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Noticias Política

ETA deja de matar y el Gobierno hace una política de presos distinta

  • Escrito por Redacción

25-11-coronel-perote

Entrevista al coronel retirado y ex número dos'del Cesid, publicada en La Gaceta con fecha 25 de noviembre de 2013

El pasado 21 de octubre la sentencia de Estrasburgo, inspirada por el juez López Guerra, dejaba sin efecto la llamada doctrina Parot. Políticos de todo signo, jueces y el propio Gobierno reconocieron “no tener más remedio” que acatar la sentencia. No había alternativa.

Pero lo que hace un mes significó un camino de no retorno, en 2002 era simplemente una colorista propuesta jurídica. En julio de ese año, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenaba a España por vulneración del derecho a juicio justo en el caso del ex coronel del Cesid (actual CNI) Juan Alberto Perote, condenado en 1997 a siete años de cárcel por revelación de secretos de la defensa nacional, algo que se demostró como infundado. El Tribunal Supremo dio carpetazo a la decisión europea. Ahora, en cambio, tanto para el Alto Tribunal como para la Audiencia Nacional Estrasburgo es incuestionable.

LA GACETA rescata a aquel Perote de protagonismo informativo. El informe Crillón; ETA y los GAL; los papeles y escuchas del Cesid... Quien dirigió buena parte de los movimientos de los espías traga saliva: “Tengo mucho guardado”. Su mal fue saber demasiado en un ambiente plagado de enemigos, tantos como para tejerle la jugada.

-En su caso, el Supremo se negó a ejecutar el auto de Estrasburgo y ahora ha faltado tiempo para las excarcelaciones.

Ha sido todo lo contrario. En primer lugar, en el caso Parot han aceptado la sentencia, cosa que en el mío no admitieron porque era, dijeron, meramente declarativa. Y en segundo lugar, ahora también aceptan la forma de cómo cumplir la sentencia, excarcelándolos inmediatamente. Los tribunales admiten los dos motivos y en mi caso no aceptaron ninguno. Personalmente, me interesa la doctrina de ahora porque podré reclamar, pero como ciudadano me revienta que hayan cambiado de parecer por culpa de unos terroristas.

-Entonces, da por bueno un posible plan entre ETA y los sucesivos Gobiernos, que ha podido condicionar la sentencia.

Lo tengo clarísimo. En realidad, no se hace un pacto con ETA, más bien se llega a un dejar hacer entre el Estado y la banda terrorista diciendo: “Id haciendo demostraciones de que ETA se ha acabado y nosotros iremos haciendo demostraciones de que estamos dispuestos a arreglarlo”. Este es el pacto que hay desde hace años. Existe ese entendimiento. ¿Y qué es lo primero que hace ETA? Pues deja la lucha armada, es imposible continuar si seguían matando; y el Estado español empieza a ablandar la política carcelaria. Comienza a conceder permisos. Comienza a haber un compadreo. Y llega un momento en el que hay que ir a más por ambas partes. ETA opta por la tregua y el Estado da el siguiente paso, que es la doctrina Parot.

-Es un pacto en toda regla.

Está pactada la intencionalidad. De llegar a un fin. Que esto finalice a través de los gestos. ETA deja de matar y el Gobierno empieza a hacer una política de presos distinta. Hace ya dos o tres años que comenzaron los permisos. Esto no es de ahora. ¿Qué hay que esperar? Pues el siguiente paso lo volverá a dar ETA y entregará las armas.

-Hábleme del PP y PSOE en política antiterrorista.

El PSOE se implicó, con aciertos y errores; y el PP ha ido un poco a rastras. No ha tenido libertad...

-Por sus palabras entiendo que al Gobierno no le ha quedado otra que asumir la sentencia contra la ‘doctrina Parot’.

Anda con los pies sobre la arena. No hay una solidez de Estado. Esto a los ingleses y a otros países europeos no les pasa, los terroristas se mueren en la cárcel. Han hecho gala de ello. Todo viene porque el terrorismo en España ha hecho tanto daño, ha sido tan cruel y ha sido tan impensablemente real que ha obligado a los gobernantes a dar algunos pasos en falso.

-¿Debería Rajoy dar una explicación más sincera?

El Gobierno se ha quitado de en medio, no tiene salida. Es un mal menor. Sobre el asunto de la doctrina Parot dice “nos ha tocado tragarnos el sapo y lo tenemos que hacer”.

-Volviendo a ese año 2002 y a su sentencia. El diputado popular Luis Mardones intercedió ante el ministro de Defensa, Federico Trillo, para encontrar la fórmula jurídica adecuada que permitiera aplicar el auto de Estrasburgo que dictaminó en su favor. Por el resultado, parece que el acuerdo no funcionó.

Así es. Lo que pasó es que Trillo lo asumió y Bono se lo carga. Lo que sí ocurrió es que, con anterioridad, la sentencia de Estrasburgo obligó al Estado español a elaborar la Ley Orgánica de la administración de justicia por los tribunales militares. Es decir, dicha Ley Orgánica (9/2003, de 15 de julio) se motivó y se apoyó en que se habían cometido errores. Desde ese momento, juristas y el propio Luis Mardones me aseguraron que esto no tenía vuelta de hoja porque el propio Estado reconocía que había habido una mala praxis en la aplicación de la justicia.

-Y Bono se interpone.

Trillo lo tenía todo bien preparado, pero en ese momento –año 2004– gana el PSOE las elecciones y Bono, recién elegido titular de Defensa, lo desecha. Los socialistas nunca lo tramitaron.

-¿Por qué?

En el año 1995 yo me peleé con el PSOE por el asunto del informe Crillón (Narcís Serra encarga investigar la vida privada de Mario Conde). Mario Conde me pide que vaya como testigo en su demanda contra Serra. Y a partir de ahí saltan las alarmas por la mucha información que yo pudiera manejar –es acusado de proporcionar información clasificada al ex banquero–. Paralelamente, salta a la prensa el tema de las escuchas del Cesid a personajes públicos entre 1984 y 1991; y entonces la preocupación ya es máxima. Yo nunca hablé. Era evidente que yo no me podía pelear contra Rubalcaba, contra el fiscal Bermejo, contra Belloch. Tenía enfrente una pared insalvable. Todos ellos dieron las órdenes para mi encarcelamiento.

-¿Qué hubiera sucedido si Bono acepta estudiar la sentencia en su favor?

De inmediato, que quedaba sin efecto la orden por la cual yo paso a la situación de reserva seis años antes. Ya sólo eso hubiera sido suficiente. Yo pido ahora que me hagan un nuevo juicio aunque entiendo que sería complicadísimo, entre otras cosas porque seguirían sin aparecer las famosas microfichas que yo supuestamente me llevé cuando abandoné el Cesid.

-¿Y va a dar algún paso?

Pues no lo sé. Estoy muy cansado y además estas cosas suponen mucho gasto económico. Los daños que me ha causado todo esto superan los 100 millones de pesetas.

-Cuénteme, ¿se hicieron realmente desde el Cesid escuchas ilegales?

Claro que se hacían aunque yo lo comparo con lo que ocurre ahora. Hay que remontarse a los años 80 en los que no había prácticamente teléfonos móviles. La persona que se encargaba de esa tarea manejaba una radio e iba moviendo el dial para ver qué había. Si cogía una conversación, no sabía quién era. Luego con el tiempo la analizaba y descifraba al autor. Cuando alguna de esas conversaciones era interesante (por ejemplo, del Rey) se transmitía inmediatamente al director.

-Entonces, ¿no hubo órdenes expresas?

No había órdenes en ese sentido porque no teníamos la capacidad tecnológica para pinchar un móvil, sí podíamos pinchar teléfonos fijos. Era un sistema rudimentario.
-Y hoy en día, ¿entiende la indignación de los presidentes que han sido sometidos a escuchas?
En ese caso me parece lógico, es intolerable, aunque nosotros lo estaremos haciendo. Eso sí, los ciudadanos tienen que entender que en el mundo del espionaje los países tienen que defenderse y hoy en día la guerra electrónica es vital. Son rastreos que tienen un objetivo táctico para la seguridad nacional.

-Dos asuntos imprescindibles en su biografía: la supuesta participación del Cesid en el 23-F y en los GAL.

Bueno, el 23-F se enterró definitivamente con la muerte del general Sabino. Yo sé lo que sucedió por las circunstancias que me rodearon antes, durante y después del golpe. Era jefe del servicio el día que ocurrió y eso me permitió tener acceso a todas las informaciones.

-Y lo que pasó es que los espías estuvieron en primera línea.

Participó la unidad operativa e incluso participó en el montaje del asalto al Congreso. Se preparó con meses de antelación. En cuanto al Rey, estuvo informado de lo que estaba pasando y era consciente de que iba a haber un golpe de Estado, pero no un asalto al Congreso como el que dio Tejero. Es evidente que al Rey le sorprende el golpe, pero más en el momento y en el cómo que en el hecho en sí porque era algo que estaba al caer. Se ve obligado a reaccionar de manera distinta a como tenía previsto porque el primero que le traiciona es el general Armada.

-Y en cuanto a los GAL, ¿estaban al tanto de sus acciones?

Por un lado o por otro siempre estábamos informados, aunque no disponíamos de todos los datos. Por parte del propio servicio teníamos acceso a fuentes a través de las que sabíamos buena parte de lo que estaba ocurriendo. Yo tuve gente infiltrada en la zona francesa, pero las decisiones sobre si había que matar o no las desconocía. El servicio nunca adoptó una decisión de esas porque además era tajante la postura del director Manglano, que aseguraba que moralmente no se podía aceptar.

-¿Me asegura que Manglano era una pieza a evitar?
Lo que sé es que no podía dar esas órdenes. El grave error del GAL fue el dejar hacer. Nadie dirigió el GAL. Y en ese dejar hacer nos enterábamos de lo que podía pasar, era inevitable, pero lo que no sabíamos era quién lo iba a ejecutar o cómo.

-¿Y qué me cuenta de Garzón?
El juez Garzón me llegó a interrogar 38 veces. Siempre intentó implicarme en el GAL y no lo consiguió aunque no puedo decir que lo hiciera de manera ortodoxa.

-Después de todo, ¿sigue manteniendo que no tuvo ninguna responsabilidad en los hechos por los que fue juzgado?

Veinte años después no ha habido nada. Yo cometo errores. Por ejemplo, en el tema de las escuchas yo asumí esa responsabilidad pensando que mi jefe y otros iban a hacer lo mismo, pero no lo hicieron.

-Tuvo pocos apoyos.
El fin justifica los medios. Con el señor Rubalcaba de portavoz... Yo sé que él organizaba la campaña que se había de hacer contra mí. A sus ojos yo era muy peligroso, por lo que pudiera salir. Y hoy en día todavía no ha salido nada, me lo he tragado. No he dicho nada y no lo diré, de muchas cosas.

-¿Lo contará algún día?

No porque no lo tengo guardado en la nevera para utilizarlo, lo tengo guardado por algo que ya pasó, que ya se fue y que no es mío. 

LA GACETA

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