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BATALLA DE VITORIA

  • Escrito por Redacción

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Breve reseña histórica de la Batalla de Vitoria, antecedentes, consecuencias

- Antecedentes remotos. Revolución francesa. Napoléon.

- Antecedentes inmediatos. Invasión napoleónica de España. Retirada de las tropas francesas. Derrotas previas.

- Batalla de Vitoria. Repercusiones internacionales.

Antecedentes remotos

La Revolución francesa pone fin al conocido como Antiguo Régimen, en una serie de conflictos sociales de gran trascendencia para Europa. Se inicia con la auto proclamación del Tercer Estado 1789 y, finaliza con el golpe de estado de Napoleón en 1799, conocido con el “Golpe de Estado del 18 Brumario”, tras regresar de su campaña en Egipto. Ya el 2 de agosto de 1802, Napoleón es Cónsul Vitalicio, finalizando su ascenso el 2 de diciembre de 1804 cuando es ungido como Emperador pro el papa Pío VII en la catedral de Nôtre Dame de París; continuando sus meteóricas conquistas.

Antecedentes inmediatos

En 1788 el Antiguo Régimen continúa fuertemente afianzado en España. Una sociedad estamental, una economía eminentemente rural, aunque se comienzan a poner las bases de una incipiente industria, pero todo sigue  ligado de forma inexorable al comercio con América; no pudiendo hablarse todavía en esta época de proletariado, sino más bien aún de artesanos.

En 1788 Carlos IV hereda la Corona, siendo un monarca escasamente preparado para la tarea y los momentos de cambios en su entorno Europeo y de Ultramar, condicionando la Revolución francesa toda su actuación política.

España entró en guerra contra Francia en la conocida como Guerra de la Convención o Guerra del Rosellón 1793-95 finalizando con la Paz de Basilea, donde España entrega a Francia la zona oriental de la isla de Santo Domingo.

Ya en 1796, España se alía con el Directorio por el Tratado de San Ildefonso, en una alianza defensiva ofensiva, lo que de facto supone la declaración de guerra a Gran Bretaña.; llevándonos a la derrota del Cabo de San Vicente frente a la escuadra de  Nelson y Jervis (14-02-1797) y en las colonias a la ocupación de Trinidad, aunque sufrieron la derrota en Puerto Rico, Cádiz y Santa Cruz de Tenerife.

Tras proclamarse Emperador, Napoleón presiona a Carlos IV para que restituya a Godoy, como así hizo, firmando posteriormente el Convenio de Aranjuez en 1801, poniendo a disposición del Emperador la Armada española, entrando nuevamente en guerra contra Gran Bretaña.

Tras la breve guerra de Las Naranjas con Portugal, que supuso la incorporación de la plaza de Olivenza y su distrito, llega la derrota de Trafalgar en 1805, el Tratado de Fontainebleau (1807), lo que supone la total supeditación de la política española a la del emperador. Los términos principales eran la conquista de Portugal y su división en tres Estados. Aprovechando una crisis más de gobierno, en 1807 Napoleón comienza a introducir tropas en España so pretexto de cumplir el Tratado de Fontainebleau, que ya desde noviembre y al mando de Junot había acantonados unos 20,000 hombres.

Quedaba claro que, en los planes franceses no se incluía la cooperación, sino una invasión del territorio y las riquezas españolas, pero afortunadamente la decidida actitud del pueblo se aprestó a enmendar los errores de sus mediocres gobernantes.

Así llegamos a unos de los momentos más importantes, el motín popular de Aranjuez, con el encarcelamiento del valido Godoy y la abdicación del rey en su primogénito, el infausto Fernando VII. El emperador receloso, convoca a la familia real en Bayona, donde Fernando VII presionado doblemente, devuelve la corona a su padre, desconociendo que la había cedido a Napoleón, quien designó como nuevo rey a su hermano José, los planes del emperador están prácticamente consumados.

Los hechos del 2 de mayo, nacimiento de las Juntas provinciales, represalias francesas, gran victoria del somatén el Bruc (junio 1808), el Estatuto otorgado de Bayona desembocan en el nombramiento de José I como rey de España (6 junio 1808-11-diciembre-1813).

Dentro del marco de las derrotas más sonadas, aparte de la mencionada del Bruc, está el impresionante e inesperado triunfo de Bailén (19-07-1808).

Entramos ahora en el marco internacional, con la forzada alianza inglesa en 1809, tras la decisión francesa de invadir Portugal provoca su entrada en la guerra ya que no quieren consentir que toda la fachada atlántica esté en manos francesas, por lo que astutamente, la pérfida Albión, desvía la guerra hacia el interior de la península, asegurándose  previamente la Junta Central que no habrá ninguna concesión territorial. En virtud del tratado, la iniciativa corresponde totalmente al ejército británico quedando los españoles en un segundo plano en cuanto a las decisiones, que no así en la inciativa.

No obstante, la resistencia épica del pueblo español hace mella en las tropas francesas, recordemos simplemente el sitio de Zaragoza o la defensa de Gerona y por supuesto, la guerrilla que se convierte en una defensa popular del territorio, nombres como “El Empecinado”, Espoz y Mina, el cura Merino, Julián Sánchez “el Charro”, Juan Palarea “el médico”,  Sarsa y Renovales, Porlier y un largo etcétera de héroes anónimos e injustamente olvidados que  defendieron con honor y con un armamento básico y rústico cada metro cuadrado de su  amada  e invadida “Tierra Patria”.

La Batalla. Consecuencias

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Ejércitos en combate

1--  Reino de España, Reino de Gran Bretaña e Irlanda , Reino de Portugal y alemanes a quienes se le añadieron a última hora  ex componentes de las guerrillas vascas, conocido como ejército aliado, con un total de  unos 80,000 hombres y 90 cañones.

2-- Primer Imperio Francés, conocido también como Imperio Napoleónico (cubre el período de tiempo entre la coronación de Napoleón el 02 de diciembre de 1804 hasta su abdicación en 1815), con unos 65,000 hombres y 150 cañones.

Comandantes principales

Por parte del ejército aliado tenemos a Sir Arthur Wellesly, Miguel Ricardo de Álava y Francisco da Silveira.

Por el ejército Imperial, Jose I y Jean-Baptiste Jourdan.

Bajas

Ejército aliado, unas 5,000 entre muertos y heridos.

Ejército Imperial, igualmente sobre 5,000 muertos o heridos,  3,000 prisioneros, 143 cañones y todo el equipaje del hermano del emperador.

    Con la ofensiva final de Wellington, termina el efímero y fugaz reinado de José I. El 21 de junio de 1813, la batalla tuvo lugar en la parte occidental de la Llanada alavesa en un terreno muy diferente al que conocemos ahora. Un terreno poco adecuado para el uso de la caballería, abundante en el ejército imperial.

El sábado 19 de junio llegan a Vitoria las tropas imperiales y los refugiados civiles teniendo ya al ejército aliado pisándoles los talones, esperando los refuerzos del general Clauzel que no llegarían a tiempo.  

El día de la batalla, al amanecer, las tropas francesas estaban acampadas en los alrededores de la ciudad, donde se vieron sobrepasadas por el empuje conjunto del ejército aliado. Cruzando el Zadorra por los puentes de Víllodas, Nanclares y Trespuentes, los generales Álava y Wellington lograron en pocas horas hacerse con el control de la ciudad, llegando a caballo hasta la misma plaza de España.

La batalla –que tuvo tres escenarios diferentes– se prolongó desde primera hora de la mañana hasta las 8 de la tarde, aproximadamente, y se saldó con unas 12.800 bajas (entre ambos bandos) y los imperiales huyendo a marchas forzadas a la frontera francesa.

José Bonaparte, máximo responsable del ejército ocupante, abandonó todo su equipaje y consiguió llegar a Salvatierra entrada la noche, para en la siguiente jornada seguir con su huida en dirección a Pamplona.

Tras la batalla, los ejércitos franceses quedaron sumidos en el caos y los soldados se retiraron en desbandada intentando alcanzar la frontera, abandonaron en el campo cantidades asombrosas de armas y equipo.

Cientos de soldados se lanzaron sobre el cuantioso botín que los imperiales intentaban llevar a Francia en su desesperada huída: oro, plata, joyas, sedas, prendas de valor incalculable, orfebrería, cuadros, tapices,  y un largo etc., tras los años de saqueos en España. Los aliados (de forma notoria los ingleses) abandonaron la persecución de los franceses y se entregaron a la rapiña, lo que irritó  a Wellington, quien escribió: "The British soldier is the scum of the earth, enlisted for drink" (“El soldado británico es la escoria de la tierra, se alista por un trago").

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Algunas fuentes indican que, el enfado de Wellington estuvo más bien motivado por  el hecho de que él solo pudo hacerse con 275.000 francos, cuando esperaba quedarse al menos con todo el dinero en metálico que se puediese recuperar. Más tarde, el rey FernandoVII le regaló casi un total de 300 cuadros de grandes maestros,  recuperados todos ellos del convoy real (expuestos en su palacio londinense  de Apsely House).

Tal fue el botín recuperado que , a la mañana siguiente se formó  un mercado donde se vendieron una gran cantidad de obras de arte, joyas, vajillas y  objetos de lujo.

Más aún, a lo largo del camino de huida del ejército imperial,  se fueron celebrando hasta siete ferias con los objetos recuperados.

Así, finaliza lo que ha pasasdo a los anales de la historia como la "Batalla de Vitoria".

    La derrota de su hermano José Bonaparte en la pequeña y desconocida capital alavesa alcanzó resonancias internacionales demoledoras para los planes de Napoleón. Inmediatamente, Austria, Rusia, Suecia y Prusia rompieron las negociaciones con Napoleón y volvieron a la levantarse contra el emperador, derrotándole, en octubre, en la gigantesca “Batalla de las Naciones” de Leipzig. Igualmente, esta Batalla de Vitoria forzó a Napoleón a devolver la corona del país a Fernando VII, en Valençay (Francia) el 11 de diciembre de 1813, viéndose así el Emperador, libre del "abispero" español. El Tratado se hizo de espaldas a las Cortes y a la Regencia que en ese momento ejercían el el poder efectivo sobre el país, lo que de facto equivalía a devolver a Fernando la condición de rey absoluto que, a la vuelta no dudará en ejercer como tal.

    A punto de terminar la guerra, el país estaba en una situación calamitosa.  La "forzada" alianza extranjera hará que, por ejemplo, los británicos lleven sus campañas a los puntos más sensibles de la geografía española, en los que existen industrias que en el futuro podrían competir con la inglesa. En Cataluña, los franceses atacan con fuerza la pujante industria textil, por lo que paradójicamente, parece que ambas naciones actúan en común acuerdo, destruyendo todo lo que de fabril haya en España.

Departamento de Historia.

Asociación Histórica Guardia Civil.

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