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Fray Junipero Serra: la aventura de la fe

  • Escrito por Redacción

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Fue un español sin fronteras, un hombre de ánimo inquebrantable, de una fe y una caridad hercúleas.

Llevó nuestra religión a lo que entonces, siglo XVIII, eran los confines del mundo, la dorada California, donde su hábito franciscano se movió entre los nativos americanos, mientras, sin apartar la cruz de su mano, les enseñaba las labores del campo y de la ganadería, les atendía en sus dudas, temores y preocupaciones, les consolaba en sus dolores y enfermedades.

Se llamaba Fray Junípero Serra, y este domingo 24 de noviembre se cumplen precisamente trescientos años de su nacimiento. Evangelizador e incansable franciscano, defensor de nuestra fe en tan remotas latitudes, fundó las misiones de lo que hoy son algunas de las más considerables ciudades de aquellas tierras: Los Ángeles, San Francisco, Sacramento y San Diego.

ABC

Familia muy humilde

Nacido en la localidad mallorquina de Petra, fue bautizado como Miquel Josep y creció en el hogar humilde de una familia normal, corriente, pero muy honesta, de labradores, que pronto iniciarían a aquel niño en los caminos de Dios y la fe católica. Pronto Miquel demostró que era buen estudiante, y aunque sus padres eran analfabetos procuraron que el chaval fuese bien educado, por lo que a los quince años, tras sus primeros estudios en su patria chica, fue enviado a Palma para que tuviera los mejores instructores y profesores.

Empezó a estudiar en el convento de San Francisco de Palma, pero muy pronto sintió la llamada de la vocación religiosa, por lo que un año después ya vestía el hábito franciscano y en 1731 emitía los votos religiosos al tiempo que cambiaba su nombre por el de Junípero. Al tiempo seguía con brillantez sus estudios y llegaba a ocupar la cátedra de Teología en Palma.

De profesor a evangelizador

Durante varios años se dedicó a la tarea docente, hasta que en 1749, sintió la llamada de América y de la evangelización, y partía con un puñado de compañeros franciscanos camino de México, la llamada Nueva España de entonces. El 7 de diciembre de ese año, los religiosos llegaban a Veracruz y desde allí partían hacia la ciudad de México.

Fray Junípero se instaló en Santiago Xalpan (hoy en día Jalpan de Serra, en su honor) donde viviría nueve años luchando codo a codo en la tierra con los indígenas. A punto estuvo de ser mandado a territorio apache, pero cuando su suerte hubo de cambiar fue en 1767, año en que el rey Carlos III procedió a la expulsión de los jesuitas de Nueva España. El trabajo quedaba en manos de los franciscanos, y así el 14 de julio de 1767 Junípero y sus hermanos dejaban México camino de California.

Un año después, Fray Junípero Serra y sus compañeros fundaban la actual San Diego, entonces llamada San Diego de Alcalá. Aunque Junípero ya era un hombre más que maduro con sus cincuenta y cinco años la aventura de la evangelización estaba comenzando.

La comitiva de la fe

Lo normal era que cuando la comitiva de la fe llegaba a un lugar que creían conveniente levantaran allí unas pequeñas cabañas para los frailes y un fuerte que les protegiera de futuros ataques. Una vez instalados, comenzaba su labor evangelizadora con los nativos, que en principio llegaban hasta los frailes movidos por la curiosidad.

Cuando se establecía la confianza entre ambos (no siempre era fácil) Fray Junípero Serra y los suyos, además de catequizar a los indígenas, les enseñaban en las industrias de la agricultura, la ganadería, la albañilería, y otros oficios como la carpintería y la herrería. Cuentan las crónicas que en aquellos años unos setenta mil nativos habitaban en California, y que las lenguas distintas que se hablaban estaban cerca del centenar. La tarea no era, pues, fácil, y la Cruz que portaba Fray Junípero a menudo tenía que ser soportada por la espada y los arcabuces de los soldados españoles. Pero así irían naciendo otras ciudades que hoy son parte importante del mundo californiano como Los Ángeles, San Francisco, Monterrey, Sacramento.

Una historia que desde el pasado mes de agosto (y hasta el 6 de enero) recuerda la exposición «Junípero Serra y los legados de las misiones de California», que se celebra en The Huntington (www.huntington.org), en la ciudad californiana de San Marino, muestra que ha sido visitada por los Príncipes de Asturias en su viaje a Florida y California..

Serra murió en el año 1784. Había levantado nueve misiones. Sus restos mortales descansan en la Basílica de la Misión de San Carlos Borromeo, en Monterrey. El papa Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988.

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