hospimedica2

«La locura de Don Quijote tiene rasgos comunes con todos nosotros»

ricardo fernandez kqNG 620x349abc

Martín Solans, es el nombre que Ricardo Fernández Aguilà eligió para convertirse en el protagonista de este libro. «Un profesor se despide» es el recuerdo impreso de sus cuarenta años como docente de Lengua y Literatura. Es el pasado llevado al presente, una forma de homenaje para aquellos que enriquecieron las letras españolas.

Por intuición, este profesor vio que no existen tantas diferencias entre los protagonistas de siglos atrás y la época actual. Pese a la distancia en el tiempo, la condición humana no deja de ser muy similar. Con este pálpito y el gran reto de captar la atención y el interés de los alumnos, se adentró en una metodología de dar clases que le proporcionó muchas cosas positivas.

Este modelo de dar clases comenzaría en el ecuador de su carrera como docente. «Intentaba que mis clases fuesen dinámicas, meterle algunas pinceladas de humor... Pero después pensé en hacerlo de otra manera, en encontrar la puerta donde los alumnos pudiesen ver al autor». Así surgió esta peculiar forma de dar clases. Para situarse con ejemplos, Fernández Aguilà lo explica de este modo:

1. Mester de juglaría (siglos XII y XIII). Era complicado hablar del Cantar de mio Cid sin que mis alumnos se aburriesen. Los juglares eran la única forma de diversión que tenían en esos siglos, comparando con todas las que existen ahora. Entonces entendí que atender a una persona con interés mientras te cuenta una historia es algo que se sigue dando también ahora, no ha cambiado. Por ahí pude adentrarme en esta época.

2. Don Quijote de la Mancha (s. XVII). Con este famoso personaje tenía clara una cosa: su personalidad no está tan alejada de nosotros. Quería hacerles ver a mis alumnos que era un loco, sí, pero hay motivos para esa locura. Eso es lo que nos asemeja, porque también nosotros llegamos a ver las cosas bonitos o feas según sea nuestro estado de ánimo. Y le pasaba a él, que su locura le hacía ver gigantes donde solo había molinos.

3. Ilustración (s. XVIII). El llamado «Siglo de las Luces» marcó todos los fundamentos de la sociedad democrática que conocemos hoy en día. Todo nació en esa época y aún sigue latente en las personas.

Aprendizaje

«Siendo sincero: el clima era muy bueno en las clases», afirma este barcelonés. Entendía que utilizar la palabra y dársela a los alumnos era algo fundamental. Tener un intercambio de ideas mediante la conversación. Además, realizaba una encuesta al final del curso donde salían cosas muy positivas para este profesor. «Sé que no inventé el Mediterráneo, que hay muchos métodos parecidos y que había gente a la que no les motivaban mis clases, pero para mí solo dejó cosas positivas».

Después de tantos años, también hubo hueco para los fracasos. «No todos los inventos han funcionado porque hay temas que son difíciles de meter en los alumnos». Épocas como el Barroco o la iniciativa de ir a ver una obra de teatro fracasaron para el profesor, «notaba que no le llegaba al alma a los alumnos, que no se quedaban con nada aprendido».

Dejó la docencia porque tenía una segunda vocación: ser escritor. Por ello, de forma totalmente voluntaria y con este objetivo en mente, Fernández Aguilà fue haciéndose hueco en este mundo de libros y ediciones. Aun así, no se olvida de aquellos años en las aulas. «Lo echo de menos. Es cierto que fue voluntario pero fue una época que me marcó mucho y por ello tengo momentos de añoranza». También confiesa que una de las cosas que le hizo «jubilarse» fue para dejar pasar a profesores jóvenes.


Imprimir   Correo electrónico