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SOBRE CONDUCTA (15 de abril de 1937)

  • Escrito por Redacción

gc-1937

SOBRE CONDUCTA (15 de abril de 1937)

SECRETARIA MILITAR. Circular núm. 2. Dice nuestra Cartilla en su artículo 1.º: «El honor ha de ser la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido, no se recobra jamás.»

Este postulado, que debe ser la norma que rija la conducta de toda persona que aspire a llevar dignamente el nombre de ciudadano, ha de constituir la verdadera obsesión de quien se honra vistiendo el uniforme de nuestro benemérito Instituto.

Es indudable que la Guardia Civil atraviesa por los momentos más trascendentales desde su creación. En los meses que precedieron al Glorioso Movimiento salvador de nuestra querida patria, al estallar este y durante el actual desarrollo del mismo, los elementos que integran el Instituto se han comportado de muy diversas maneras. Unos (los más) supieron inspirarse siempre en los postulados del artículo 1.º de la Cartilla; otros, espíritus acomodaticios, esperaron en todo momento el desarrollo de los acontecimientos para ganar siempre sin jugar; a otros, no obstante la rectitud de sus ideales, les faltó el valor suficiente para dejar incólume el honor del uniforme que vestían; muchos rectificaron a tiempo su conducta reprobable; otros contrarrestaron con méritos lo censurable que pudiera haber en su conducta, y otros, en fin (afortunadamente, en pequeñísimo número), olvidándose en absoluto de la dignidad del caballero, del honor de su uniforme y de la vergüenza de hombre, fueron fratricidas, e hicieron alta traición a su patria. Todas estas actitudes han tenido indudable influencia en la marcha de los acontecimientos, dando lugar a que se forme una atmósfera alrededor de la Guardia Civil que en nada favorece el prestigio de que debe gozar para poder desempeñar la alta y benemérita misión que el Estado le tiene confiada. Es indudable volver con todo brío y entusiasmo a por sus piedras angulares: honor, sacrificio y lealtad, y todos y cada uno de sus componentes tiene la obligación moral y material de contribuir a este saneamiento moral de la institución. Las autoridades militares, a través de sus órganos judiciales, están procediendo a juzgar la conducta observada por cada uno, por si hubiera cometido algún delito o falta de los prescritos en el Código de Justicia Militar; pero hay acciones de índole moral y material que no encajan en ninguno de sus preceptos, pero que dañan gravemente a la colectividad que viste el mismo uniforme del que los comete en su parte íntima, con su espiritualidad, de la que se desprende el concepto que los demás pueden formar de ella; por ello, es el Cuerpo quien tiene que decir su última palabra en materia tan delicada como es el honor. Así queda consignado en el segundo párrafo del mencionado artículo primero. Todos y cada uno deben tener un capital interés en conservarlo sin mancha, dejando a un lado el concepto «es una buena persona», al que los espíritus pusilánimes son tan acostumbrados, olvidándose de las obligaciones contraídas para con la colectividad a que pertenecen. Para llevar a efecto de un modo practico el fin que se preconiza en la presente, se nombrará con carácter permanente un jefe y un oficial en cada comandancia, para instruir una información amplia, concreta y detallada a todos los jefes, oficiales, suboficiales, clases e individuos que se encuentren en las suyas respectivas, para con pleno conocimiento de causa poder enjuiciarla. Una vez instruida, se remitirá por conducto regular a esta Inspección General para su resolución definitiva, debiendo emitir su parecer el instructor y los demás jefes que la cursen.

Además, recuerdo a todos la obligación que tienen de poner en conocimiento de sus jefes respectivos cuanto sepan de algún miembro del Instituto que vaya en desdoro o desprestigio del mismo, y muy particularmente lo que tenga relación con el actual Movimiento Nacional, sobre todo, la actuación de los que hayan permanecido por cualquier causa en territorio no sometido. De la presente se dará lectura una vez por semana a todo el personal del Cuerpo, acusándome recibo de la misma. Valladolid.

El Inspector General, Serrador.

General de Brigada, Ricardo Serrador Santés, Director General de 12–03–1937 a 23–08–1937

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