Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada
El gran encierro

El gran encierro

No, no me refiero ...

DOMINGOS BENEMÉRITOS

DOMINGOS BENEMÉRITOS

SUMARIO: DOMINGO 04 ...

Sábados culturales en Benemérita al Día

Sábados culturales en Benemérita a…

SUMARIO SÁBADO 03 de...

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

Miles de personas ...

Los majaderos de Alsasua

Los majaderos de Alsasua

Tras el acto terro...

POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS

POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS

A cada uno por los...

Prev Next

hospimedicalpatrocinador

Noticias Internacional

La historia del Padre Doñoro, una vida dedicada a salvar y proteger niños

  • Escrito por Redacción

PADRE DOÑORO

“Me apuntaron con una pistola en la sien. Me dieron patadas en las heridas, pero a los niños gracias a Dios no les tocaron. Yo sobreviví porque creyeron que estaba muerto”.

Con estas declaraciones a PazyBien, el padre Ignacio-María Doñoro, capellán castrense, y fundador del Hogar Nazaret en Puerto Maldonado (Perú), denuncia que unos mafiosos entraron para matarle a la casa donde acoge a niños que han sido víctimas de la explotación sexual.

Después de dos intentos más por acabar con su vida, Doñoro y los 25 niños que viven con él permanentemente en el Hogar Nazaret, tuvieron que huir a escondidas hasta Callao (Perú), donde ahora levantan un nueva casa de rescate.

A pesar de estos ataques, el Padre Doñoro, insta al perdón. “Se debe perdonar a los que nos hicieron esta barbaridad. Si soy molesto para las mafias es porque algo estaré haciendo bien”, advierte.

Su sueño: estar cerca de las niños, víctimas de ETA

La historia de este sacerdote bilbaíno comenzó en 1989 con su vocación sacerdotal en parroquias de Cuenca. “Yo era un chico normal que se dedicaba al judo. Jamás pensé en ser sacerdote, pero un día sentí a Dios tan cerca de mí que supe que tenía que serlo”, explica.

Ocho años más tarde viajó de misiones hasta Bosnia o Kosovo y luego decidió unirse a las Fuerzas Armadas como capellán militar en 2001. Sin embargo, nada más llegar al Ejército pidió dar servicio a la Guardia Civil. Este colectivo estaba siendo aniquilado por la banda terrorista ETA.

“Antes de ser sacerdote, quería estudiar Derecho para ayudar de alguna manera a las víctimas del terrorismo, porque en esos momentos eran las personas que más sufrían. Por eso, no tuve ningún miedo en aceptar que el obispo me mandase a la Comandancia de la Guardia Civil de Inchaurrondo (San Sebastián)”, detalla.

En el Ejército, el Padre Doñoro organizaba talleres y viajes para los niños que habían perdido a algún familiar en los atentados que ETA estaba perpetrando. Un día, mientras realizaba su labores habituales,  un desconocido donó tres millones de las antiguas pesetas, unos 20.000 euros, para que comprasen juguetes a estos pequeños.

Sin embargo, don Ignacio creyó que con ese dinero, se podrían hacer muchas más cosas que comprar unos juguetes. Por ello, habló con el director de la Policía. “Le pedí destinar ese dinero algún país del tercer mundo. Él me comentó que en El Salvador había muchas personas que se estaban muriendo de hambre”, asegura Doñoro.

En ese sentido, el sacerdote bilbaíno viajó hasta El Salvador donde las Hijas de la Caridad albergaban a madres solteras con hijos y con grandes problemas económicos para hacer frente a sus niños. Para Doñoro, El Salvador significó mucha más que un viaje.

“Fue una experiencia muy dolorosa, porque ví como cientos de niños y mujeres se morían de hambre. El pitido de un niño cuando está a punto de morir es algo que se te queda en el corazón para toda la vida”, se emociona.

Algunos niños del Hogar Nazaret/ Hogar NazaretAlgunos niños del Hogar Nazaret/ Hogar Nazaret

Los ojos de un niño, su segunda vocación

Durante una noche en la que don Ignacio no lograba conciliar el sueño, decidió escribir en una hoja todo lo que se le venía a la cabeza. “Todo el tiempo me imaginaba a un niño con la camiseta del Real Madrid que se tapaba, porque la parte izquierda de su cuerpo estaba paralizada”, afirma.

Tras este episodio, el padre Doñoro se lo contó a la hermana Rosa, a la que habían diagnosticado un cáncer mortal,  y le explicó que ese niño no era fruto de su imaginación, sino que existía y que sus padres le habían vendido para tráfico de órganos”.

En ese momento, este sacerdote propuso a la hermana rescatar al pequeño y advierte que: “le dije a la hermana Rosa que era mejor morir por una bala que no por los medicamentos que reducían el dolor del cáncer”.

Por ello, Doñoro se hizo pasar por un traficante de órganos. “Cogí una camioneta y me fui a por él. Estaba desnudo, aunque unas mujeres le vistieron con una camisa y un pantalón. Pregunté cuánto costaba. Entendí que 25.000 dólares y yo sólo llevaba 20.000, pero la persona que me acompaña y que sabía hablar maya, me dijo que decía 25 dólares. Le dí 27 y me fui”, asegura.

De camino al hospital, el niño temblaba de miedo. Esto le provocó que se orinara dos veces, por lo que Doñoro, le confesó que sólo era un sacerdote que venía a cuidarle. ”Realmente, puedo decir que vi la mirada de Dios reflejada en la cara de ese niño tan asustado pero con tantas ganas de vivir. Fue como vivir una segunda vocación”, se conmueve de nuevo.

El pequeño, que se llamaba Manuel, volvió a llorar cuando el médico intentó auscultarle. “Tuve que decirle al médico que viese su estado de salud, sin tener que desnudarle, porque el niño no paraba de llorar. Yo sólo pensaba en todo lo que tuvo que pasar antes de que nosotros dieramos con él”.

Con el paso del tiempo, Manuel se fue recuperando poco a poco . Y a su vuelta a España, don Ignacio creó un proyecto, la Asociación Vasca por la Hermandad, dedicada a recaudar fondos para los niños que viven en las calles de El Salvador. Pero también la asociación Unida de Europa que construye casas para niños indigentes de Bogotá (Colombia), la asociación SOS en Tánger también para niños. Y finalmente, en 2011, creó el Hogar Nazaret en la ciudad de Puerto Maldonado en Perú en la que ha dado cobijo a más de 400 niños.

A pesar de el Padre Doñoro ha tenido que dejar atrás la selva peruana por las numerosas amenazas recibidas por parte de las mafias, insiste en que lo único que le pide a Dios es “seguir ayudando a los niños que le necesiten”

El padre Doñoro junto algunos niños del Hogar Nazaret / HN

El padre Doñoro junto algunos niños del Hogar Nazaret / HN

PAZ y BIEN

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones