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Al hablar español se dice La Coruña, Orense, Sangenjo y Bayona

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Lo que dice la RAE: en español se deben usar los topónimos en español

Salvo en textos oficiales, donde es preceptivo usar el topónimo gallego como único nombre oficial aprobado por las Cortes españolas, en textos escritos en castellano debe emplearse el topónimo castellano.”

El origen político de la exclusión del español en topónimos oficiales

Entonces, ¿por qué tanta gente se empeña en usar topónimos en gallego al hablar en español? El error tiene su origen en uno de los mayores atropellos legales que hemos sufrido los gallegos en materia lingüística, un atropello cometido con el beneplácito tanto de los nacionalistas como del PSOE y el PP: la exclusión a nivel oficial de los topónimos español de Galicia, como si los gallegos hispanohablantes hablásemos una lengua extranjera. La realidad es que el gallego y el español son lenguas oficiales en Galicia. El Estatuto gallego afirma esa cooficialidad, en su Artículo 5. Sin embargo, el primer punto ese mismo artículo empieza su redacción con una afirmación que da lugar a muchos equívocos: “La lengua propia de Galicia es el gallego.” Si ese “propia” se pudo interpretar inicialmente como que el gallego es una lengua exclusiva de Galicia -el único territorio en el que es lengua oficial-, al final se ha acabado interpretando como que el gallego es la única lengua adecuada para Galicia, dando lugar a una interminable lista de medidas para excluir y discriminar a la otra lengua oficial, el español, en las instituciones públicas.

La mentira de que el español es una lengua invasora en Galicia

En la toponimia, esta situación se ha plasmado en el señalamiento de todos aquellos que usan topónimos en español, tachados como deturpados, es decir, manchados o afeados. Buena parte de nuestra clase política se ha instalado en la mentira histórica de que si la lengua propia de Galicia es el gallego, entonces el español es una lengua invasora, y todo lo que se ha escrito en español en Galicia es fruto de una invasión. La tontería más habitual es que los topónimos en español fueron impuestos por Franco, al que algunos nacionalistas llegan a culpar del hecho de que en Galicia se hable el español, idioma que venía usándose en la región desde muchos siglos atrás.

El origen de los topónimos La Coruña, Orense, Sangenjo y Bayona

Veamos ahora el origen de los cuatro topónimos que pongo en el título de esta entrada:

La Coruña. El nombre de la capital herculina ha estado rodeado de polémica durante muchos años porque el entonces alcalde socialista Francisco Vázquez tuvo la valentía de defender su forma en español frente al afán de los nacionalistas y del gobierno regional del PP por hacerlo desaparecer. Un grupo nacionalista incluso intentó convertir en delito el uso del topónimo en español, un disparate totalitario rechazado por la Justicia. En fecha más reciente, algunos indocumentados incluso lo han tachado de topónimo “franquista”. La Carta Puebla concedida a la localidad en 1208 por el Rey Alfonso IX de León estaba en latín, por lo que no incluía el artículo de la discordia: “iuxta Turrim de Faro in loco qui dicitur Crunia”. El primer uso de la versión en gallego del que se tiene constancia es de 1257, y el primer uso documentado de la versión “La Crunia” es de 1262. La Ley 2/1998, por la que se suprimió en topónimo en español a nivel oficial, señaló que la forma en gallego aparece “en documentos que datan del siglo XIII, lo que supone un claro refrendo a la argumentación de que aquéllas responden a una realidad lingüística, histórica e incluso tradicional.” La ley obvió por completo que la versión en español era de la misma época, para eliminarla sin más. Es decir, que se eliminó un topónimo con 736 años de historia porque se consideró más legítimo dejar solamente el que tenía 741. Un disparate que debemos a una iniciativa del gobierno de José María Aznar, por cierto.

Orense. Otra de las capitales provinciales de Galicia que sufrió los efectos de la intolerancia lingüística fue la ciudad de las Burgas. Su topónimo se remonta a la época romana, cuando la ciudad se denominaba “Auria”, cuyo gentilicio era “auriense”. El topónimo romano hacía referencia a las ricas explotaciones de oro que había por entonces en aquel lugar (el rico metal se dice “ouro” en gallego). Tanto el topónimo español como el gallego son evoluciones fonéticas propias de cada idioma partiendo de ese topónimo latino. En la base de datos del INE la ciudad figura como “Orense” en los censos de 1842 a 1981. El uso del topónimo en español es muy anterior. A modo de ejemplo, aquí se puede ver un mapa de 1784 que cita a la provincia y a su capital como “Orense”. También figura ese nombre en español en los “Anales del Reyno de Galicia” (1773) y en “Noticias históricas de la Santa Iglesia Cathedral de Orense” (1727). Olga Gallego Domínguez, en “El Archivo del Concejo de la ciudad de Orense y sus fondos hasta el año 1600″, cita documentos en español de comienzos del siglo XVI donde ya figura el topónimo “Orense”. Hay que tener en cuenta que los documentos medievales -por ejemplo, la Carta Puebla de esta ciudad, datada en 1122- se redactaban en latín. En dicha Carta Puebla la localidad es mencionada como “auriensis ciuitatis”.

Sangenjo. A menudo los nacionalistas dicen que lo correcto en español sería decir “San Ginés”, pues es el origen del topónimo. El caso es que el topónimo de esta localidad, tanto en español como en gallego, procede de la forma latina del nombre del santo: Sanctus Genesius. Su forma medieval era “Sanctu Geneciu”, según apunta Cogitaciones de Breo. De ahí evolucionó a sus formas actuales, adaptándose fonéticamente de formas distintas al español y al gallego. La diferente pronunciación y grafía se debe, en buena medida, a que la equis tenía una pronunciación parecida en el castellano y en el gallego de la Edad Media, pero en el español fue evolucionando hacia los sonidos actuales de la ge y de la jota (de ahí que palabras como México o Quixote se digan hoy Méjico y Quijote). En la base de datos del INE nos encontramos con que en los censos de 1842, 1857 y 1860 la localidad figuraba como “Sanjenjo”, y en los hechos desde 1877 a 1981 como “Sangenjo”. Se trata, en total, de una decena de censos hechos antes del franquismo, que recogen una forma del topónimo que, insisto, tiene origen medieval.

Bayona. Anteriormente llamada Erizana, el topónimo tiene su origen en el siglo XII. En 1130 el Rey Alfonso VII de León la rebautizó con una orden escrita no en español, sino en latín, como era costumbre entonces en la documentación oficial: “Et nolumus ut vocetur (ut antea) Erizana, sed imponimus ei nomen Vayona”, es decir: “Y no queremos que se llame (como antes) Erizana, sino que le imponemos el nombre de Vayona”. Esta forma con uve fue modificada décadas después, cuando el 7 de mayo de 1201 el rey Alfonso IX de León concedió su carta-puebla a la localidad: “Et impono eidem villae de novo nomen Bayona”. El gallego actual ha suprimido la letra y, así que los nacionalistas consideran que “Bayona” es una deturpación, cuando es la forma original latina del topónimo de esta villa. Hay que decir que, el gallego medieval sí que usaba la letra y, algo que, como tantas otras cosas, deben desconocer en las filas nacionalistas. Por si a pesar de todo alguien sigue creyendo que “Bayona” es un invento franquista, hay que decir que en la base de datos del INE figura “Bayona” en los diez censos hechos 1842 a 1930. Esa forma se siguió usando hasta el censo de 1981.

Usar los topónimos en español no es ilegal

Por supuesto, que los citados topónimos hayan perdido su oficialidad no significa que ya no existan, ni que sea ilegal usarlos. La idea de su ilegalidad es habitualmente manejada por el nacionalismo en un burdo intento de criminalizar el uso de esos topónimos.

Obvia decir que usarlos es tan legal como decir “Xetafe” o “Castela e León” cuando se habla en gallego, a pesar de que esos topónimos no se correspondan con los oficiales.

http://www.outono.net/elentir/2016/08/03/al-hablar-espanol-se-dice-la-coruna-orense-sangenjo-y-bayona-aqui-te-explico-el-porque/


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