hospimedica2

AHORA ME TOCA A MI

policia-muerto-embajadores

AHORA ME TOCA A MI

He esperado y respetado el luto por Francisco, el policía asesinado ayer en la estación de Embajadores en Madrid, y digo asesinado y no atropellado como nos repiten hasta la saciedad desde todas, absolutamente todas las cadenas de radio y televisión, desde todos los diarios impresos y digitales, porque en realidad la muerte de Francisco Javier Ortega, fue un asesinato, premeditado, el asesino esperó la llegada del convoy para arrastrar a Francisco Javier hasta las vías, y sabiendo que hubo premeditación, sabemos que hubo asesinato. Y por eso ahora me toca hablar a mi.

Era policía y tenía 28 años, joven, muy joven para morir, y vuelve a ser, una vez más otra muerte que se podía haber evitado, como tantas antes que la suya, la de Vanessa, la de Esteban... En su caso evitable porque a la persona a quién iba a identificar, y posiblemente a detener una vez más, era un delincuente habitual, que había sido detenido en nueve ocasiones anteriores. Este delincuente, gracias a nuestras leyes, en ocasiones totalmente injustas, seguía en la calle, daba igual que entre sus detenciones encontremos amenazas, robo con violencia, en otra ocasión fue detenido por ambas cosas, resistencia y desobediencia a la autoridad, dos veces por infracción de la Ley de Extranjería y una vez por entrada ilegal en España, todos estos antecedentes al parecer son insignificantes para la justicia española, tan insignificantes que el asesino, que el delincuente, que Ali Raba Yode, que así se llama este asesino, permanecía en la calle, en plena libertad, ni en la cárcel, ni en su país, aquí, dispuesto a seguir delinquiendo y como en el caso de Francisco Javier, asesinando.

Hasta aquí lo políticamente correcto, los hechos, por respeto al compañero asesinado, a toda la Policía, a sus compañeros, a sus amigos, a su familia.

Pero hoy, aunque le pese a alguno, cansado como estoy cada día de escuchar cómo se nos trata, de escuchar en casos como este, como se ríen, se alegran, como en algunos casos aplauden la muerte del compañero o del amigo, simplemente porque son, porque somos, guardias civiles o policías, hoy voy a dejar de ser políticamente correcto, tengo el mismo derecho a expresar mis sentimientos, a expresarme libremente, como ayer lo hicieron los que aplaudían o apoyaban al asesino y se alegraban de la muerte de nuestro compañero.

Ayer unos descerebrados, unos gilipollas, unos verdaderos hijos de puta, todo esto sin ánimo de ofender, sino apelando al significado exacto que nos da nuestro diccionario a cada una de esas palabras, es decir, y por aquello de que algunos no se enteraran mucho y se molestarán, ayer, unos personajes “faltos de sentido común”, “unos insensatos”, “unos estúpidos”, “unos lelos”, unas verdaderas “malas personas”, volvieron a salir de sus madrigueras, de sus cuevas, de sus ratoneras, de sus antros, para aplaudir, alegrarse, celebrar el asesinato de nuestro compañero, estas “malas personas” o lo que es lo mismo, estos HIJOS DE PUTA, en mayúsculas, volvieron a publicar comentarios en las redes sociales, ya que no se atreven a hacerlo a la cara, para menospreciar al agente asesinado y celebrar su muerte.

No voy a dar nombres, pero alguno había de Chiclana por ejemplo, y ahí lo dejo, pues bien estos “valientes”, que en cuanto se produjo el suceso se lanzaron a publicar en sus muros de facebook o en twitter sus comentarios jocosos sobre este asesinato, como si de buitres se tratara, “ayyy que penita tengo, jajajajaja, ke viene, ke viene” junto a un icono de un convoy de tren, o “ooo que penaa” con emoticonos sonriendo y aplaudiendo, aunque al poco tiempo y siendo consecuentes con su propia forma de ser, es decir cobardes, los borraron, eso sí, no antes de recibir las críticas de cientos de usuarios por los mencionados comentarios. Lo dicho valientes los chicos.

Luego están los tontos de siempre, “es su trabajo, va en el sueldo”, no atontados, me ponéis el ejemplo del albañil, siempre me ponéis el mismo ejemplo, que se puede caer del andamio, y siempre os digo lo mismo, anormales no es el mismo caso, el albañil que se cae del andamio, lo hace por negligencia, por accidente, no porque un HIJO de PUTA le empuje, le dé con la picota o le tire un ladrillo a la cabeza, ¡a ver si os enteráis de una puta vez!, el que te asesinen, el que te maten, no va en el sueldo de nadie, ni del policía, ni del albañil.

Aunque no quedó ahí la cosa, porque poco después otros gilipollas, descerebrados y auténticos HIJOS DE PUTA, en este caso más gilipollas, descerebrados e Hijos de Puta que los anteriores, porque hacen los comentarios bajo el logo de un partido político, volvieron a ofender con sus comentarios la memoria del policía, del compañeros asesinado, así desde la cuenta de Twitter del Círculo de Podemos (PodemosAnchuelo @PodemosAnchuelo), del pequeño municipio madrileño de Anchuelo se emitieron inmediatamente después del suceso dos comentarios en los que explica el fallecimiento del agente en uno de ellos, como una "consecuencia de la brutal represión policial hacia la inmigración", "Lamentamos lo del Policía en Atocha, es otra consecuencia de la brutal represión policial hacia la inmigración subsahariana. Nadie es ilegal", mezclándolo todo, para poco después y hablando en este caso sí, del suceso de Atocha, decir “Los medios fascistas criminalizan al pobre magrebí de Atocha, necesita AYUDA y no condena. El neoliberalismo y el racismo es el terrorismo”.

Estos gilipollas, descerebrados, Hijos de Puta, trasnochados, amigos de sus “amigos”, que son precisamente los enemigos del resto de españoles y que no son precisamente amigos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y que cada uno que entienda lo que quiera, son los que pretenden gobernar España, pero ante estas gilipolleces vertidas por @PodemosAnchuelo, corrieron los líderes nacionales a arreglarlo, y llegó Errejón, también a través de Twitter para decir que "La cuenta @PodemosAnchuelo no es representativa de todo Podemos. En todo caso lo sería sólo de su círculo local", dándole estatuto oficial, para luego contradecirse, “la cuenta de @PodemosAnchuelo es un fake”, y es que esto de las contradicciones, de las incongruencias de estos tipos, ya viene siendo habitual, llevan muy bien eso de ”donde dije, digo, digo Diego” o lo de “estos son mis principios si no les gustan tengo otros”, es decir totalmente incongruentes, porque no explican que dicha cuenta se proclama oficial ni que entre sus seguidores se encuentra igualmente la cuenta oficial de Podemos Madrid, y lo que ya nos faltaba, el colmo de la hipocresía, era oír a Monedero diciendo "Podemos lamenta profundamente la muerte del policía arrollado por un tren en Madrid. Condolencias a familiares, amigos y compañeros", pero únicamente con el deseo de zanjar la metedura de pata de uno de los “Círculos”, como Podemos, no en su nombre, él no lamenta nada, y por supuesto nunca para lamentar el asesinato, que lo trata de accidente, y es hipócrita porque tenemos claro quién es el que lanza la mentira y cuáles son sus tendencias, sus simpatías y sus "amigos", y aquí también que cada uno entienda lo que quiera.

Por otro lado no se puede atribuir el asesinato del policía, al propio policía, sino a la acción premeditada de un delincuente, que esperó el momento idóneo, sabiendo cuales iban a ser las consecuencias de su acción, tampoco me vale el que digan que era inmigrante para justificarle, porque lo que tengo claro es que un inmigrante ilegal, no deja de ser un delincuente, que ha cometido el delito de entrar en un país de forma ilegal, incumpliendo las leyes, pero lo peor de todo es que queramos ser “más papistas que el papa”, que tengamos miedo a que se cumplan las leyes y a castigar los delitos dependiendo de quién los cometa, por el que dirán, no es de recibo que todo un Gobierno, unos legisladores, todo el departamento de Justicia de un país, esté sometido a las minorías, llámense ONG, Asociaciones de Derechos Humanos, partidos separatistas o pro-etarras, porque la Justicia lo que tiene que ser, es justa y para ser justa debería castigar a quien incumple la Ley, no puede ser que delincuentes reincidentes y violentos, campen a sus anchas por las calles de nuestras ciudades, de nuestros pueblos, sabiendo que nunca les pasará nada, porque al final el que paga las consecuencias es el ciudadano de a pie, el que cumple las leyes, es el servidor público, es el que se tiene que encargar de perseguir los delitos, al final la víctima es el guardia y es el policía.

Una vez más hacemos que nuestras leyes sean injustas, al no aplicarlas a todos por igual, en ocasiones simplemente por no aplicarlas y con ello hacemos que tengan consecuencias fatales.

Antonio Mancera Cárdenas, guardia civil retirado por accidente en acto de servicio.


Imprimir   Correo electrónico