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Creación y primeros pasos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil - I (Antecedentes Históricos)

  • Escrito por Redacción

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La pesencia de la Guardia Civil en las carreteras no era cosa nueva. Por el contrario, la seguridad de los caminos fue una de las principales causas de su creación. Al principio sus esfuerzos iban dirigidos a dar seguridad a los viajeros contra los ataques de los bandidos. Uno de los primeros servicios que prestó el Cuerpo, en el mismo año 1844 de su creación, tuvo lugar en la carretera de Extremadura, muy cerca de Madrid, lo que nos da una idea de la inseguridad reinante en aquellos tiempos.

El 12 de noviembre sorprendió una pareja de guardias a unos bandoleros que estaban robando a unos viajeros en unos barrancos próximos a Navalcarnero, Los guardias entablaron batalla con los bandoleros, dando muerte a uno de ellos y apresando a otros dos.

Unos días después, el 7 de diciembre, ocho bandoleros volvieron a asaltar a los viajeros en el mismo lugar, atándolos a unos árboles. Cuando estaban en ello llegó un cabo al frente de cuatro guardias civiles. A su vista, los bandoleros se dieron a la huida, internándose en la espesura. La Guardia Civil se lanzó en su persecución, entablándose un duro combate en el que resultaron muertos siete forajidos, consiguiendo huir sólo uno de ellos. A partir de entonces cesaron los asaltos en aquella zona.

Si la seguridad que la Guardia Civil proporcionó a los caminos es timbre suficiente de gloria, no lo es menos el espiritu de sacrificio que demostró en el auxilio de los viajeros, constituyendo un antecedente brillante de los actuales servicios de auxilio en carretera, que tanta gratitud merecen los usuarios.

Destaquemos, como ejemplo mas impresionante, el del barranco de Bellver.

El 15 de septiembre de 1850, el coche-correo que se dirigía de Barcelona a Valencia embarrancó en un arroyo. Tan pronto conoció el hecho el Cabo de Oropesa acudió con dos guardias al lugar del acidente, pidiendo al Alcalde hombres y caballerias para el salvamento. Antes de salir ordenó a los guardias Pedro Ortega y Antonio Jimeno que marcharan en dirección opuesta, hasta encontrar la diligencia de Valencia, con objeto de ayudarle en caso de algún incidente similar, dado la crecida de arroyos y barrancos a causa del temporal de lluvias.

El cabo y los guardias que le acompañaban llegaron al arroyo donde se encontraba el coche de Barcelona, y con el agua hasta el pecho sacaron a los viajeros, procediendo a continuación, con la ayuda recibida de Oropesa, a sacar el coche.

Mientras tanto, en aquella noche trágica, la diligencia procedente de Valencia cayó con viajeros y tiro al barranco de Bellver, pereciendo todos sus ocupantes. Al lado de los tres cadáveres aparecieron los de los guardias que el Cabo de Oropesa había mandado, en prevención, a auxiliar a la diligencia. El correaje y armamento, encontrados en el camino, demostraban, sin lugar a dudas, que aquellos dos hombres, con un heróico sentido del deber, se lanzaron al barranco voluntariamaente en auxilio de las víctimas, encontrando la muerte en la empresa.

Los años han ido pasando; la técnica, y con ella el tráfico por carreteras, ha ido evolucionando. La Guardia Civil ha seguido en todo tiempo prestando especial atención a la seguridad de las vías públicas, hasta el punto de que su presencia se ha hecho ya familiar.

En su Reglamento para el Servicio, sigue vigente un artículo, el 63, que tiene un sabor tradicional insuperable, y que es premonitorio para el futuro de la Institución y para la futura creación de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil:

"En los caminos, campos y despoblados, la Guardia Civil cuidará de proteger a cualquier persona que vea en peligro o desgracia, prestando el auxilio y facilitando el socorro que estuviere a su alcance. Por consiguiente, procurará proteger a todo el viajero que sea objeto de violencia; dar auxilio cuando algún carruaje hubiese volcado o experimentado un contratiempo que le detenga; recoger los heridos, enfermos o imposibilitados; contribuir cortar los incendios de los campos, casas aisladas y poblaciones, y prestar, en suma, del mejor modo que le fuera posible, todo servicio que pueda contribuir al objeto y realce de esta Institución, esencialmente benéfica y protectora."

No es de extrañar por tanto que el Gobierno, al reorganizar, por las modernas necesidades de la circulación rodada, las normas de tráfico, encargara el servicio de vigilancia a la Guardia Civil. No le confiaba con ello un cometido nuevo, sino que le proporcionaba los medios para poder desarrollarlo con mayor eficacia.

Próxima entrega: Creación y primeros pasos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil - II - (Primeros ensayos)

ANGEL RUIZ AYUCAR - Coronel del Cuerpo

REVISTA DE ESTUDIOS HISTORICOS DE LA GUARDIA CIVI, Año I-Núm. I (1968)

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