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ANTECEDENTES A LA GUARDIA CIVIL: LOS CARABINEROS PARTE - III

  • Escrito por Redacción

carabineros-III

III. EL COLEGIO DE JÓVENES EDUCANDOS. DECADENCIA DEL CUERPO DE CARABINEROS. LOS CARABINEROS VETERANOS. LA BATALLA DE ALCOLEA. LA REVOLUCIÓN DE 1868. EL COLEGIO DE EL ESCORIAL.

Aunque la idea de fundar un Colegio de huérfanos fuese del teniente general Iriarte, correspondió su realización al general Barrenechea, que relevó en la Dirección General al anterior en 1863. Se creó el Colegio de Carabineros Jóvenes con el doble objeto de amparar a los huérfanos del Cuerpo, para darles una modesta y completa educación y así, en un futuro próximo, la mayoría de ellos pudiese formar en sus filas. Gracias a la labor del Colegio y al gran número de huérfanos que en el mismo se formaron, el nivel cultural del carabinero se elevó considerablemente. El Colegio quedó establecido en el pueblo de Getafe, con autorización en un principio para dar cabida a treinta educandos. Para no gravar el presupuesto, se ideó que cada huérfano cubriese una plaza de carabinero, que nominalmente pertenecía a una compañía distinta. El 22 de octubre del año que reseñamos quedó fundada la sección del Colegio de Carabineros Jóvenes. Posteriormente, siendo Inspector General del Cuerpo el general Zapatero, se aumentó el número de plazas (año 1867) a la totalidad de uno por cada una de las compañías que entonces tenía la Institución. El Colegio se trasladó a San Lorenzo de El Escorial, donde fue cedida por el Estado, sin título de propiedad y sólo para el establecimiento benéfico, una casona en otro tiempo propiedad de don Manuel Godoy, Príncipe de la Paz. Años después, al concluirse la Tercera Guerra Carlista, a causa del gran número de carabineros muertos en campaña, las solicitudes de ingreso aumentaron, y el general Gaminde, a la sazón Inspector General, solicitó el aumento correspondiente de plazas, siéndole concedido. A finales de siglo el número de plazas fue de ciento setenta y cinco colegiales. En el año 1886, el Colegio de Educandos se trasladó al pueblo de Villaviciosa, donde permanece hasta 1894, en cuyo año y con motivo de haberse ordenado el establecimiento de una Escuela de oficiales, se instala nuevamente en San Lorenzo de El Escorial, quedando, desde luego, libre el palacio de don Manuel Godoy.

En 1864. se experimenta una reducción de plantilla, consistente en doce secciones de Caballería, correspondiendo tres a la Comandancia de Cádiz; dos a las de Sevilla y Granada, y una a las de Almería, Málaga, Gerona, Alicante y Huelva. Durante el mando del general Barrenechea, hombre inflexible y rigorista, se acusa una decadencia bastante notable en los servicios. Por otra parte, las plazas del Norte de África eran verdaderas madrigueras de depósitos clandestinos de tabaco, con inclusión de Gibraltar, que gozaba de una organización consolidada y económicamente poderosa. Disponían de medios lujosos para la introducción fraudulenta de los géneros estancados ante la pasividad que de una manera palpable ostentaban los buques guardacostas pertenecientes a la Marina. El Estado viose obligado a dictar una Real Orden con fecha 5 de julio pidiendo auxilio a todas las autoridades a Instituciones armadas: Dirección General de la Guardia Civil, Gobernadores y Administradores de Hacienda, para poner fin al apogeo que estaba tomando el contrabando de tabaco procedente de Tánger, Orán, Ceuta, Melilla, Gibraltar y Argel. Se prohibió también por esta época el pase de los cadetes al Cuerpo de Carabineros con el empleo superior de oficiales, medida necesaria, pues aunque les impulsara el espíritu a realizar su servicio con actividad, les faltaba madurez y competencia.

En 21 de octubre de 1865 se divide el Cuerpo en dos Secciones. La primera toma la denominación de Carabineros del Reino (propiamente dicha) y la segunda la de Carabineros Veteranos. A la primera se le encomendó la vigilancia de costas y fronteras, y a la segunda, los servicios en aduanas, puestos, bahías y muelles. Se modificó el Reglamento para cubrir el número de plazas que de una a otra Sección eran necesarias, pasando una parte de los Veteranos a ejercer el servicio de consumos, disposición que irrogó al Cuerpo un nuevo sufrimiento muy desfavorable para su prestigio. La nueva modalidad de "carabineros consumeros" se puso en vigor sólo en las Comandancias de Alicante, Tarragona, La Coruña, Barcelona, Madrid, Málaga y Cádiz, con un contingente aproximado de 500 hombres.

En febrero de 1866 hay algunas reorganizaciones de menor cuantía, como la supresión de cuatro secciones en la Comandancia de Badajoz y una en las de Zamora y Salamanca, creándose a cambio tres secciones nuevamente en Badajoz y una en Gerona. Por motivos que no vienen al caso, el general Barrenechea presentó la dimisión, quedando como Inspector General interino el brigadier Acevedo, que mejoró gratamente la situación del Cuerpo en el corto espacio de dos meses de su mando accidental. Durante el mando del general Zapatero fueron suprimidos cuatro Distritos, con inclusión de sus correspondientes coroneles y planas mayores. Zapatero, hombre muy ordenancista, consiguió del Ministerio de la Guerra la facultad de enviar al "fijo de Ceuta" a aquellos individuos y clases de dudosa conducta o de entendimiento con los contrabandistas. Preocupación constante, por otro lado, del general Zapatero fue la eliminación del personal considerado pernicioso, consiguiendo en gran parte sanear el contingente que por complejas circunstancias no gozaba en verdad de una opinión elevada. La copia literal del documento que transcribimos a continuación nos lo asevera.

"Excmo. Señor: El Sr. Ministro de la Guerra (q.D.g.), de las dos comunicaciones dirigidas a V.E. por el Inspector General de Carabineros con fecha 17 del mes actual y transcrita a este Ministerio en la propia fecha, haciendo presente en una el lamentable estado en que por falta de recursos se encuentra la fuerza del Instituto en las provincias de Málaga y Cádiz, atendidos el retraso con que los individuos de ella perciben sus haberes y participando en la otra haber sido satisfecha la primera en dichas Comandancias con las cantidades devengadas en los meses de junio y julio últimos, y socorrida la segunda con 4.000 escudos por cuenta del de junio; ha tenido a bien resolver S.M., en vista de las razones expuestas por dicha Autoridad, signifique a V.E., como de su R.O. lo verificó, la necesidad de que por el Ministerio de su digno cargo se disponga lo conveniente para que se atienda con más regularidad el pago de los haberes del Cuerpo de Carabineros, sin cuyas circunstancias no es posible esperar que sus individuos no caigan en faltas de infidencias, con el fin de que todo castigo que se imponga por delitos que cometan puedan llevar el sello de la estricta justicia.”

En la revolución de 1868, que trajo consigo el destronamiento de Isabel II, el principal caudillo de la misma, general Serrano, Duque de la Torre, antiguo teniente de Carabineros, supo sacar un partido considerable a la fuerza del Cuerpo, a consecuencia de la cierta admiración que hacia él sentían sus componentes. Entre las tropas que formó Serrano para la batalla de Alcolea (Córdoba) habla casi un millar de carabineros, pertenecientes a [as Comandancias de Málaga y Cádiz, bajo el mando directo del general Izquierdo, jefe de su Estado Mayor. Por otra parte, al mando del general Gurrea estuvo presente la totalidad de la Caballería de las Comandancias de Cádiz y Sevilla.

Mandaba la vanguardia de los sublevados en el Puente de Alcolea el general Caballero de Rodas, quien dispuso un ataque por ambos flancos con tropas de Infantería, contra las tropas que mandaba Echevarría, mientras que su escolta personal, compuesta por un escuadrón de Carabineros al mando del capitán Lucas Hernández, daba una rápida y violenta carga en el puentecillo de Buenagua, produciéndose la desbandada en las vanguardias isabelinas. La brillante carga de los carabineros impidió qua el general Pavia pasase el río como eran sus pretensiones. El objetivo principal de la batalla, como es sabido, fue la posesión del puente, llevando gran parte del peso de la acción los carabineros que mandaba el comandante Burillo, quien al preguntarle los comisionados de la Junta de Córdoba si podía defenderse en el puente con los efectivos qua tenía, según orden del general Serrano, contestó al emisario: "Dígale usted a nuestro valeroso general y a la Junta de Córdoba, que los carabineros de Cádiz no necesitan mis parapeto qua sus pechos, y que a pesar de las escasas fuerzas de que dispongo, los enemigos no han de pasar por este puente mientras tengamos vida."

Durante la noche los isabelinos intentaron apoderarse del puente, y ante la alarma acudió nuevamente Serrano, diciéndole Burillo: "Retírese V.E. y descuide, que por aquí no han de pasar los enemigos."

La intervención del Cuerpo de Carabineros en la batalla del Puente de Alcolea fue decisiva para el éxito de la revolución de 1868, pues Burillo impidió por dos veces qua los Isabelinos pasasen el puente; una al intentarlo por sorpresa y otra mediante un ataque perfectamente planeado.

Mientras los carabineros de Andalucía daban muestras de valor, combatiendo en favor del Duque de la Torre, los de otras provincias defendían la causa de Isabel II, y así, en Alicante, el sargento Llorca, con diez carabineros, derrotaba a un grupo de revoltosos atrincherados en un teatro. En Alcoy se produce un encuentro entre veinticinco sublevados y un grupo de carabineros, resultando de éstos dieciocho heridos.

En Calahorra (Logroño) hay un cabo muerto por defender la causa de Isabel II.

En Santander, el 20 de septiembre, un grupo de revolucionarios asalta el Ayuntamiento. Acude a desalojarlos una compañía de Guardia Civil, qua les hizo saltar de sus atrincheramientos; la retirada les fue cortada por otra compañía de Carabineros, que logró dispersarlos.

No menos importantes fueron las ocurrencias del Puerto de Santa María (Cádiz), donde el teniente coronel Luque Carrasco, jefe de la Comandancia de Cádiz, se expresaba en un documento oficial de la forma siguiente:


"... llegué a aquella población acompañando al Señor Gobernador civil de la provincia, con el objeto de desarmar a la milicia ciudadana y restablecer la tranquilidad alterada. Este acto tuvo efectivamente lugar en parte en qua los valientes Cazadores de Madrid se batían con ella, apoyados por parte de los carabineros, cuya conducta, antes y después de los sucesos, nada me ha dejado que desear. Cinco individuos que custodiaban la estación del telégrafo en la del ferrocarril, se defendían de un considerable número de paisanos armados a intentaron apoderarse de aquel importante punto, resultando uno de ellos herido en una mano. Al oscurecer de aquel día 5, llegó a aquella ciudad el brigadier Sr. Pazos con dos piezas, 5 artilleros y 150 hombres del Regimiento de Gerona, tomando el mando militar y civil.”

Terminada la revolución de 1868, se acordó por orden gubernativa que los carabineros prestasen servicio en las estaciones de ferrocarriles ubicadas en las zonas fiscales, agrupándose además la fuerza de Caballería por escuadrones completos. Por Real Orden de 5 de mayo (1868) se acordó que un número determinado de sargentos, por orden de antigüedad, pasasen al Colegio de Carabineros Jóvenes, con el fin de seguir cursillos para ascenso a oficial, siendo éstos los primeros oficiales que, procedentes de las escalas del Cuerpo, cursaron estudios en el Centro recientemente creado para ese fin.

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