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NECESITO DESAHOGARME

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NECESITO DESAHOGARME

Hoy es el día en que le damos el último adiós a Vanesa, han pasado tres días desde su asesinato y hoy necesito desahogarme.

Espero equivocarme, pero miedo me da, las "mentes preclaras" o no tanto, ya han puesto a trabajar su enfermo cerebro para saber por qué Vanesa y Vicen, no llevaban el chaleco.

Digo yo que en vez de hacerlo ahora, podían haberlo hecho un día antes, un mes antes, un año antes, en fin, una vida antes y haber entregado un chaleco a cada policía, a cada guardia, como dotación personal, como se nos entrega el arma cuando salimos de las academias.

Pero eso sí, que las instrucciones sean claras, que no se entregue el chaleco y se les diga por ejemplo "no os lo pongáis siempre porque eso da lugar a una no muy buena imagen, porque la gente creerá que estamos en un estado policial y peligroso y crearemos un miedo innecesario, además de ser una agresión para la ciudadanía", como cuando se nos entrega el arma y se nos dice que la usemos con proporcionalidad, nunca he entendido eso de la proporcionalidad, ¿espero a que me disparen?, si me hieren puedo disparar ya, me espero a un segundo disparo, si me agreden con una navaja, un cuchillo y mi defensa es mi arma ¿puedo usarla?, o debo esperar, ¿debemos dialogar con el delincuente antes de desenfundar para que no se sienta intimidado?.

Lo cierto es que Vanesa lo hizo, pidió calma al asesino, quiso dialogar con él y este la mató sin escrúpulos y sin oportunidad de defenderse y a Vicen le metió cinco tiros en el cuerpo, ya veréis compañeros como la culpa al final será de ellos y no del mal nacido que les disparó, que mató de dos tiros a Vanesa e hirió de gravedad con cinco tiros a Vicente, ya veréis como ahora saldrá algún iluminado, alguna ONG, ya han salido algunos descerebardos por las redes sociales, que dirá que el asesino no es culpable, que son las circunstancias, que ha sido el miedo, la necesidad, que se sintió intimidado cuando salía de la sucursal, que la empleada no era una rehén, que los culpables somos el resto de la humanidad, que la culpable es la sociedad que le ha hecho llegar a ese extremo, pues me cago yo en la puta sociedad y en los políticos que nos lanzan, que lanzaron a Vanesa y a Vicen a la calle sin los medios necesarios y que ahora se ponen a investigar el por qué no los usaron, pero no investigarán por qué los medios son precarios o simplemente no se les entregó, ¡MALDITOS POLÍTICOS!.

Ahora viene la consabida medalla, la misma que en alguna ocasiones se han otorgado a algún político, pero por desgracia la que a nosotros se nos concede cuando mueres en las circunstancias que lo ha hecho Vanesa, a estos se les da en vida, ¡por sus méritos!. Yo personalmente hubiese preferido que no le hubiesen entregado ayer a Vanesa la Medalla al Merito Policial y que le hubiesen entregado un chaleco como dotación personal tres días atrás.

Mientras, el Ministro de Interior, nuestro ministro, de gira por Barcelona, creo y es una opinión personal mía que era más importante ayer estar con Vanesa, con su familia, con sus compañeros y amigos, que acompañando al Presidente en un acto de partido, hay que saber priorizar y el acompañar a Vanesa debería haber sido para él, como máximo responsable, prioritario, pero ya digo que es una opinión personal, yo no soy político y se donde debo estar y con quien, en cada momento.

En cuanto a esos hijos de puta, sin ánimo de ofender, tan solo para catalogarlas como “malas personas”, tal y como recoge el DRAE, aunque para mí son unos verdaderos HIJOS DE PUTA, que el día que asesinaron a Vanesa e hirieron a Vicen, que al día siguiente, que hoy, se lanzan a las redes sociales, a Twitter y a Facebook, a regocijarse de la muerte de nuestra compañera, a injuriarles a ellos y a nosotros, a reírse, a insultarles y a insultarnos, solo desearles que tengan que necesitar de nuestros servicios, de nuestra ayuda, para poder prestársela, para demostrarle a esos mal nacidos, a esos HIJOS de PUTA, que nosotros estamos hechos de otra pasta, que no somos gentuza como ellos y que si hace falta daríamos también la vida por ellos, aunque nos odien. Esos HIJOS de PUTA, no nos engañemos y no lo olvidemos, son los más cobardes de todos, se valen del anonimato, de las redes sociales, del grupo, para esconderse como ratas, pensando que así no se les reconocerá, que les será más fácil, insultarnos, injuriarnos, agredirnos y si pudiesen matarnos, pero que en cuanto se encuentran en peligro, cuando alguien les tose al lado, les da una voz más alta que otra, corren a buscarnos, corren a pedirnos que les ayudemos y nosotros..., lo hacemos, a pesar de conocerlos.

Y a los otros HIJOS de PUTA, que creen que no nos ofenden, pero que lo hacen, al decir que no hay que poner el grito en el cielo, que es parte de nuestro trabajo, que va en el sueldo, solo decirles que no hay sueldo, que no hay dinero, que pague una vida.

Lo siento, tenía que desahogarme, porque siempre pagan, siempre pagamos, la dejadez, la desidia de unos políticos, de unos dirigentes, la hipocresía y la injusticia de toda una sociedad, los mismos.

Antonio Mancera Cárdenas, guardia civil retirado por accidente en acto de servicio.


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