Interior retira los antidisturbios desplazados a Cataluña ante el descenso de las protestas

MINSTERIO INTERIOR

ministro del interior en funciones

La violencia ha desaparecido de las calles de Cataluña con la misma velocidad con la que brotó el pasado 14 de octubre tras la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del 1-O.

Apenas quedan vestigios de la oleada de protestas que provocó 600 heridos de diferente consideración y la detención de casi 200 radicales. Pero expertos de las Fuerzas de Seguridad del Estado advierten de que se trata de un repliegue puramente táctico y que está relacionado con la decisión del PSOE de sentarse a negociar con ERC y JxCAT la investidura de Pedro Sánchez.

El inicio de esos contactos ha tenido un efecto balsámico en el mundo secesionista, que interpreta el acercamiento del Partido Socialista a sus tesis como la primera victoria que ha obtenido en muchos meses.La tensión ha caído tanto que el Ministerio del Interior ha decidido reducir al mínimo la presencia en Cataluña de las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional.

Según fuentes próximas a la llamada operación Ícaro, diseñada por Interior para hacer frente a los altercados por la sentencia, este mismo lunes regresaron a sus ciudades de origen cuatro grupos antidisturbios que habían sido enviados a la comunidad como refuerzo. Ya solo quedan sobre el terreno dos grupos trasladados desde otros puntos de la geografía nacional, que se suman a los dos que tienen base permanente en Cataluña.

El despliegue actual contrasta con los hasta 37 grupos del total de 52 que llegó a movilizar la Dirección General de la Policía por la condena a los dirigentes del 'procés' y, también, durante el fin de semana de las elecciones del 10-N, ante el temor a que Tsunami Democràtic pudiera pervertir de algún modo el proceso. Hoy se cumple un mes de los comicios.

La tensión ha caído tanto que los efectivos desplazados a Cataluña llevan días sin tener que intervenir en ningún disturbio, explican fuentes próximas al operativo. Su labor se está limitando a proteger la Delegación del Gobierno, la Jefatura Superior de Policía y la comisaría de La Verneda (Barcelona), entre otras instalaciones del Estado. Algunos de estos agentes incluso han sido utilizados para dar apoyo a la plantilla local de la Policía Nacional en actuaciones ordinarias sin relación con las protestas independentistas.

“La situación no tiene nada que ver con lo que vivieron los compañeros que estuvieron aquí en octubre”, asegura uno de los pocos agentes de la UIP que siguen en Cataluña. “La sensación que tenemos los que estamos en la calle es que las protestas estaban dirigidas por las formaciones políticas, y si ahora no hay disturbios es simplemente porque a esos partidos no le interesa en estos momentos”. Este policía se queda con la relación de compañerismo que ha surgido con la Brimo, la sección antidisturbios de los Mossos d'Esquadra. “Están agradecidos de que estuviéramos aquí para ayudarles cuando se complicó todo tanto”.

Los expertos de las Fuerzas de Seguridad del Estado aprecian esa misma motivación política en el giro que han experimentado las calles de Cataluña en solo tres semanas. Influye el cansancio que acumula el soberanismo tras más de un mes de protestas continuas. “Pero el factor determinante es el nuevo escenario político que se ha abierto tras las generales”, apunta uno de estos especialistas. El principal lema de las protestas por la sentencia del Tribunal Supremo era 'Spain, Sit and Talk' (en castellano, España, siéntate y habla). “Lo que está ocurriendo ahora se parece mucho a eso. ERC y JxCAT han logrado que el partido del Gobierno se siente a negociar, aunque sea con la excusa de la investidura de Pedro Sánchez”, señala un analista a este diario.

De las conversaciones aún no ha salido ningún compromiso concreto del PSOE, pero los principales rostros del Gobierno en funciones ya han aceptado el marco dialéctico del independentismo al reconocer la existencia de un “conflicto político” y han aceptado otra vez la necesidad de establecer una negociación bilateral con Cataluña. Hasta los sectores más radicales del independentismo tienen motivos para esperar a ver cuáles son los próximos pasos que da el Partido Socialista.

Las pocas protestas que siguen registrándose tienen un carácter casi simbólico, como el corte de la avenida Meridiana de Barcelona, que se repite todos los días a las 20:00 y que ya solo lograr reunir en torno a un centenar de manifestantes. Los Mossos d’Esquadra se están encargando de disolverlo sin necesidad de pedir apoyo a la Policía Nacional, al contrario que en los altercados de octubre. Lo cierto es que, en las últimas semanas, ninguno de los grandes partidos secesionistas ha utilizado sus canales en redes sociales para llamar a sus seguidores a salir otra vez a las calles.

Por si acaso, Interior mantiene activada la operación Ícaro. Al menos hasta finales de año, los agentes que participen en el despliegue recibirán una compensación extraordinaria que varía en función de la escala. Los agentes de nivel básico, por ejemplo, perciben 88 euros por cada jornada extra. Algunos de los últimos grupos antidisturbios se hospedaban en hoteles de Salou, pero ya no queda ningún funcionario en esa localidad.

La crispación podría volver a sufrir un repunte con la convocatoria de elecciones autonómicas. La proximidad de la campaña sería un aliciente para que los tres principales partidos independentistas, ERC, JxCAT y la CUP, desencadenaran otra espiral de protestas contra el Estado para exhibir su fuerza en las calles y llegar de ese modo a los comicios proyectando una imagen de liderazgo de ese segmento ideológico.

La próxima gran fecha señalada en rojo en el calendario del secesionismo es el 18 de diciembre. Tsunami Democràtic está llamando a sus fieles a participar en una acción sorpresa que hará coincidir con el FC Barcelona-Real Madrid que se disputará ese día en el Camp Nou. El partido debía haberse jugado en octubre, pero LaLiga y la RFEF decidieron posponerlo por los brotes de violencia que se estaban registrando en ese momento. Según la plataforma independentista, ya hay más de 10.000 inscritos en el evento que preparan. Con todo, los especialistas de las Fuerzas de Seguridad del Estado preguntados por este diario sostienen que no se llegará al nivel de movilización del 14 de octubre, cuando los radicales rodearon el aeropuerto de El Prat y estuvieron a punto de provocar su cierre. La situación política es ahora muy distinta.

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Redacción
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