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El Servicio de Información de la Guardia Civil en Navarra acredita que la agresión de Alsasua "no fue casual"

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Un mando de la Guardia Civil, miembro del Grupo de Información de este cuerpo en Navarra, ha asegurado que la agresión en Alsasua a dos agentes del instituto armado y a sus parejas fue planificada y no se trató de un "hecho casual".

Este agente ha comparecido en el juicio que se desarrolla en la Audiencia Nacional por esos hechos, ocurridos en la madrugada del 15 de octubre de 2016, y ha declarado en su doble condición de testigo, al haber instruido la detención de los ocho acusados, y de perito al ser miembro del Grupo de Información.

Durante su relato, ha argumentado su afirmación en cuatro hechos anteriores a la agresión, en los que uno de los acusados, que está en prisión provisional, Jokin Unamuno, ya había tenido algún "contacto" con el teniente agredido por acciones vinculadas al movimiento radical Ospa Eguna y por otras del colectivo disidente de ETA.

Acciones algunas de ellas en las que también participó Adur Ramírez -en prisión provisional-, según el testigo y perito, quien ha aseverado: "Desde nuestro punto de vista, y viendo datos objetivos, no se trató de un hecho casual".

Las cuatro acciones que apuntalan su afirmación son, según ha relatado este miembro del Servicio de Información de la Guardia Civil de Navarra, las jornadas de puertas abiertas de la Guardia Civil en Alsasua el 15 de junio de 2016 con motivo de unas jornadas de puertas abiertas que organizó el cuartel de Alsasua, se produjo una concentración espontánea del movimiento Ospa Eguna (cuyo objetivo es expulsar a las fuerzas de seguridad del Estado de Navarra y País Vasco) y donde alguno de los acusados ya tuvieron "contacto" con el teniente.

Un segundo acto fue el Ospa Eguna (día de la expulsión) de 2016, en el mes de agosto, convocado por Jokin Unamuno y, aunque "no fue especialmente conflictivo" -hubo pintadas y lanzamiento de bengalas-, también se produjo un contacto con el teniente.

El tercer incidente tuvo lugar en la misa celebrada en los Capuchinos de la localidad con motivo de la Patrona de la Guardia Civil, el 12 de octubre. Alrededor de ocho personas, entre ellas Unamuno y Adur Ramírez de Alda, se pusieron en la puerta de la iglesia y se les pidió que se fueran. El teniente también estaba en esa ocasión.

Por último, el cuarto incidente, en esta ocasión ocurrió en la localidad de Echarri-Aranaz, muy próxima a Alsasua, que acogió a principios de septiembre de 2016 una manifestación "no comunicada" cuyo lema era "Por lo presos enfermos, amnistía total. Los presos en lucha, nosotros también".

Según este agente, se trata de una manifestación "atípica", que "no es la tradicional" en favor de los presos y que la Guardia Civil encuadra en la "disidencia de ETA", de un movimiento más radical que no acepta el fin de la violencia de la banda terrorista.

Unamuno y Ramírez participaron en esa manifestación, según el testigo, que ha precisado que el teniente agredido acudió en su labor de seguridad y control.

Solo ese día y otra protesta similar que tuvo lugar el 11 de marzo de 2017 en Pamplona, son las únicas protagonizadas por ese movimiento disidente y en ellas participaron las mismas personas. 

La fiscalía solicita penas de entre 12 y 62 años a los ocho acusados en el juicio por delitos de lesiones y amenazas con carácter terrorista. El miembro de Información ha relatado que Adur Ramírez de Alda, que permanece en prisión, “no se dejó detener” por la Guardia Civil cuando los agentes acudieron a su domicilio para llevar a cabo el arresto como paso previo a su puesta a disposición judicial. “Estaba en su casa y estaba su padre y dijo que no se iba a dejar detener por la Guardia Civil y se negaba a salir. Lo dejamos sin detener y posteriormente él se presentó en la Audiencia Nacional”, recordó este mando, que lidera la unidad de Información del cuerpo en Navarra.


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