La Fiscalía pide 66 años de prisión a 'Kubati' y 'Fermín' por el asesinato de dos guardias civiles en 1986

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Les acusa de la muerte de dos agentes de la Guardia Civil en Aretxabaleta en un caso que tuvo que ser reabierto hasta en cuatro ocasiones. Ambos están en libertad dede 2013.

 El Ministerio Fiscal y la acusación solicitarán 66 años de prisión contra José Antonio López Ruiz, alias ‘Kubati’ y otros tantos contra José Miguel Latasa Getaria, alias ‘Fermín’, como presuntos autores del asesinato de dos guardias civiles el 26 de julio de 1986. La Fiscalía de la Audiencia Nacional considera probada su autoría como miembros del comando ‘Goiherri Kosta’ de ETA y solicita para cada uno de ellos 30 años de cárcel por el asesinato del teniente Ignacio Mateu Isturiz y otros 30 años por el asesinato del agente Adrián González Revilla. Además, en su escrito de acusación suma otros seis años de prisión por un presunto delito de estragos en grado de frustración, además de una indemnización de 500.000 euros para las familias de las dos víctimas.

La instrucción de este caso se remonta a hechos ocurridos hace 33 años. La Fiscalía considera que la investigación llevada a cabo ha permitido acreditar suficientemente la participación de ambos históricos miembros de ETA en el atentado. Según sus conclusiones, tanto ‘Kubati’ como ‘Fermín’ habrían formado parte del comando que llevó a cabo el atentado ocurrido en la ladera del monte Izturieta, próximo al acuartelamiento de la Guardia Civil de Aretxabaleta (Guipúzcoa).

Según el relato de hechos que realiza en su escrito de acusación, Latasa Getaria y López Ruiz habrían participado en la colocación de dos tubos lanzagranadas orientados hacia el cuartel y en los que introdujeron dos granadas. El dispositivo se activó mediante un temporizador en torno a las 06.40 horas de la mañana. Ambos artefactos explosionaron en las inmediaciones del cuartel, aunque sin alcanzarlo. El Fiscal continúa relatando que «con el fin de causar la muerte de cuantos agentes de la autoridad se aproximasen», ambos procesados habían instalado a 30 metros de los tubos lanzagranadas, «en el camino vecinal» que daba acceso a los mismos, un segundo artefacto. Este había sido programado para explosionar «75 minutos después del primero», señala.

En libertad desde 2013

Así ocurrió en torno a las 08.00 horas de aquella mañana del 26 de julio. Los 2,5 kilos de explosivo «posiblemente goma 2 sin metralla» estallaron sin causar «lesiones ni muerte dado que los agentes de la autoridad no se habían trasladado aún al lugar de los hechos». Sin embargo, la acusación subraya que los acusados había previsto un tercer artefacto en el lugar. Éste, según detalla el Ministerio Fiscal, se encontraba enterrado a escasos tres metros y medio de los tubos lanzagranadas. La instrucción concluye que el tercer artefacto estaba compuesto por entre dos kilos y dos kilos y medio de explosivo. El sistema de activación previsto era a través de presión.

Fue entonces, tras la segunda detonación, cuando los agentes sí llegaron al lugar para inspeccionarlo. Al acceder a la ladera y acercarse al punto donde habían sido instalados los tubos lanzagranadas, el teniente Mateu Isturiz y el agente González Revilla pisaron las placas metálicas que ocultaban el tercer artefacto, enterrado, y con cuyo peso activaron. La explosión les provocó la muerte.

Ambos acusados, tanto ‘Kubati’ como ‘Fermín’ se encuentran actualmente en libertad. En el primer caso, López Ruiz mantiene una agenda pública con una presencia habitual en actos públicos de la izquierda abertzale como representante del colectivo de presos de la banda. Uno de los últimos actos en los que se le pudo ver fue el pasado día 15 durante una comparecencia pública del líder de Sortu, Arkaitz Rodríguez, para denunciar la sentencia del procés. En el caso de Latasa Getaria su presencia pública ha sido inexistente desde que abandonó la cárcel y se ha desmarcado de la violencia.

Con la acusación que ahora pesa sobre ellos, ‘Kubati’ podría volver a prisión su es condenado. Salió en libertad el 15 de noviembre de 2013. López Ruiz cumplió 26 años de condena de los 1.210 a los que fue sentenciado por ser autor de 13 asesinatos, entre ellos los de la ex dirigente de ETA, Dolores Catarain ‘Yoyes’, y otros 16 asesinatos frustrados. Por su parte, José Miguel Latasa Getaria salió en libertad en diciembre de 2013 tras haber sido condenado a 477 años de prisión por varios asesinatos. ‘Fermín’ rechazó la violencia.

Un caso reabierto cuatro veces

El caso por el que ahora tendrán que volver a sentarse en el banquillo de los acusados se reabrió el 9 de enero de 2017 después de haber sido cerrado hasta en cuatro ocasiones sin que se procesara a nadie. La primera vez que se cerró fue en julio de 1988, dos años después del atentado, cuando tras investigar el caso la Justicia procedió a cerrarlo sin haber adoptado ninguna medida. Once años más tarde, el 7 de noviembre de 1997, se reabrió el procedimiento tomando declaración a López Ruiz, ‘Kubati’, y Latasa Getaria, ‘Fermín’ pero sin que derivara en ninguna medida contra ellos. Hubo que esperar hasta 2011 para que en octubre de ese año y a instancia del Ministerio Fiscal -y en base a un informe de la Guardia Civil- se volviera a reabrir, pero en esta ocasión para imputar a otros dos posibles autores, Juan María Gabirondo y Francisco Cabello. El procedimiento se volvió a cerrar.

Finalmente, el 9 de enero de hace dos años y gracias a un nuevo informe elaborado por el Servicio de Información de la Guardia Civil que aportó nuevas pruebas se reabrir el caso. La principal novedad fueron la aportación de información y pruebas que permitía vincular el atentado con el ‘comando Goiherri-Kosta’ y con él a ‘Kubati’ y ‘Fermín’.

El informe policial concluía que por el modo de actuación, las características del atentado y el dispositivo empleado se podía constatar «en un modo evidente que el único comando al que se podría atribuir la autoría era el comando Goiherri-Kosta. Un comando que actuó en Guipúzcoa entre octubre de 1984 y noviembre de 1987. ‘Kubati’ formó parte de él desde el comienzo, señala el auto, actuando como «responsable».

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