El ocaso del sanchismo

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hervás

Isabel Díaz Ayuso ha puesto la primera piedra para derribar la terrible estructura del sanchismo (que no socialismo) y esto empieza a suceder ya. De hecho, da la impresión de que la ejecutiva socialista y allegados están rabiosos y desorientados. Y en cuanto a su amado Podemos, se acabó y punto.

Bueno, algunos se están disfrazando de Más Madrid, pero eso va para largo en otras Comunidades Autónomas. La velocidad de esta desaparición va a depender de lo que decía Edmund Burke: para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada. Tome buena nota de ello, señor Casado, líder del PP. Edmund Burke fue un político, filósofo y escritor del siglo XVIII al que se considera el padre de liberalismo conservador inglés. Bueno, el había nacido en Dublín, pero entonces no estaban de moda los separatismos. A Burke no le gustó nada la revolución francesa, hasta el punto de acabar peleado con un gran amigo a causa de ello. Pasó el tiempo y Martin Luther King Jr., al que mataron a tiros a causa de sus reivindicaciones, también dijo algo parecido: al final, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, pero si el silencio de nuestros amigos.

Pues eso, estimado Sr. Casado, de usted un paso al frente con valentía, pues solo los valientes triunfan y son recordados. Puede usted discrepar de Santiago Abascal en temas accesorios y laterales, pero una persona de su capacidad no puede ser ignorada. Déjense de tonterías y alíense de una vez para quitarnos de encima esta tortura sanchista a la que estamos sometidos. Porque no les quepa duda de que también Einstein tenía toda la razón cuando dijo aquello de que: el mundo no está en peligro por las malas personas, sino por aquellas que permiten la maldad. Es algo obvio: la unión triunfa, la separación destroza todo.

De todas formas, estoy hasta cierto punto con Herbert Stein: si algo no puede durar para siempre, parará. Este economista fue presidente del consejo de asesores económicos de la presidencia de estados Unidos, con Nixon y Gerald Ford. Pero la inacción puede dar lugar a la entrada de terceras partes en discordia e incluso al rearme populista de otra manera, tal como predijo el gran escritor Octavio Paz: las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo, del miedo al cambio.

Eso es exactamente lo que intentan hacer podemitas y similares, con la “tontá” esa del fascismo, pues ellos son mucho más fascistas que nadie, fascistas y comunistas; o sea: yo-mi-me-conmigo y el prójimo esclavizado con unas monedillas para disimular, pero que apenas dan para comer. Y digo “tontá”, como se usaba en mi pueblo (Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, el pueblo de Don Alonso Quijano), porque para todo hay niveles. Una tontería puede ser considerada un error discutible, pero una “tontá” es un error solemne e insoluble. De todas formas, con y sin podemitas, el sanchismo ha tocado fondo. Se acabó.

Y ese hundimiento es el reflejo de lo que sabiamente dijo Bertrand Russell: lo más difícil de aprender en la vida qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar. Y estos sanchistas han cruzado todos los puentes: separatistas, antiguos etarras, comunistas, estafadores, dictadores iberoamericanos, etc. No se han privado de nada por inmoral que fuera.

Si a eso añadimos la borriquería inculta de feminazis, gentes que hacen gala del sexo contra natura y demás, vemos que su característica es lo que les va a hundir, mantenella y si erralla no enmendalla. O lo que es lo mismo, en una elegante frase de Immanuel Kant: el sabio puede cambiar de opinión; el necio nunca. Y lo más asombroso del caso es que se creen que hacen bien muchos de ellos, como bien nos recordaba Vintor Hugo: es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien.

Así es que déjense de mandangas y únanse en defensa de España, que somos todos (ustedes también, señores Casado y Abascal). Solamente así lograrán que este enorme desgobierno sanchista se vaya a contemplar los paisajes de su memoria, que con eso ya tendrán bastante. El tiempo corre a su favor si se unen y en su contra si se separan.

¿Y qué es lo que han de hacer? Pues solamente cuatro cosas: optimismo, honradez, generosidad y esfuerzo.

Optimismo porque los sanchistas van a intentar quitárselo a cada instante, pero es fundamental para que reine la ilusión y la alegría en todos.

Honradez, porque ya se nos ha olvidado lo que es eso en política: revisión de sueldos, desaparición del 90% de asesores, dividir por dos el número de ministerios, intentar cambiar la ley electoral, lealtad a la Corona, no abusar de prebendas, etc.

Generosidad, porque si el estado disminuye su gasto, los impuestos también disminuyen. Pero la generosidad va mucho más allá: se acabaron los aportes económicos a ONG,s apócrifas e inmorales, se acabaron las dietas injustificadas de políticos y amigotes, se acabó el gasto salvaje en obras innecesarias o incluso contraproducentes, se acabó agachar las orejas ante los insultos de los bandidos (disfrazados de políticos, algunos de ellos), y se acabó promocionar a inútiles con la excusa del arte.

Y finalmente el esfuerzo: hay que estudiar, estar al lado de quien lo necesite, defender a nuestras tradiciones religiosas y no cagarse ante otras religiones de actitudes violentas, defender nuestra historia y no andar con trasiegos de cadáveres de un lado para otro, defender nuestras fronteras, controlando el acceso de los ilegales, pues hay que ayudar a los que lo necesiten, pero por desgracia no son todos. Una buena parte son caraduras o delincuentes huidos de sus países. Y eso hace un daño enorme a los honrados y necesitados. No hay derecho a que a gentes buenas y honradas se les mida por el mismo rasero que a delincuentes camuflados.

El sanchismo se acaba. Y yo me siento cada día más orgulloso de mi Presidente de Comunidad Autónoma, mi admirada Isabel Natividad Díaz Ayuso. Un ejemplo para todos nosotros y en primer lugar para mi. Si yo fuera su padre, estaría orgullosísimo.

Francisco Hervás Maldonado

Coronel Médico (r)