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Mandos policiales piden reforzar la vigilancia a los Mossos cuando se desactive el artículo 155

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Mandos de la Guardia Civil y la Policía Nacional han trasladado ya al Ministerio del Interior su impresión de que hay que abordar y analizar cómo se afronta esta nueva situación. Y es que, como recuerdan fuentes de ambos cuerpos, la formación de un nuevo Govern implicará el nombramiento de un consejero de Interior que será el nuevo responsable de los Mossos.

Continuando con su análisis, entienden que el ese nuevo conseller renovaría la estructura policial actual, la que fue designada por el Ministerio del Interior y que ejerce actualmente las competencias de la consejería catalana.

Estos analistas consideran poco probable que los nuevos mandos opten por recuperar figuras de la anterior cúpula de los Mossos, como es el caso del ex mayor Jose Luís Trapero. Y, probablemente, también dejarán al margen a aquellos mandos que se pueden ver salpicados por los procedimientos judiciales abiertos en los diferentes juzgados por lo ocurrido durante el referéndum ilegal del 1 de octubre. Pero alertan de que es muy posible que se repita una nueva utilización política de los Mossos.

Estos mandos consideran que el Estado debe reaccionar y buscar, cuando menos, "una mayor presencia del propio Estado, de sus unidades policiales, en Cataluña; que se nos vea más que hasta ahora", describen fuentes policiales.

Recuerdan que en la actualidad hay desplegados en esta comunidad autónoma 2.900 policías nacionales y 1.900 guardias civiles. Y apuntan que para intentar parar el 1-O, Interior dispuso un refuerzo policial que superó los 6.000 agentes de ambos cuerpos. Por su parte, el número de efectivos de la Policía autonómica asciende a 16.700.

Responsables tanto de la Policía como de la Guardia Civil han trasladado ya su "profunda inquietud" ante el uso que un nuevo ejecutivo independentista haga de los Mossos. Y por eso defienden la necesidad de un sustancial incremento de agentes uniformados en esta comunidad autónoma. El Ministerio del Interior ya tiene previsto que, de las nuevas promociones, un número importante -aún sin precisar- vaya destinado a Cataluña.

La plantilla de la Policía Nacional se ha ido reduciendo en esta región durante los últimos seis años de forma progresiva. El salvoconducto para aumentar el número de efectivos podría ser el catálogo de puestos de trabajo de la Policía, que posibilita que en Cataluña puedan estar destinados hasta 3.800 agentes.

Los responsables de la seguridad del Estado entienden que se debe revisar este catálogo de puestos de trabajo y aumentar el contingente destinado, tanto de agentes de Policía Nacional como de la Guardia Civil. Sobre la mesa un problema: los Mossos son una policía integral y las Fuerzas de Seguridad del Estado tienen muy limitadas sus competencias. ¿Solución? Abren la puerta a una posible potenciación de las labores de vigilancia en fronteras, puertos, aeropuertos...

Además, los especialistas reclaman que se potencien las unidades de investigación que trabajan en Cataluña. Recuerda que esta comunidad autónoma tiene un importante nivel delictivo y que, en el plano antiterrorista, es de las más sensibles.

Pero donde fundamentalmente quieren potenciar la presencia policial estos mandos es en los Servicios de Información. Se trata de los agentes de paisano que, además de dedicarse al terrorismo, tienen entre sus cometidos todas las investigaciones vinculadas a la seguridad nacional.
Las fuentes consultadas por este periódico explican que el Estado tiene que estar atento y no le puede volver a pillar a contrapié un comportamiento desleal por parte de los que mandan en las estructuras policiales de la comunidad autónoma.

Las críticas son duras hacia el Centro Nacional de Inteligencia, ya que consideran que no ha estado a altura en todo lo que ha envuelto el desafío independentista al Estado. Admiten que tanto la Policía como la Guardia Civil también han protagonizado importantes lagunas en las informaciones previas. Y por este motivo creen que el Estado tiene que "fortalecer de manera contundente su información".

Y estos análisis están siendo trasladados ya al Ministerio del Interior para comenzar a potenciar las estructuras policiales en Cataluña.

A ninguno se le escapa cuál ha sido el comportamiento de los Mossos en el 1-O y los diferentes informes emitidos por la Guardia Civil a los juzgados. Incluso, las declaraciones judiciales realizadas por el director de la Seguridad del Estado, Diego Pérez de Los Cobos, ante los tribunales como coordinar policial, en las que denunció la deslealtad institucional de la policía autonómica. Añaden cómo los Mossos se dedicaron a espiar tanto a la Policía como a la Guardia Civil en lugar de cumplir las órdenes judiciales durante la jornada de la consulta ilegal.

Porque, además de posibles movimientos de los Mossos al margen de la legalidad, los especialistas temen un importante repunte del independentismo más radical en las calles. Y sus miradas se dirigen a Arran, la formación juvenil de la CUP, una de las grandes preocupaciones de la seguridad del Estado. El temor a que los nuevos responsables de los Mossos no fijen su atención en este potencial peligro es importante.


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