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Chulos de dehesas

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Reproducimos un artículo de opinión publicado en el diario La Razón y escrito por Alfonso Ussía, socio de honor de Círculo Ahumada.

Me lo afirmaba con sobrada vehemencia una vieja conocida mallorquina, simpatizante del GOB, pionero en las islas del ecologismo sandía, verde por fuera y rojo por dentro. El GOB es el Grupo Ornitológico Balear, ahora enfrentado a la Fiesta por definición en España, que es la de los toros. «El toro bravo tiene todo el derecho a nacer y morir en las dehesas». Creo que me lo dijo con la mejor intención. Es una mujer buena e impulsiva, y muy amante de su tierra y sus raíces de acuerdo a su ensaimada mental, que es más retorcida que la empanada mental de los peninsulares. La ensaimada, esa obra de arte de Mallorca –sin olvidar a la sobrasada–, es la culminación del arte de la bollería. Las mejores que he desayunado en mi vida han sido las del Hotel Formentor, al que el GOB impidió en su día, en los cerrados pinares de su entorno, construir un campo de golf, que además de constituirse en cortafuegos, estaba llamado a convocar el turismo de calidad en toda la zona de Pollensa y Alcudia. Me figuro que los del Grupo Ornitológico Balear temían por la integridad física de las aves, ya que es conocida la obsesión de los practicantes del golf de atizar bolazos a los pájaros en pleno vuelo. Unos asesinos, los jugadores de golf.

El GOB ya no se ocupa sólo de las aves, como reza y promete su condición ornitológica. Se ha pasado a los toros. Curiosamente, una alta proporción de los militantes del GOB son partidarios de los Países Catalanes, del abandono de España y de la integración de las islas Baleares en Cataluña. Me pregunto si alguno de ellos conoce una dehesa y ha visitado una ganadería de toros bravos. Mi amiga ecologista sandía, muy poco sostenida por los criterios científicos del ecologismo de altura, cree que los toros bravos conforman una especie de bóvidos salvajes capaces de sobrevivir a la desaparición de la Fiesta. Puede parecer contradictorio, pero el toro nace y vive divinamente tratado en los escenarios más bellos del campo español, precisamente porque lo hace, es cuidado, vigilado y custodiado durante cuatro años para morir en el ruedo. De nacerlos, alimentarlos, custodiarlos y cruzarlos en pos de unas mejores condiciones para la lidia, los responsables son los ganaderos, los propietarios de los prados y dehesas en los que el toro bravo vive. Sólo un modesto porcentaje termina su ciclo en las plazas de toros. El resto, la gran mayoría, contra una gran pérdida de dinero de sus propietarios, los ganaderos, terminan en un matadero, como el resto de los toros, bueyes, vacas, terneros y terneras que alimentan a millones de seres humanos, y entre los que, estoy seguro, se encuentra algún simpatizante del Grupo Ornitológico Balear. He leído el interesante libro «Los Derechos del Toro de Lidia» del profesor noruego Mölem Gravson y en sus muchos artículos no aparece el de morir en las dehesas como un chulo de pastos, bellotas y piensos enriquecidos. De aplicarse tan extravagante derecho, ya habrían desaparecido de la piel de España los toros bravos, siguiendo a sus arruinados ganaderos y cuidadores, veterinarios, mayorales y guardas jurados y sin jurar, en la cola del paro. El toro bravo no se reproduce por la exclusiva pasión que la naturaleza procura y la selección natural de sus machos y hembras. Es el hombre el que analiza, el que cruza y el que acierta o yerra a costa de su bolsillo, que en los últimos años no puede calificarse de boyante. El toro de lidia es un maravilloso animal de laboratorio, la consecuencia de siglos de estudio y extremado cuidado, y el principio y fin de una Fiesta que ha inspirado joyas de la Poesía, la Novela, el Cine, la Música, la Pintura, el Dibujo, la Escultura y el Ensayo de creación universal. El toro bravo nace para morir en la plaza después de componer, junto al hombre, una danza sosegada y profunda del arte en movimiento, con la muerte de testigo, siempre presente. No tiene otro sentido su vida, y de prohibirse la Fiesta, el toro bravo dejaría de existir en una generación.

Un toro bravo, por instinto, quiere ser todo menos el chulo de la dehesa. Quiere ser partícipe de un arte que se crea para que el movimiento permanezca siempre en la memoria. El de torear, sencillamente.

Las bolas de cerezo

ussia

Reproducimos un artículo de opinión publicado en el diario La Razón y escrito por Alfonso Ussía, socio de honor de Círculo Ahumada.

El jijijí

ussia

Reproducimos un artículo de opinión publicado en el diario La Razón y escrito por Alfonso Ussía, socio de honor de Círculo Ahumada.

EDITORIAL - Cesado por defender a España

enriquearea

Hoy en día la capacidad de peloteo no para de sorprendernos. La última muy reciente. Nuestro colaborador, el Teniente Coronel de Infantería, DEM y Doctor en Sociología por la Universidad de Salamanca, profesor de la Escuela de Guerra del Ejército, acaba de ser cesado "por pérdida de confianza".

Sin inquisición ni depuración

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A continuación publicamos un artículo de opinión redactado por el colaborador de Benemérita al Día Enrique Area, doctor por la Universidad de Salamanca y teniente coronel de Infantería.

El concepto de nación como problema principal

enriquearea

A continuación publicamos un artículo de opinión redactado por el colaborador de Benemérita al Día Enrique Area, doctor por la Universidad de Salamanca y teniente coronel de Infantería.

Políticos

Publicamos un artículo de opinión de nuestro querido colaborador el coronel médico Dr. Francisco Hervás Maldonado.

Los papeles del Conde Duque

ussia

Reproducimos un artículo de opinión publicado en el diario La Razón y escrito por Alfonso Ussía, socio de honor de Círculo Ahumada.

Mascalzone...!

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Publicamos un artículo de opinión de nuestro querido colaborador el coronel médico Dr. Francisco Hervás Maldonado.

Cuando se reúne la "cosa nostra" para tratar sus asuntos de honor, siempre hay uno de ellos damnificado (ya saben: "reunión de rabadanes... ¡oveja muerta!"). A ese perjudicado se le denomina "mascalzone", que es algo así como sinvergüenza o canalla. Y uno se pregunta aquello de "¿qué dices, chalao?", o más finamente "¡quién habló, que la casa honró!"

La mafia posee un código de conducta hipócrita. Es decir, que todo aquello que se hace por "il capo" y allegados es siempre bueno. Lo que se hace en su contra, por ende, es malo. Por tanto, cinco conceptos son fundamentales en la vida mafiosa. A saber:

Uno. El jefe es el jefe y o le obedeces o lo matas, si es que puedes. No hay democracia interna que valga.

Dos. Existe una jerarquización importante y quien se la salta, es reo de muerte, salvo que con dicho salto proteja o enriquezca al capo.

Tres. Tu vida es una ofrenda constante al jefe. A cambio, recibes dinero y pagas en especies: señoras, viviendas, joyas... Y si te sublevas, tu cuerpo acaba con más agujeros que el plato de un loco.

Cuatro. Los enemigos de tu jefe lo son tuyos a muerte. Los amigos de tu jefe siempre están en trance de ser también tus enemigos, de manera que pocas intimidades con ellos.

Y cinco. El contable de la "cosa nostra" es siempre culpable de todo lo que sucede. Por eso, para garantizar su lealtad, se le tiene bien cogido por las gónadas (¡que cursi me ha quedado!), vulgo cojones, que diría el bueno de Cela.

¿Hay bandas funcionando en España? La respuesta es sí, y por desgracia son muchas, muchísimas. Hay gangs en el mundo del arte, de la moda, del cine, de la construcción, de la banca, de la universidad, de la alimentación, del comercio... y naturalmente, de la política, como no podría ser de otra manera en este país de "arrejuntaos" para los negocios de todo tipo. Unas bandas visten de negro (el clero regular, bueno: el clero fatal, sin tapujos), y negocian con las creencias de los individuos. Y no nos quejemos, que mucho peor lo pasan los fans del turbante, que se les degüella "por un quíteme allá esas pajas". Otras bandas van en calzón corto, ligeras de ropa (los deportistas, sobre todo los que se atizan esos "colocones" de doping). También hay

bandas, por citar alguna que otra más, que se gozan por detrás, actúan contra natura y pretenden ser líderes sociales de conducta, como los homosexuales, gays, lesbianas, bestialistas y demás gentes de moral distraída en relación con el uso de la entrepierna. Finalmente, para abreviar, están las bandas de eso que se ha dado en llamar política, que tienen como fin primordial "ponerse donde haiga", a ver qué cae. Estos últimos, cada mañana se echan el trabuco al hombro, a ver lo que se puede afanar. Naturalmente, me refiero a ese trabuco moderno llamado BOE, que suena menos, pero abarca muchísimo más.

De vez en cuando, un miembro de algún gang político se ve poseído por un frenesí ambicioso y se abalanza sobre el bolsillo de cualquier ciudadano un poco distraído y, no contento con ello, hurga en la saca de su grupo a ver lo que saca. Atraca a viandantes, a negociantes, a paseantes e incluso a los protestantes, que como bien sabemos, son de puño más bien prieto.

¿Y qué pasa entonces? Pues que la "familia" en primer lugar lo amonesta y rechaza, poniéndole la penitencia de su rehabilitación mediante el sacrificio. Por ejemplo, al cura rebelde se le manda de ejercicios espirituales, se le traslada de parroquia y se le retira a su ama querida. O bien, al deportista no se le selecciona para competir, ni se le alinea en el equipo, hasta que le salgan arrugas en los sobacos. En ese momento, dada su avanzada edad, se le jubila y a todo lo más que puede aspirar es a conserje de la sauna del club. Y si se trata del gang homosexual, se le manda a un convento de sexo opuesto. Así, si es gay, a un convento de monjas, como jardinero, y si es lesbiana, a una buena abadía de frailes, como costurera. Eso sí, a los bestialistas se les recluye en la jaula de los tigres, a ver qué pasa...

Ahora bien, a los rebeldes del gang político se les hace funcionarios, y a joderse. Un horario rígido, un sueldo mísero, de vez en cuando sin paga extraordinaria, se les responsabiliza de todo, etc.

Pero antes de todo eso, se reúnen las altas jerarquías con el capo y pronuncian la palabra maldita: "mascalzone!" Entonces, el aludido, ya puede ir temblando y lo mejor que debe hacer es pactar rápidamente con su ex–jefe, por la cuenta que le trae, pues otra cosa es poner su vida a tiritar, al albur del humor de su capo. Eso sí, cuando el capo es capo, porque si es florecilla silvestre, ya puede rebuznar el sublevado, que siempre le mirará con cariño.

Es lo que pasa hoy en día.

Armar el puzzle

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Reproducimos un artículo de opinión publicado en el diario La Razón y escrito por Alfonso Ussía, socio de honor de Círculo Ahumada.

El sistema

ussia

Reproducimos un artículo de opinión publicado en el diario La Razón y escrito por Alfonso Ussía, socio de honor de Círculo Ahumada.

Una opinión sobre los españoles

boyabalet

A continuación reproducimos un artículo de opinión que nos ha mandado nuestro colaborador Ángel Boya Balet. Esperamos que lo disfruten.

La inmunda villa

enriquearea

A continuación publicamos un artículo de opinión redactado por el colaborador de Benemérita al Día Enrique Area, doctor por la Universidad de Salamanca y teniente coronel de Infantería.

De bomba atómica a fétida

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A continuación publicamos un artículo del periodista Hermann Tertsch extraído de la sección de opinión del diario ABC.

Pero para derribar a un Gobierno con una mayoría absoluta en un país razonablemente civilizado van a necesitar algo más que pestilencias

SI escuchan y leen y además creen a ciertos personajes de nuestra maltratada y encanallada vida pública, estarán Ustedes ya convencidos de que el Gobierno de Mariano Rajoy estuvo a punto de dimitir ayer y es probable que lo haga mañana. De nada les servirá intentar tranquilizarse con el recuerdo de las otras veces que nos lo anunciaron ya los mismos o parecidos augures. Porque esta vez toca y es la buena, dicen.

No se toleran alegatos en contra de esta teoría del gobierno irremisiblemente condenado. Todo Gobierno en democracia pasa por momentos en que algunos adversarios acarician la idea del atajo para liquidarlo. Y cierto es también que pocos Gobiernos como el de Rajoy se merece tanto mucha agresión que sufre. Por pazguato, consentidor y condescendiente con sus adversarios y sus mortales enemigos. Y por arrogante, insensible y despreciativo hacia sus votantes.

Es el propio Gobierno quien renuncia tantas veces a la iniciativa. Pero también a la reacción. Y el que por su casi infantil miedo al conflicto asume permanentemente la derrota por incomparecencia en la batalla de las ideas, los lemas y la propaganda. En la batalla política, a la postre. Esa ausencia acobardada es la que hace crecerse a los enanos. Que son muchos y diversos. No lleva aun veinte meses gobernando y ya lo han dado por muerto media docena de veces. Unas por grandes traiciones, otras por «multitudinarias manifestaciones» o por «el escándalo definitivo» que ha de helar al Gobierno el corazón.

Que, cuando llega, siempre nos sale ratón. Porque las gesticulaciones últimas por las teatrales confidencias de Luis Bárcenas a la prensa son de lo que somos, de paisito. «La bomba atómica, es la bomba atómica», dice uno de esos portavoces mediáticos del izquierdismo tan mimados hoy por el Gobierno en el cultivo de sus fortunas generadas en el abuso del privilegio permanente bajo Zapatero. Esa curiosa alianza se escandaliza poco con la Junta de Andalucía acusada de ser una organización criminal de atraco al parado.

O con la masiva corrupción y traición de la era Zapatero y sus amiguitos del baloncesto, de las teles y la ETA. Claro, son ellos. Pero Bárcenas les parece poco menos que las fosas de Katyn. si no hay algo más que esas «confesiones» del presidiario, la gran bomba atómica va a acabar en bombita fétida. Un asco, sin duda. Es más, un repugnante ascazo. Pero para derribar a un Gobierno con una mayoría absoluta en un país razonablemente civilizado del Primer Mundo, van a necesitar algo más que pestilencias. Algo más que la peste resultante de la combinación de una soberbia confundida de un reo, la vanidad estratosférica de algún periodista, la agitación antisistema de una izquierda política hundida y sin principios, una izquierda mediática crecida y encanallada y los aires misioneros de ciertos personajes en la justicia.

¿Que todo huele a mierda? Cierto. También lo es que los aires fétidos jamás se combatieron con excavadoras. En la situación de emergencia de España, cuando a duras penas comienza a estabilizarse un poco algo, pero todo puede hundirse aun definitivamente, hace falta ser irresponsable, necio, golpista, amoral o todo a la vez, para querer dinamitar lo único que nos mantiene y nos da esperanza de salir a flote, la estabilidad política.

Rajoy, bunquerizado y bien servido de soberbia, cometen errores indescriptibles. Pero el mayor, pese a lo que digan su nefasto Arriola y demás, es esconderse. En vez de salir, ponerse una vez colorado y correr a gorrazos de verdades a todos los enanos que lo acosan cubiertos de sus propias podredumbres y de su radical impotencia política.

Choque anímico

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Reproducimos un artículo de opinión publicado en el diario La Razón y escrito por Alfonso Ussía, socio de honor de Círculo Ahumada.

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