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HONOR Y LEALTAD: PILARES DE LA CONFIANZA

todo por la patria

Tras 176 años al servicio de España, independientemente de sus diferentes formas de Gobierno,  la Guardia Civil se ha ganado la confianza con su trabajo diario del pueblo a quien ha jurado servir y proteger.

Se podrían reseñar una gran cantidad de actos concretos de la confianza que se ha depositado en el Cuerpo, pero uno de los más claros, a mi juicio, es el que el sucedido en Cuba durante el asedio del Puesto de Dolores.  Tras la lectura del mismo,  no  creo que haya nadie que tenga que ir a la RAE a buscar el significado de honor, lealtad y confianza depositada en Cuerpo, a la vez que entenderán el por qué  del lema “EL HONOR ES MI DIVISA”.

Pueblo de Dolores, provincia de Cienfuegos en La Gran Antilla, 27 de octubre 1895 Año de  Nuestro Señor:

Fuerza del Puesto de Dolores, Año de 1895.

El citado Puesto era mandado accidentalmente por un Guardia de Segunda clase, quién recibió la siguiente orden conminatoria de rendición procedente del cabecilla Moreno Rojas quién se presentó de súbito en el poblado, sitiando el cuartel:

Orden conminatoria de rendición:

-Sr. Comandante de Puesto de la Guardia Civil de Dolores: Muy señor mió, por orden Superior y que bajo ningún pretexto puedo dejar de cumplir tengo que tomar el fuerte que usted ocupa mañana a las nueve sin falta. Yo para no cometer un acto infame y dar muerte terrible a ustedes, que serán víctimas de su Gobierno, les advierto esto, para si quieren entregarse sin formar combate y librarse de perecer  si se oponen al rendimiento. Usted, si se entrega y quiere pasar a nuestras filas, obtendrá el grado de Sargento primero, y en buena paz y unión le ofrezco la mayor consideración y hermandad. Y si se oponen será destruido el fuerte por cuatro bombas de dinamita y 300 hombres que, a las nueve próximamente, los tendrán sitiados. La contestación la espero enseguida. Queda de usted con consideración. El Capitán José María Rojas Fulero. Por orden, el ayudante, C. Crespo-".

No se intimó ni mucho menos el guardia segundo jefe del puesto, que a continuación le contestó con la siguiente epístola:

Contestación del Guardia Comandante de Puesto

"-Señor don José M. Falero, muy Señor mió: Enterado de su atenta carta, debo de manifestar que yo soy muy español y sobre todo pertenezco a la Benemérita Guardia Civil, y que habiéndome mis dignos jefes honrado con el mando de este Destacamento prefiero mil veces la muerte que yo serle traidor a mi patria y olvidar el juramento de fidelidad que presté a la gloriosa bandera española, en cuya defensa derramaré hasta mi última gota de sangre antes de cometer la vileza de entregarme con vida a los enemigos de España y de mi Rey. El ascenso que me proponen para nada lo necesito, pues estoy orgulloso de vestir el uniforme de Guardia Civil y soldado y mi mayor gloria seria morir con él. Mis jefes también saben premiar a los que saben defender su honra, y así es, que reunido con todos mis dignos compañeros, rechazamos con energía todas vuestras predicaciones y amenazas, y estrechados como buenos hermanos y como defensores de este pedazo de terreno gritamos, pero muy alto, para que ustedes lo oigan: ¡Viva España!, ¡Viva nuestro Rey!, ¡Viva la Guardia Civil! Aquí estamos dispuestos a morir, vengan cuando gusten a tomar el pueblo, para que lleven su merecido. Dolores, 27 de octubre. El Guardia de segunda Cándido Santa Eulalia-".

Gran impacto debió producir en Moreno Rojas la contestación a sus exigencias de rendición, cuando envió la misiva con el siguiente contenido:

"-Amigo mió: Me gusta tratar siempre con el hombre valiente y caballero. Yo tengo una orden superior para que hoy sin falta tome el fuerte y cumplir lo mandado contra ustedes; pero al ver hasta donde llega su educación y valentía, dejo por hoy de cumplir mi deber, y haré además desistir a mis jefes de cometer este acto que es infame por que ustedes nobles españoles, no harán más que cumplir como los héroes de vuestra patria. Yo trataré de dar mis excusas y buscar los medios que estén a mi alcance para cuanto pueda en bien de vosotros. Ruego a usted que dispense; desde hoy, como defensores de una idea seremos enemigos, pero en lo tocante a nuestra personalidad, puede usted contar con un buen amigo y servidor, el capitán José María Rojas Falero. Por O. el ayudante, C. Crespo-". (sic).

El Guardia Civil de 2º, Cándido Santa Eulalia insistió  en qué no traicionaría ni a su País, ni a la Guardia Civil ni a su conciencia y honor, aún sabiendo que en el enfrentamiento la muerte era segura, pero se mantuvo firme a sus ideales y a su juramento con la Patria.  Dos enemigos, pero personas “de honor”, que supieron comportarse y respetarse dignamente más allá de sus diferencias.

Por Antonio Sánchez, Historiador y G.C.


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