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Comienza el acercamiento de etarras al País Vasco: Trasladados de Asturias a Basauri (Vizcaya) dos presos de ETA

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El Gobierno informó ayer martes del primer paso en lo que ha definido como "la nueva política penitenciaria" con los reclusos de ETA, decidida tras la disolución de la banda terrorista el pasado mayo y la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa en junio. Según comunicó el Ejecutivo, dos presos de ETA que cumplían pena en Asturias han sido ya trasladados al País Vasco, donde cumplirán el resto de su condena.

Se trata de Olga Sanz Martín y Javier Moreno Ramajo, antiguos miembros del comando Vizcaya, sobre los que pesan penas muy altas. Fueron detenidos en 1998 y condenado en 2002 por la Audiencia Nacional a 71 y 74 años de cárcel, respectivamente. Entre otros delitos, formaron parte del comando que intentó asesinar al ex consejero y ex presidente del Parlamento vasco, Juan Maria Atutxa, y al ex presidente del PP del País Vasco, Carlos Iturgaiz.

El acercamiento desde la cárcel asturiana de Villabona a la vizcaína de Basauri ya se ha producido. Los dos reclusos cumplirán aquí el resto de su condena en el régimen de semilibertad del tercer grado, al que han accedido recientemente -Olga Sanz en febrero y Javier Moreno en julio- tras serle concedido por el Ministerio del Interior.

Instituciones Penitenciarias intentó desvincular el traslado de cualquier cambio en el tratamiento de los presos de ETA, asegurando que se debía simplemente a la concesión del tercer grado. Sin embargo, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, se apresuró no sólo a confirmar que se trataba de un acercamiento, sino que respondía a "la nueva política penitenciaria" del Gobierno y que se trataba de "un primer gesto" al colectivo de presos de ETA, con el que el Ejecutivo pretende marcarles los pasos a seguir.

Los dos reclusos cumplían al parecer, con los requisitos que el Gobierno estima que se tienen que cumplir para poder salir del régimen de dispersión: petición de perdón, desvinculación de la banda, renuncia a la violencia y ofrecimiento de colaborar con la Justicia.

Lo cierto es que el propio delegado del Gobierno ya había anticipado este movimiento el pasado mes de julio, cuando en una entrevista en la agencia Europa Press dijo que se iba a proceder a acercamientos de este tipo durante el verano. Aseguró entonces que no había un plan general para poner fin a la dispersión, sino "una voluntad de adaptar de manera progresiva la política penitenciaria al nuevo tiempo de desaparición" de la banda. Señaló que los movimientos se producirían con discreción y que siempre los comunicarían en primer lugar a las víctimas del terrorismo.

Este martes, Jesús Loza explicó que el traslado realizado es "la demostración de que lo que dijo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska", en esta materia "se cumple y que cualquier disposición que se haga en el ámbito de la política penitenciaria se hará en cumplimiento escrupuloso de lo que dicta la ley". El tercer grado del que disfrutan los dos etarras y que ha permitido su traslado al País Vasco es concedido por una Junta de Tratamiento del Ministerio del Interior.

"Es un gesto y una muestra para enseñar al resto del colectivo de presos cuál es el camino que tienen que seguir a la hora de la búsqueda de la reinserción, que es el que más o menos han seguido estos dos presos", recalcaba el delegado del Gobierno. Añadió además que la responsabilidad recae en consecuencia "no tanto en el Estado de Derecho, sino en la actitud de los presos y en la izquierda abertzale".

Casi al mismo tiempo en que se conocía la noticia del primer acercamiento de presos de ETA de la era Sánchez, el Gobierno vasco, presidido por el PNV, se apresuraba a felicitarse por la decisión e invitaba al Ejecutivo central a seguir por este camino.

Los nacionalistas vascos, que en junio fueron determinantes para llevar a Sánchez a La Moncloa, han hecho bandera del fin de la dispersión de los presos etarras y presentaron en su momento un plan para que los reclusos estuvieran en cárceles no más lejanas de 250 kilómetros del País Vasco.

Este martes, el Ejecutivo autonómico dijo ver "con buenos ojos" la llegada de los dos etarras a la cárcel de Basauri y pidió a Pedro Sánchez que continúe esta política y "cumpla con lo anunciado" de acercar a reclusos de la banda terrorista.

Las reacciones a la decisión del Gobierno de trasladar a los dos presos de ETA no fueron tan positivas en otros partidos. Desde Ciudadanos, por ejemplo, su secretario de Organización, Fran Hervías, dijo que el movimiento es "el precio que pagamos todos los españoles" que los "socios" de Pedro Sánchez "le mantengan en Moncloa". Un precio que, añadía, "está siendo demasiado alto" y que revela "la inmoralidad y el desprecio a las víctimas de ETA por el presidente interino, Pedro Sánchez".


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