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EL HONOR Y LA GUARDIA CIVIL

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El día 13 de mayo se cumplen 173 años de la fundación del instituto armado español de naturaleza militar dependiente del Ministerio del Interior y del de Defensa de nombre GUARDIA CIVIL.

Fue fundada el día 13 de mayo de 1844 por el II Duque de Ahumada, que fue su primer director general, contando según estadística del año 2016 con 77.427 efectivos.

Popularmente es conocida como "la Benemérita", forma parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, adquiriendo el título de Benemérita al serle concedida al Instituto armado la Gran Cruz de la Orden de la Beneficencia por Real Decreto nº 2088 de fecha 4 de octubre de 1929.

El lema de la Guardia Civil es: "EL HONOR ES MI PRINCIPAL DIVISA", que debe conservarse sin mancha porque una vez perdido no se recobra nunca. Citando a Calderón de la Barca : "........ al Rey, la hacienda y la vida se ha de dar, pero el Honor es patrimonio del alma, y el alma solo es de Dios .....".

Según cuentan los libros, la primera intervención de la Guardia Civil tuvo lugar en Navalcarnero el dia 12 de septiembre de 1844, para evitar el asalto a la diligencia de Extremadura.

La Guardia Civil es la encargada de velar por la aplicación de las leyes y los reglamentos, estando obligados a denunciar cualquier infracción a la Administración que corresponda.

El personal de la Guardia Civil tiene la condición de militar de carrera, siendo en la actualidad la institución mejor valorada.

En la actualidad, la Guardia Civil está participando activamente en numerosos escenarios internacionales con el fin de llevar la paz.

Centrándonos en su lema : "el Honor es mi principal divisa", la Real Academia de la Lengua lo define como : "cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo". Y también como : "gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea".

Citando frases que sobre el honor han pronunciado grandes personajes de la historia :

Napoleón I dijo en una ocasión : " la independencia, igual que el honor, es una isla rocosa sin playas".

El gran William Shakespeare dijo : " todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor".

Décimo Junio Juvenal, poeta italiano de finales del siglo I ha dicho : " el mayor crimen es preferir la vida al honor y, por vivir la vida, perder la razón de vivir".

Miyamoto Musashi, de los samuráis del Clan del Dragón ha dicho : " la muerte no es eterna, el deshonor sí".

Y para terminar, Julio César dijo en una ocasión : " me encanta el nombre de honor, más lo temo que a la muerte".

Porque el honor es como la juventud, una vez perdido nunca se recupera .

Todo Guardia Civil debe estar orgulloso del uniforme que lleva y lucirlo con honor. Y jamás debe olvidar que si en un mal momento mancilla su honor, jamás lo va a poder recuperar.

Me gusta esta Guardia Civil moderna, siempre dispuesta a ayudar y colaborar en lo que fuere necesario, para la que no existen horarios, ni dificultades, que están siempre dispuestos a superarlas todas, que ha hecho tan digno el cuerpo que comenzó con grandes penurias, que ha atravesado momentos muy difíciles, pero que al final ha sabido salir siempre con dignidad y honor.

Con frio y con calor, con lluvia o con nieve, el Guardia Civil está siempre en su puesto ayudando o vigilando, informando o socorriendo, dándolo todo por la Patria como dice su lema y todo con honor, ese honor que es su emblema primero. No piden recompensa, pero los ciudadanos debemos valorar muy positivamente su actuación.

Todos los españoles debemos sentirnos orgullosos de "nuestra" Guardia Civil.

Gracias a todos los Guardias Civiles que salen cada día dispuestos a darlo todo por los demás, sin dudar ni un instante en poner en riesgo su vida - si fuere necesario - por ayudar a los demás.

Por mi avanzada edad, los he visto patrullar por el monte y por acantilados, con su capote, su tricornio y su fusil al hombro; los he visto echarse al mar a socorrer a alguna persona en peligro; los he visto vivir con sus familias en las antiguas casas-cuartel, de las que aún quedan vestigios, situadas en un monte o en una playa, en condiciones la mayor parte de las veces muy precarias por culpa de los escasos medios económicos con que contaban.

Estos hombres, y ahora también las mujeres, que se van incorporando al cuerpo, se saben adaptar a las circunstancias, sin un mal gesto, cumpliendo con honor con su obligación.

Estos hijos, y ahora también hijas, de aquellos primeros guardias civiles, deben mirarse en ellos, admirarlos e imitarlos, porque son sus mejores maestros.

No quiero terminar sin contar, estimado lector, una anécdota que me ocurrió una vez con un guardia civil.

Regresaba yo de comer con unos amigos conduciendo mi coche, serían las cuatro de la tarde de un día cualquiera, cuando de repente un guardia civil me da el alto y me dice que me salga de la carretera y detenga el vehículo. Yo obedezco y me dice el agente : voy a hacerle un control de alcoholemia. Acepto pero antes de comenzar la prueba le digo al agente: " pero yo hace muchos años que no bebo alcohol". El agente me miró con gesto escéptico e insistió: "disculpe pero, no obstante, voy a practicarle la prueba ". Yo acepto y le comento: "tengo curiosidad por saber el resultado, porque tiene que resultar cero".

Al agente, que desde luego ya había cumplido los cuarenta años, se conoce que le desperté su curiosidad y me dijo: ¿es cierto lo que me ha dicho? " lo está afirmando poniendo en juego su honor", a lo que yo respondí muy serio: ""mire agente yo soy uno de los españoles que todavía tenemos honor y sé lo que significa".

El agente estaba dubitativo, como no sabiendo que hacer, se conoce que nunca se había encontrado en una situación semejante y estaría pensando: ¿qué hago, pongo en duda su palabra de honor y le hago la prueba, o le dejo marchar y a lo mejor me está mintiendo?

Entonces el agente reacciona con orgullo, muy serio, y me dice: "el honor es para mí lo más importante en la vida, puede usted seguir su camino" y me hace el saludo oficial.

Por el espejo retrovisor del coche iba viendo como el agente estaba mirando mi vehículo y posiblemente estaría pensando: ¿habré hecho bien o me habré equivocado?.

Yo también me iba alejando dudando entre seguir mi camino o regresar y pedirle que me hiciera la prueba de alcoholemia para que se quedara tranquilo.

Autor : J.M.Yribarren de Acha y de las Alas Pumariño

Abogado. Escritor.

Secretario Provincial de Alicante y Presidente Delegado Local de Alfaz del PI (Alicante) de la Hermandad Nacional Monárquica de España.

Socio de Circulo Ahumada


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