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El PNV exige la cesión de prisiones a cambio de apoyar los Presupuestos

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No es nuevo que los nacionalistas quieran apropiarse de la gestión de las cárceles vascas. Quieren el apropiarse del control de los presos etarras para culminar lo que denominan “proceso de Paz y Convivencia”.

 La lucha por el poder en la comunidad autónoma vasca entre los nacionalistas del PNV y los separatistas de Bildu tiene como elemento claro desde hace meses el denominado como “asuntos de los presos”. Es decir, ambos consideran que quien consiga la excarcelación de los terroristas de la banda de ultraizquierda ETA será visto por una parte importante de los vascos -los que quieren la separación del resto de España que son a los que ambos partidos se dirigen- como el representante al que seguir.

La situación política en la que Podemos entra como tercera fuerza próxima a los postulados independentistas obliga a los nacionalistas a forzar sus propuestas más separatistas si pretenden no perder el liderato en la ruptura con España. Pore eso, durante una legislatura la exigencia del traspaso de las competencias en materia penitenciaria ha sido constante en las relaciones entre el Gobierno regional y el central.

La última vez que el lehendakari Urkullu había solicitado formalmente esta transferencia fue el pasado mes de julio. Y lo ponía en contexto con la situación de alto el fuego de la banda terrorista ETA. Entonces aseguraba que “proceso de paz” vivía un doble bloqueo. Por un lado el del Gobierno que impedía el acercamiento de presos, por otro el de Bildu y el entorno político de ETA que paraba el desarme y la disolución del grupo terrorista mientras se apropiaba como rehenes de los presos.

En su reuníon del pasado martes con Rajoy para negociar la aceptación de los Presupuestos Generales del Estado, el lehendakari Urkullu usó como principal elemento de negociación la transferencia de la gestión de la política penitenciaria y las prisiones vascas. De lo contrario sería muy difícil que el Gobierno del PP obtuviera el apoyo de los nacionalistas a los Presupuestos Generales del Estado.

Una circunstancia que complicaría la aprobación de las cuentas públicas ya que la opción más sencilla para que salieran adelante sería con el apoyo de los 137 diputados del PP, los 32 de Ciudadanos, los 5 del PNV, el de Coalición Canaria y el de Nueva Canarias, que acudió en coalición electoral con el PSOE en la circunscripción insular.

De esta manera obtendría los 176 diputados que garantizarían la aprobación sin la necesidad de contar con el apoyo del PSOE que, tras haber facilitado la investidura de Rajoy, ahora pretende marcar distancias para facilitar su proceso de reorganización interna.

De momento la respuesta del PP ha sido un no rotundo, pero ha dejado una puerta abierta al afirmar que el PP está dispuesto a pactar con todos para sacar adelante las cuentas con el mayor consenso posible.


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