Arrimadas, que ha asumido temporalmente el liderazgo de Cs, rechazó tajante que sus diez diputados puedan facilitar un Gobierno del que Iglesias sea vicepresidente y reiteró su apuesta por un gran pacto constitucionalista entre PSOE, PP, Cs y Navarra Suma, que aglutinaría 221 escaños.


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