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Las primeras actuaciones de la Guardia Civil en Marruecos

  • Escrito por Redacción

parejaGC en Melilla

Los recientes acontecimientos acaecidos en nuestros contornos fronterizos por intentos de entradas fraudulentas de indocumentados, que han motivado que intervengan para su custodia nuestras Fuerzas Armadas  como apoyo y colaboración con los miembros de la Guardia Civil en su labor de vigilancia de estos límites colindantes, me han hecho recordar antiguas acciones llevadas a cabo en estos mismos lugares, en las que ya intervinieron los componentes de la Benemérita en la llamada Guerra de África de 1860, según cuentan los historiadores

En aquellos tiempos, las misiones que éstos tenían encomendadas consistían en servir como escoltas a nuestros jefes y generales en sus salidas de campo exterior, ser nuestras avanzadillas para conocer mejor el terreno y aledaños colindantes, establecer relaciones amistosas con sus moradores para atraerlos y seducirlos como confidentes o espías nuestros. Además, también tenían que cuestionar nuestros acuartelamientos y puestos de vigilancia y, cuando comenzó la contienda en 1860, tenían que ir en vanguardia por ser los menores conocedores del terreno.

Las primeras fuerzas destinadas en Ceuta procedían de la Comandancia de Cádiz, que llegaron el 28 de noviembre de 1859 y consistían  en una sección de caballería de treinta hombres a las órdenes del teniente José Montrestuque, que al poco tiempo pasaron bajo el mando del capitán Félix González y el alférez  Lucas Fernández. Pero durante toda la contienda, desde su inicio a su fin, fueron comandadas por el capitán Emilio Gurrea, y no hubo acción alguna en que éstos no intervinieran y tomaran parte, no sólo como escoltas, sino actuando en combates o guerrillas, siendo esta sección la base de formación de una compañía compuesta por 120 hombres seleccionados. Posteriormente fueron reformados por una sección de Caballería, mas 30 hombres que vinieron al mando del capitán Manuel Sánchez Suárez y el subteniente Francisco Font. Con estos aumentos se formaron 16 parejas, además de un retén de 20 hombres, todo ello sin contar con los componentes de la Caballería.

Se puede referir varias anécdotas de sus acciones en campaña, como la del día 9 de septiembre del mismo año en la que, al amanecer, los enemigos de las kabilas de Anyera y el Biut intentaron asaltar las obras de construcción de los fuertes de Isabel II y Francisco de Asís, por lo que el general José del Villar, al mando del batallón de Figueras y 20 guardias civiles de Infantería, tuvieron que cargar fuertemente, rechazándoles hacia las barracas cercanas del fuerte del Renegado y que tuvieron que ser abatidos hasta la costa, terminando esta acción de nuestras fuerzas sobre las cuatro de la tarde, ya que el enemigo acosado se resistían en las cercanías de la Cala del Pirata Bu Karruch (hoy llamado Calamocarros), hasta que por fin se retiraron por la playa hacia sierra Bullones o Belliunes.

También hay otro hecho que evocar. El día 11 de noviembre, cuando a primera hora de la mañana la división del general Zabala se posesionó definitivamente de todas las estribaciones cercanas a nuestro fuerte y el General Prim inició su marcha hacia Castillejos, donde sobre mediodía se presentó un grupo muy considerable de enemigos, tanto a pie como a caballo, con intenciones de atacar dicha columna.

Percatado el general jefe Leopoldo Odonnell, que estaba en el fuerte del Príncipe Alfonso, al observar los movimientos enemigos y viendo que por su número el general Prim necesitaría caballería, ordenó a su ayudante de campo, el comandante Manuel Codig, con su escolta de la Guardia Civil mandadas por el capitán Félix González, compuesta de 16 caballos más 12 coraceros y 20 tiradores de Albuera y Marbella, que se pusieran a las órdenes del general Prim, por lo que al galope corrieron a cumplir dichas órdenes.

Mientras tanto, unos 200 jinetes enemigos se habían corrido hacia la playa, con objeto de atacar por aquella parte y axial envolver el ala izquierda de nuestras fuerzas pero, apercibido el General Prim del hecho, ordenó una retirada falsa y envió al mismo tiempo al recién llegado comandante Voig con sus guardias civiles para atacarlos, lo que al galope así fueron envestido, mientras que Prim le acometía por la derecha. Ante esta acción inesperada copió al enemigo desprevenido, recibiendo un duro castigo y apoderándose de ello y del terror huyeron despavoridos, perseguidos por el comandante Coig y sufriendo considerables perdidas. Este comandante Pozzi al tiempo fue herido en una pierna, por lo que tuvo que tomar el mando de sus guardias civiles el capitán Félix González.

En dicha acción, nuestras fuerzas sufrieron como bajas a un sargento y cuatro guardias muertos y cinco heridos. También causaron la pérdida de siete caballos, con el resultado de quedar solamente la mitad del escuadrón.

Se podrían contar otras acciones de la Guardia Civil en dichas campañas, pero por razones logísticas de espacio ya serán relatadas en otras ocasiones.

 Clemente Cerderia

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