Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada
Cartas al Director

Cartas al Director

Envíe su carta...

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 (CUIDADO CON LAS COCES)

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 …

‹‹La Constitución ...

El gran encierro

El gran encierro

No, no me refiero ...

DOMINGOS BENEMÉRITOS

DOMINGOS BENEMÉRITOS

SUMARIO: DOMINGO 04 ...

Sábados culturales en Benemérita al Día

Sábados culturales en Benemérita a…

SUMARIO SÁBADO 03 de...

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

Miles de personas ...

Los majaderos de Alsasua

Los majaderos de Alsasua

Tras el acto terro...

Prev Next

hospimedicalpatrocinador

Un símbolo del Antiguo Egipto es uno de los más importantes emblemas militares españoles

  • Escrito por Redacción

egipto-onemagazine-militar thumb 615

Hace más de 100 años, y antes del descubrimiento de la tumba de Tutankamón -1922-, la pasión de una dama española por las maravillas egipcias resolvió una gran dificultad: crear un símbolo sencillo, bello, atractivo, representativo y, por lo tanto, fácil de relacionar con lo que representa.

Estamos situados en los albores del uso militar, en España, de los aviones. Entonces eran unos extraños artilugios de tubos, lona, ruedas de radios y se necesitaba… valor, mucho valor, en quienes se subían a ellos y los pilotaban.

Desde los más remotos orígenes del mundo militar –y ponemos como límite el de las legiones romanas-, el valor en el campo de batalla, el mantenerse muchos años en servicio activo y con conducta ejemplar, y otras circunstancias especiales se premiaba con signos externos y visibles que hacían, a quienes los llevaban, diferentes.

Esta diferenciación servía para dos finalidades: por una parte, era una retribución honorífica, simbólica –y a menudo material-; y, por otra, era un modo de ponerles de ejemplo ante los demás soldados como modelos a imitar.

Las formas de diferenciar a los unos de los otros era con una vestimenta específica; otras, llevando pintado el escudo con unos colores y símbolos exclusivos; otras, llevando en las muñecas o el cuello pulseras o collares determinados; o, entre otros distintivos más, llevando unos medallones o unos adornos en forma de S, etc. Es decir, todos ellos –torques, armillae, phalerae…-, objetos que se utilizaban para representar el mérito o las circunstancias especiales.

Un problema no tan pequeño

Diseñar un distintivo militar no es una tarea fácil, como no lo es, en el mundo corporativo actual, diseñar el logotipo de una gran empresa o corporación. No basta con barajar un par de ideas simples, amontonar elementos simbólicos y encargar a alguien que sepa dibujar con una cierta gracia que lo represente. Además, hace falta un detalle que no siempre se tiene en cuenta, pues ha de acertar en lo estético y con las aspiraciones de aquellos a los que se pretende distinguir.

Podríamos poner algún ejemplo de distintivo militar que, sustituido por uno nuevo, éste no fue aceptado por ser pequeño, de poca ‘personalidad’ y que no superaba la belleza del anterior; me refiero al de Operaciones Especiales. Podríamos referirnos a otros distintivos que, en realidad, no distinguen porque consumen mucha superficie de su diseño en dar información innecesaria por obvia y repetitiva.

El Infante y su esposa

El Infante Alfonso de Orleáns (1886-1975), primo del Rey Alfonso XIII y con el título de piloto desde febrero de 1913, era uno de los pioneros de la aviación militar en España. Un día estaba, junto a un grupo de amigos, debatiendo sobre el distintivo con que merecían ser señalados los que alcanzaban las nuevas especialidades de esa nueva, difícil, prometedora y peligrosa especialidad militar como era pilotar aquellos ligeros artefactos.

Como no encontraban una solución adecuada, Beatriz de Sajonia, esposa del Infante y apasionada egiptóloga, expuso su propuesta argumentando que "algo de diseño tan antiguo no perderá actualidad nunca". Su idea, muy original, consistía en un círculo rojo del que salían horizontalmente un par de alas plateadas y, hacia abajo, la cola de una gran ave, bajo el aspecto de las antiguas representaciones egipcias del Sol; este conjunto estaba timbrado por la corona real.

Disco solar alado.

Sobre el círculo rojo se llevarían unos distintivos específicos, todos dorados. Los pioneros españoles de la aviación militar seguían tres líneas de desarrollo, experimentación y especialización, los globos, los dirigibles y los aviones, y sus distintivos serían:

- Un ancla: para los pilotos de globo, porque estos artefactos se elevaban para observar el campo de batalla pero permanecían unidos a tierra por medio de un cable; es decir, permanecían 'anclados'.

- Una rueda de timón: para los pilotos de dirigible, porque el mecanismo de dirección de sus vuelos era como el de los barcos.

- Una hélice de cuatro palas: para los pilotos de aeroplano, porque era la clave de su impulsión.

Piloto de avión, reinado de Alfonso XIII.

Lo interesante de esta serie era que, como un mismo piloto podía obtener la titulación de dos o los tres tipos de aparato, los tres símbolos –hélice, timón y ancla- podían superponerse y, aún así, permitir su identificación. Esta serie de distintivos fue aprobada por la Real Orden Circular del 16 de abril de 1913.

Al poco, al compás del rápido desarrollo de más titulaciones en nuevas especialidades, fueron sumándose otros distintivos a situar sobre el círculo rojo:

- Una estrella de cinco puntas: para los observadores del campo de batalla (no pensemos en los drones actuales; entonces, la observación era visual).

- Una bomba, una ametralladora y un fusil cruzados: para los tripulantes que manejaban las ametralladoras y lanzaban las bombas. Una curiosidad: los pilotos llevaban fusiles en su avión para poder defenderse si, por avería o fuego enemigo, caían en territorio controlado por el enemigo.

Observador II República.

Con el tiempo, los mensajes simbólicos iban creciendo al compás de las circunstancias del desarrollo de la aeronáutica:

Los pilotos de complemento: el círculo de su distintivo sería azul en lugar de rojo.

- Los pilotos extranjeros a los que se concediera el título de Aviador Militar Honorario: el círculo era de los colores nacionales, como la escarapela de los aviones, en lugar del rojo.

La dama egiptóloga y el emblema del Ejército del Aire

Fue Beatriz de Sajonia quien, por su formación como egiptóloga, había dado con las claves para la solución ideal al problema de todo aquel que ha de diseñar un distintivo militar: ha de lograr, por su simpleza y elementos elegidos, la acertada expresión gráfica de la idea a transmitir; y, por su belleza, ha de obtener su aceptación por los usuarios. De ello se obtiene la necesaria durabilidad de un emblema o distintivo militar a lo largo del tiempo.

Estas cualidades han llevado a que aquel distintivo de piloto acabara siendo, además, el emblema de nuestro Ejército del Aire. Para ello, pudo superar los cambios en la simbología consecuencia de la implantación de la República –primero, supresión de la corona real y después cambio radical de diseño- y la del Estado Español salido de la Guerra Civil en 1939 –que añadió una corona abierta- y que, tras la recuperación de la Monarquía, ha vuelto a ser la corona real.

          Distintivo actual de piloto -izquierda- y emblema del Ejército del Aire -derecha-.

Por Antonio Manzano

ONE MAGAZINE

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones