¿Vuelve el terrorismo?

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hervás

El imprudente Biden acaba de regalarle Afganistán a los talibanes. Está claro que EEUU ya no es lo que fue y que está en franco declive. No hay más que ver la deuda externa que tiene. Sin embargo, no es la primera vez. Ya hicieron el ridículo en Vietnam, el semi-ridículo en Corea y la cantada de Cuba, tras la guerra contra España. Entre otros muchos patinazos.

              Cuando uno ve estas cosas, se acuerda de Lucio Anneo Séneca, porque no hay nada nuevo bajo el sol. En la cuarta carta a Lucilio (de un total de ciento veinticuatro), hay una frase que define a los talibanes y que ahora comentaremos, recogida como las demás cartas en el libro Cartas a Lucilio, a la sazón Procurador Romano de Sicilia, que no son sino epístolas morales de gran calidad literaria. Hay diversas traducciones, todas ellas bastante aceptables. Bien, pues Séneca dice: “quien desprecia su vida es dueño de la tuya”. Es cierto en este caso de terroristas muchas veces suicidas, gentes con el cerebro lavado a los que les da igual vivir que morir y en ello radica su presunta fortaleza. Por eso, lo mejor que puede hacerse con ellos es no matarles, sino detenerles y aplicarles un lavado de cerebro con un trato más bien duro y que les haga la vida larga.

              Pero claro, siguiendo con Séneca, sabemos que “lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad”. ¿Qué leyes tenemos para defendernos? Y, sobre todo, ¿qué procesos legales tenemos? Porque son interminables, lo que los convierte en altamente ineficaces. De eso se vale esta gentuza. Lo acabamos de ver en Afganistán. Es que no han dudado; lo primero que han hecho los talibanes es abrir las cárceles y soltar a todos los presos, muchos de ellos de Al-Qaeda, que sin lugar a dudas reavivarán la secta.

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              Además, los talibanes son gentuza muy austera, acostumbrados a sufrir desde la infancia, profundamente incultos y agresivos. “Per aspera ad astra”, decía también Séneca (por las dificultades a la gloria, un poco libremente traducido). Estos canallas creen que su mayor gloria después de muertos está en haber dado la vida por el islam. Bueno, por su islam, que hay otros islámicos mucho menos violentos y agresivos. Salman Rushdie lo expresa muy bien en su obra “Versos Satánicos”, que a punto ha estado de costarle la vida. Y es que también lo decía muy claro Séneca: “peores son los odios ocultos que los descubiertos”. Bueno, pero no hay que irse tan lejos, porque esto lo estamos viendo a diario en nuestros políticos, quienes disfrazan sus odios de las más variopintas maneras. Sin embargo, odiar es mala cosa, pues antes o después los odios se vuelven contra quienes los poseen y practican, aunque sea con todo el disimulo, pues el odio siempre acaba aflorando a la superficie. Sin duda, el odio es la expresión moral más importante del fracaso de cualquier persona. Quien odia es porque ha fracasado en el amor, ya que se ha guiado por el egoísmo más acendrado.

              Con esta gente -y hoy no salimos de Séneca y sus Cartas a Lucilio- “a veces, incluso el vivir es un acto de valor”, porque sin duda el que desprecia su vida es un cobarde, por encima de todo, pues no es capaz de aceptarse a sí mismo, de reconocer su posibilidad de equivocarse, de ignorar la solidaridad con los demás, la generosidad, el cariño y las ganas de prosperar en una sociedad absurda si se limita a la dictadura de unos pocos, al gobierno de una sola idea, a la explotación y desprecio de las mujeres y a la falta de fundamento en las convicciones.

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              El gran problema de esta gente es, por un lado, la tremenda incultura que padecen, fruto de una ignorancia interesada para otros. Y además, por otra parte y por encima de todo, la soberbia que posee quien es incapaz de molestarse en aprender y pensar. Para terminar volvemos a Séneca: “errare humanum est, perseverare autem diabolicum” (equivocarse es humano y perseverar en el error es además diabólico). Cuando no existe una verdadera humildad es porque se vive en el desconocimiento de lo que verdaderamente somos. Por variar, recordemos aquella preciosa frase de Rabindranath Tagore, por variar: “si de noche lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”. Es muy importante ser humildes, pues por la humildad se llega a ser feliz con toda seguridad, ya que no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. Si esto lo extendemos a las ideas, la humildad juega un papel determinante para una buena y fructífera convivencia. Imponer a los demás el criterio propio es el error más grande que se puede cometer y el camino seguro del fracaso de todos.

              Hay quien cree que Rusia y China apoyan a los talibanes. Es un gran error. De hecho no han reconocido aún al régimen talibán. El caso de China es claro: son unos vecinos peligrosos, muy peligrosos. Y Rusia salió escaldada de allí en los años ochenta del pasado siglo. O mucho me equivoco o es el norte de Pakistán quien les apoya, lo que se puede convertir en un conflicto pakistaní entre el norte y el sur. Veremos qué dicen los iraníes y los de Arabia Saudí. Pero sea como fuere, el gran riesgo de estos locos es la propagación del terrorismo en los países occidentales. Ojalá y no suceda, pero la preocupación existe.

Francisco Hervás Maldonado

Coronel Médico (r)

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