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SERVICIOS HUMANITARIOS EN LOS TEMPORALES DE 1882 EN LA ISLA ANTILLANA DE CUBA

  • Escrito por Redacción

historia-gc-inundaciones

Honor, sacrificio, lealtad, austeridad, disciplina, abnegación, espíritu benemérito, profesionalidad, compañerismo y sobre todo amor al servicio, son los valores que el fundador plasmó en la “Cartilla del Guardia Civil”, código moral de sus componentes y, que guía sus actuaciones, que ya en su artículo 35 “Capítulo Iº, Prevenciones generales para la obligación del Guardia Civil”, queda claramente marcada la actuación de los componentes del Instituto en caso de calamidades relacionadas con fenómenos naturales, “en las avenidas de los ríos, huracanes, temblores de tierra o cualesquiera otra calamidad, prestará cuanto auxilios estén a su alcance, a los que se vieren envueltos en estos males”.

Allí donde la Guardia Civil ha prestado sus servicios, ha dejado una huella indeleble de su entrega entre la ciudadanía y, por supuesto, entre los perturbadores del orden por su eficacia y efectividad, aun contando con escasos medios humanos y materiales en la mayoría de los casos; no dudando en poner su propia vida en claro riesgo por salvar la de otras personas o sus bienes.

El camino hacia el sobrenombre de BENEMÉRITA (que le será concedida tras otorgarle la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficiencia en octubre de 1929) estaba ya calando en la sociedad, labrándolo día a día con todo tipo de servicios por los territorios peninsulares y de ultramar, pero muy especialmente con los humanitarios, al realizarse estos generalmente, entre la gente más necesitada y con menos recursos.

Una vez más, en los componentes del Instituto prima lo general sobre lo personal, sin importarles el riesgo, en auxilio de la vida de otras personas; poniendo de manifiesto que tanto en el siglo XIX como en el XXI, el valor y los valores que caracterizan el Instituto siguen estando en vigor, honrando a nuestros predecesores, prestigiando nuestro uniforme sin mácula, manteniendo vivo su recuerdo de abnegación y sacrificio por la Patria, lo que redunda en el “buen nombre” del Cuerpo, ganado a pulso a lo largo

de casi dos siglos, y que tenemos la obligación, los que estamos en activo, de mantener e incrementar con nuestro quehacer diario, ya que por el hecho de vestir tan honroso uniforme no te hace per se ser un verdadero Guardia Civil. Por todo ello es conveniente no olvidar parte de la letra de nuestro himno “Instituto Gloria a ti, por tu HONOR quiero vivir....guarda fiel de España entera...valor en pos de la gloria...la Patria goza de calma...brilla airoso tú pendón...”

La conservación de los valores y tradiciones del Instituto es una tarea que se realiza diariamente por todo el territorio nacional, desde los auxilios y servicios humanitarios más básicos, hasta operaciones relacionadas con delitos telemáticos o desarticulación de células yihadistas,; dentro de ese deseable equilibrio entre modernidad y tradición, la Guardia Civil se ha adaptado perfectamente a los retos del siglo XXI, pero sin olvidar su esencia primigenia, pilar de la fundación del Cuerpo, el auxilio y protección de personas y bienes.

Me permitiré finalizar esta breve introducción con una cita de François Fénelon: “el verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos cuando llegan a hacerse inevitables”.

SUBDIRECCIÓN GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL DE LA ISLA DE CUBA

“Secretaría.-Número 114.- Excmo. Sr.: Aun cuando supongo á V.E enterado de los extragos [sic] causados por el último temporal en Vuelta-Abajo, como asimismo de los servicios prestados con tan lamentable motivo por los individuos del Cuerpo de la Comandancia de Vuelta-Abajo, persuadido de que verá V.E con satisfacción el que enterada por sí misma la autoridad superior de esta Antilla se ha dignado consignarlos en una órden general, que me permito remitir á V.E copia, toda vez que tan justa y valiosa recompensa alcanza no solo á los que tuvieron la suerte de prestarlos sino á cuantos componen la Institución, de la que estos Tercios forman parte. Dios guarde á V.E muchos años.- Habana 11 de Noviembre de 1882.-Excmo. Sr.: El Brigadier Subdirector, Cárlos Dénis. Excelentísimo señor Director general del Cuerpo.”

“Sufrir percances no es sufrir una desgracia,

pero soportarlos con abnegación es una virtud meritoria”.

Marco Aurelio. (121-180) Emperador romano.

Copia de la órden general que se cita.

“Hay un timbre que dice Capitanía general de la siempre fiel isla de Cuba.- Estado mayor,. Seccion de campaña.- Orden general del dia 5 de Noviembre, en la Habana.- En la visita girada á la provincia de Pinar del Rio he tenido ocasión de enterarme con la mayor satisfaccion que la fuerza de la Guardia Civil allí destacada ha sabido cumplir y excederse en su deber al prestar toda clase de auxilios á los habitantes de los pueblos y comarcas inundados á consecuencia del temporal, practicando hechos verdaderamente heróicos, entre los cuales descuellan dos, de que también me ha dado cuenta el Excmo. Sr. Subdirector del Instituto.- Uno de ellos, realizado por le Cabo 1º José Carreño Urós, comandante del puesto de Río-Blanco quien no obstante de ver anegada la casa-cuartel, en al cual habitaba su familia, colocó á esta sobre los baules que puso encima de la mesa, y saliendo acompañado de los Guardias Eugenio Antonio Lázaro y Vicente Perez Cano, lograron salvar, con exposición de sus vidas, á D. Andrés Valdés y á toda su familia.

El otro lo llevo a efecto el Cabo 1º comandante del puesto de Piloto Sebastián Gonzalez Oliver, en unión de los Guardias Diego Rivas Fajardo y Francisco Rubí Jurado, los cuales consiguieron salvar á D. Pedro Borroto y á siete de sus hijos, así como á doña Magdalena Rios y á una niña que esta había dado a luz pocos momentos ántes de presentarse el temporal, contribuyendo luego con sus escasos recursos á socorrer á los que carecían de lo más necesario para sus vidas.- Hechos de esta naturaleza merecen la mayor publicidad para satisfaccion de los que lo han efectuado y estímulo de sus compañeros; y á fin de que aquellos puedan obtener la merecida recompensa, les propongo para ella al Gobierno de S.M.- Prendergast.- De órden de S.E se publica en la general de este día para el debido conocimiento y efectos correspondientes- El Brigadier jefe del E.M , Luis Roig de Lluis. Hay un sello que dice Capitanía general de la siempre fiel isla de Cuba.- Estado mayor.- Excelentísimo señor subinspector de la Guardia Civil.= Es copia.- El Brigadier Subdirector, Cárlos Dénis.”

Fuente principal:

B.O.G.C. noviembre, año 1882.

Por Antonio Sánchez, Historiador y Guardia Civil (A).

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