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La AGA cierra su curso más duro con la entraga de Despachos a los 110 nuevos oficiales

GorrasAGA

La Academia General del Aire entrgó el pasado martes, los Despachos de teniente a los 110 nuevos oficiales en el acto con el que cierra su curso más duro. El jefe del Estado Mayor del Aire, general Javier Salto Martínez-Avia, ha presidido el acto ante la ausencia del Rey Felipe VI. Solo tres mujeres se integran como pilotos del Ejército del Aire. 

La plaza de Armas de la AGA ha acogido un acto breve y contenido, aunque igual de solemne que siempre. La Academia General del Aire culmina el curso más crítico de su historia, asediado por el impacto emocional de los tres accidentes aéreos, con la muerte de los cuatro pilotos militares, los daños que causaron las inundaciones, por las que la base costera se encuentra aún en obras, y las dificultades derivadas de la epidemia, que obligaron a vaciar la AGA y continuar el curso a distancia.

Aún se completan los entrenamientos aéreos de los alumnos de cuarto curso debido al parón que tuvieron que imponer en los vuelos de enseñanza. El peso de las adversidades vividas en un solo curso se ha notado en la plaza de Armas. Incluso el lanzamiento de gorras al aire, que muestra la euforia de los alumnos tras cinco largos años de formación, en los que obtienen el título de grado en Ingeniería de Organización Industrial por la Universidad Politécnica de Cartagena, la instrucción militar y la de vuelo -en el caso de los pilotos-, fue más comedido de lo habitual. La orden de "¡rompan filas!", que tuvo que dar el jefe del Estado Mayor del Aire (Jema), general Javier Salto Martínez-Avial ante la ausencia del Rey Felipe VI, sonó a través de la mascarilla.

La protección facial, convertida ayer en el símbolo de un año convulso, pesaba ayer más que nunca bajo el intenso sol en uno de los días más calurosos del verano. 

Con un aforo limitado en las gradas a solo dos familiares por alumno, y sin autoridades civiles invitadas al acto más relevante del año en la AGA, se impuso la distancia y la contención. "Convierte los males de nuestro tiempo en afanes de superación", rogó el capellán de la AGA, Ildefonso Valcárcel, en su oración ante la Virgen de Loreto.

El Rey envió un mensaje a los alumnos, que leyó el coronel director de la AGA, Manuel de la Chica, en un gesto inusual motivado por las circunstancias extraordinarias vividas en la Academia este año. Felipe VI envió sus "cordiales felicitaciones a los alumnos del Cuerpo General, el de Ingenieros, el de Intendencia y los del reino de Tailandia después de un año que no ha sido nada fácil". "Han sabido sortear los obstáculos con dedicación y mucho esfuerzo", reconocía el monarca en su mensaje diferido.

Recordó "el dolor y la tristeza" por los pilotos fallecidos, los comandantes Francisco Marín, Eduardo Fermín Garvalena ('Solo' de la patrulla Águila), Daniel Melero y la alférez alumna Rosa María Almirón. Les encomendó "crecer como líderes íntegros y comprometidos en los nuevos destinos". La nueva promoción de tenientes incluye de nuevo una baja representación femenina, con solo 7 mujeres de los 110 oficialesTres de ellas se integran como nuevos pilotos del Ejército del Aire. 

Una unidad de héroes

En su último discurso del curso, el coronel director destacó "el curso escolar duro y complicado, en el que se han puesto a prueba valores que no jamás hubiéramos querido ni imaginado, como son la voluntad de vencer y el espíritu de sacrificio de esta unidad". El silencio se hizo total en uno de los momentos más emotivos del mensaje del coronel, quien se dirigió al Jema para decirle: "Tiene delante una unidad llena de héroes, que de forma callada se han entregado al máximo, dando desgraciadamente hasta la vida. Todo para llegar a este día y, con dolor en el corazón, poder exclamar con humildad 'sin novedad, misión cumplida". Todos sabían de lo que hablaba. "El esfuerzo ha sido colosal para los alumnos, para la Academia y para los familiares", reconoció.

En un año cargado de grandes obstáculos, De la Chica hizo un elogio de "los valores militares y humanos como los verdaderamente importantes". "Puede sonar incluso trasnochado en un mundo que alaba sobre todo la eficiencia y la rentabilidad. No es así. Lo principal no es eso que solo nos convertiría en buenos gestores, sino los valores de quien os llevaríais a vuestro lado en el combate, quien no os abandonará por grande que sea el sacrificio", aconsejó a los nuevos oficiales.

El coronel hizo un elogio de la humildad como "el valor más difícil de vivir, porque nos obliga a aplastar nuestros egos, nos hace ver nuestros fallos y defectos, poniendo a raya nuestra soberbia, que es el producto más tóxico que generamos los humanos en nuestras organizaciones. Nos hace generosos y nobles". Les recordó que "la humildad es el valor más relacionado con el espíritu de servicio, que es el objetivo último de vuestra vocación militar, servir y después otra vez servir, sin tregua y sin esperar nada a cambio, ni siquiera elogios, distinciones ni medallas". 

Para reducir el riesgo de contagios, se celebró el acto de homenaje a los caídos en la misma plaza de Armas, que la patrulla Águila, con su estela de humo rojo y amarillo, volvió a cruzar en un saludo cargado de recuerdos, en especial al 'Solo' que nunca bajó del avión


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