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Los policías forales que atendieron a las víctimas de Alsasua: "Fue claramente una paliza"

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Sostienen que el teniente estaba en el suelo con sangre en la boca y aturdido por los golpes, el sargento con "huellas de suelas de zapato" en la camisa.  Además, han relatado que los agresores sabían que se trataban de dos guardias civiles porque en una ocasión les recriminaron que entraran "en el juego de la Guardia Civil".

Los policías forales que acudieron al bar Koxka de Alsasua donde fueron agredidos dos guardias civiles han declarado en el juicio que vieron "claramente que fue una paliza" y que los supuestos agresores sabían perfectamente que las víctimas pertenecían a la Guardia Civil.

Así lo han manifestado en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional estos dos policías autonómicos, miembros de la patrulla que acudió a la zona tras el aviso de la Guardia Civil y que participaron en la detención de uno de los ocho acusados, Jokin Unamuno, en prisión provisional.

Uno de los agentes forales ha reconocido que el grupo de personas que había (unos 40) sabía perfectamente que los agredidos eran guardias civiles, porque les recriminaron que entraran en el juego del instituto armado y les decían que las víctimas no eran de allí y que les detuvieran.

Este policía también ha precisado que ninguno de los que estaban congregados en la zona dijo en ningún momento que se les atendiera por haber sufrido alguna lesión ni tampoco expresaron su deseo de denunciar.

También ha señalado que había mucha tensión en el ambiente, con resistencia activa de los que protestaban por la detención de Unamuno, muchos de ellos grababan con el móvil (ninguno ha facilitado la grabación) y que él y su compañero recibieron empujones y burlas.

Incluso, uno de ellos, Ohian Arnanz, que está también acusado, hizo gestos con los puños cerrados con intención amenazante. "Pero la misma situación no te deja hundirte, ves el riesgo, pero tienes que controlar para que no se produzca ninguna chispa".

Cuando la patrulla de la Policía Foral llegó al lugar, vio al teniente de la Guardia Civil tumbado, con la cabeza en el regazo de su novia, con sangre en la boca, bastante aturdido y con mucho dolor en la pierna.

Lo primero que hicieron fue socorrer al teniente, que fue atendido por una ambulancia, ha relatado este policía, que también ha contado cómo vio al sargento de la Guardia Civil con bastantes huellas de patadas en la camisa blanca que vestía.

"Nadie (del grupo) nos solicitó ninguna ayuda y solo el teniente, el sargento y sus novias nos comunicaron que habían sido agredidos", ha precisado el testigo.

A pesar de que el sargento (que se enfrentó verbalmente con algunos del grupo) y su novia les indicaron a algunos de los agresores, solo pudieron identificar a Unamuno, al estar unicamente dos agentes en ese momento, este llevaba una gorra y barba, dteniendo en ese momento a otro más que vestía una camiseta violeta o rosa, la vestimenta del resto era muy similar.

Cuando detuvieron a Unamuno y le metieron en el coche, la gente se agolpó en torno al vehículo policial y sacaron al arrestado mientras los policías intentaban que el sargento y su novia no se enfrentaran al grupo que les increpaba. "Veíamos la necesidad de pedir apoyo porque la cosa podía empeorar", ha resaltado este agente.

Mientras, su compañero de patrulla, que llegó al bar con él alertados por el incidente, ha dicho que vio "claramente que fue una paliza y ya está" y que también temió por su integridad física.

Ha relatado que cada vez que les toca actuar en Alsasua acaban "teniendo que salir rápido, porque enseguida empiezan los gritos y los insultos", pero en ese caso tenían que quedarse para identificar a los agresores y proteger a los agentes agredidos.

"Había gente que claramente te miraban con asco, como muchas veces".La gente que estaba allí concentrada, que ha cifrado en unas 40 personas, les increpaban con frases como "¿Por qué no detenéis al sargento?" o "vosotros sois de aquí, no os pongáis de su lado".

Al teniente y su pareja se los llevaron en ambulancia y descrito en qué condición se encontró al sargento herido: "Vi claramente al sargento con una camisa blanca llena de suelas de zapato".

En la media hora que tardaron en llegar los refuerzos y que se le hizo "eterna", los agentes autonómicos detuvieron a Unamuno, pero luego, ante su sorpresa, alguien le sacó del coche policial. "Ni se me ocurre que alguien me puede sacar a alguien del coche, nunca me había pasado", ha enfatizado. 

Declaraciones del dueño del bar Koxka y de una camarera

Este miércoles también han declarado en el juicio como testigos una camarera y el gerente del bar Koxka, pero ambos han remarcado al tribunal que no vieron ninguna agresión hacia nadie y que hasta que se enteraron pensaron que era una noche tranquila. Tampoco vieron el pasillo de gente que, según las víctimas, se formó en el local y en el que se vieron atrapados cuando intentaban salir.

«Me quito la chaqueta, me meto el dinero en el bolsillo y le pongo la chaqueta» al teniente, ha relatado el propietario del Koxka, tras lo que habló con la camarera y le dijo a ella que «había habido una bronca y habían pegado al agente».

El fiscal ha hecho ver entonces al testigo que en una declaración anterior en sede policial dio una versión diferente, afirmando que fue la camarera la que le informó a él de que «estaba pegándose una cuadrilla de personas latinoamericanas».

Según este testigo, cuando luego acudió a declarar ante la Policía Foral les dijo a los agentes que en sus 22 años como hostelero había visto «muchas broncas en el bar», pero «nunca romper el tobillo a nadie». «Les dije: ¿no habrá sido que se ha tropezado con el escalón?».

Ha añadido que solo vio un corte «pequeñito» en el labio del teniente que no sangraba y que el agente le decía que le dolía mucho la pierna. Luego, cuando llegó la Policía Foral, se fue a casa.

De los acusados en el juicio a los que han señalado como agresores los agentes y sus parejas, el dueño del Koxka solo ha reconocido que vio, dentro del bar, a uno de ellos, Ohian Arnanz.

Preguntado sobre las amenazas que la novia del teniente denunció ayer en el juicio que padecen sus padres, que también regentan un bar en Alsasua, ha dicho: «Yo que sé lo que cuentan ellos. Yo también he recibido amenazas y pintadas en mi bar de la Falange, de los anarquistas y de más gente».

En contra de las versiones de los guardias civiles y sus parejas, la camarera del bar Koxka ha narrado que esa noche no pasó «nada» que le «llamase la atención» dentro del bar y que permaneció dentro hasta que acabó la agresión, cuando salió a la calle porque el dueño del bar le comunicó que había habido una pelea.

«Yo no me enteré absolutísimamente de nada», ha dicho la testigo, que ha reiterado que «en ningún momento percibimos que estaba pasando nada» dentro del bar, ni siquiera las agresiones que los agentes y sus novias dijeron haber sufrido cuando intentaron salir del local.

Según su relato, cuando salió a la calle el teniente le devolvió la chaqueta que le había dejado el propietario del bar para cubrirse. «Le vi de frente y me llamó la atención que tenía una camisa blanca y estaba limpia», ha dicho sobre este agente, para añadir que «al día siguiente al escuchar noticias fue un poco extraño porque nosotros no habíamos percibido semejante jaleo». 

Catalá ve terrorismo en el suceso

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha defendido este miércoles que el terrorismo es una «categoría» penal que «puede tener grados» y lo que penaliza es «la utilización de la violencia con fines políticos», descartando así que se esté produciendo «una banalización» al pedir la aplicación de estos tipos penales tanto en los sucesos de Alsasua (Navarra) como frente a los Comités en Defensa de la República en Cataluña.

«Quizá nos ha faltado explicar que dentro del concepto genérico de terrorismo hay distintos niveles y circunstancias y no significa banalizar en absoluto, es que la alteración de la convivencia mediante la violencia con fin político es terrorismo y tiene grados distintos», ha señalado en una entrevista en TVE. Catalá ha incidido en que «dentro del concepto terrorismo hay muchos tipos de delito», y abarca «desde quemar un contenedor hasta cometer un asesinato» porque «todo ello está dentro de la categoría genérica». «Ese es el matiz», ha señalado.

Con todo, apunta que «si es conveniente afinar el concepto de terrorismo, se puede actuar, pero para muchos juristas esto es muy natural porque son grados dentro de una figura genérica que no es solamente el asesinato».


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