hospimedica2

Los oscuros orígenes de Jonan Fernández, el “blanqueador” oficial de la banda terrorista ETA

5943 captura de pantalla 2018 10 20 a las 120755

La historia política de Jonan Fernández Erdozia, actual secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno nacionalista vasco y responsable directo del escandaloso “proyecto educativo” que este Ejecutivo quiere imponer en las aulas vascas, blanqueando la historia terrorista de ETA y llevando al fundador de esta organización criminal como conferenciante estrella a los centros escolares, tiene sus orígenes en uno de los momentos más oscuros y perversos de la reciente historia vasca: la construcción de la autovía de Leizarán (A-15) que une San Sebastián y Pamplona, cuyo actual trazado, denominado “San Lorenzo”, fue tutorizado y autorizado por ETA, convirtiendo a esta vía de comunicación en la única carretera de Europa, y quizás del mundo, diseñada, en gran medida, por una organización terrorista.

Los primeros bocetos en plano de la actual Autopista de Navarra (A-15), que convirtió en un trayecto de apenas unos minutos el viaje entre San Sebastián y Pamplona que entonces exigía casi dos horas de conducción por vías abruptas y peligrosas, comenzaron a dibujarse en 1985. Apenas unos meses después, el hoy responsable de “Derechos Humanos” del Gobierno de Iñigo Urkullu, Jonan Fernández, que entonces era un desconocido concejal de Herri Batasuna (HB) -brazo político de la banda terrorista ETA- en la localidad guipuzcoana de Tolosa, ponía en marcha la Coordinadora Lurraldea, una organización presuntamente ecologista que denunciaba el primer trazado de la autovía “por lo daños medioambientales que podía ocasionar” y que abogaba por variar el discurrir de la misma por “los perjuicios irreparables que ésta iba a provocar en el entorno natural”.

Esta movilizadora iniciativa “verde”, que había nacido con la simpatía y el asentimiento del entorno HB-ETA, fue rápidamente canivalizada en su totalidad por la organización criminal, que al instante comenzó una aberrante, feroz y despiadada campaña de atentados contra las empresas y las entidades bancarias vinculadas a la construcción de la futura autovía. Durante largos meses, los asesinos, acompañados políticamente por la Coordinadora Lurraldea y HB, cometieron casi doscientos atentados que provocaron daños económicos por valor de 1.500 millones de las antiguas pesetas (10 millones de euros). ETA asesinó a tres personas en esta brutal oleada de ataques, entre ellas, a José Edmundo Casañ, delegado de Ferrovial en Valencia, y a dos guardias civiles. Además, los terroristas enviaron decenas de cartas bomba a técnicos, empresarios y cargos públicos.

El 16 de octubre de 1989, y ante una nota hecha pública por ETA en la que la organización terrorista amenazaba a “todas las personas e instituciones que colaboren en la construcción de la autovía Irurzun-Andoain”, Jonan Fernández aseguraba que su organización “no iba a pronunciarse” sobre las amenazas etarras, ya que consideraba que las amenazas de ETA “han podido ser provocadas por una actitud de cerrazón de los partidos que controlan las instituciones de Navarra y Guipúzcoa”.

De este modo, a finales de los años ochenta, ETA, Herri Batasuna y la Coordinadora Lurraldea de Jonan Fernández habían puesto en marcha, en comandita, una presión tan cruenta y asfixiante contra la construcción de la autovía de Leizarán que, en 1991, las empresas constructoras, tras mantener una reunión con la dirección de Herri Batasuna y recibir amenazas mafiosas por parte de ésta, se echaron atrás, abandonaron los trabajos y la Diputación guipuzcoana se vio obligada a rescindir el contrato de adjudicación del tramo de la carretera que pasaba por este territorio. En este punto, Imanol Murua, entonces diputado general de Guipúzcoa por Eusko Alkartasuna (EA), y su entonces diputado foral de transportes, Julen Goikoetxea, mantuvieron el proyecto técnico pactado intentando no ceder al chantaje del entorno radical ni a las presiones que, incluso, llegaban desde algunos de los funcionarios de la Diputación afines a las tesis la Coordinadora Lurraldea y de ETA. Tanto fue así, que para intentar seguir trabajando en el proyecto tal y como éste se había concebido en sus orígenes, el equipo de gobierno foral llegó a viajar a París para, tras largas negociaciones, fracasar en un intento de comprometer con las obras a un grupo de empresas francesas. Finalmente, la adjudicación se realizó a otra empresa constructora española, Ramos Hidalgo (más tarde quebrada), pero la solución final llegó apenas unos meses más tarde cuando, en 1992, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) pactó directamente con HB-ETA el nuevo diseño de la autovía. A cambio, HB apoyaría al candidato nacionalista Eli Galdos para que éste consiguiera ser elegido como Diputado General de Guipúzcoa.

El trazado pactado por PNV y HB, denominado “San Lorenzo”, es el actualmente existente y fue directamente aprobado por la organización terrorista ETA. Tanto fue así que, en el mismo momento en el que Eli Galdos anunciaba públicamente el nuevo acuerdo viario, dirigentes de Herri Batasuna como José Luis Elkoro y José María Olarra, brindaban públicamente con cava para demostrar a los medios de comunicación y a la sociedad vasca quiénes, de verdad, habían diseñado la gran infraestructura.

Mientras todo esto ocurría, en 1986 había nacido Gesto por la Paz de Euskal Herria que, durante los últimos años ochenta y primeros noventa del pasado siglo, impulsaría, por primera vez en la reciente historia del País Vasco, un tímido movimiento social contra la violencia terrorista de ETA. El auge de esta organización, y de otras similares que estaban surgiendo en las tres capitales vascas, preocupaba a ETA-Herri Batasuna, que ha tenido siempre como objetivo y estrategia principal controlar obsesivamente los más diversos ámbitos de actividad de la sociedad, desde los movimientos juveniles a los equipos deportivos, pasando por el mundo laboral, los espacios universitarios, el sector económico, los medios de comunicación o las más diversas iniciativas locales.

En este sentido, el proyecto pacifista puesto en marcha por Gesto por la Paz enfrentó a ETA-Herri Batasuna, por primera vez en mucho tiempo, a una realidad que se le escapaba de las manos: la de los movimientos sociales. Este incipiente desasosiego de los radicales violentos se vería rápidamente mitigado gracias a una nueva iniciativa de Jonan Fernández, el líder de la Coordinadora Lurraldea que, en aquellos momentos, y tras los excelentes servicios prestados a los terroristas al conseguir que éstos impusieron el trazado viario de la A-15 entre Andoain (Guipúzcoa) e Irurzun (Navarra), poseía influencia, prestigio y reconocimiento en el entorno de los asesinos.

Un reportaje de Raúl González Zorrilla, Director de La Tribuna del País Vasco

https://latribunadelpaisvasco.com/art/9824/los-oscuros-origenes-de-jonan-fernandez-el-blanqueador-oficial-de-la-banda-terrorista-eta


Imprimir   Correo electrónico