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SIEMPRE NOS TENDRÁ A SUS ÓRDENES MI GENERAL

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Ayer 13 de febrero fallecía el general Rodríguez Galindo, victima del coronavirus, el azote de ETA, uno de los guardias civiles que más luchó contra la banda asesina, el más temido de los terroristas,

El general Enrique Rodríguez Galindo era un hombre de fe, un firme creyente, un buen guardia civil que se limitó a lo largo de su carrera a combatir a ETA y a cumplir las órdenes que le dieron, y creo firmemente que ha fallecido con la tranquilidad del trabajo bien hecho, de la satisfacción del deber cumplido, lástima que su esfuerzo, el de los guardias civiles que sirvieron a sus órdenes, los que dejaron su vida en esa lucha contra los asesinos etarras, hoy no haya servido de nada, al tener a esos asesinos a los que combatió sentados en las instituciones democráticas, socios del Gobierno de España.

Hoy su esfuerzo, el de los guardias civiles que sirvieron a sus órdenes, el que se dejaron su vida en la lucha contra ETA para velar por la seguridad de los españoles y defender nuestra democracia ha sido en balde, tiene razón el vicepresidente Iglesias cuando dice que España no es una democracia plena, y no lo es cuando se permite entrar en las instituciones democráticas del Estado a quienes intentaron socavar y terminar con nuestra democracia usando el terror de las bombas, del tiro en la nuca, del asesinato sistemático de los defensores públicos y de sus familias.

Para mi, el general Galindo siempre fue un referente, como lo fue de muchos guardias civiles que estuvieron a sus órdenes, querido y respetado, quien haya seguido su carrera profesional, tendrá constancia de sus éxitos contra los asesinos de ETA, bajo su mando, se desarticularon 10 comandos ilegales y 58 legales de la banda terrorista E.T.A. (m); 1 comando ilegal y 10 legales de E.T.A. (pm); y 2 comandos ilegales y 3 legales de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. En total suman cerca de 900 detenidos.

Un hombre de honor, un hombre bueno, un buen guardia civil, sobre todo eso guardia civil, hijo del Cuerpo, que se desvivía por sus guardias, que estaba junto a ellos en los buenos, pero principalmente en los momentos más duros, en los peores, velaba por ellos y los cuidaba, recuerdo una imagen de los años 80, los peores años de los asesinos de ETA, cuando los ataques eran casi continuos, cuando los caídos, nuestros caídos se sucedían casi a diario, donde a nuestras familias se les hacia el vacio por una sociedad ciega y sorda, inhumana, para ellos para los vascos, entonces para todos, solo éramos txakurras (perros), para el resto de España solo guardias civiles, números, era nuestro trabajo decían, los políticos entonces con “el consabido pésame” cumplían, esa imagen que dio la vuelta a España y que se me quedó grabada era la de mi General andando, vestido de uniforme, con el quepís, con las manos a la espalda, paseando tranquilo, al lado de una de nuestras tanquetas blindadas, por el centro de San Sebastián, dando ejemplo, infundiendo valor y tranquilidad a sus hombres, y temor a nuestros enemigos.

Este es el hombre al que los políticos de este país, de su Patria y de la mía, la que juró defender hasta la última gota de su sangre, se quitaron de en medio, metieron en la cárcel, estorbaba, molestaba, sobre todo al entorno etarra, sobre todo a ETA, contra la que fue “el verdadero azote”, el único azote durante los años más duros, él y la Guardia Civil, la Guardia Civil y él, después, hoy todos sabemos lo que ha ocurrido, conversaciones, pactos, “hojas de ruta”, beneficios; el blanqueamiento de ETA, las mentiras políticas que han propiciado la llegada de los asesinos, de los terroristas a las instituciones democráticas, entonces estorbaba él, al igual que ahora estorba la Guardia Civil.

A mi general, su lucha contra ETA, le costó diecisiete años hasta conseguir la libertad condicional, es la Justicia española, otros asesinos, terroristas, con muchos, demasiados delitos de sangre a sus espaldas, han salido en muchísimo menos tiempo, es la Justicia española, la que quizás nos merezcamos.

Hoy no es un buen día para los que sabemos lo que es ETA y para los que sabemos lo que es un hombre de honor, un buen guardia civil, un buen español.

Desde aquí espero que pueda encontrarse en el cielo, con nuestros compañeros caídos, que seguro que estarán formados esperando su llegada para gritarle bien fuerte ¡A LAS ÓRDENES DE VUECENCIA MI GENERAL! y con nuestra Patrona, a la que me consta que veneraba, como la veneramos la mayoría de los guardias civiles de verdad, y que ella con su manto le proteja. le pido a Vuecencia que cuando esté ante Nuestra Madre, le pida que siga protegiendo a todos los guardias civiles y a nuestras familias.

Y desde aquí únicamente queda darle las gracias por su esfuerzo y decirle, ¡¡a la orden de Vuecencia mi General!!, porque siempre nos tendrá a sus órdenes., aquí en la Tierra y allá en el cielo.

Antonio Mancera Cárdenas

Guardia Civil Retirado por Accidente en Acto de Servicio


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