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PNV y EH Bildu exigen beneficios para terroristas de ETA presos a cambio de su apoyo al futuro Gobierno del PSOE

desafio vasco

Los potenciales socios de Pedro Sánchez en el País Vasco exigen más al PSOE. Más competencias, más derechos económicos, políticos y sociales. Más beneficios para los presos de ETA. En definitiva, más poder, incluso para decidir su futuro político al margen del resto de la nación.

PNV y EH Bildu han utilizado el Parlamento autonómico como altavoz para reclamar al Gobierno central que permita establecer un vínculo diferente entre el País Vasco y España para tratarse «de tú a tú». Un modelo basado en la «bilateralidad» que ofrezca un «cauce» para la autodeterminación, o, como las fuerzas nacionalistas lo llaman, el «derecho a decidir». La propuesta ha sido rechazada de plano por PP y PSE pero no por Elkarrekin Podemos, que se ha abstenido.

No deja de ser este último un hecho relevante, sobre todo porque Podemos podría avalar finalmente la inclusión del derecho a decidir en el borrador del nuevo Estatuto vasco. Precisamente, este jueves se ha celebrado en Vizcaya una nueva cumbre del grupo de expertos propuestos por los grupos parlamentarios para dar forma a la norma autonómica. A esta reunión no ha acudido Jaime Ignacio del Burgo, jurista de un PP que presentará un voto particular.

En cualquier caso, ni siquiera hacía falta esperar a la votación para conocer el resultado de la misma, dado que la alianza de PNV y EH Bildu suma mayoría en el Parlamento vasco. Con el beneplácito de los dirigentes nacionalistas del Gobierno vasco, incluido el lendakari, Iñigo Urkullu, ambas formaciones han sacado adelante la enmienda de totalidad que registraron contra una iniciativa del Partido Socialista destinada a poner en valor los logros del Estatuto de Guernica y a reclamar un nuevo Estatuto que cumpla con la legalidad vigente. La propuesta del PSE ha sido rechazada, al igual que las enmiendas que han presentado PP y Elkarrekin Podemos.

El debate que ha tenido lugar esta tarde en Vitoria no es ni mucho menos nuevo, pues no es la primera vez que PNV y Bildu exigen al Gobierno central que abra vías para la autodeterminación. Sin embargo, este se ha producido un momento especialmente delicado a nivel político, principalmente porque el próximo lunes los expertos designados por cada grupo parlamentario —PNV, PSE EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP— registrarán un texto de nuevo estatus que previsiblemente hará mención al derecho a decidir. También planea sobre la Cámara la crisis territorial de Cataluña y el auge de Vox, así como la negociación entre el gabinete de Sánchez y los nacionalistas de cara a la investidura.

«No» del PNV a la unilateralidad

Durante el debate, los dirigentes nacionalistas han advertido al PSOE de que ya no les vale la proposición de un Estado de corte federal, como ha vuelto a defender el socialista José Antonio Pastor. Tampoco que el PSE apoye la culminación del Estatuto de Guernica, lo que según los cálculos del PNV conllevaría el traspaso de más de una treintena de transferencias: «En 40 años no se ha cumplido, ni siquiera con las mayorías absolutas del PSOE», ha denunciado Joseba Egibar, portavoz parlamentario del PNV, que ha incidido en la necesidad de reflejar en el nuevo Estatuto «una visión de país».

«No se trata de convivir, se trata de coexistir», ha declarado el portavoz del PNV en la Cámara de Vitoria, Joseba Egibar, quien ha insistido en que «el futuro del pueblo vasco debe ser el que los vascos quieran». Además, ha argumentado que «el encaje técnico, legislativo y jurídico» del derecho a decidir «está en los derechos históricos» del País Vasco.

Eguibar, una de las cabezas visibles del ala independentista del PNV, ha querido sin embargo marcar distancias en algunos aspectos con EH Bildu, formación a la que ha acusado de pretender «tergiversar» el derecho a decidir. «No se podrá hacer un acuerdo unilateral, tendrá que ser pactado», ha declarado, aunque ha asegurado desconocer lo que los expertos han incluido en el nuevo texto estatutario.

Sea acordada o no con Madrid, la idea del «derecho a decidir» ha generado el rechazo frontal de PSE y PP. Especialmente crítico se ha mostrado el parlamentario popular Borja Sémper, que considera que los nacionalistas deberían «tomar nota de lo que ha pasado en Cataluña» en estos últimos meses. «No creo que nos vayan a separar de España, pero sí quieren que seamos Cataluña», ha espetado el mandatario conservador.


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