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RÉGIMEN INTERNO DEL CUERPO: LOS CASTIGOS A FINALES DEL SIGLO XIX

historia antonio gc

La disciplina es uno de los pilares fundamentales del Instituto desde su fundación y en su posterior consolidación, tanto en su vertiente de vocación al servicio ciudadano como en el concepto revelador de la vinculación, el compromiso de servidor público con los principios y valores de la Institución y, a la vez del cumplimiento de la normativa que como Cuerpo de naturaleza militar nos afecta intrínsecamente.

En la actualidad, el Régimen Disciplinario que se aplica en el Cuerpo está recogido en la Ley Orgánica, la 12/2007 , de 22 de octubre. Todo ello dimana de la L.O 2/86, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, dictada a su vez en el desarrollo del artículo 104 de la Constitución, establecido en el apartado 1º de su artículo 15 la previsión de que la Guardia Civil, a efectos disciplinarios, habría de regirse por su normativa específica.

Con el paso del tiempo, se han suprimido determinadas figuras jurídicas cuya aplicación, en circunstancias ordinarias, resultan desfasadas y difícilmente justificables, toda vez que excesivamente gravosas para los miembros del Cuerpo que repercutían directamente en su entorno familiar y social. Destacar, en relación con el presente artículo, que se suprimiera la figura del arresto quedando limitada la eventual aplicación para los supuestos en que se lleven a cabo misiones de naturaleza militar o cuando se integren en Unidades militares, para dar un tratamiento unitario a los ilícitos disciplinarios. No obstante, la sanciones pecuniarias, aunque con distinta nomenclatura, están vigentes en la normativa actual en la figura de pérdida de “uno a veinte días de haberes” (faltas leves y graves), siendo los castigos más graves totalmente antitéticos con la legislación actual, tratando de contextualizar la época y la norma que es de aplicación.

Desde una visión sociológica, cuanto más duro sea el espíritu de la época, tanto más duros y ejemplarizantes serán los castigos disciplinarios, ergo sensu contrario, la moderación de la intensidad de la sanción impuesta se mostrará como inequívoca de la actividad reformadora y humanitarista.

Se han incluido algunos de los “castigos” que se imponían en los años finales del siglo XIX, destacando principalmente el de arresto y multas, éstas que en el régimen disciplinario vigente vienen recogidas, pero obviamente, actualizadas a la semántica y conceptualización actual, tanto normativa como social, teniendo en cuenta que “ el principal y más notable objeto de toda disciplina es precaver los delitos e infracciones, dirigiendo el castigo al mismo fin siendo notoriamente disuasorio”; todo ello íntimamente relacionado con la normativa decimonónica,  como la “Ordenanza General de Presidios de 1834, Reales ordenes posteriores y demás legislación específica”, con la difícil articulación entre cuadro de los castigos en relación a la proporción de las faltas. Todo ello deriva en una clara intención legislativa de variar la naturaleza y amplitud de las correcciones disciplinarias, sembrando estímulos eficaces para el exacto cumplimiento del deber, para cumplir todos los preceptos de orden, disciplina moral, y observar una vida regular y metódica, según la postura doctrinal de finales del XIX.

La reiteración normativa en el tiempo y la progresiva proscripción de nuevas conductas, será la tónica aseguradora de la legitimidad institucional  en el proceso de la ejecución de los castigos y su cumplimiento.

Castigos

    “Al resolver S.E el General en 6 del actual el expediente instruido contra el Guardia 2º de la Comandancia de Sevilla A.T.C por embriaguez, ha dispuesto sufra 15 pesetas de multa, con nota en su filiación y traslado de puesto

    Por haber pernoctado una noche fuera del cuartel el Guardia 2º de la Comandancia de Albacete J.V.G, S.E el General ha dispuesto en 11 actual, sufra un mes de calabozo, con nota en su filiación.

    En la misma fecha, y al resolver Su Excelencia el expediente instruido en la Comandancia de Madrid contra los Guardias 1º y 2º M.P.R y J.B.G, por faltas en el curso del servicio de conducción de presos, ha tenido á bien disponer sufran 25 y 15 pesetas de multa, con nota en filiaciones.

    Al resolver S.E en la misma fecha el expediente instruido en la Comandancia de Almería contra el Guardia segundo y Corneta, F.C.M y A.C.B, por faltas graves en el curso del servicio, ha dispuesto que al primero se le expida su licencia absoluta, imponiéndole 10 pesetas de multa y nota en su filiación por consentir los excesos de su compañero, expulsando del Cuerpo al Constantin por haberse embriagado en el curso del servicio; imponiendo además 10 pesetas de multa con nota en sus filiaciones á la pareja de Lorca, HM y JL por haber jugado á los naipes al verificar la entrevista con los anteriores.”

    “Por haber contraído deudas injustificadas, y en cuyo vicio es reincidente el Guardia 2º de la Comandancia de Albacete F.M.E, S.E, en 16 del que rige, ha tenido á bien sea severamente amonestado, con segunda nota en su filiación, sufriendo además quince días de arresto y clasificación de conducta mediana, como comprendido en la regla 7ª de la órden del Gobierno de 16 de Diciembre de 1874.

    Por haberse embriagado el Guardia segundo de la Comandancia de Múrcia E.L S, también ha dispuesto su S.E. que dicho individuo sufra un mes de arresto, con nota en su filiación y traslado á puesto de Oficial que lo vigile.”

    “Al resolverse S.E. en 28 de Junio último el expediente instruido en la Comandancia de Logroño, en exclarecimiento (sic) de ciertos hechos denunciados por el Guardia 1ª C.H.F contra su comandante de puesto, Cabo 2º P.A.M, ha tenido á bien disponer que el Guardia Hernánez sufra dos meses de calabozo, con nota en su filiación y traslado de Comandancia, dentro del Tercio, por su notoria indisciplina y desfavorables antecedentes; y un mes de arresto, sin perjuicio del servicio, al Cabo Anderica, por pretestar enfermedades que no le impedían paseos y le excusaban para el servicio, y separarse de lo prevenido respecto á la prohibición de tener animales en las casas-cuarteles.”

  “Al resolver el señor Brigadier encargado del despacho en 13 actual el expediente instruido en la Comandancia de Tarragona contra el Guardia 2º de la misma S.A.G, por embriaguez y escándalo que se produjo el día 30 de Septiembre último, al retirarse, en unión de otros individuos del puesto de Ulldecona, del ejercicio de tiro al blanco, ha tenido á bien disponer sea expulsado del Instituto, como perjudicial para continuar en él. Asimismo se impone un mes de calabozo, con nota en su filiación y traslado del puesto al encargado de la fuerza, Guardia A.M.S, por no evitar la embriaguez y escándalo que aquél produjo y la entrada de todos, con un preso que conducían, en una posada para beber; y ocho días de arresto, con nota en sus hojas del libro de vida y costumbres, á los Guardias T.C.M, M.V.Z y J.S.F, por haber aumentado el escándalo promovido por su compañero Antolí, en vez de procurar evitarlo.” 

 

 

 

Si el honor fuera rentable,

todo el mundo sería honorable.

Tomás Moro.

     Los Directores Generales estaban muy concienciados en “castigar” faltas que afecten al buen nombre del Instituto con energía y rapidez, para hacer comprender que “siendo el HONOR la principal divisa de la Guardia Civil y la moralidad la base fundamental de su existencia (artículos 1º y 2º de su Cartilla)”,  los perpetradores tengan la debida corrección y sirvan a todos de saludable escarmiento (en la oratoria de la época), siendo el servicio y el saber estar prioritario para el mantenimiento del prestigio del Cuerpo, que tanto y tanto está costando mantener tras todas la vicisitudes del siglo XIX (guerras civiles, pronunciamientos, revoluciones, caída de la monarquía, república, restauración, etc), no permitiendo la relajación en el cumplimiento de los Reglamentos bajo ningún concepto.

    He intentado ser descriptivo, pero sobre todo sintético respecto a los castigos que se imponían a los componentes del Cuerpo; aunque no me gustaría dejar pasar esta ocasión para recordar las palabras del Director  general García Cervino, que creo humildemente, que deberían tener presentes todos los que estén en activo en el benemérito Instituto: “un Cuerpo que cuenta con tan brillante historia debe trabajar incesantemente para aumentar las gloriosas páginas de ella; los que á este fin no contribuyan desconocen los deberes que les impone el honroso uniforme que visten.”

Fuentes BOGC:

Año XXX, 16 de Julio de 1887, Núm. 1402.

Año XXXI, 24 de Mayo de 1888, Núm. 1443.

Año XXXI, de 8 de Julio de 1888, Núm. 1149.

Año XXXI, de 274 de Diciembre de 1888, Núm. 1471.


    Por Antonio Sánchez, Historiador y miembro de la Guardia Civil (A).


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