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La Justicia se pliega ante la izquierda y libera a los titiriteros

  • Escrito por Redacción

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El juez Ismael Moreno ha acordado su libertad con comparecencias diarias en el juzgado más próximo a su domicilio, retirada del pasaporte y prohibición de abandonar el territorio nacional.

Los titiriteros Raúl García Pérez, de 34 años, y Alfonso Lázaro de la Torre, de 29, han salido de la prisión de Soto del Real a las 17.45 horas, pocas horas después de que el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que los envió a prisión el pasado sábado por ensalzar a la banda terrorista ETA en un espectáculo de Carnaval infantil en el que se vieron además escenas como el asesinato de monjas y embarazadas, y el ahorcamiento de un juez, les dejara en libertad tras pedirlo la Fiscalía al ver reducido el riesgo de fuga y de reiteración delictiva. 

En un auto, Moreno ha admitido el recurso que interpusieron los dos cómicos y ha acordado su libertad con comparecencias diarias en el juzgado más próximo a su domicilio, retirada del pasaporte y prohibición de abandonar el territorio nacional. 

La Fiscalía de la Audiencia Nacional había pedido la puesta en libertad tras plegarse a la presión de la izquierda. El líder de Podemos Pablo Iglesias, el diputado de IU Alberto GarzónAda Colau se sumaron a las peticiones de excarcelación. La regidora de Barcelona se compadeció de los jóvenes en un comentario adjunto al tuit de apoyo y pidió a los ciudadanos "ponerse en su piel" y "proteger toda libertad de expresión", y achacó el incidente a "un error de programación". "A partir de hoy van a tener que lidiar con la maquinaria mediática sin escrúpulos de una derecha vengativa que no soporta la disidencia y aún menos perder elecciones", dijo sobre los cómicos.

Ya el domingo, algunos de los principales "tuitstar" de la izquierda radical también mostraron su indignación con la encarcelación de los titiriteros. El editor de la revista Mongolia, Gonzalo Boye, condenado por la Audiencia Nacional a 14 años de prisión por colaborar con la organización terrorista ETA, señaló que la detención era "inaceptable" porque "criminalizar la sátira política era renunciar a la libertad de expresión", y el rapero Pablo Hasel, condenado por apoyar a través del contenido de sus letras a bandas terroristas, dijo que "en un Estado fascista no estaban garantizadas ni las libertades más básicas".

Uno de los motivos por los que el juez ordenó su ingreso en prisión era por la ausencia de domicilio habitual de los dos detenidos y el riesgo de fuga que eso podría ocasionar al no tener una residencia fija. Sorprende que cuatro días después ese riesgo de fuga sea menor que en el momento de la detención cuando la situación de los detenidos es la misma.

El juez Ismael Moreno ha asumido el cambio de criterio de la fiscalía, y ha considerado que en estos momentos es "escaso" el riesgo de reiteración delictiva y añadido que los documentos aportados por los titiriteros demuestran que no intentarán "sustraerse a la acción de la justicia" porque han acreditado su arraigo familiar, que tienen domicilios conocidos y su formación académica y actividades desarrolladas.

Por ello, ha planteado que "el riesgo de fuga queda muy mermado", lo que sumado a que no existe peligro de destrucción de pruebas, le lleva -a instancias del fiscal Pedro Rubira- a modificar la situación de prisión provisional, una medida de "carácter excepcional".

Respecto al enaltecimiento del terrorismo, el juez ha descartado que los hechos carezcan de viabilidad delictiva y ha expuesto que cualquier persona que lea la expresión "Gora Alka-ETA" que aparecía en un cartel mostrado en la obra "puede verificar que con las mismas, se está alabando o justificando bien a los autores de hechos terroristas o los propios hechos". Además añade que el hecho de que tal exhibición se lleve a cabo "bajo la cobertura" o "con ocasión" de la escenificación de una obra con guiñoles no supone por sí mismo "una despenalización de la referida conducta".

Para Moreno, "la alabanza o justificación de acciones terroristas" no cabe en la cobertura otorgada por el derecho a la libertad de exposición o ideológica "en la medida que el terrorismo constituye la más grave vulneración de los Derechos Humanos de aquella comunidad que lo sufre".

"El discurso del terrorismo se basa en el exterminio del distinto, en la intolerancia más absoluta, en la pérdida del pluralismo político y en definitiva en la aterrorización colectiva como medio de conseguir esas finalidades", ha recordado en el auto.

Gaceta.es

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