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Anulada la orden de que el Ejército desinfecte zonas del País Vasco

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La unidad de la UME que llegó a la base alavesa de Araca se desplazó a Miranda, donde fumigó un centro médico y varias calles. Hoy ha abandonado el País Vasco a las 9.00 horas para regresar hasta su sede de Zaragoza

El medio centenar de integrantes del cuarto batallón de la UME  (Unidad Militar de Emergencias) que se establecieron ayer en la base alavesa de Araca se vieron obligados a cambiar su agenda en el último momento.

Su escaleta marcaba el aeropuerto de Loiu como destino principal. Allí desinfectarían zonas comunes dentro del plan global organizado por el Gobierno central para intentar contener la voracidad del coronavirus. Solo en Euskadi hay 765 personas contagiadas, la mayoría en Álava.

Se les esperaba sobre las diez de la mañana. La Ertzaintza, informada oficialmente de la llegada, había desplegado efectivos de la Brigada Móvil para prestar apoyo y evitar cualquier tipo de imprevisto. Y es que no se recuerda en la historia reciente de España una intervención semejante del Ejército en la comunidad autónoma. El personal del aeródromo vizcaíno, que desde hace días exige una limpieza drástica de las instalaciones, también conocía su llegada. La notificación se timbró 24 horas antes.

Pero algo pasó. El convoy de todoterrenos y camiones autobomba no apareció. Ni siquiera llegó a pisar Vizcaya. Según ha sabido EL CORREO, en el último momento, este grupo, compuesto por medio centenar de militares, fue desviado a la base castrense de Araca, ubicada unos dos kilómetros al norte de Vitoria. Todos los integrantes de este destacamento, cuya sede se localiza en la provincia de Zaragoza, están especializados en tareas de desinfección.

Este miércoles, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha arrojado luz sobre el asunto. La UME no acudió al aeropuerto de Bilbao a realizar labores de limpieza porque entendió que era «más importante» hacer ese trabajo de desinfección en Valdecilla, en Cantabria. Según ha recordado que los medios militares son limitados y, por ello, se están priorizando las regiones que requieren una ayuda más inmediata. «Tenemos los efectivos que tenemos, pero lo que hemos priorizado son las necesidades de desinfección mas importantes», añadió.

«Cuando alguien quiere poner el debate en si están aquí o están allí...», ha lamentado la ministra, que ha dejado claro que las Fuerzas Armadas llegarán donde haga falta. «Estamos en una emergencia nacional. Todo lo que no sea humildad y vocación de servir a la ciudadanía está fuera de lugar», ha zanjado.

Preguntado por esta cancelación, el Gobierno de Iñigo Urkullu mostró ayer a este periódico su «desconocimiento» sobre las razones de la suspensión de última hora. «Eso hay que preguntárselo al aeropuerto», indicó un portavoz oficial. El propio lehendakari ya manifestó el lunes desconocer cualquier aspecto acerca de esta unidad especializada.

Fuentes internas del Ejército apuntan, sin embargo, a «una llamada de queja» del Ejecutivo vasco como presunto motivo del cambio de planes de última hora. La versión esgrimida por la Subdelegación del Gobierno central, por su parte, fue que este destacamento acudía a Araca para «dar formación sobre técnicas de desinfección» a los militares acantonados en este enclave castrense, donde han hecho la mili miles de vascos.

Su aparición por el extrarradio de la capital de Álava causó revuelo entre la población confinada en sus viviendas. En las redes sociales, se generó una cascada de opiniones. Alabanzas y críticas en similar proporción. Tras atravesar vías como la Avenida del Zadorra, la inusual caravana militar cruzó el verjado de Araca.

Los integrantes repusieron fuerzas. Llenaron los depósitos y sus autobombas. Y enseguida retornaron a los vehículos. Pero en vez de enfilar hacia el Norte, optaron por la dirección contraria. A media tarde se presentaron en la localidad burgalesa de Miranda de Ebro, ubicada en la muga con Álava.

VUELTA, SI FUERA NECESARIO

Ataviados con trajes de protección blancos, guantes, mascarillas y armados con mochilas con líquido desinfectante, los militares limpiaron de arriba a abajo el centro de salud Miranda Oeste. También se les pudo ver en plena actividad por varias calles principales de esta localidad. Se centraron sus efectivos en barandillas, puertas y otros objetos susceptibles de ser tocados por muchas personas. En otros puntos de la geografía española, otros destacamentos de esta unidad también han completado labores de limpieza similar.

Al acabar su trabajo, este contingente retornó a Araca. Tras el desayuno, ya han emprendido el camino de regreso a su base, localizada en la provincia de Zaragoza. Su puntual presencia en Euskadi, eso sí, responde a una directriz del Gobierno de Pedro Sánchez. No se descarta que la UMEretorne por estos lares «en los próximos días si la situación lo requiere».

Ayer, un total de 1.820 efectivos de la UME, del Ejército de Tierra y de Infantería de Marina se presentaron en otras 27 ciudades, aparte de Vitoria y Miranda de Ebro. En estos otros puntos geográficos, sus cometidos también incluyeron «desinfectar instalaciones y evitar aglomeraciones» dentro de la lucha global contra la pandemia del coronavirus. España ha superado los 11.100 contagios tres meses después de que se detectaran los primeros casos en China y un mes desde que se produjera la primera confirmación en el territorio, en La Gomera a finales de enero.

Aunque ninguna institución, ni autonómica ni central, quiso pronunciarse ayer sobre una futura intervención de la UME en el País Vasco, fuentes internas del Ejército no lo descartan. «Estamos para ayudar y más en una crisis tan grave como ésta».


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