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El periodista profesor de filosofía y la Guardia Civil

balanza

Cada año tiene su “persona, su hombre del año”, ese personaje que, ha tenido o ejercido una mayor influencia en los eventos del año, y como no, el “tonto del año”, si para el primero de los títulos los candidatos son pocos, para el último premio en cada estamento de la sociedad, en cada institución, son legión.

La Guardia Civil tendría problemas para elegir a su “tonto del año”, permitidme que destaque a “mi candidato” para este año; ya lo fue el anterior, aunque entonces me pareció un pobre hombre, sumido en complejos inimaginables, que desconoce la historia y el día a día de nuestra Institución, y aunque este año me parece lo mismo, deberíamos adjudicarle el título pero por reincidente, o al menos un accésit para que no se vaya con las manos vacias, ya que entiendo que la competición ha estado muy reñida, no solo compiten filósofos o periodistas como el que nos ocupa, también políticos y hasta algunos ministros, ministras, ministres o vicepresidentes.

Luis Coleto (no voy a poner el nombre de otra forma, no es falta de respeto, es que al haber estudiado en la EGB y posteriormente BUP y COU, el subconsciente se me revela, lo siento), es mi candidato, ya os digo que tenía otros, pero sumando su artículo sobre la Guardia Civil publicado el 24 de octubre de 2019, donde hacia un repaso sobre la historia de la Institución y que tituló “La cenagosa y turbia historia del benemérito Cuerpo”, un repaso “muy suyo”, falaz, patético, con una redacción caótica difícil de seguir, un repaso de la historia mas propia de un talibán cultural o histórico; mas parece miembro de la “Nova Historia catalana”, dada su intención de tergiversar la historia, de sembrar la duda, en este caso sobre la Guardia Civil, sobre la honorabilidad de una Institución que ha sido en sus 176 años de existencia la más valorada entre los españoles, y de cuestionar la honradez de los hombres y mujeres que han formado y forman parte del Cuerpo, al de este año “Guardia Civil. Unos payasos de feria”, en el que con esa redacción caótica, muy del estilo de nuestro Luis, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, aprovecha el espacio que le tiende nuevamente “El Correo de España”, para arremeter otra vez contra la Guardia Civil, en este caso a propósito del famoso baile de unos guardias civiles y lo hace, como lo hizo, utilizando tópicos y mentiras sin fundamento, haciendo de la parte el todo, insultando y menospreciando la labor callada de los guardias civiles, antes y ahora, falacias utilizadas una y otra vez por terroristas y extremistas, últimamente también por nacionalistas y separatistas y que Luis toma literalmente para hacerlas suyas, podríamos explicarle que es la Guardia Civil, pero eso ya lo explican con hechos los propios guardias civiles, a través de su trabajo diario en cualquier rincón de España o recomendarle las numerosísimas fuentes y excelentes historiadores donde empaparse de la Historia del Cuerpo, pero para eso debería entender y comprender lo que lee.

Hace unos días un médico militar, con suficiente conocimiento sobre trastornos varios, decía en un magnífico artículo en Benemérita al Día, titulado Honor y Gloria para la Guardia Civil, sobre el no tan ínclito Luis, que “Da la impresión de que este señor padece un trastorno mental y no se toma la medicación pertinente”,  puede que sea todavía peor, que se la tome y ya no le haga efecto.

Pero lo que es verdaderamente magistral en el artículo de Hervás, nuestro médico militar, son esos versos que dedica al final del mismo, los versos de Calderón de la Barca al soldado español, y es magistral Luis, por si no te has dado cuenta, porque al referirse al soldado español, lo hace a ese chaleco fabricado en piel que llegaba hasta las rodillas y que estos usaban a modo de escudo, el “coleto” Luis, el “coleto”.

Llegados a este punto, alguien debería decirle a Luis, que haga honor a su apellido y no se eche las cosas “al coleto”, que no se beba y se coma las cosas según se las dan o se las cuentan, que no tenga tanto “coleto”, que no sea tan descarado con lo que no entiende y que por su propia salud mental y por la nuestra, se “eche algo al coleto”, y antes de escribir lea y estudie las cosas desde el principio hasta el final, ya que de lo contrario a alguien se le ocurriría utilizar sus escritos como un auténtico “coleto”, ese paño que sirve para limpiar o fregar el suelo.

Lo peor de todo es, como ya hemos dicho. que Luis hace un todo de una parte, generaliza, y se equivoca, porque generalizar no es correcto cuando lo que se denuncia afecta a casos realmente aislados, excepcionales; en la Guardia Civil no caben los corruptos, las manzanas podridas se apartan de inmediato y definitivamente, no se puede decir lo mismo de otras instituciones, no se puede decir lo mismo de periodistas que faltan a la verdad, faltando a su propio código deontológico; el que en la Guardia Civil se encuentre una manzana podrida no puede calificar como podrida toda la Institución, como pretende Luis Coleto en sus artículos, una oveja negra no hace que todo el rebaño lo sea, excepto quizás en la política y en el periodismo, decía el filósofo Bacon, “las excepciones ponen a prueba la regla”, y en el caso de la Guardia Civil “la regla” se mantiene y se ha mantenido intachable durante 176 años.  

El caso de Luis Coleto en el Correo de España, es cuanto menos curioso, puede que sea la nota discordante, la cuota a pagar, el “cuñao” del periódico que todo lo sabe y de todo habla sin tener ni puta idea, pero que además se cree que tiene razón. Es curioso que el ataque sea en ese digital y no en otros más afines al odio enfermizo de Luis hacia la Guardia Civil.

Puede que atienda quizás a una de las máximas de otro colega, puede que así entendamos al señor Coleto, que siga las referencias de Marx, filósofo y cosas peores, que decía “Si el dinero es el vínculo que me liga a la vida humana, que liga a la sociedad, que me liga con la naturaleza y con el hombre, ¿No es el dinero el vínculo de todos los vínculos?”, y el periodista Kapuscinski manifestaba que “Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante.”, es patético escribir sin convicciones, solo por dinero, es más patético que el medio para el que ha escrito estos artículos le pague por sus falacias, flaco favor le hacen a sus lectores.

Y mientras Luis arrastra su lamentable vida entre artículos tendenciosos, llenos de falacias, correosos, difíciles de entender, de seguir y de tragar, los guardias civiles llenan las suyas de respeto a las leyes, de ayuda, de sacrificio por los demás, de espíritu benemérito y de lucha por el bien común, por la seguridad y por la convivencia, a diferencia de periodistas incendiarios y filósofos que divagan. Porque Luis divaga como periodista al escribir sin concierto, y por tanto no discurre como filósofo acerca de lo que cree que puede mantener con razones filosóficas, y es que Luis el filósofo no filosofa y Luis el periodista falta a la verdad, su redacción caótica y enredada apoya en gran medida su falta de conocimiento sobre la Guardia Civil y su Historia y pone en duda el alcance de su propio entendimiento y en entredicho su conocimiento.

El filósofo Nietzsche sospechaba “que detrás de toda acción humana, incluidas las moralmente más encomiables, se oculta el resentimiento de los débiles contra los más dotados para la existencia”, todo desecho social, todo débil moral, nuestra su resentimiento hacia la Guardia Civil porque encarnan todos los valores de los que ellos carecen, por su parte Kapuscinski mantenía que “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas“, y escribió “Los cínicos no sirven para este oficio“, que algún periodista debería leer.

Si alguien se pregunta hacia que lado se inclinaría el fiel de una balanza, donde se pudiese pesar el valor para la sociedad de un guardia civil y de un filósofo, la respuesta estaría clara, y para aquellos que creían o se preguntaban para que sirven los filosofíos, ya lo saben, de momento y hoy en día, los filósofos sirven lo mismo para gestionar una pandemia que para reescribir la Historia de la Guardia Civil.

Antonio Mancera Cárdenas

Sólo Guardia Civil retirado


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