hospimedica2

La Audiencia Nacional rechaza las cartas de arrepentimiento con las que presos etarras logran beneficios de Interior

marlaska

Considera que tienen un mero "carácter finalista" y no contienen "una petición de perdón expreso a las víctimas de sus acciones"

La Audiencia Nacional rechaza la validez de las cartas de arrepentimiento presentadas por decenas de presos etarras. La Sección encargada de resolver todos los asuntos de Vigilancia Penitenciaria ha dictado recientemente un auto en el que sostiene que esos escritos no son sinceros y únicamente buscan obtener beneficios penitenciarios.

Lo hace en una resolución que anula las redenciones extraordinarias de pena concedidas por la prisión de Villabona al etarra Sebastián Echaniz Alkorta, integrante decomando Vizcaya y condenado por una decena de asesinatos. Sebas terminaría de cumplir condena en julio de 2024, si bien fue uno de los etarras a los que el pasado verano Instituciones Penitenciarias concedió la semilibertad y trasladó desde Asturias al País Vasco.

El auto de la Sección Primera, del que ha sido ponente la presidenta de la Sala Penal, Concepción Espejel, recuerda que para obtener esas redenciones extraordinarias la ley exige «el rechazo del delito cometido, explicitando la intención de no reincidir en el mismo». Sebas presentó un escrito en ese sentido en 2016, pero el tribunal rechaza su validez y estima el recurso presentado por el fiscal Carlos Bautista para anular las redenciones.

La Sala resalta «el carácter claramente finalista en las manifestaciones vertidas para la obtención de redenciones extraordinarias, tendente a cubrir requisitos para poder gozar de las mismas o para obtener beneficios penitenciarios».

CARTAS ESTANDARIZADAS

Las cartas de rechazo al uso de la violencia son las que abren la puerta al acercamiento al País Vasco y diversas ventajas penitenciarias. Fuentes de la Audiencia consideran que la concesión de redenciones extraordinarias como las de Echaniz Alkorta forman parte de una actuación «sistemática» del Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska, junto a otras medidas de favorecimiento a los presos de la banda terrorista como los acercamientos o la concesión de progresiones de grado y permisos de salida.

En el caso de Echaniz Alkorta, el tribunal llama la atención de que su escrito de arrepentimiento se presenta junto a la solicitud de redenciones extraordinarias, y que sus manifestaciones son «significativamente idénticas a las formuladas con el mismo carácter finalista por otros internos de ETA», añade.

Los magistrados consideran que los «escritos de asunción genérica de responsabilidades» que los presos etarras presentan siguiendo un patrón solamente buscan «el cumplimiento formal» de ese requisito legal. «No son equiparables a la petición expresa e individualizada de perdón a las víctimas concretas, ni con la reparación efectiva del daño (en cantidades no meramente simbólicas ni irrisorias y cuyo abono es de reciente iniciación), ni con el categórico rechazo de los postulados terroristas», añade la Sala.

«No hay una petición de perdón expreso a las víctimas concretas de sus acciones terroristas, ni a sus familiares, ni va acompañado de abono de la responsabilidad civil, lo que impide dar al mismo otro alcance que el de formal cumplimiento de un requisito que viene siendo exigido para la redención; no constando tampoco la realización de ningún programa específico relacionado con los graves delitos terroristas cometidos ni con el rechazo de la actividad terrorista».

AUXILIAR DE COMEDOR DURANTE MEDIO DÍA

En el recurso estimado por la Sala, el fiscal coordinador de asuntos penitenciarios se oponía a que el etarra pudiera descontarse 45 días de condena cada trimestre por hacer tareas de «auxiliar de comedor».

Al margen de descartar la validez de su arrepentimiento, la Sala coincide en que nada extraordinario tiene hacer esa tarea, que le ocupaba un tiempo que apenas llegaba a media jornada laboral.

El tribunal concluye que debe estimar el recurso del fiscal «tanto por la ausencia de solicitud de perdón a las concretas víctimas, reparación del daño y reconocimiento del daño (no meramente formal y finalista anudado a la solicitud de beneficios penitenciarios), como por la improcedencia de estimar una excepcional laboriosidad para la concesión de redención extraordinaria por la actividad desplegada».

En el caso de Echaniz Alkorta, la Sala cuenta con un elemento que respalda su decisión de desechar las cartas de arrepentimiento: un informe psicológico sobre el interno elaborado después de que hubiera entregado su escrito de renuncia a la violencia.

El informe sostiene que el preso «es un delincuente por convicción y que, ante la situación actual en su ámbito político de referencia, seguía sin decidirse a implicarse en su tratamiento penitenciario y sin buscar su reinserción social; que no se observaba arrepentimiento y que el pronóstico de reincidencia delictiva era alto; no procediendo, por tanto, su preparación para la vida en libertad».

El auto contiene críticas al centro penitenciario de Villabona por su «reticencia» a ofrecer la información sobre las redenciones que el tribunal le reclamaba. «Petición que ha tenido que ser reiterada en tres ocasiones por providencias de fechas 319 y 25 de noviembre de 2020, en la última de las cuales se requirió al centro para que, sin excusa ni pretexto, se contestase a qué trabajos correspondían las redenciones», dice la Sala.

También considera «llamativo» que desde Instituciones Penitenciarias se haya abandonado el criterio sobre la concesión de redenciones extraordinarias que venía aceptando y haya abierto la mano cuando «claramente no concurren los requisitos para la concesión». En esta crítica incluye al juez central de Vigilancia, que también aceptó las redenciones de Echaniz Alkorta que ahora el tribunal ha anulado.


Imprimir   Correo electrónico