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Comerciantes de Vitoria donan mascarillas y material sanitario de protección contra el Covid-19 a la Guardia Civil

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El Cuartel de Sansomendi se ha convertido en un pararrayos de solidaridad. La Ertzaintza ofreció su respeto por los guardias fallecidos por coronavirus. Ahora los tenderos recaudan fondos para comprarles material de protección

El cuartel de la Guardia Civil en Sansomendi, Vitoria, se ha convertido en un inesperado pararrayos de solidaridad en estos días de combate contra el coronavirus. Este barrio de la capital alavesa es uno de los más golpeados por la pandemia en toda España, con una tasa de infectados superior al 1,1%: hay 95 contagios entre los 8.540 residentes, según los datos ofrecidos ayer por el Gobierno vasco. Allí, como en tantos otros lugares del país, están surgiendo iniciativas de la sociedad civil para intentar ayudar como sea y a quien sea. También a los miembros de la Guardia Civil, un colectivo históricamente invisibilizado en el País Vasco, y maltratado por ETA, al que ahora los comerciantes locales regalan mascarillas, guantes y geles para protegerse frente al Covid-19.

UN GESTO INÉDITO EN PLENA CRISIS DEL CORONAVIRUS

En lo simbólico, el viernes 21 de marzo tuvo lugar un emocionante gesto de hermanamiento entre la Ertzaintza y la Guardia Civil. Agentes de la Policía autónoma vasca se personaron ante este acuartelamiento de la Guardia Civil en Vitoria para rendir un sentido homenaje a los dos guardias que en ese momento habían perdido la vida por coronavirus. Varias patrullas de seguridad ciudadana de Ertzaintza pararon en fila delante del cuartel haciendo brillar sus sirenas. Los agentes salieron de los coches y se cuadraron en señal de duelo hacia sus compañeros de uniforme verde. En medio, los aplausos de los vecinos de las casas colindantes agradecieron el gesto.

El video se vitalizó por las redes sociales. «Fue muy emocionante», relata agradecido Cristóbal, teniente coronel y segundo jefe de la Comandancia de Álava. «Hubo una formación espontánea, les devolvimos el saludo y en nombre de todo el acuartelamiento y del general, les dimos las gracias por el afecto», afirma a ABC.

Lo cierto es que era la segunda vez que ertzainas iban a rendir un sincero tributo a los miembros de la Benemérita fallecidos. Aquel viernes aplaudieron la vida de servicio de Francisco Javier Collado Rivas, de 38 años, destinado en Herrera de La Mancha, Ciudad Real. Días antes hubo otro homenaje espontáneo a Pedro Alameda, de 37 años, fallecido en Valdemoro, Madrid, según constatan desde la Comandancia de Álava.

La ola de solidaridad con la Guardia Civil también recorre los comercios de este barrio vitoriano. Loli regenta junto a una socia la panadería «Guijas» que está pegada al cuartel de Vitoria. Estos días la actividad es frenética en su pequeño horno donde además venden la prensa. Como su clientela es mayor, procuran acercarles el pan y el diario a casa.

El lunes por la mañana a Loli se le ocurrió que podía recaudar fondos junto a los comerciantes del barrio de Sansomendi para comprar material de protección a los agentes que realizan su labor en la calle y están expuestos al virus Covid-19. Así que se presentó en el cuartel para trasladarles su idea y se puso a ello. Ha conseguido hasta el momento 1.150 euros que ha llevado al farmacéutico, Jon, para que compre mascarillas, gafas y geles desinfectantes.

«Tenía ganas de demostrar solidaridad. Se lo comenté a mi socia y me dijo: arranca. Salí a pedirles a los que tienen tiendas abiertas y con los que tengo confianza. En la pescadería, frutería, los bares… Alguno ha bajado la persiana pero ni se lo pensaron. Aceptaron de inmediato. Somos un barrio solidario. Todos somos iguales, verdes, blancos o de color», afirma esta pequeña empresaria orgullosa de la cadena solidaria que ha montado con algunos otros comerciantes de la zona.

«MERECEN NUESTRA AYUDA»

Asegura Loli que solo tiene trato con algunos agentes que le compran por las mañanas y pensó que ellos también necesitarían ayuda para protegerse del coronavirus porque el material escasea en todas partes. «Es gente del barrio, buena gente que vienen a comprar y siempre amables. Aquí llevamos un mes sin descansar para atender a los vecinos y los del cuartel siempre están animando, regalándonos una sonrisa», comenta al teléfono.

«Estas personas son como nosotros, gente humilde que ayudan cuando lo necesitamos y normalmente son invisibles. Merecen que les ayudemos en lo que podamos», insiste Loli, que narra cómo uno de los agentes estuvo limpiando en el desastre del Prestige. «Ellos están siempre en la primera línea de batalla», añade.

En la Comandancia agredecen las muestras de cariño con la Guardia Civil estos días en el País Vasco. Allí los agentes no tienen competencias de seguridad ciudadana. Pero se encargan, además de vigilar instalaciones propias, delegaciones y subdelegación del Gobierno, de dar cobertura al traslado de material sanitario que aterriza en el aeropuerto de Foronda. Y cubren la demarcación del Condado de Treviño, el enclave burgalés dentro de Álava, donde la Guarcia Civil tiene competencias plenas. Allí ayudan a los centros de salud, farmacias y a la residencia de ancianos, a la que acuden dos veces por cada turno. También asisten a la gente mayor que debe desplazarse y hay patrullas de vigilancia en los pueblos.

Su realidad, como en cualquier parte estos días, es que todo lo destinado para proteger a los agentes resulta poco. «Tenemos medios pero no nadamos en la abundancia», confirman en Sansomendi, honrados por las muestras de solidaridad recibidas.

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