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FUDAMENTOS PARA LA CREACION DE LA COMPAÑIA DE GUARDIAS JOVENES

  • Escrito por Redacción

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EL COLEGIO DE GUARDIAS JOVENES

FUNDAMENTOS PARA LA CREACION DE LA COMPAÑIA DE GUARDIAS JOVENES

Esta es una primera entrega sobre el Colegio de Guardias Jóvenes, este escrito me llegó hace tiempo y el estudio a pesar de no saber su autor es bastante concienzudo e interesante, por eso lo publicamos, creemos que es importante, que forma parte de nuestra historia, hoy tan solo tratamos de los fundamentos para su creación, mas adelante hablaremos de la propia creación del "Colegio".

Fundamentos de la creación de la Compañía de Guardias Jóvenes:

En los primeros años de la década de los cincuenta del siglo XIX, ya creada la Guardia Civil seis o siete años antes, conviene tener muy presente la forma de vida de los habitantes de la España de aquellos tiempos y más concretamente las clases a las que podían pertenecer las familias de los guardias y que, a pesar de todo, y según les mandaba la Primera Cartilla del Cuerpo y mas concretamente en su artículo 8,"la Guardia Civil es esencialmente benéfica como principal objetivo de su creación, al decir que sería pronóstico feliz para el afligido y abandonado, cuya sola presencia les devuelve la esperanza y tranquilidad perdidas, paño de consuelo para el viajero que, envuelto en torbellino de un día aciago, viese salvado cuando menos lo espera de las desgracias que le amenazaban, protectora siempre del débil contra el fuerte; centinela avanzada de la propiedad y seguridad personal; sostén el más firme de las instituciones del país..."

La GuardiaCivil fiel cumplidorade los Reglamentos y disposicionesque le afectaban de algunau otra manera, bien para velar porsu cumplimiento o porque les erande obligado cumplimiento a ellosmismos, no podía olvidarse deque los huérfanos de sus propiosindividuos necesitaban también de sus auxilios.Por otra parte, la escasez de recursos en los guardias, casados en su mayoría y con numerosa familia, la situación en despoblado de las edificaciones que se adaptaron para Casas-Cuarteles y las grandes necesidades de todo y en todos, fueron bastante motivo para que el General Director fijase en ellos su iniciativa, notándose bien pronto la falta de una escuela especial dedicada, única y exclusivamente, a la educación y enseñanza de los hijos de los guardias civiles, educación que la experiencia evidenciaba no podían darles éstos, ni recibir aquellos en muchos casos, dadas las circunstancias en que los guardias vivían constantemente.

Y si penoso era el estado en que se podían encontrar los hijos del Cuerpo de la Guardia Civil, por el servicio y ocupación de los progenitores y la propia ubicación de los acuartelamientos, muchos de ellos en despoblado, ¿qué decir de la situación de absoluto desamparo en que quedarían una vez muerto el padre, la mayoría de las veces, en acto de servicio, tanto la madre como la numerosa prole que quedaba en la más absoluta pobreza.

Para tener una idea aproximada de las penurias que podían tener aquellas primeras familias de guardias nos fijaremos en los sueldos que se cobraban y que ascendían a 3285 reales al año, los de Caballería, a razón de 9 al día y de 2920 reales los de Infantería, a razón de 8 al día.

Y que de su cuenta debía ser el proveerse de caballos, monturas, vestuario y equipo, si bien, al cumplir su tiempo, los guardias civiles podrían llevarse sus caballos, monturas, vestuario y equipo.

Para la primera organización, el Estado adelantaría los fondos necesarios para la compra de caballos, monturas, vestuario y equipo, que progresivamente se les iría descontando, pero de modo que ningún guardia tomara menos de 5 reales al día.

Como orientación digamos que los precios de algunas de las prendas que tenía el Guardia Civil, era de: casaca.- 107 reales, levita.- 106 reales, capote de caballería.- 183 reales, esclavina de infantería.- 149 reales…, etc.

Otro ejemplo de las penurias económicas por las que atravesarían las familias de los guardias de aquellos primeros años y que incide, poderosamente, en la decisión del Duque de Ahumada de crear este Colegio, lo tenemos en el procedimiento que se debía seguir en las defunciones y posterior entierro de los miembros del Cuerpo, dejándose bien sentado que el entierro de un guardia civil era un acto colectivo del Cuerpo y habría de estar rodeado de una gran dignidad, la que correspondía a un individuo que había tenido esta virtud como esencial en su vida, por eso, y tratando de trasladarnos a aquellas fechas, y como los entierros siempre son vistos por una parte de la población donde ocurren, Ahumada quiere que estén en armonía con el resto de las manifestaciones públicas del recién creado Cuerpo, y por ello, en Circular de 2 de julio de 1845 (un año después de la creación), decía así:

“Con el fin de que a los guardias civiles que fallezcan, se les dé sepultura con la decencia correspondiente a este distinguido Cuerpo, en todas las defunciones se observarán las reglas siguientes”:

1ª.- Siempre que un guardia civil falleciere, tan pronto como el Jefe del punto donde ocurriere el fallecimiento reciba el parte, dará las disposiciones para su entierro.

2ª.- El guardia difunto deberá ser vestido con un uniforme de gala.

3ª.- Se alquilará, de la parroquia, una caja decente, para que sea conducido en ella.

4ª.- Será conducido al cementerio por cuatro pobres y acompañado por el número de guardias civiles, que según su empleo, marcan las Reales Ordenanzas. Llegados al cementerio, se recogerá la ropa de gala.

5ª.- Los guardias que acompañen al cadáver, deberán hacerlo también de gala, con sus sables, al paso regular, formados en dos filas, con el mayor silencio, compostura y gravedad.

6ª.- El alquiler de la caja y limosnas a los pobres, único gasto que debe resultar del entierro, se cargará al fondo de la Compañía”.

Como parecía que algunos extremos de la Circular no estaban suficientementeclaros, algunos jefes de Unidades formularon consultas al respecto y el 12del mismo mes de julio se les responde como sigue:

“- A todo individuo que fallezca, habiendo satisfecho, por completo, el importe del vestuario, deberá vestírsele con el uniforme de gala, recogiéndosele al darle sepultura, para entregárselo a sus herederos.

- Los que no hubiesen satisfecho las prendas mayores de su uniforme, serán vestidos con las que hubiesen satisfecho, colocando encima de la caja, que deberá ir cerrada, el sombrero y el sable del individuo; y al darle sepultura, se recogerán las prendas para ser entregadas igualmente a sus herederos, las que fueren de su propiedad.

- Siempre que los herederos estuvieren en el punto donde falleciere un guardia, y les acomode que el individuo conserve las prendas con que se le vista, y que hubiere pagado, se le dará sepultura con ellas”.

Pues bien, estando así las cosas, fácil fue para el Duque de Ahumada darsecuenta de la situación y, en numerosas ocasiones, tanto él como sus sucesoresrepiten que la autoridad de la Guardia Civil ha de ser paternal, concepto muy deacuerdo con el tono que da a la Institución la vida familiar de muchos de sus componentes.

En efecto, si la Institución descansa en la familia, es lógico que se atiendaa los componentes más necesitados de esa “gran familia” que se pretende sea laGuardia Civil. Dichos componentes son, sin lugar a dudas, los hijos y, en especial, los huérfanos.

Durante los primeros años de existencia del Cuerpo, no hubo un centro específicodonde se recogieran los huérfanos de sus componentes, pero a partir de1847, se cuenta con una especie de academia ajena a la Guardia Civil y creadapor iniciativa del Director General de Ingenieros, para jóvenes que reunidos enGuadalajara, y sometidos al régimen conveniente de educación y enseñanza, pudiesenser un día Cabos y Sargentos instruidos para más adelante ser empleadoscomo encargados de obras de fortificación y edificios militares.

A las plazas de esta Escuela podían optar los hijos de todos los individuosdel Ejército y la Armada; por tanto, la Guardia Civil, al ser un Cuerpo del Ejércitoque se nutría de personal del propio Ejército, estaba incluida en ese beneficioy, por ello, Ahumada da a conocer a sus hombres el reglamento de la Sección deZapadores jóvenes. Los muchachos, para ingresar, deberán ser mayores de ochoaños y menores de doce, sin deformaciones físicas y constitución fuerte; a la instanciade solicitud se debía adjuntar la partida de bautismo del solicitante y la dematrimonio de sus padres. Para su admisión deberían saber “la doctrina cristiana,leer correctamente y tener principios de escribir, según su edad”; los que ingresasennecesitaban a su entrada dos camisas, dos pares de calzoncillos, dos de calcetasy un par de zapatos.

La finalidad de esta Sección de Zapadores jóvenes y las enseñanzas querecibirán queda de manifiesto en una Real Orden de 15 de octubre de 1847, en laque se dice:

“Siendo el principal objeto de este establecimiento crear un plantel de donde puedan salir no sólo buenos cabos y sargentos para el Regimiento, se les enseñará las materias siguientes: Leer y escribir correctamente.- Nociones de gramática castellana.- Aritmética.- Ordenanza.- Contabilidad de Compañía.- Instrucción de recluta.- Táctica de Compañía.- Instrucción de Guías y ejercicios de guerrillas.-

Principios de Geometría elemental.- Geometría práctica.- Dibujo.-

Construcción de materiales de sitio.- Principios de fortificación de campaña”

Esta Escuela tuvo una importancia relativa por lo que respecta a la GuardiaCivil, pero nos referimos a ella, por ser una fundación que sigue unas directricesque se van a tener en cuenta cuando se ponga en práctica la Compañía de Guardiasjóvenes.

El interés que Ahumada se toma por sus hombres y el precedente anterior,así como el interés del Gobierno por extender tal tipo de fundaciones, no podía tenerotro resultado que la organización por el Cuerpo de la Guardia Civil de un establecimientosimilar, pero de un contenido, envergadura y efectivos superiores.

En tal sentido, el Inspector General de la Guardia Civil, el Duque de Ahumada,en 26 de enero de 1853, eleva una propuesta al Ministro de la Guerra y se leautoriza la organización de la Compañía el 1 de abril.

La primera noticia documental que se posee de tal acontecimiento data de1853, en el mes de marzo, en que una Real Orden del día 6, del Ministerio de laGuerra, el Ministro dice al Inspector General de la Guardia Civil, entre otras cosas:

“... La Reina (q. D. g.) aprobando lo propuesto por V. E. en 24 de febrero próximo pasado, se ha servido resolver que la fuerza de que con arreglo a lo prevenido en la Real Orden de 5 de dicho mes de febrero, debe constar la Infantería del Cuerpo de Guardias Civiles, se organice por Tercios y Compañías en la forma en que se expresa en el adjunto estado, accediendo S. M. a que V. E., deje de cubrir una plaza por Compañía en la Infantería, con el objeto de que con la economía que produzca, puedan cubrirse los gastos de la creación de una Compañía de Guardias jóvenes que V. E. tiene propuesta...”

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