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ORDEN CIRCULAR DE 7 DE OCTUBRE DE 1901

  • Escrito por Redacción

2171636 orig

El conocimiento que voy adquiriendo del Instituto en las revistas que he girado a carias comandancias, me ha hecho ver lo difícil que es para los guardias atender a sus necesidades y a las de sus familias con el haber que perciben, si no se les ayuda en todo aquello que sea compatible con lo que disponen los reglamentos.

Para poder lograrlo, ínterin una medida legislativa permite aumentar el haber en un real diario, como entiendo que es una necesidad, debe V.S. gestionar, como yo lo he hecho en varias poblaciones con buen resultado, apoyado por el señor Gobernador Civil, interesado en el bien del servicio, cerca de los alcaldes, para que se les exima del pago de consumos, como se hace con ciertos establecimientos, en los presupuestos municipales; que la enseñanza de los hijos sea gratuita, y en la asistencia médica y botica se les hagan rebajas de las igualas ordinarias del vecindario. También he podido apreciar que el repuesto de botones, bocamangas, cuellos, hombreras y duplicadas prendas de ropa blanca, además de las de uso ordinario que presentan los guardias en la revista, no tiene aplicación alguna, puesto que alcanza largos años de duración sin haber sido empleado. En virtud, dispondrá V.S. que en lo sucesivo no se presenten en revista los mencionados efectos, a fin de aliviar a los guardias de este gasto; sin perjuicio de que se servirá informarme si para obtener economía de más importancia, considera conveniente la supresión del traje de gran gala y reforma del de gala que señala la Cartilla de uniformidad, excepto para el 14º Tercio, por prestar servicio en la Corte; y en caso afirmativo, me manifestará que prendas deben adoptarse para el servicio de carretera y de diario y cuáles han de servir para gala, así como si cree útil que desaparezca del cuello el número del Tercio, en vista de los inconvenientes que tiene para cuando se persiguen criminales fuera del territorio del mismo, pues dicho número los pone en alarma y hace que aquellos se escondan y eludan la persecución.

Habiéndome hecho presente los señores jefes de Tercio y comandancias revistadas que la casaca encarnada de los cornetas es manchadiza en extremo y demasiado llamativa, y penetrado, por las preguntas que he hecho a los interesados, de su deseo de no diferenciarse de los demás guardias más que en las hombreras, que debe seguir siendo encarnada, ya que el servicio lo prestan igual que los demás, me informará V.S. sobre el particular cuanto se le ofrezca y parezca. Como V.S. habrá podido ver, por la comunicación que recientemente he dirigido a los jefes de comandancia, acompañándoles un modelo de las denuncias pendientes por infracciones a la Ley de Caza, abusos de pastoreo y daños en los montes, el objeto que me propongo es gestionar cerca del Gobierno de Su Majestad que se hagan efectivas, a fin de que no sean ineficaces los esfuerzos de los individuos y que estos perciban, para sí o para los asilos de huérfanos, la parte reglamentaria correspondiente. Penetrado de la importancia que reviste el servicio de correría, para que la propiedad rural, tanto del Estado como de los particulares, esté perfectamente vigilada y garantizada, estimo es necesario que en las papeletas se señale la hora precisamente en los puntos que se han de visitar así como la de regreso al cuartel, procurando que pernocten las parejas fuera del mismo el menor número de veces posible, con lo cual se les evitará el mayor gasto, y que no acepten comidas o meriendas de los vecinos o de los propietarios de las fincas que recorren, faltando a lo prevenido en las disposiciones vigentes, con desdoro de la Corporación. Las parejas que practiquen dicho servicio, como todo otro, no llevarán el tapón puesto en el fusil o carabina, por el peligro que ofrece cualquier olvido en el momento de tener que usar el arma. Causas de desprestigio para el Instituto son los excesos en la bebida, seguidos del escándalo, como el ocurrido recientemente en una de las provincias de Andalucía y otro en la de Logroño, siendo preciso cortar este vicio a toda costa. Para conseguirlo no ha de omitir V.S. medio alguno, haciendo en primer término que se cumpla lo mandado en las circulares vigentes respecto a la no asistencia a ventorros, tabernas y otros establecimientos análogos en que el Guardia Civil pierde su respetabilidad; y segundo, imponiéndose a los que cometan la vergonzosa falta de la embriaguez el correctivo que señalan los artículos 336 y 337 del Código de Justicia Militar. Los reincidentes serán propuestos para el reemplazo o la expulsión, según los casos.

Otra de las faltas que también da lugar a críticas y murmuraciones es el olvido de lo preceptuado en el artículo 172, capitulo X, de la Cartilla, respecto a no maltratar a los presos y detenidos. La acción de la Guardia Civil debe limitarse a procurar por todos los medios posibles la captura de los autores de faltas o delitos, poniéndolos, con el atestado correspondiente, a disposición de la autoridad judicial, encargada desde aquel momento de depurar la responsabilidad en que hayan incurrido.

A los señores jefes y oficiales ha de recordarles V.S. que según el artículo 73 del Reglamento Militar, la Guardia Civil está constantemente de facción, y es indispensable que vista siempre de uniforme para obtener las consideraciones y respeto que determinan las ordenanzas generales del Ejército. Elogios repetidos he oído a las autoridades civiles, militares y judiciales y eclesiásticas en mi reciente visita a varias provincias sobre el servicio de la Guardia Civil, y esto me anima a excitar el reconocido celo de V.S. para que continúe secundándome en los propósitos que tengo, de sostener y elevar en lo posible el buen nombre del Instituto.

OCHANDO

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