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PRIMERAS LOCOMOCIONES DE LA GUARDIA CIVIL

  • Escrito por Redacción

BICICLETA

La incorporación de automóviles a la Guardia Civil tuvo lugar en 1922, siendo Director General de la Institución el General Zubía. El Servicio de Automovilismo, Material Móvil o con cualquiera de los diferentes nombres que ha recibido durante sus años de existencia, después del servicio peculiar del Cuerpo de "...garantizar la seguridad y los bienes de los ciudadanos...", es el Servicio especializado más antiguo de la Guardia Civil.

Fue en la década de los 20 cuando en España se crearon los primeros Parques militares de Automovilismo. Durante los años de la Primera Gran Guerra (1914-1918), el número de vehículos a motor, experimentó un considerable incremento debido, sobre todo, a las ventajas que suponía frente a los tradicionales vehículos de tracción animal, tanto para uso civil como para tareas militares. Por otro lado, la diversidad y cada vez más numerosas misiones demandadas al Cuerpo y la necesidad que tenían, tanto los Mandos como el personal en general, de desplazarse a veces a grandes distancias, así como el intensivo uso que el propio Rey Don Alfonso XIII requería de los vehículos, obligó a considerar la posibilidad de crear una Unidad que centralizase y atendiese los vehículos que se iban adquiriendo para los diferentes cometidos.

Ya en 1902, existió un tímido intento de adaptar parte de los sistemas utilizados con los medios de transporte propios de la época, como guardias a pie o a caballo, a los modernos vehículos de locomoción. A tal efecto, y a iniciativa del Ministerio de la Guerra, se dictó una Circular el 7 de abril de ese año por la que se creó, de forma experimental, una Sección de Velocipedistas, nombre con el que se conocía a los 'usuarios de las bicicletas de la época. Se constituyó con 25 hombres que recibieron instrucción en el Batallón de Ferrocarriles del Cuerpo de Ingenieros.

Uno de los motivos invocados para la creación de una unidad mecanizada fue la necesidad de hacer llegar diariamente partes, avisos y órdenes, tanto a los puestos como a las parejas que se hallaban cercanas "y cuya cooperación en momentos dados puede ser eficaz". Hay que tener en cuenta que en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, así como en sus alrededores existían numerosos puestos de la Guardia Civil, por lo que era necesario el diario traslado de Guardias Civiles a pie o a caballo entre las diversas unidades del Cuerpo, así como a Organismos civiles o a instalaciones militares, llevando partes, órdenes, novedades, etc.

Esta sección de velocipedistas se desglosó en tres Secciones, una de Autos, otra de Motocicletas y la Ciclista. Para la Sección Ciclista, creada por Real orden de 4 de junio de 1914 (D.O. núm. 125), se convocaron varios concursos, el primero en julio de 1914, para la adquisición de 25 bicicletas que "podrían ser de marcas distintas, para estudiar las más convenientes para adquisiciones sucesivas".

 

En la Circular de 15 de julio del mismo año (D.O. núm. 157) se definen los uniformes y vestuario de los componentes de dicha Sección, tanto el tabardo, como la prenda de abrigo (de paño melton, gris verdoso, con forro de pañete de lana gris etc.), como la esclavina impermeable para la lluvia, (de merino de caucho de color azul tinta oscuro y que será lo suficientemente larga para que rebase el faldón de la guerrera sin que impida el movimiento de las piernas.).

Debido sobre todo, a las deficientes vías de comunicación de la época, se producían numerosos y permanentes pinchazos de ruedas, lo que elevaba los costes económicos y producía grandes retrasos en los servicios, y por ello la Junta de Coroneles Subinspectores aconsejó su disolución, no habiendo transcurrido un año de su puesta en funcionamiento.

Una Orden manuscrita de 10 de julio de 1922, establece la partida de nacimiento del Parque de Máquinas de Locomoción de la Guardia Civil, germen del Servicio de Automovilismo y del hoy Servicio de Material Móvil. Con esta Orden, el Ministro de Guerra autorizaba la creación del "Parque de Máquinas de Locomoción de la Guardia Civil", dependiente de la Dirección General, para el servicio ordinario del Instituto.

En la moción elevada al Ministerio de la Guerra por el Director General de la Guardia Civil, General Zubía, se solicitaba la creación del Parque y se proponía que su instalación fuese en los locales inmediatos al Colegio Infanta María Teresa. Así se conseguiría una doble finalidad; por una parte, atender y enseñar la conducción, reparación y entretenimiento del material automóvil del Cuerpo, y al mismo tiempo se proporcionaba enseñanza práctica a los huérfanos que estaban acogidos al Colegio en un campo novedoso y de gran futuro, en forma de Escuela de Artes y Oficios que, con el tiempo, daría lugar a la Escuela Capitán Cortés de Formación Profesional.

 

Las características de las matrículas de los vehículos oficiales de la Guardia civil se establecieron por las Reales Órdenes de 11 de agosto de 1923 y de 25 de enero de 1926, mientras que las del conjunto de los automóviles militares se fijaban en las Reales Órdenes de 3 de abril de 1925 (D.O. número 75), 8 de noviembre de 1923 (D.O. número 243) y 20 de febrero de 1926 (D.O. número 44). Por aquella época se dictaba un nuevo Reglamento para la circulación de vehículos con motor mecánico por las vías públicas de España, aprobado por Real Decreto de 16 de junio de 1926 (Gaceta número 170).

La plantilla, que se fijaba inicialmente en veinte hombres y diez vehículos, fue paulatinamente incrementándose, a medida que las necesidades del servicio lo exigían y las disponibilidades de personal, medios y formación lo iban permitiendo.

La plantilla operativa establecida con la nueva organización quedó fijada en dos Secciones, una de personal de talleres y otra de conductores.

Punto interesante, por lo que tiene de tradicional, era la consideración que apareció en el escrito del General Zubía indicando que "la creación de un Parque de Automovilismo no podía suponer un aumento de la plantilla en el personal del Cuerpo, ni en cuanto a la dirección e inspección, ni para los conductores, mecánicos y auxiliares".

El Parque de Locomoción de la Guardia Civil adquirió los primeros automóviles de las marcas Hispano-Suiza, Hudson, Renault y Fiat, unos para mandos y otros para escoltas, como los Hispano-Suiza. Para el traslado de personal se adquirieron, preferentemente, chasis con motor que, posteriormente, se carrozaban según los cometidos a los que irían destinados, como es el caso del autobús descubierto de la marca española Hispano-Suiza que trasladaba a los escoltas del Rey a los diferentes actos a los que asistía el Monarca, o el Chevrolet de plataforma larga.

En 1924, el Cuerpo poseía 12 vehículos que eran aparentemente pocos en número, pero que permitieron, debido a los excelentes servicios prestados, valorar su utilización, al mismo tiempo que creaba la necesidad de incrementar la dotación de hombres y vehículos. Entre los modelos adquiridos posteriormente y existentes en los garajes del Parque habría que destacar algún Buick de doce cilindros y un Reo con radio, procedente sin duda de cometidos militares. En cuanto a las motocicletas adquiridas, predominaban las Harley Davindson. Estas motos tuvieron una larga vida de uso en el Cuerpo, y además, bastantes de, ellas han llegado hasta la actualidad gracias a que se encuentran en manos de coleccionistas.

La Sección Ciclista, creada por Real Orden de junio de 1914, desapareció en febrero de 1925, "sustituyéndose su servicio, por vía de ensayo, por cuatro motocicletas de las que tiene a su cargo el Parque de Máquinas de Locomoción del Instituto". Por cierto, en ese mismo Boletín Oficial del Cuerpo de 24 de febrero, "pasa a la situación B) el Teniente de la Guardia Civil, piloto militar de aeroplano, con destino en el "Servicio de Aviación", D. Pablo González García".

Con el tiempo y debido a las necesidades del Servicio, el Parque de Máquinas fue creciendo con garajes, talleres, almacenes y una central eléctrica para abastecerse de energía, dado que la finca en la que se ubicaba, de las "Cuarenta Fanegas", estaba situada en el pueblo de Chamartín de la Rosa, y se encontraba bastante alejada del centro de la ciudad de Madrid.

La potenciación de la Escuela de Artes y Oficios y la consiguiente ayuda a los huérfanos fue una de las tareas a las que con más ahínco se dedicó el Director General Burguete, recomendándoselo de manera repetida al Director del Parque y para la que destinó a Oficiales de reconocida capacidad. Una de las primeras reformas introducidas en la enseñanza por el General director, fue el nuevo reglamento para los Talleres-Escuelas, mediante una Circular de 10 de febrero, en la que, además de Secciones como las de Artes Gráficas, Fotografía e Imprenta, se establecía que "la de Ebanistería y Carpintería se instalará en la finca El Alba" (una de las que constituían las "Cuarenta Fanegas"), junto a los locales del Parque de Máquinas de Automoción, para dotar de especialistas en la construcción de los armazones de las carrocerías de los coches, los sidecares de las motos y las cajas de los camiones".

El año de 1926, el Teniente Coronel Reparaz fue nombrado por el Director, para dotar al Parque de los medios más modernos de locomoción, dando un gran impulso al Servicio.

En ese mismo año, tuvieron lugar las primeras muertes conocidas de dos miembros del Parque de Máquinas de Locomoción, el cabo mecánico Tomás Gutiérrez Aranda y el guardia primero conductor Antonio Gentil Expósito, que murieron al volcar uno de los coches de la escolta del Rey Alfonso XIII en un paso a nivel a ocho kilómetros de Navalmoral de la Mata (Cáceres). Su entierro en Talavera de la Reina concentró una impresionante multitud. En este mismo accidente resultaron heridos los guardias Rosario Jiménez Rodríguez y Antonio Jiménez Cubas.

El 8 de noviembre de 1926 se llevó a cabo la convocatoria para la subasta de suministro de "SEIS chasis automóviles con carrocería tipo "Autocart", para el transporte del personal con destino al servicio del Instituto". La denominación Autocart parece una equivocación ortográfica, ya que la denominación usual era la de "autocars", plural en inglés de “coches automóviles”

El Pliego de condiciones técnico-facultativas para su adquisición detallaba entre otras, las siguientes condiciones: Potencia del motor: 30-40 HP. Número de cilindros: 4. Diámetro y carrera: 100 mm x 150mm. Cabidad: 21 plazas y conductores, construida con tableros de chapa y pintada en color, con los emblemas del Cuerpo en plata.

En la parte oficial del Boletín del Cuerpo de 10 de marzo de 1927 se publicó la Memoria General de los Talleres-Escuela, en cuya exposición decía el general Burguete, entre otras referencias, "Y se convirtió, por fin, el Taller mecánico afecto al Parque de Máquinas, para reparaciones indispensables, en un Taller-Escuela de mecánica, con todos los progresos y máquinas adecuadas para toda suerte de reparaciones, para construcción de todas las piezas y para montar y construir carrocerías".

Dentro de la Memoria aparecía el inventario de todo el material existente en las Escuelas-Talleres, con una descripción detallada por cada uno de ellos. En un apartado del Taller de Artes Gráficas figuraban dos vehículos, un Citröen de cuatro asientos, con un valor de 7.000 pesetas, y una camioneta Renault, por 4.000 pesetas. El número de alumnos que estudiaban Mecánica en 1927 era de 21 y el canon que la Guardia Civil pagaba a la Asociación de Huérfanos por el arriendo del Taller de Mecánica era de 6.000 pesetas anuales.

Por supuesto, los profesores de las diferentes asignaturas de mecánica y especialidades del automóvil de las Escuelas-Talleres eran los propios mandos y técnicos del Parque de Máquinas de Locomoción, además de otros profesores, como se especificaba en la circular número 3 de 26 de febrero de 1927, relativa a los Talleres-Escuela de Huérfanos y Guardias Jóvenes, ampliando otra Circular del mismo número de 8 de febrero del año anterior.

La inauguración oficial de las instalaciones de Talleres-Escuela y de los edificios del Parque de Máquinas tuvo lugar el 24 de marzo de 1927, con la asistencia del Vicepresidente del Gobierno, General Martínez Anido y del Ministro de la Guerra, Duque de Tetuán, además de numerosas personalidades, lo que indica la importancia que tenía dicha inauguración, por las magníficas instalaciones construidas.

Un hito importante, fue la adquisición del primer Ford T para el naciente Servicio de Transmisiones, con el famoso Capitán Novo, dotado de la correspondiente emisora y antena extensible. Su trascendencia lo hizo merecedor a aparecer en el Boletín Oficial del Cuerpo de 10 de enero de 1.928.

Es de destacar que la actuación del capitán José Blanco Novo, pionero en las transmisiones en el Cuerpo, fue inicialmente a título particular. Aficionado a la radiotelegrafía, y destinado en Santiago de Compostela, disponía de su propia emisora de onda corta en su domicilio y para la cual disponía del correspondiente permiso, con el indicativo E.A.R. 28, y que por cierto, había ganado la medalla del concurso de transmisiones celebrado en Madrid el 20 de agosto de 1927.

El Capitán Novo instaló una emisora en un vehículo y, de acuerdo con la propuesta que había elevado al Director el 22 de diciembre del año anterior, se trasladó hasta Madrid por carretera y fue haciendo demostraciones de conexión con todo el mundo hasta su llegada a la capital, donde fue recibido por el General Director. Éste, una vez terminada la demostración que le hizo en su mismo despacho, tendiendo la antena de tina a otra esquina, quedó inmediatamente convencido de la utilidad del medio, señalándose que "ha encargado al señor Blanco la construcción de una Estación Central para la Dirección general, una móvil para el servicio del Parque de Máquinas de Locomoción y otra fija para la Comandancia de La Coruña, siendo de esperar que en poco tiempo las tengan todas las Comandancias del Instituto"

El interés de la existencia de la emisora en Madrid fue tal que el Capitán Novo fue recibido por el Rey antes de regresar a Santiago, y que el Comandante Ramón Franco pidió asistir a una demostración en la Dirección General, con idea de instalar un equipo similar en su hidroavión en su próximo viaje alrededor del mundo.

Cabe destacar que el Ford T donde se instaló la primera emisora del Cuerpo fue montado y carrozado en España, en las instalaciones que Ford Ibérica España tenía en la Zona Franca de Barcelona, continuadora de la primera fábrica instalada por Ford en España en 1919 en El Puerto de Santa María (Cádiz). Por cierto, en el boletín de 10 de abril de 1928, figura, con el correspondiente agradecimiento del General Director, que la Casa "Ford" de Barcelona hace un donativo de 25 pesetas a favor de los Colegios de Huérfanos.

A lo largo de la historia ha sido normal recibir donaciones de bienes a favor del Instituto. Como primer vehículo donado a la Guardia Civil del que se tiene noticia es el "Studebaker" ”habilitado para siete plazas, con trasportines móviles, y caja portamaletas, todo en perfecto estado de conservación, perteneciente a la matrícula de esta provincia y señalado con el número 2.646'.

Fue regalado, "para el exclusivo uso de la fuerza destacada en Gijón y su Concejo", mientras estuviese destinado en ella el famoso Capitán D. Lisardo Doval Bravo, aunque una vez que, "el citado Capitán cesase en el mando de la Comandancia, autorizamos a V.E. para que esa Dirección pueda libremente disponer de tal vehículo y destinarlo al uso que estime más conveniente en ese Parque de Máquinas de Locomoción".

La oferta fue remitida por don M. Martín Saviada, Presidente de la Federación Patronal de Gijón y su aceptación publicada en el BOGC ri2 22, de 1 de agosto de 1928. Hemos de recordar que el Capitán Doval era famoso por su enorme dedicación al servicio y su capacidad investigadora, siendo merecedor de numerosas medallas. Sin embargo, su actuación en la represión de la sublevación de Asturias y los trágicos sucesos que tuvieron lugar, hicieron que su figura fuera cuestionada por la izquierda.

En 1932, por Orden Ministerial de 17 de junio (D.O. n2 142), firmada por el entonces Ministro de la Guerra, D. Manuel Azaña, se establece una nueva organización al Parque de Máquinas de Locomoción, que pasa a llamarse "Parque Móvil de la Guardia Civil". Esta orden también estableció la plantilla y la normativa por la que se regiría el Parque Móvil hasta principio de los años cuarenta, aunque? experimentaría continuas variaciones.

El Parque Móvil de la Guardia Civil se constituyó por esta Orden en una Unidad Administrativa independiente, y con dependencia directa del Director General del Cuerpo, al igual que los diferentes destacamentos constituidos en provincias. Su mando sería por primera vez un Ingeniero Director, y no un Jefe del Cuerpo, y este cargo debería ser desempeñado por un jefe u oficial de Artillería con título correspondiente, con arreglo a lo que disponía en decreto de Presidencia del Consejo de Ministros de 30 de octubre de 1922 (Gaceta núm. 304)

Como mando subordinado táctico estaba un Capitán del Cuerpo, al que se le confería la autoridad en todas las dependencias del Parque Móvil y destacamentos constituidos por el material de servicio en provincias, quedando bajo sus órdenes todo lo referente al servicio técnico y al personal.

Como jefe de una unidad más, el Capitán era responsable del personal, administración, disciplina, policía, armamento, vestuario y, en general, todo cuanto afectase al régimen interior de la Unidad, y se entendía directamente con la Dirección General.

La plantilla aprobada para el Parque Móvil en ese momento fue de 265 hombres. Como novedad importante es de destacar que dicha plantilla pasaba a ser propia del Parque y no, como había venido sucediendo anteriormente, que sus componentes pertenecían a sus Comandancias de origen estando en el Parque en calidad de agregados.

 
 

Con el personal restante de la anterior organización se constituía en la Dirección General el Negociado de Automoción, responsable de todo lo relativo a la dirección, planificación y control de las actividades relacionadas con el Parque y la automoción.

Sin embargo, los graves disturbios y alteraciones de orden público que comenzaron a extenderse en esas fechas, por diversas regiones, y particularmente en Madrid, obligaron a que con toda urgencia se aumentara la plantilla que, en 1933 pasó a estar compuesta por trescientos treinta hombres. Lo mismo sucedió con el material, que debió incrementarse y, en ese año, ya se disponía de 30 autocares, 6 camiones, 119 automóviles ligeros y 97 motocicletas con sidecar. No existe constancia de las motos sin este componente, pero sin duda existirían bastantes más, dada su importancia como correos y enlaces.

Pronto se vio que los acontecimientos desbordaban a los medios disponibles, a pesar del empleo máximo que se daba al personal, con un mínimo descanso y un empleo casi excesivo del material. Por ello, el Gobierno decidió, mediante el Decreto de 15 de noviembre de 1934, la adquisición con carácter urgente, de 160 camiones ligeros y cuatro vehículos blindados, dotados con los mecanismos adecuados para la instalación de una ametralladora en cada uno de ellos. Igualmente se incrementaba la plantilla con trescientos veintiocho nuevos conductores, lo que suponía de hecho duplicar los efectivos de esta especialidad existentes en aquel momento.

La Orden Ministerial de 23 de abril de 1935 (Gaceta número 120) establecía la nueva organización del Parque, con dependencia directa del Inspector General del Cuerpo.

 
 

Señal de la necesidad de mantener un determinado grado de seguridad y discreción, por el clima de inseguridad en que se vivía, fue el que se estableciese en el artículo 19 que, "Ningún vehículo del Parque Automovilista, cualquiera que sea su clase, llevará al exterior distintivo o emblema representativo de su carácter oficial, y sí, únicamente, las placas de matrículas reglamentarias". Insistiendo en el artículo 20 que, "Para mayor garantía de custodia y eficacia en su empleo, los Garajes del material destacado en provincias estarán precisamente en los cuarteles del Instituto”.

Finalizada la guerra civil y, según decreto de mayo de 1940, el Parque Móvil de la Guardia Civil se integra en el Parque Móvil de Ministerios Civiles. Sin embargo, este cambio no resultó beneficioso por diversos motivos. Era necesario estar solicitando de manera urgente vehículos y conductores, necesarios para los numerosos servicios específicos que realizaban las Unidades del Cuerpo, particularmente los de investigación, refuerzo de zonas, lucha contra los bandoleros, traslados de presos, etc., que diferían absolutamente de las características de los servicios normales del Parque Móvil de Ministerios, que estaban dedicados principalmente a atender a los Altos Cargos del Estado. Por otra parte, la distribución geográfica de las Unidades, obligaba a disponer de vehículos en toda España, de la misma manera que las propias características del Cuerpo requerían, tanto de los agentes como del material, estar dispuestos a salir de servicio en el momento más inesperado. Así pues, el Gobierno, con buen criterio, restableció rápidamente la anterior autonomía del Servicio, que pasaba a depender exclusivamente del Cuerpo.

En enero de 1943, se adoptó la denominación de Parque de Automovilismo, que conservó durante casi sesenta años. Asimismo y por primera vez, se establecía en la normativa del Parque, la comprobación de las aptitudes de los conductores, así como su formación, por lo que se creó la "Escuela de Conductores", cuyas misiones y cometidos fueron completados en 1948.

 
 

Una foto muy apreciada por los coleccionistas y por antiguos componentes de la Unidad es la foto de la "Sección de Motos" al mando del Capitán D. Eduardo Ferreira de la Torre. En ella se pueden ver diferentes clases y marcas de motos. La que emplea el Capitán Ferreira es una Harley Davindson y los demás componentes de la Unidad usan Triumph, BSA y AJS.

Los vehículos eran los existentes en aquella época en España. Entre otros, un Packhard, un Fiat de morro alto y un Buick, Fiat y Ford, un autocar Dodge "Carnero", conocido popularmente así por la forma del capot del motor, en la foto "Autocar construido en estos talleres", los "chassis M.A.N”, para fabricar autobuses y camiones. O la Harley con sidecar en el "Taller de Pintura"

El 22 de junio de 1965 se aprobó la propuesta de construcción de un nuevo Parque, firmándose un precontrato de arrendamiento entre la Dirección General de la Guardia Civil y la Asociación de Huérfanos, en el que se garantizaba una renta fija del 5% del importe del anteproyecto. La licencia de obras fue concedida por el Ayuntamiento de Madrid en marzo de 1966, y ratificada por la Comisión de Planeamiento del Área Metropolitana en el mes de julio.

Las instalaciones se inauguraron definitivamente en 1969, constituyendo la sede del Parque de Automovilismo en la entonces calle del General Mola, actualmente del Príncipe de Vergara. El conjunto se levantó en los terrenos propiedad del Patronato de Huérfanos de la Guardia Civil, junto al antiguo Parque, dentro de las famosas "Cuarenta Fanegas". Los antiguos talleres todavía permanecen en pie, como escuelas taller del Colegio Infanta María Teresa.

El 14 de junio de 1969 todo el complejo comenzó a funcionar definitivamente. La materialización del traslado y el acoplamiento de la maquinaria pesada duró exactamente una semana y se realizó con los medios humanos propios.

 
 

El nuevo Parque amplió extraordinariamente las posibilidades de motorización del Cuerpo. Las instalaciones y la ubicación de todas las dependencias en el mismo lugar, permitió organizar de manera lógica las tareas de reparación de la flota de automóviles, controlando mejor el trabajo de los operarios, eliminando los tiempos muertos y coordinando al máximo los esfuerzos.

Dentro de la tradicional y estrecha colaboración de los Talleres Escuelas del Colegio con el "Parque" y la permanente protección del Coronel del Servicio de Automovilismo, los alumnos de la escuela con su nueva denominación "Capitán Cortés", se vieron favorecidos por la decisión de la Dirección General, que consistía en que, aquellos alumnos que al cumplir los dieciocho años tuvieran el título de Oficial de Primera, podían prestar el Servicio Militar en la Guardia Civil, destinados en la Compañía de Talleres del Parque y que, al finalizar su compromiso, podrían solicitar su inclusión definitiva.

Debido a las grandes dimensiones de las nuevas instalaciones del Parque, se instaló en ellas el Sector de Tráfico de Madrid, así como durante un tiempo, la Academia de Tráfico, hoy en día la nueva Academia en Mérida.

Después de la Guerra Civil y dada la carencia de vehículos existente en España, tanto los coches como las motos del Cuerpo, eran muy buscados cuando salían a subasta, una vez finalizada su vida útil. El hecho de que estuviera prohibido proponer la baja de una moto, salvo accidente o avería irreparable, antes de que hubiera recorrido al menos 250.000 kilómetros, eran una garantía de la dureza de unas motos, muchas de las cuales siguen todavía funcionando en manos de buenos coleccionistas.

El arranque definitivo tiene lugar a principio de los años sesenta con la dotación de los CITRÖEN 2CV, el famoso "Dos caballos", también objeto de coleccionismo y de recuperación por los coleccionistas. Este modelo, por su sencillez mecánica, dos cilindros opuestos refrigerados por aire, la nula existencia de un equipamiento complicado, su mínimo consumo y su dureza legendaria, permitió que el automóvil llegara, en muchos casos, hasta el nivel del Puesto, y que se acuñara la frase de que "los Guardias Civiles han pasado de montar un caballo a tener dos".

Debido a la escasa potencia del motor, se presentaban continuos problemas de falta de fuerza para superar determinadas pendientes, problemas en terrenos embarrados, etc. Por ello, se decidió que dentro de los 2CV, adquirir una serie que tuvo mucha fama, y aun la mantiene, como fue el modelo "Sáhara". A esta serie se le montaron en Francia dos motores, uno delante y otro detrás. Pero de una forma ciertamente artesanal, los motores no iban acoplados, cada uno con su diferencial y su embrague. Esta situación daba lugar a innumerables problemas de coordinación y de tracción.

Dos fueron las partidas que se adquirieron. Una de cincuenta unidades para la Agrupación de Tráfico y unas unidades sueltas para probarlas en Puestos de montaña en las Unidades territoriales del Cuerpo. El responsable de logística de la Dirección General de Tráfico de aquella época, recuerda con pavor los problemas de consumo de ruedas y lubricantes que presentaban estos vehículos y que fueron los responsables de que se buscaran vehículos más modernos y adecuados para las necesidades de las Unidades.

 

Evolución hacia el Dyane 6.

Posteriormente ya se entra en una época de plena motorización, aunque por fases. Llegan los SEAT 1500, 124 y 1430. Los RENAULT R-4, R-12, R-18 y R-21: los SIMCA 1200, los CITRÖEN GS, los DODGE DART, y por supuesto los famosos LAND ROVER, vehículos de todo terreno, prácticamente indestructibles, pero ¡que dejaban a sus usuarios baldados al cabo de ocho horas de servicio!. En un primer momento, se importaron los primeros de Bélgica, fabricados por la casa Minerva bajo patente Land Rover; estos modelos eran fácilmente identificables por llevar los faros hacia el interior junto a la coraza del radiador, y no sobre las aletas, cuando se hicieron obligatorias unas distancias máximas permitidas desde el borde exterior del vehículo al centro de los faros. Estos Land Rover, famosos por su repetida aparición en la película "El Verdugo" de Berlanga y Pepe Isbert, eran de gasolina y suponían un auténtico aprieto el poder llegar a final de mes con los treinta litros mensuales que adjudicaba el Parque. Posteriormente, ya con su fabricación en Linares, pasaron a disponer de motorizaciones diesel, lo que permitió un respiro y un mayor kilometraje.

Después, vinieron todos los demás nuevos vehículos y así, hasta llegar a la actualidad.

En cuanto a las motos que ha tenido la Guardia Civil, la relación de marcas se reduce bastante. Por una parte estaban las sempiternas Harley Davindson, en sus diferentes modelos. Estas motos, debido a su gran cilindrada, a la reducida relación de compresión del motor y sus marchas larguísimas, hacían que este tipo de moto nunca fuera forzada, y que, por lo tanto, tuvieran una vida útil muy larga. Su principal empleo fue de enlace, de mando, para jefes de Línea y Puestos importantes, y para patrullas. Se conservan bastantes en manos de coleccionistas perfectamente restauradas y en funcionamiento.

La otra marca que cubrió las necesidades generales de la Guardia Civil fue SANGLAS, con sus conocidos modelos 350, 400 y SANGLAS-YAMAHA, con motor bicilíndrico.

Como modelos populares cabría citar los ciclomotores GILERA y DUCATI de 50 cc, que se distribuyeron a los Puestos, particularmente los de costas, para aumentar la movilidad y la extensión de las zonas a controlar por las patrullas rurales y fiscales. Aunque rindieron buenos servicios y facilitaron el trabajo de los Guardias, el hecho de tenerlas que mantener en perfecto estado de revista a cualquier hora, hizo que disminuyera su empleo diario, hasta su desaparición definitiva.

Mejora trascendental fue la dotación de las motos de todo terreno, particularmente BULTACO, MONTESA, OSSA, YAMAHA, etc., a las unidades. Su enorme capacidad de movimientos, su autonomía y su velocidad han permitido que las unidades territoriales, a través del Servicio de Protección de la Naturaleza, vuelva a controlar el campo como ha sido tradicional en el Cuerpo. Pero, con estas motos, ya entramos directamente en la modernidad y en la época actual, que es objeto de otro capítulo.

EFECTIVOS

Los medios humanos y materiales con los que el Servicio de Automovilismo de la Guardia Civil empezó a andar hemos visto anteriormente que eran 20 hombres y 10 automóviles. Paulatinamente se fue incrementando el número de efectivos y de vehículos.

En 1926 eran ya 105 Cabos y Guardias distribuidos en dos secciones, una de personal de talleres y otra de conductores, los que constituían los efectivos personales del Servicio. En 1933 ya se disponía de 30 autocares, 6 camiones, 119 vehículos automóviles ligeros y 97 motocicletas con sidecar. Sólo en conductores, el Parque ya disponía de 330 hombres.

Pasada la Guerra Civil y las penurias económicas consecuentes, se inicia el despegue industrial que permitió que el Servicio de Automovilismo estuviese mejor nutrido.

La Plantilla Reservada establecida por el Decreto de 21 de diciembre de 1943 consta de un Coronel, dos Comandantes, cuatro Capitanes, diez Oficiales subalternos, veintiún Suboficiales, treinta Cabos y trescientos cuarenta y seis Guardias Además, como conductores asignan mil setecientos setenta y siete Guardias para los 509 coches ligeros, 1.082 motos y 186 camiones, considerando que cada vehículo tenía asignado su respectivo conductor, lo que suponía un total de 2.191 efectivos.

Los presupuestos del Estado aumentaron y se asignaron mayores cantidades, destinadas tanto a la compra y mantenimiento de vehículos automóviles de todas las clases, como a la adquisición de las nuevas embarcaciones y helicópteros, cometido que recayó sobre dicho Servicio.

El Servicio de Automovilismo de la Guardia Civil constituye una Unidad Administrativa independiente, dentro de la Dirección General de la Guardia Civil, con unas misiones específicas. El Decreto 1.088 del Ministerio del Ejército de 18 de abril de 1975 por el que se reorganizaba la Dirección General de la Guardia Civil, atribuía a la Cuarta Sección de Estado Mayor la misión de coordinar el funcionamiento y empleo de los Servicios. En este mismo Decreto se asignaba a la Jefatura de Material y Mantenimiento, luego Jefatura Económica y de Apoyo Logístico y actualmente Subdirección General de Apoyo, el planificar y llevar a cabo los procesos de investigación, adquisición y mantenimiento de todo el armamento, material y equipos, así como las gestiones para la adquisición y construcción de acuartelamientos, de acuerdo con las directrices del Estado Mayor.

Las misiones que desempeñaba el Servicio de Automovilismo de la Guardia Civil entre otras eran las siguientes:

  • Transporte de presos y caudales
  • Reparación y mantenimiento del material Formación de los conductores-motoristas, mecánicos-especialistas y Jefes de Destacamento necesarios.
  • Expedir los permisos de conducir del Cuerpo.
  • Proponer la baja de los vehículos por inutilidad o reparación antieconómica, para subastarlos o desguazarlos.

ORGANIZACIÓN EN 1983

El Servicio de Automovilismo contaba en ese año de 1983, con una Jefatura de Automovilismo y unas Unidades subordinadas con diversos cometidos. De entre ellas destacaba el Parque de Automovilismo que, con frecuencia, se confunde con el propio Servicio de Automovilismo.

Por orden del Director General de la Guardia Civil, en el año 1983 se redactó un plan de descentralización del Servicio en favor de las Zonas y Comandancias. La Orden General número 69 de 23 de septiembre de 1982, entre otras disposiciones había incluido unas Jefaturas de Automovilismo en las Zonas a las que se dotó de contenido. En las Comandancias, desde 1976, se habían comenzado a instalar pequeños talleres que constituyeron la base del despliegue para absorber la mayor parte de las reparaciones a efectuar. El traspaso se hizo de forma gradual y paulatina. Este método dotó de gran agilidad al Servicio y disminuyeron rápidamente las bajas de vehículos y la duración de éstas. Los talleres del Parque, liberados de ciertas tareas, pudieron dedicarse a atender las tareas propias del 42 Escalón de Mantenimiento que es su función. De esta forma, las grandes reparaciones, especialmente las que requieren mucha mano de obra se llevaban a cabo en el Parque.

A los talleres de las Unidades periféricas se les dotó de almacenes provistos de gran número de piezas de repuesto, suministrados de manera periódica por el Parque. Con el tiempo el surtido de repuesto se redujo al mínimo, quedando únicamente para situaciones de urgencia. La razón era que al incrementarse el número de marcas y tipos de vehículos se complicó la situación, haciéndose muy difícil que se pudiese en cada momento disponer del repuesto adecuado, exigiendo la movilización de gran parte del presupuesto de mantenimiento para estas atenciones, en menoscabo de otras. Las Comandancias justificaban sus gastos al Servicio de Automovilismo a través de las Zonas.

RECLUTAMIENTO Y FORMACIÓN

El Servicio de Automovilismo siempre ha sido riguroso en la selección y la formación de los Guardias, consciente del evidente riesgo del servicio. El Servicio de Automovilismo procuró siempre que la formación de sus especialistas alcanzase una calidad tal que permitiera una conducción segura.

Es en enero de 1943, con el nuevo Reglamento del Parque Móvil de la Guardia Civil, cuando por primera vez se instituyó la Escuela de Conductores, cuyas misiones eran la comprobación de la aptitud del personal y la realización de cursos de perfeccionamiento, fueron completadas y redefinidas en 1948. Por la Orden General número 96, de 13 de diciembre de 1982, de Reorganización de la Inspección de Enseñanza del Cuerpo, por la que pasó la dependencia de esta Escuela a la Jefatura de Enseñanza, aunque con una dependencia del Servicio de Material Móvil, en lo referente a apoyos de personal y material, así como a la dependencia administrativa y juntas económicas.

En 1948, se decidió crear una especie de escala propia en los Servicios de Armamento, Automovilismo y Transmisiones, dada la necesidad de conservar los especialistas a lo largo de su viZl militar y que su permanencia contribuía al perfeccionamiento continuado, particularmente hasta el empleo de Suboficial incluido. Por ello, se dispuso por Orden General número 82 de 24 de noviembre, firmada por el Coronel Jefe de Estado Mayor, D. Rafael Cavanillas, la creación de las siguientes categorías técnicas en estos Servicios:

Conductores de 2ª, Conductores de 1ª. y Jefes de Destacamento.

Especialistas de 2ª, Especialistas de 1ª y Encargados de Taller.

Estas tres categorías técnicas correspondían, en el caso del Servicio de Automovilismo, a los tres empleos militares de Guardias, Cabos y Suboficiales.

El ingreso en el Servicio de Automovilismo para el empleo de Guardia se hacía a través de un concurso y era indispensable que llevase "como mínimo dos años de servicio de armas en el Cuerpo, precisamente en Puesto".

Los aspirantes debían seguir un curso de capacitación que se llevaría a cabo en el Parque de Automovilismo, y, una vez superado, recibían el título de la categoría técnica inferior correspondiente a la especialidad, pasando a formar parte del personal del servicio. En los sucesivos empleos militares precisaban, si querían continuar en el Servicio, superar los correspondientes cursos y obtener la titulación de Conductor o Especialista de la. El ascenso a Suboficial exigía igualmente la obtención del título de Encargado de Taller o de Jefe de Destacamento.

El Ministerio de Industria en 1967 incluyó a la Escuela de Conductores de Automovilismo de la Guardia Civil entre otros Centros Militares facultados para expedir permisos militares de conducción.

La labor de la Escuela de Automovilismo se centraba en la formación de los hombres que el Servicio necesita en cada momento en las diferentes especialidades para el mejor cumplimiento de las misiones. La actividad de la enseñanza de la conducción de automóviles no sólo se realiza en el Parque de Automovilismo sino que también se imparte en otros centros, tal es el caso del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro y la Academia de Guardias de Úbeda.

Otros cursos impartidos en la Escuela de Automovilismo se centraban en la formación de mecánicos en las diversas especialidades del automóvil que pasarían a ocupar destino en los diferentes talleres de las Unidades.

En la Escuela de Automovilismo también se han impartido otro tipo de cursos tanto de carácter ordinario como extraordinario. Entre los cursos ordinarios cabe destacar los de Jefes de Destacamento del Servicio de Material Móvil, los cursos de conductores motoristas, los de mecánicos... Respecto a los cursos extraordinarios se realizaban por conveniencia y urgencia de los servicios de las Unidades.

UNIFORMIDAD

La Real Circular de mayo de 1921 de la Sección de Instrucción, Reclutamiento y Cuerpos diversos del Ministerio de la Guerra estableció con todo detalle la uniformidad del personal del Parque de Máquinas de Locomoción de la Guardia Civil.

Con el tiempo los uniformes han ido cambiando, sustituyendo ciertas prendas por otras de mayor comodidad y utilidad. Por ejemplo, con el tiempo, y gracias a la generalización de la calefacción en los coches y la aparición de nuevos tejidos, se sustituyó el uso del chaquetón de cuero clásico en los conductores del Servicio de Automovilismo, por resultar poco práctico y su excesivo coste. A lo largo de los años se fueron incorporando prendas más ligeras, confeccionadas en tejidos de fibras artificiales, más cálidas, económicas y que permiten mayor libertad de movimiento en la práctica de la conducción, tanto de automóviles como de motocicletas.

LOS DIRECTORES DEL PARQUE

No queremos terminar sin hacer referencia a los últimos Coroneles Directores que, con su interés y dedicación al "Parque", han mantenido e incrementado un nivel y un prestigio difícil de igualar en un Servicio fundamental para el Cuerpo.

Como ya hemos mencionado anteriormente de los primeros Coroneles y Tenientes Coroneles Directores, relacionamos a continuación los últimos en el desempeño de este mando tan callado como constante y eficaz.

Con relación a los restantes Jefes, Oficiales, Suboficiales, Cabos, Guardias, especialistas y obreros, son tan innumerables los que han pasado por el "Parque al cabo de ochenta años de existencia, que sólo es posible dedicar un recuerdo entrañable a esa masa anónima que, como todos los restantes Guardias Civiles, desempeñaron y desempeñan su trabajo en silencio y humildad, dentro del tradicional espíritu del Cuerpo y, por ello "si algo le es permitido esperar de aquellos a quienes favorezca, es solo un recuerdo de gratitud'. Este es un humilde recuerdo a todos ellos.

 
 

Fragmento de la publicación MATERIAL MÓVIL GUARDIA CIVIL

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