El artista y el guardia civil

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Sin título hasel delgado

Si tuviésemos que hacer uso de una figura retórica para designar a alguno de los “ilustres” personajes que desgraciadamente están últimamente de actualidad, esta sería la ANTÍFRASIS. Los griegos la utilizaban para ‘decir lo contrario’, para designar a algo o a alguien con cualidades distintas a las que realmente posee.

Para ello, algunos de estos “ilustres” personajes, incluso algún diputado o ministro, deberían entender, ya no lo que es la antífrasis, sino lo que significa una figura retórica o simplemente que entendiesen algo, así en general.

Como puede que esto sea de difícil comprensión para algunos, es obligación nuestra “ilustrar” a estos “ilustres” con algún ejemplo, una antífrasis es designar irónicamente a Pablo Hasel de “artista” o a Juan Antonio Delgado, exdiputado y actual asesor nivel 30 en el Ministerio de Interior, concretamente en la DGT de  “guardia civil”.

Hasel hace apología del terrorismo y Delgado peca además de ignorante de “borreguísmo” en su caso de “borreguísmo político”, ese tipo de aborregamiento que hace bueno para los “borregos” los planteamientos del macho cabrío del rebaño, que les lleva a creer que lo que dice el líder es verdad absoluta tan sólo porque lo dice él.

Delgado es el ejemplo más palpable de la “antífrasis”, el “borrego típico”, sus principios, valores, e incluso su pensamiento, están supeditados a lo que dice el líder, sufriendo un déficit permanente para la reflexión autónoma, y solo es capaz de repetir lo que oye de la voz del macho cabrío del rebaño.

Si hubiese leído, o si tuviese criterio propio, entendería que pensemos en él como Polonio, personaje de Shakespeare, que tan sólo veía en las nubes lo que veía Hamlet, sin ningún otro criterio, practicaba Polonio, como lo hace Delgado hoy, el borreguísmo, que según la Real Academia Española, es la actitud de quien, sin criterio propio, se deja llevar por las opiniones de otros.

A menudo seguir el criterio de quien te ha dado un silloncito, da lugar a hacer el ridículo, habría que decirle al asesor de la DGT, anteriormente diputado de Podemos y que fue guardia civil sin que nunca llegase a serlo de verdad, que nadie va a prisión por injurias o calumnias, se le imponen multas, que además están reguladas en el Código Penal en vigor.

Delgado, asesor de la DGT, con un nivel 30 en el Ministerio de Interior, debería saber, por su cargo y por su categoría profesional, por los que se le supone que debería tener un cierto nivel de cultura, conocimiento o simplemente de inteligencia, como se debería suponer que para asesorar debería conocer al menos las leyes y las normas, conocer que nadie va a prisión por un delito de injurias, como tampoco se encarcela a nadie por la que tanto Delgado y los suyos mal llaman “Ley Mordaza”, como se mantiene desde el propio partido al que ahora pertenece y como su portavoz Isa Serra manifestaba públicamente en rueda de prensa, demostrando una vez más que la ignorancia de ciertos personajes de nuestra política, es cuanto menos atrevida, por no llamarla peligrosa.

Como guardia civil, si es que alguna vez lo fue, debería saber que la “Ley Mordaza” tan sólo impone y multas y debería saber que en este país la gente entra en prisión tan sólo en aplicación del Código Penal vigente.

Friedrich Nietzsche, -no sé porque hoy al leer el tuit del nunca ínclito asesor, me ha venido a la mente este filósofo-, decía que “Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos”, hoy ante estas actitudes, ante la actitud de Delgado deberíamos pedir perdón a los monos.

Es fácil hacer el ridículo, si practicas el borreguísmo y sin preocuparte siquiera de leer la sentencia del caso Hasel, retuitear que “El rey fugado en Arabia Saudí llevando la vida padre y el rapero Pablo Hasel a prisión por cantar letras contra la monarquía. Como demócrata y español siento una profunda vergüenza de estas imágenes y de la degradación de nuestra democracia”, debería saber que al rapero se le condena por ENALTECIMIENTO DEL TERRORISMO y no por injurias a la Corona.

Hagamos un repaso, ilustremos al no tan ilustre funcionario, en 2014 la Audiencia Nacional condena a Pablo Rivadulla Duro (Pablo Hasel) a prisión por ENALTECIMIENTO DEL TERRORISMO, y le suspende la condena, al darse todos los requisitos legales estipulados en el Código Penal para hacerlo, pero con una sola condición, el no volver a delinquir al menos en los tres próximos años. En esa condena se dictaba literalmente que “debemos condenar y condenamos a Pablo Rivadulla Duro, como AUTOR, penalmente responsable de un DELITO CONSUMADO DE ENALTECIMIENTO Y JUSTIFICACIÓN DEL DELITO DE TERRORISMO en relación a atentar contra la vida o integridad física de personas y bienes, sin que concurran causas justificativas de la responsabilidad criminal; A LA PENA DE DOS AÑOS DE PRISIÓN”, José Antonio debería saber que, entre otras barbaridades, Pablo Hasel pedía atentar contra guardias civiles, esos que un día fueron sus compañeros, a los que pidió su voto para luchar por ellos desde el Congreso, cosa que nunca hizo.

Decía también Nietzsche, que lo que más le molestaba no es que le mintiesen sino que, en adelante, ya no podría creer en quien la había mentido, y decía “No miente tan sólo aquel que habla en contra de lo que sabe, sino también aquel que habla en contra de lo que no sabe”. Mentiste antes y mientes ahora.

Pero sigamos ilustrando al borrego, la sentencia del 2018, dice textualmente “Que DEBEMOS CONDENAR Y CONDENAMOS a Pablo Rivadulla Duro, como AUTOR de un delito responsable ya definido de:

I.- Enaltecimiento de terrorismo, con la agravante de reincidencia, a la pena de DOS AÑOS Y UN DÍA DE PRISIÓN y multa de 15 meses a razón de 30 euros al día, con responsabilidad subsidiaria de 6 meses.

II.- Injurias y calumnias contra la Corona y utilización de las imágenes del Rey, a la pena de doce meses de MULTA, con una cuota diaria de 30 euros, con responsabilidad personal subsidiaria de 6 meses.

III.- Injurias y calumnias contra las Instituciones del Estado, a la pena de MULTA de 15 meses, con una cuota diaria de 30 euros, con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de 7 meses y 15 días”.

No hay más, lo demás es manipulación y mentira, incitación al odio y a la violencia, Hasel no es más que un delincuente y va a prisión por ENALTECIMIENTO Y JUSTIFICACION DEL TERRORISMO, además se le imponen multas, que no prisión, por injurias y calumnias, lo diga Agamenón, su porquero o los cerdos a los que este último cuida, entre los que el asesor al parecer se incluye.

Leyendo en redes sociales al asesor, nivel treinta del Ministerio de Interior, vuelvo a pensar en Nietzsche cuando decía que “Hay almas esclavizadas que agradecen tanto los favores recibidos que se estrangulan con la cuerda de la gratitud” y  que “La política es el campo de trabajo para ciertos cerebros mediocres”.

Que se den por aludidos, mediocres asesores y políticos con bajeza y por supuesto los borregos.

Antonio Mancera Cárdenas

Guardia civil retirado

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