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LA GUARDIA CIVIL EN LA DIVISIÓN ESPAÑOLA DE VOLUNTARIOS.

  • Escrito por Redacción

DIVISION-AZUL2

La labor desarrollada por la Guardia Civil en la División Española de Voluntarios es todavía, hoy día, una gran desconocida. Sin embargo, su presencia en el teatro de operaciones europeo, prestando diferentes tipos de servicios –principalmente el de policía militar- constituyó una pieza fundamental en su funcionamiento.

La existencia de esta gran unidad expedicionaria ha dado lugar a centenares de libros y monografías así como a millares de artículos en numerosos medios de comunicación de diversos países. En cambio, la presencia en Europa y el Frente del Este, de los herederos del legado del Duque de Ahumada, vistiendo uniforme alemán y la gola metálica de su Gendarmería de campaña, apenas ha motivado la publicación de una pequeña monografía[1] y poco más de una docena de artículos[2], así como breves capítulos y algunas referencias puntuales en obras de conjunto.

 
Sin embargo, realizado el estado de la cuestión, puede afirmarse que todavía no ha sido debidamente estudiada ni recogida la historia de la presencia de la Guardia Civil en esa fuerza militar expedicionaria, primero encuadrada en la División Española de Voluntarios y después en la Legión Española de Voluntarios. No obstante, con el presente trabajo, basado en la conferencia que bajo el mismo título fue impartida por el autor en el Centro Cultural de los Ejércitos el pasado 4 de mayo, se pretende asentar el compromiso de los cimientos de dicho proyecto que de a conocer la historia de aquellos miembros del benemérito Instituto que desplegaron a lo largo de 3.000 kms. desde Hendaya hasta el Frente de Leningrado.
 
Para su elaboración -ofreciéndose aspectos inéditos hasta hoy- ha sido fundamental el acceso a varias fuentes. En primer lugar y más importante, el archivo privado de un inagotable investigador sobre la División Azul, el antiguo divisionario César Ibáñez Cagna. Gracias a él y a su exhaustivo estudio durante años de los fondos del entonces denominado Servicio Histórico Militar –hoy Archivo General Militar de Madrid- se dispone de la trascripción mecanografiada de cuantos documentos microfilmados se conservan relacionados con la Guardia Civil expedicionaria, y cuyos originales se custodian en el Archivo General Militar de Avila.
 

Actualmente, copia de dichas trascripciones se encuentran también en los archivos del Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil, gracias a la desinteresada aportación de dicho autor, que además lo enriqueció con información complementaria de gran interés obtenida en su laboriosa consulta realizada sobre numerosos expedientes personales de los guardias civiles divisionarios. En este aspecto el benemérito Instituto tiene contraída una deuda de gratitud y reconocimiento con César Ibáñez Cagna, que además es autor de excelentes artículos dedicados a dicha temática.

Asimismo, se significa, que para la elaboración de la conferencia citada y del presente trabajo, este autor ha completado -parcial y modestamente- la magna obra recopilatoria realizada por aquél, accediendo a otros fondos documentales y efectos que se conservan tanto en el Negociado de Estudios Históricos de dicho Servicio como en su Museo. Todo ello gracias a las facilidades dadas por su máximo responsable, el coronel José Amiguetti Sánchez, así como al apoyo prestado por todo el personal a sus órdenes.

En segundo lugar, destaca el entonces archivo privado de quien fuera ministro del Ejército entre agosto de 1939 y septiembre de 1942 –investigado exhaustivamente por el autor del presente trabajo- y que hoy conforma en el Archivo Histórico Municipal de Cádiz, la Sección “Capitán General José Enrique Varela Iglesias”. A efectos del tema que nos ocupa hay que resaltar la documentación relativa a los primeros momentos de la organización de dicha División, incluida su Guardia Civil o Gendarmería de campaña, así como los informes y la correspondencia personal que le remitía su máximo responsable, el general Agustín Muñoz Grandes.

 

Y por último, resaltar también diversas aportaciones documentales y fotográficas proporcionadas al autor por particulares. Se deben a la desinteresada colaboración de Dolores Rosario Ortí, viuda del general de división del benemérito Instituto y entonces jefe del Sector de Retaguardia de la Policía Militar en Berlín, el laureado capitán Enrique Serra Algarra; del comandante del mismo Cuerpo, incansable investigador y antiguo gendarme divisionario, Francisco Grau Pérez; del historiador y gran especialista de la División Española de Voluntarios, Carlos Caballero Jurado; así como de Antonio Marzoa Dopico y José Marzoa Cancelo-Ares, hijo y sobrino, respectivamente, del capitán Antonio Marzoa Martínez, quien fuera jefe del Destacamento de la Gendarmería de Gattschina, entre otros, y que dejó a su familia el legado de sus inéditas memorias.

 

1.- Introducción.

 

El 1 de septiembre de 1939, con la invasión de Polonia por el Ejército alemán, había comenzado la Segunda Guerra Mundial. Cinco meses antes había finalizado en España una dura y cruenta Guerra Civil de casi tres años, con la victoria de quienes se habían sublevado contra el gobierno de la República. Aquella contienda había sido considerada por los vencedores como una “Cruzada” contra el comunismo, habiendo recibido en ella la trascendental ayuda militar alemana e italiana mientras que el bando contrario recibió, entre otras, la no menos importante ayuda rusa.

 

Sin embargo el profundo sentimiento anticomunista de los triunfadores se vio sorprendido por la firma en Moscú el 23 de agosto de 1939 del “Pacto de No Agresión” germano-soviético que sería roto cuando el Ejército alemán comenzó en la madrugada del 22 de junio de 1941 la invasión de Rusia. En ese momento la posición española ante el conflicto que se desarrollaba en el resto del mundo era desde el 12 de junio de 1940 de no beligerancia, tras haber abandonado la postura de estricta neutralidad adoptada el 4 de septiembre del año anterior.

En España, en la tarde del lunes 23 de junio de 1941, se reunió en el palacio de El Pardo el consejo de ministros bajo la presidencia del general Franco. El tema principal a tratar fue acordar la reacción oficial española ante la invasión alemana del territorio soviético así como, en su caso, determinar la aportación nacional a la nueva “cruzada” anticomunista.

El debate fue largo y no exento de tensiones en algunos de los asistentes, principalmente entre el ministro del Ejército, el bilaureado general de división José Enrique Varela Iglesias, y el ministro de Asuntos Exteriores, el falangista Ramón Serrano Suñer. Había unanimidad en que España no podía mantenerse al margen y que debía proyectarse un contingente que participara en las operaciones sobre el territorio ruso. La Unión Soviética era considerada entonces el peor enemigo de España. Sin embargo surgió la discusión y la rivalidad en cuanto a quien correspondía liderar y organizar la unidad expedicionaria que a tal efecto se crease. ¿Falangistas o militares?.[3]

Al llegar la noche se interrumpió el consejo de ministros con intención de reanudarlo a la tarde siguiente, si bien para cuando se realizó, ya se había producido por la mañana la histórica manifestación que recorrió las calles más céntricas de Madrid. Encabezada por la juventud falangista, fue enardecida por el propio Serrano Suñer desde los balcones de la Secretaría General del Movimiento, con las consignas de “¡Rusia es culpable!. ¡Culpable de nuestra Guerra Civil”.

Aunque al finalizar en la noche del martes 24 de junio si estaba decidido el envío de fuerzas españolas al Frente del Este, no quedó definida todavía la entidad concreta de dicha unidad. El aparato oficial del Partido, consecuente con el texto de “Voluntarios falangistas contra Rusia” que encabezó la mentada manifestación, remitió inmediatamente diversas circulares a las jefaturas regionales y locales de Milicias de FET y de las JONS, para que inmediatamente se procediera a abrir banderines de enganche para reclutar 20.000 falangistas.

Por su parte el general Varela, sin tener todavía claro que tipo de unidad concreta sería finalmente enviada a Rusia, cursó en un primer momento instrucciones para que desde su ministerio se solicitase a las diferentes capitanías generales del Ejército y Dirección General de la Guardia Civil, relaciones de personal voluntario, sin que inicialmente se especificaran necesidades concretas a cubrir.

Podría decirse que se trataba de una carrera por ver quien era capaz de organizar y presentar ante Franco el mayor y mejor número de voluntarios dispuestos a formar parte de una fuerza expedicionaria en Rusia.

2.- La necesidad de contar con la Guardia Civil.

Casi desde su misma fundación el benemérito Instituto había acompañado a los ejércitos españoles en sus diferentes campañas, tanto en el interior como en el exterior de la nación, desarrollando diferentes funciones. Así había sucedido por ejemplo en las de Portugal en 1847, de Africa en 1859-1860, de Marruecos en 1909-1927, o más cercanas en el tiempo, en la propia Guerra Civil 1936-1939. En ésta además, se había visto como unidades expedicionarias de Carabinieri –cuerpo similar en Italia a la Guardia Civil- formaron parte del Cuerpo de Tropas Voluntarias de dicho país.

En todos estos casos, la Guardia Civil, como fuerza policial de naturaleza militar, había desempeñado en zona de operaciones, funciones específicas de seguridad, orden y control –denominadas de policía militar- sin perjuicio de cuantas otras se vieran obligadas a asumir en función de las circunstancias y ordenes recibidas.

Por lo tanto y si bien todavía no se habían definido entidades ni necesidades concretas, se ofició el 27 de junio siguiente a la Dirección General de la Guardia Civil -desde el 3º Negociado de la 1ª Sección de la Subsecretaría del Ministerio del Ejército- solicitando el “envío de relación de personal voluntario para luchar contra el Comunismo”.

La respuesta de su Director General, el general de división Eliseo Alvarez-Arenas Romero, ni se hizo esperar ni defraudó las expectativas de Varela. Tres días después, el 30 de junio, el coronel de Estado Mayor Antonio Torres Marvá, elevaba la contestación en escrito nº 3.917 de la 1ª Sección de E.M. de la citada Direccion General :

"Me honro en significar a V.E. que en esta Dirección General y fuerzas dependientes de la misma, son voluntarios para servicios tan honrosos, desde el Director General, Jefes y Oficiales de las Armas y Cuerpos del Ejército y de la Guardia Civil, hasta el guardia segundo más moderno, rogando a V.E. tenga a bien comunicar con la urgencia posible las Unidades que deba organizar el Cuerpo de la Guardia Civil, para prestar sus servicios peculiares en la Gran Unidad Expedicionaria del Ejército que se organice".[4]

Para esas fechas, el general Franco ya había determinado que la entidad de la fuerza expedicionaria española sería la de una división de infantería, pero Varela y Serrano habían comenzado por separado desde el primer día su propia fase de planeamiento.

Por parte del ministerio del Ejército se tomó como primera referencia de trabajo la organización de una división de infantería alemana. En las plantillas de ésta se contemplaba la existencia de una sección de Gendarmería, encuadrada en el cuartel general e integrada por 1 oficial, 2 suboficiales y 28 gendarmes, siendo todos ellos plazas montadas.[5]

Desde el primer momento de su organización, se tuvo claro que en la División expedicionaria dicha sección estaría integrada por la Guardia Civil, Cuerpo entonces del Ejército y que como ya se ha citado, venía prestando el servicio de policía militar, denominado también “servicio de campaña” en el seno del propio Instituto, desde sus tiempos fundacionales.

Asimismo, se consideró que tal número de efectivos en principio sería suficiente, reiterándose tales cifras en diversos documentos del E.M. del Ejército, correspondientes a la fase inicial de planeamiento. Sin embargo y al darse en la gran unidad española que se estaba organizando una serie de circunstancias y necesidades peculiares que no se daban en una alemana, su número sería multiplicado.

Como el proyecto primario del ministro Varela era constituir la División expedicionaria casi exclusivamente con personal del Ejército, sin contar con los falangistas, se procedió por su E.M. a estudiar las necesidades de personal, armamento y material. Entre las primeras se llegó a concretar las unidades de infantería, artillería, ingenieros (zapadores, pontoneros y transmisiones), intendencia, sanidad, veterinaria, automovilismo y policía militar, que las capitanías generales, el Ejército de Africa, la Dirección de Servicios del Ministerio y la Dirección General de la Guardia Civil, debían organizar y proporcionar.

El número total de efectivos, en sus tres categorías, previsto aportar en dicho estudio por cada una de aquellas era el que consta en el cuadro siguiente.

Ministerio del Ejército

Jefes y Oficiales

Suboficiales y C.A.S.E.

Tropa

1ª Región Militar (Madrid)

89

273*

2.299*

2ª Región Militar (Sevilla)

90

249

2.160

3ª Región Militar (Valencia)

72

201

1.598

4ª Región Militar (Barcelona)

70

193

1.758

5ª Región Militar (Zaragoza)

45

180

1.347

6ª Región Militar (Burgos)

55

169

1.293

7ª Región Militar (Valladolid)

69

183*

1.549*

8ª Región Militar (La Coruña)

48

123

1.154

Ejército de Africa (Marruecos)

63

177

1.682

Transmisiones

15

66

99

Automovilismo

7

64

862

Guardia Civil

1

2

28

Cuartel General División

17

7

89

Total

641

1.887

15.918

* En esas cifras estaban incluidos, respectivamente, 14 sargentos y 75 soldados, pertenecientes a las Milicias de FET y de las JONS de Madrid y otros tantos a las de Valladolid, siendo el único personal falangista inicialmente previsto por el E.M.E.
Fuente: Elaboración propia con documentación ACGJEVI, CJ nº 115.

A su vez y a la inversa, el Partido Unico comenzó también a elaborar su propia organización divisionaria, donde la inmensa mayoría de los cuadros de mando y la tropa serían militantes y simpatizantes de su causa, reservándose un pequeño porcentaje para los militares.

Finalmente Franco adoptó una decisión bien diferente a las proyectadas y defendidas por Varela y Serrano. Ni se debía enviar al Frente del Este una división formada sólo por personal del Ejército ya que ello podría interpretarse en el delicado contexto internacional como un firme paso más allá de la declaración de no beligerancia formulada, ni se podía proyectar una unidad de esas características a una guerra sin que fuera dirigida por militares profesionales.

Por ello la decisión final fue constituirla –por supuesto con voluntarios- sobre la base de cuadros de mando y especialistas que procedieran casi exclusivamente del Ejército, mientras que el resto del personal de la División, se reclutaría en su mayor parte de los banderines de enganche abiertos por FET y de las JONS. La única unidad donde todo su personal -oficiales, suboficiales y tropa- sería profesional, fue precisamente la de la Guardia Civil.

3.- La primera expedición de Guardias Civiles.

La primera previsión del E.M.E. de enviar tan sólo los 31 efectivos (1 oficial, 2 suboficiales y 28 de tropa) que se contemplaban en la Sección de Gendarmería de una división de infantería alemana, se vio enseguida desbordada. La División Española de Voluntarios que se estaba organizando, necesitaba la presencia y el trabajo de un número bastante superior de guardias civiles al citado.

Aparte del servicio específico de policía militar de campaña, sería necesario atender en principio dos cuestiones más de gran importancia, fruto de la experiencia adquirida durante la reciente Guerra Civil y que habían sido asumidas con frecuencia por miembros de dicho Instituto. Con el tiempo y a petición del alto mando alemán surgirían –como oportunamente se detallará- otros tipos de servicios a realizar por los guardias civiles expedicionarios.

Inicialmente se decidió que la Guardia Civil debía atender la seguridad interna al objeto de detectar y contrarrestar cualquier actividad de infiltración, espionaje o deserción que se intentara por elementos desafectos al Régimen así como la tramitación de documentación clasificada en el cuartel general y apoyar el ejercicio de la censura de la correspondencia entre los divisionarios y sus familiares, con el fin de evitar que se pudiera facilitar información sensible.

Tras recibirse la petición concreta del ministerio del Ejército, la Dirección General de la Guardia Civil solicitó voluntarios para un contingente que duplicaba la plantilla de la sección divisionaria de Gendarmería alemana, siendo el número de peticionarios muy superior al necesario, circunstancia por cierto, que sería siempre una constante en todos los relevos que se producirían posteriormente.

En esta primera expedición, dado el perfil profesional de guardia civil que se necesitaba en tan breve plazo de tiempo, todo el personal que se seleccionó en los primeros días de julio, se encontraba destinado en Madrid. Concretamente en el superior centro directivo del benemérito Instituto, Primer Tercio Móvil y Parque Móvil.


Las principales características profesionales buscadas en los futuros gendarmes de campaña eran las de estar habilitados como conductores de vehículos de dos y cuatro ruedas, pues iban a ser motorizados, desechándose el modelo alemán de plazas montadas, así como su experiencia como escribientes. También se valoraron una conjunción de hechos y circunstancias, como las de méritos, conducta, antigüedad, edad, salud y estado civil, si bien a decir verdad, consultadas buena parte de sus hojas de servicio, se trataba de un grupo heterogéneo pero muy bien valorado profesionalmente.

El mando de dicho contingente fue confiado al teniente Angel Juarranz Garrido, un veterano oficial de 51 años de edad, que siendo cabo había sido recompensado con la cruz de la beneficencia de 2ª clase (con distintivo blanco y negro), tras haber arriesgado su vida al salvar a varias personas, animales y enseres, durante las inundaciones sufridas el 9 de junio de 1915 en la localidad de Tendilla (Guadalajara).[6]

Su segundo era el joven brigada César Casado Martín, de 27 años de edad, quien se encontraba en posesión de la cruz laureada de San Fernando, concedida por su heroica actuación, el 2 de septiembre de 1936, cuando siendo guardia 2º y encontrándose al frente de varios falangistas, contuvo con una ametralladora -a pesar de estar herido- durante cuatro horas al enemigo en Behovia (Guipúzcoa), facilitando el avance del grueso de las fuerzas propias.[7]

El resto de la unidad de la Guardia Civil expedicionaria estaba formada por 1 sargento, 2 cabos y 48 guardias 2º, según el SEHG[8] o 1 sargento, 2 cabos, 1 guardia 1º y 46 guardias 2º, conforme el AGMM.[9]

Aparte de ellos, hubo un jefe y un oficial destinados en el benemérito Instituto que prestarían desde el primer momento, funciones bien diferentes en la DEV. Se trataban del comandante de Estado Mayor José López Barrón, de 40 años de edad, y del capitán de la Guardia Civil Pedro Martínez de Tudela García, de 36 años de edad. Este último se haría cargo de lo que vino a denominarse, Servicio de Información Interna (SII), que dependía directamente de la 2ª Sección de E.M. de la División

Al primero, que se encontraba destinado entonces en el E.M. de la Dirección General de la Guardia Civil, le había sorprendido la sublevación militar de 1936 en permiso en Madrid, teniéndose que refugiar durante toda la contienda en la legación diplomática de Panamá para salvar su vida. Por tal motivo no había podido estar en el frente y ahora con la DEV se le ofrecía una magnífica oportunidad, prestando sus servicios en el E.M. de la misma, al que fue destinado como jefe de su 4ª Sección (Servicios), precisamente a la que inicialmente fue adscrita la unidad expedicionaria de la Guardia Civil.

El segundo, se trataba de un experimentado oficial que ya había acreditado sobradamente su valor y dotes de mando durante los trágicos sucesos de Asturias en 1934, cuando se encontraba como teniente al frente de la Línea de Ribadesella, evitando que el 10 de octubre los revolucionarios ocuparan Villaviciosa, y reconquistando el día 14 y siguientes las localidades de Infiesto, Nava, Bimenes y Pola de Siero.[10] El inicio de la Guerra Civil le había sorprendido destinado en la Comandancia de Logroño, si bien se encontraba de permiso en Asturias. Tras diversas peripecias consiguió evadirse y llegar hasta Bilbao, donde fue encarcelado y casi fusilado, logrando fugarse y llegar a Vitoria. De allí pasó al frente leonés-asturiano, agregado a las fuerzas de Regulares Indígenas que marcharon para liberar Oviedo, donde resultó herido de gravedad.[11]

A partir del 13 de julio de julio comenzaron a marchar por ferrocarril y desde diferentes capitales de provincia, las primeras expediciones de divisionarios hacia el campamento alemán de Grafenwöhr, distribuyéndose los efectivos de la Guardia Civil entre las tres que salieron de Madrid.

El paso por Francia, tal y como participó Muñoz Grandes a Varela en la inédita Información Particular núm. 1, fechada el 29 de julio de 1941 y de carácter “reservado”,[12] fue “marcadamente hostil”. Todas las expediciones –sin excepción- encontraron a su paso por territorio galo “constantes signos exteriores de hostilidad como puños en alto, insultos y agresiones”, llegándose en algunos casos a apedrear los trenes. No obstante la respuesta de los divisionarios no se hizo esperar. Las tropas expedicionarias “donde fueron insultadas se impusieron, donde fueron agredidas, repelieron la agresión”.

También hubo algunas expediciones en que las agresiones físicas y las pedradas se respondieron de forma mucho más contundente, originándose incidentes más graves, tal y como informaba el general jefe de la DEV, ya “que por fuerzas que tenían armas como la Guardia Civil, hicieron uso de ellas, causando dos o tres heridos entre todos ellos”.[13]

4.- Grafenwöhr, uniformidad, distintivos y armamento.

Una vez que los guardias civiles llegaron a Grafenwöhr y se instalaron, cambiaron su uniformidad tradicional por el utilizado por la “Feldgendarmerie” o Gendarmería de campaña alemana. Asimismo les fueron asignadas las primeras misiones, consistentes en vigilancia del tráfico de vehículos dentro del campamento de instrucción así como del control de accesos, respecto a la fuerza española.

El 31 de julio los guardias civiles, al igual que el resto de las fuerzas españolas expedicionarias, celebraron en el campamento de Kramenberg –tal y como Muñoz Grandes participó en su inédita Información Particular núm. 2 fechada el día siguiente- el “acto del juramento de obediencia por parte de las fuerzas de esta División al Jefe de las que luchan contra el comunismo, el Führer-Canciller de Alemania Adolfo Hitler”. [14]

Respecto al uniforme, en la bocamanga izquierda llevaban cosida una cinta con la leyenda "Feldgendarmerie" y en el hombro del mismo brazo su emblema, en hilo anaranjado. Este último, a modo de adhesivo, se encontraba también pegado en el lado izquierdo del casco. Tanto los vivos de las hombreras como de las prendas de cabeza eran del mismo color anaranjado. No obstante hay que significar que parte de dichos distintivos, en ocasiones, no se aprecian ni en las fotografías de época ni en algunos uniformes que se conservan en museos.

No obstante el distintivo más característico y representativo de la Gendarmería de campaña usado por los guardias civiles –sólo cuando se encontraban prestando servicio- era una gola metálica de grandes dimensiones, que se llevaba colgada del cuello sobre el pecho. En ella se podía leer el nombre de "Feldgendarmerie", en buen tamaño, estando pintadas las letras, los botones que servía de sujeción de la gola a la cadena y el emblema del Ejército alemán, con pintura reflectante, al objeto de facilitar su identificación como agentes de la autoridad en la oscuridad de la noche.

Los nuevos gendarmes recibieron, además de la uniformidad y equipamiento reglamentario, el armamento y municiones correspondientes, conservando no obstante sus armas cortas –pistolas Star y Astra de 9 mm. largo- con sus fundas correspondientes, las cuales eran fácilmente reconocibles en las fotografías, por corresponder a modelos bien diferentes de las alemanas. Las armas largas entregadas fueron en su mayoría las carabinas máuser modelo K-98 de 7'92 mm. y subfusiles modelos MP-28 II y MP-40 de 9 mm. parabellum.

También se les dotó de diversos vehículos, ya que la nueva concepción motorizada de la “Feldgendarmerie”, había relegado a un segundo plano para ésta el empleo habitual del caballo, aún a pesar de la gran importancia y presencia que tenía éste entonces en el Ejército alemán. Se trataban de 7 vehículos ligeros tipo Kübelwagen (uno de ellos dedicado permanentemente a la escolta del general jefe de la DEV), 5 motocicletas tipo Zundapp y 1 camioneta tipo Horch.[15]

5.- Las nuevas graduaciones alemanas.

La nueva uniformidad, con sus cascos de acero y sus golas de servicio, tan diferentes de la empleada en España, no fue el mayor cambio que experimentaron aquellos guardias civiles reconvertidos en gendarmes de campaña, sino los nuevos empleos que pasaban a ostentar. Excepto los oficiales, todos los demás aumentaban de categoría militar habida cuenta que en la “Feldgendarmerie”, la graduación mínima de su personal era la de sargento.

Aunque sobre dicha cuestión distintos autores han facilitados informaciones diferentes y a veces confusas, se acude nuevamente a fuentes primarias proporcionadas por uno de los afectados, el entonces sargento de la Guardia Civil Antonio Marzoa Martínez:[16]


·      Suboficiales superiores o “Unteroffizier mit portepee”:

Subteniente o “Stabfeldwebel”. Se aplicaba a los Brigadas de la Guardia Civil.

Brigada u “Oberfeldwebel”. Se aplicaba a los Sargentos de la Guardia Civil.

Sargento Mayor o “Feldwebel”. Se aplicaba a los Cabos de la Guardia Civil y a los Guardias que procedían de Sargentos de la Escala de Complemento del Ejército y que habían entrado en el Instituto tras finalizar la Guerra Civil.


·      Suboficiales inferiores o “Unteroffizier ohne portepee”:

o   Sargento 1º o “Unterfeldwebel”. Se aplicaba a los Guardias Civiles de 1ª clase.

o   Sargento o “Unteroffizier”. Se aplicaba a los Guardias Civiles de 2ª clase.

Por último, mencionar que la categoría de “Felgendarme” se aplicaba a los soldados que les eran agregados como refuerzo o auxiliares en la prestación de su servicio peculiar.

Sin embargo, a pesar de ostentar los guardias civiles reconvertidos en gendarmes las nuevas divisas de los empleos otorgados mientras prestaran el servicio de campaña en la DEV, no siempre fue pareja la percepción económica correspondiente. De hecho los guardias de 2ª clase pertenecientes al primer contingente percibieron, por así haberlo ordenado el interventor de la DEV, los sueldos correspondientes a los cabos del Ejército, siendo abonados como tales por la pagaduría alemana o “Gebührnistelle”.

Tan arbitraria decisión terminó por originar el lógico descontento entre los afectados, por lo que el capitán Martínez de Tudela solicitó su revisión al objeto de que fuera reconsiderada y pudieran percibir los emolumentos propios de su grado de sargento. Así, el personal del empleo de guardia 2º perteneciente al segundo contingente, presentó rellenados con el empleo de sargento los cuestionarios preceptivos. Al cursarse estos ante la pagaduría alemana, ésta objetó que el precedente de que por decisión española se había abonado como cabos a los anteriores.

Estudiada nuevamente dicha cuestión por la Jefatura Administrativa de los Servicios de Retaguardia de la DEV, se elevó en junio de 1942, informe favorable a la reclamación de los gendarmes españoles para que pudieran cobrar los guardias 2º como sargentos, los cabos como los del grupo superior, y los sargentos como los brigadas, haciéndose justicia de esta forma.[17]

6.- Marcha al Frente del Este y primeros meses.

A partir del 20 de agosto de 1941 comenzó el traslado de la DEV desde Grafenwöhr hasta el Frente sito en la zona de Novgorod, próximo al río Voljov. Durante la larga y agotadora marcha a pie, los guardias civiles que si estaban motorizados, prestaron auxilio a los oficiales aposentadores, ejercieron la vigilancia de los pueblos por donde pasaban las tropas españolas y procedieron al control y regulación del tráfico de las columnas en caminos y nudos importantes de comunicación.

Si bien todavía no se han podido localizar informes internos correspondientes a ese periodo, si hay constancia oral de que una vez establecidos junto al resto del cuartel general divisionario en Grigorowo, los guardias civiles comenzaron a ejercer sus misiones propias de gendarmería de campaña.

Estas podían resumirse en mantenimiento del orden y la disciplina, control y regulación del tráfico militar, registro, interrogatorio y escolta de prisioneros rusos, vigilancia sobre personal militar español y civil ruso, captura de desertores españoles, investigación, interrogatorio y detención de personal militar español y civil ruso implicados en actividades delictivas o contrarias a la DEV, protección del general jefe de la DEV y seguridad de determinadas instalaciones del cuartel general, censura de correspondencia de los divisionarios, etc., todo ello circunscrito al área de responsabilidad de la División.

Aunque ello no fue inconveniente, para que caso preciso, tal y como relató al autor el antiguo gendarme Francisco Grau Pérez y así ha sido constatado en las hojas de servicio de algunos de los interesados, fueran empleados puntualmente para combatir como fuerzas de infantería –hasta los guardias civiles destinados en el cuartel general como escribientes- tal y como ocurrió por ejemplo del 16 al 19 de noviembre de 1941 y del 6 al 16 de diciembre de dicho año en la posición de Schewelewo; o para la limpieza de francotiradores en la zona de Osnia del 17 al 21 del mismo mes.

7.- Nuevas necesidades y aumento de guardias civiles.

Como ya se vio anteriormente, entre los generales Varela y Muñoz Grandes hubo una constante y muy fluida correspondencia personal al margen de los escritos e informes oficiales, que seguían el conducto reglamentario. Ello sirvió, no sólo para que el ministro tuviera información puntual con mayor rapidez y que a veces por su contenido no podía reflejarse en documentos a los que pudieran acceder previa o posteriormente terceras personas, sino también para agilizar la solución de determinadas carencias y problemas.

Así, en una carta inédita, fechada el 4 de marzo de 1942,[18] Muñoz Grandes informaba a Varela de la deficiente alimentación de los divisionarios y de la grave situación en que se encontraba el servicio sanitario de la División como consecuencia de haber aumentado el número de hospitales españoles en la zona de retaguardia, tener que enviar equipos facultativos para atenderlos y carecer de oficiales médicos para ello.[19]

También y relacionado con esa estructura de asistencia sanitaria española que se estaba desplegando a retaguardia, había surgido otro problema que precisaba para solucionarlo del envío de un nuevo y más numeroso contingente de la Guardia Civil. En palabras textuales del propio Muñoz Grandes:

Pero como las evacuaciones en este Ejército tienen su especial característica, no se puede evitar, a pesar de intentarlo, el que aparezcan en hospitales alemanes del interior de Alemania misma o de otros países ocupados, un número que resulta crecido en ocasiones de heridos y enfermos de nuestra División. Estos, que por esta sola razón, pierden nuestro control directo, dan un contingente elevado de individuos, que se pierden al ordenárseles su incorporación al frente, unos voluntariamente y otros por desorientación disculpable, llegando hasta mi la noticia de soldados nuestros, en sitios bastante apartados de nuestra normal línea de comunicación.

Por ello el general jefe de la DEV había solicitado por conducto del agregado militar español en Berlín y lo reiteraba ante Varela en dicha carta, el urgente envío de otra fuerza expedicionaria de la Guardia Civil, que atendiera las necesidades de policía militar o gendarmería no sólo en el área de responsabilidad, sino también en la nueva necesidad surgida en la zona de retaguardia “para vigilancia de estaciones de f.c. y policía en general de control en paso de carreteras, etc.”.

La petición concreta fue de “un Capitán, siete Tenientes, siete Sargentos, catorce Cabos y setenta números de la Guardia Civil, para con ellos montar algunos puestos que, en principio, tengo pensado sean los siguientes: Berlín, Hof, Colonia, Konisgberg, Vilna, Riga, Tilsit, Pleskau, Porchow y Dno”. Muñoz Grandes insistía a Varela: “Supongo en tu poder esta petición y te ruego una rápida resolución y envío del personal”.


Por último, el general jefe de la DEV, considerando que tanto el despliegue hospitalario de retaguardia como el nuevo servicio de policía militar propuesto, requerían una inspección constante, propuso nombrar a uno de sus mandos –de la categoría de jefe- para desempeñar tal cometido, solicitando no obstante que le enviara para sustituirlo, “un Comandante de cualquier Arma o Cuerpo, que pueda en momento oportuno tomar el mando de Tropas y que además sea hombre fuerte y enérgico”.


La petición de envío de un nuevo contingente de guardias civiles fue rápidamente atendida en Madrid si bien inicialmente no en toda la amplitud solicitada. Así en oficio suscrito el 9 de marzo de 1942[20] por el general Carlos Asensio Cabanillas, jefe del E.M. del Ejército y dirigido al Director General de la Guardia Civil, se solicitó la urgente designación de una expedición formada por 1 capitán, 7 oficiales subalternos, 7 sargentos, 14 cabos y 56 guardias (de los cuales en principio sólo se enviaron 41), “para organizar 7 puestos del territorio alemán”, en vez de los diez inicialmente solicitados por Muñoz Grandes. No obstante con el tiempo, se iría no sólo completando el despliegue propuesto sino incluso se potenciaría.


En dicho escrito se precisaba también que el personal designado, debía reunir, “a ser posible”, la condición de hablar o conocer el idioma alemán, “además de las generales de prestancia que se requirieren para presentar ante el extranjero, un personal escogido”.


Al frente de dicho contingente –que inició su marcha el 8 de abril- fue seleccionado el capitán Enrique Serra Algarra, de 34 años de edad, entonces destinado en el 2º Tercio Móvil. Se trataba de un joven pero experimentado oficial que había participado en las campañas de Marruecos y que había destacado por su valor durante la Guerra Civil, cuando al frente de la 50ª Compañía de la 13ª Bandera de la Legión conquistó el 29 de diciembre de 1937 la posición de Cerro Gordo en el frente de Teruel, acción por la que el 24 de marzo de 1944 le sería concedida la cruz laureada de San Fernando. Llegó a ser general de división Subdirector General de la Guardia Civil (1966-1971) y el único teniente general honorífico que ha tenido dicho Cuerpo.[21]


También destacaba en esa expedición[22] el teniente Gaspar Sánchez Herrero, de 42 años de edad y destinado en la Casa Militar del jefe de Estado, que se encontraba en posesión de la medalla militar individual, concedida por su heroica actuación el 8 de octubre de 1934 en Llanera, siendo sargento, durante los sucesos revolucionarios de Asturias.[23]


En esta ocasión y sucesivas, el personal expedicionario ya no procedería sólo de las unidades ubicadas en Madrid ya citadas anteriormente, sino del resto de las Comandancias territoriales, del Colegio de Guardias Jóvenes e incluso como ya se ha visto, de la Casa Militar “de S.E. el Generalísimo”.


Uno de aquellos expedicionarios, el sargento Marzoa, dejó constancia en sus memorias de las vivencias en esos días:

Salimos de España por Irún en un tren abarrotado de camaradas tocados todos con boinas rojas y despedidos por una muchedumbre entusiasta que nos ponía la piel de gallina con sus gritos de ánimo y vivas a España, y nos hacía sentirnos orgullosos de pertenecer a ese colectivo; …; De vez en cuando el tren efectuaba alguna parada para repostar agua o pasar el correspondiente control que realizaban soldados alemanes, perfectamente uniformados, con una gargantilla o gola metálica al cuello que contenía una inscripción, “Feldgendarmerie”. No me imaginaba que aquel distintivo era el que también nos había sido asignado a los voluntarios de la Guardia Civil, por nuestra condición de Policía Militar; …; Inicialmente nos acuartelaron a todos en las afueras de una población alemana que se llamaba Hoff. Era un enorme campamento, rodeado de bosque y formado por barracones de madera, …; …; Pasado el tiempo reglamentario de instrucción, (creo que duró un mes), que ya compaginábamos con servicios de vigilancia y policía, en los que aprendimos a chapurrear las palabras y frases más elementales para nosotros de aquel dificilísimo idioma que era el alemán, yo fui destinado como Comandante de Puesto a Koenigsberg, situado en la Prusia Oriental (actualmente se llama Kaliningrado), donde estaba el Cuartel General de la Guardia Civil, y tenía su puesto de mando mi Capitán, el Capitán Serra Algarra; …”.[24]


Asimismo, en las mismas fechas que se preparaba la expedición solicitada por Muñoz Grandes, se empezaba a organizar el nuevo contingente que relevaría a buena parte del que había partido en julio del año anterior. A su frente se encontraba el capitán Pedro Fernández Amigo, de 50 años de edad, destinado en el Primer Tercio Móvil de Madrid, y estaba integrado por 1 teniente, 1 brigada, 1 sargento, 3 cabos y 31 guardias civiles.[25]


8.- El Servicio de Vigilancia del Ejército y la Vigilancia de Carreteras.


Cuando todavía no se había incorporado el refuerzo de guardias civiles demandado por Muñoz Grandes, el alto mando del Ejército alemán, ordenó que la DEV debía establecer en su área de responsabilidad –al igual que el resto de unidades germanas- el denominado Servicio de Vigilancia o Servicio de Patrulla, encuadrado en la "Heerestreiferdienste" alemana.


Realmente su función complementaba la de la “Felgendarmerie”, cuyos especializados efectivos eran bastante reducidos en proporción a la entidad numérica del Ejército alemán, motivo por el cual cada unidad militar -y como refuerzo- establecía con sus soldados su propio servicio de vigilancia del personal militar que deambulaba por su demarcación respectiva.


A tal efecto, el 12 de abril de 1942 se dictó desde la 2ª Sección de E.M. de la DEV la Instrucción General núm. 2.015[26], creando dicho servicio para su propia zona, el cual respondía “a la necesidad de auxiliar al Mando en el mantenimiento de la disciplina en las ocasiones y lugares en que los Jefes respectivos no pueden actuar directamente”.


El Servicio español se centralizó en el cuartel general de Grigorowo, “como órgano del General Jefe”, de quien dimanarían las órdenes para todas las misiones a efectuar, aparte de las que encomendasen los jefes de Cuerpos y Servicios. Para su mando se designó inicialmente al capitán Alejandro Villamayor Alvarez, destinado en el cuartel general de la DEV si bien con fecha 10 de julio siguiente, tras incorporarse el capitán de la Guardia Civil Fernández Amigo, se hizo cargo de ello así como de la inspección del nuevo servicio de vigilancia de carreteras, que se detallará más adelante.[27]


Aunque en principio la filosofía española que alentaba el nuevo Servicio de la DEV era la misma que la alemana, es decir que estuviera constituido por personal del Ejército y no de la Gendarmería de campaña, pues se trataba de realizar algunas de sus funciones en ausencia de ésta, la realidad terminó siendo distinta. Finalmente, el grueso de dicho Servicio terminó por ser asumido por guardias civiles, reforzados por personal del Ejército.


La razón de ello tal vez hubiera que buscarla en el gran prestigio del benemérito Instituto, su espíritu de disciplina y su probada eficacia en cuantas misiones se le asignaran, así como un mayor respeto que bien seguro imponían al resto de soldados españoles. Tanto los oficiales como los suboficiales, dedicados a tal cometido, usarían como distintivo un cordón como el antiguo del ayudante.


Las disposiciones relativas al Servicio de Vigilancia del Ejército eran muy estrictas, debiendo velar por “la observancia más exacta de la disciplina en todas las esferas y situaciones en que ésta puede más fácilmente ser relajada”. Su jefe podía requerir, en su caso, el apoyo de patrullas de soldados a las órdenes de un oficial y suboficial, para el desarrollo de sus cometidos, estando “facultado para el castigo inmediato”, en caso de que el mando de la Unidad del afectado no estuviera presente, pudiendo también proceder a su detención y puesta a disposición de la correspondiente autoridad militar o judicial.


Todos los jefes y oficiales de la DEV estaban obligados a auxiliar y facilitar la actuación de los miembros de dicho Servicio, estando éstos autorizados, “después de previo aviso”, al uso de armas –pistola y “pistola-ametralladora” (subfusiles MP-28 II y MP-40)- “para la dispersión de un grupo o represión de un alboroto”.


Respecto al Servicio de Vigilancia de Carreteras, instituido en la DEV cuando ya se encontraba en la zona de operaciones el relevo del primer contingente de guardias civiles,[28] y realmente concebido como apoyo a la labor de éstos –motivo por el cual fue designado como su inspector el capitán Fernández Amigo- se procedió por la 2ª Sección de su E.M., con fecha 10 de julio de 1942, a dictar la correspondiente orden.[29]


Conforme a la misma, “la vigilancia y disciplina en las carreteras de la zona de la División”, correspondía a las propias unidades que la integraban, dentro del sector que a cada una expresamente se le asignaba. Debía establecerse durante las 24 horas del día una patrulla, formada por un oficial o sargento y varios soldados, cada 3 kms. de carretera, “teniendo presente que en las actuales circunstancias convendrá combinar este servicio durante la noche con el de seguridad, en previsión de posibles agresiones por parte de los núcleos dispersos pertenecientes a las Unidades aniquiladas en la bolsa del Wolchow”.


Asimismo, se dictaron severas instrucciones para la ejecución de dicho servicio, relativas a la obligación de portar siempre el armamento individual, uniformidad, saludos, documentación de identificación personal, normas de conducción y transporte de vehículos automóviles e hipomóviles, desplazamientos por carreteras, prohibición de uso de bicicletas, marchar aislado o de toda relación con el personal civil, “para dificultar la labor del espionaje enemigo y para evitar la repetición de asesinatos cometidos en las personas de nuestras tropas”.


9.- El Servicio de Policía Militar.


La llegada de nuevos efectivos de la Guardia Civil, reconvertidos en Gendarmería de Campaña, para ser empleados en los cometidos expuestos por Muñoz Grandes en su carta descrita, motivó que por éste se designara el 2 de mayo de 1942 al capitán de dicho Cuerpo, Martínez de Tudela, para que organizara y dirigiera todo el Servicio de Policía Militar de la DEV, incluido el nuevo que se iba a implantar en la zona de Retaguardia, desplazándose a tal efecto a Berlín e iniciando la gestiones necesarias ante las autoridades alemanas correspondientes.[30]


Como consecuencia de todo ello y a petición expresa de dichas autoridades, se encargó al mentado capitán la redacción y presentación de un anteproyecto de organización del mencionado Servicio, pues ya no se trataba del despliegue de policía militar correspondiente a una división, sino al de todo un teatro de operaciones cuyos extremos distaban 3.000 kms.


Dedicado por completo a tal tarea, dicho oficial presentó el día 12 de ese mes un “Anteproyecto esquemático de organización de los Servicios de Policía Militar en Zona de Retaguardia”, elaborado sobre la base de los nuevos efectivos enviados de España “y de la modalidad que el Alto Mando Alemán deseaba se diera” a este nuevo despliegue.[31]


Dicho anteproyecto fue íntegramente aprobado –tal y como se citaba en un documento fechado el día 23 de mayo- por el mando alemán, “el cual ha dado y ha estado dando toda clase de facilidades para su realización, no ocultando la satisfacción que le produce la implantación del mismo por considerarlo de gran necesidad”.


El objeto de ello era tal y como se exponía en el citado documento, “velar por el buen concepto que debe merecer el Soldado español y por el prestigio del uniforme que visten los pertenecientes a la División Española”. Debían trabajar en perfecta armonía con los servicios similares alemanes, a los que tenían que orientar y prestar cuantos auxilios necesitasen relacionados con componentes de la DEV. La misión expresa que se le fijaba a dicho Servicio de Policía Militar era:


La normal de la Policía Militar, con arreglo a la norma de Reglamento alemán: Compostura en la retaguardia de los soldados de la División, información e investigación de la conducta de los mismos y labor de contraespionaje y para contrarrestar y anular la del enemigo por lo que a soldados españoles se refiere”.


Dado que la idea del despliegue era establecer un destacamento de Gendarmería en aquellos lugares donde existieran núcleos estables de soldados españoles –principalmente por ser lugar de su hospitalización o haber representación de la DEV- o que fueran puntos neurálgicos de paso de los mismos, se indicaron inicialmente las siguientes ubicaciones:


·      En territorio de Alemania, se propusieron las localidades de: Königsberg, por haber Representación de la DEV y hospital español; Tilsit, por ser punto importante de paso; Berlín, por haber Representación de la DEV y hospital español, así como ser punto de paso habitual; Hof, por haber Representación y Depósito de la DEV; Colonia (finalmente trasladado a Bruckberg por trasladarse allí los españoles hospitalizados), Strasburg, Frankfurt, Karlsruhe, Paris y Hendaya, por ser nudos de comunicaciones en la ruta normal de y hacia España así como puntos de paso de la frontera alemana en algunos casos.


·      En territorio ocupado, se propusieron las localidades de Schims, Scholzy, Dno, Porchow, Pleskau y Luga, por ser nudos de comunicaciones de la zona que circulaba el emplazamiento de la DEV y para controlar el paso de sus componentes, así como las de Riga y Vilna por haber Representación de la DEV.


Dichos destacamentos serían independientes de las Representaciones de la DEV situadas en la zona de Retaguardia, debiendo establecer no obstante, los jefes de aquellos, la necesaria cooperación para el mejor servicio de la citada división. Los efectivos a asignar en cada uno de los destacamentos variaban en función de la importancia de la presencia española y el tipo de servicio que se encomendase, pudiendo estar mandados por oficiales, suboficiales o clases de la Guardia Civil, debiendo disponer en todos los casos de intérpretes de alemán y vehículos. Si la DEV no pudiera proporcionarlos, el Alto Mando alemán se comprometía a proporcionarlos.


El mando militar de todo el Servicio de Policía Militar de la zona de Retaguardia se proponía asignar a un capitán de la Guardia Civil con residencia en Königsberg, que tendría por funciones concretas las de velar por el régimen interior de las fuerzas de Gendarmería y vigilancia del cumplimiento de las órdenes de servicio, debiendo establecer las oportunas relaciones de cooperación con los demás servicios de retaguardia. La responsabilidad de la organización, dirección e inspección de todo el Servicio la continuaría ostentando el mentado Martínez de Tudela, de quien dependería también el citado capitán responsable de los servicios de Retaguardia.


La constitución de este nuevo Servicio de Policía Militar español implicaba realmente pasar a formar parte de las estructuras del Servicio de Policía Militar alemán, aunque curiosamente no de la “Feldgendarmerie” germana, sino de la "Heerestreiferdienste".[32] De hecho el capitán Martínez de Tudela, por orden del Alto Mando alemán, pasó a disponer de un despacho en sus instalaciones de Berlín, siendo su oficial de enlace con el mando de la DEV en todo lo relacionado con dicho Servicio.


Al objeto de que la existencia y funcionamiento de la nueva organización de policía militar española en la zona de Retaguardia, que comprendía el territorio de Alemania y los países ocupados, fueran conocidas por todas las autoridades alemanas con las que se pudiera tener alguna relación directa o indirecta, el Alto Mando alemán publicó y difundió a su vez la correspondiente orden general.


No obstante y sin olvidar que la Guardia Civil expedicionaria que integraba la Gendarmería formaba parte de la DEV, el capitán jefe de todo el Servicio de Policía Militar tenía relación directa con el jefe de E.M. de la misma y con el de los Servicios de Retaguardia. Al primero debía dar cuenta de todas las novedades acontecidas durante el transcurso del servicio y recibir todas las órdenes que el general jefe estimara oportunas. Respecto al segundo, debía cooperar con él para cuantas novedades afectaran a la retaguardia, prestando el apoyo que fuera preciso para el mejor servicio de la División.


El servicio peculiar a prestar por los destacamentos españoles de Gendarmería en esa zona de Retaguardia, sería el ordenado por orden del Mando alemán, a propuesta del capitán de la Guardia Civil, responsable de aquella.


Las fuerzas de la Gendarmería española debían desempeñar su cometido “en perfecta armonía y conexión” con los servicios similares alemanes, siendo alojados en las dependencias de éstos últimos, y utilizando, si fuera necesario sus medios de transporte y comunicación, etc., debiendo ser atendidos por ellos en todas sus necesidades.


10.- Las Brigadillas móviles de investigación.


Respecto al servicio peculiar de investigación, información y contraespionaje, también asignado a la Guardia Civil, y dado que dicho oficial tenía desde el principio tal responsabilidad, se propuso por éste y así se aprobó, tal y como consta en las instrucciones del día 23 de ese mes de mayo, organizar cuatro brigadillas móviles de agentes especializados.[33] Estas tendrían su residencia en los destacamentos de Gendarmería más importantes, como los de Pleskau, Riga, Königsberg y Berlin. Para su control, y dependiendo siempre del capitán Martínez de Tudela, se asignarían dos oficiales, también especializados en dicho cometido, ubicándose en Riga el que tuviera a su cargo la zona ocupada, mientras que el tuviese Alemania se instalaría en Berlín. Este último, tenía además la misión de representar al capitán Martínez de Tudela en caso de ausencia, ante el mando del Servicio de Policía Militar alemán.


Para poder desempeñar sus cometidos con la mayor seguridad y eficacia, al igual que ocurría en territorio español con los guardias civiles destinados a tales actividades, se les debía proporcionar toda clase de documentos que fueran necesarios, tales como pases de libre circulación, salvoconductos, autorizaciones para vestir de paisano, recomendaciones para que las autoridades les auxiliaran en su especial misión, etc.


Estas brigadillas tenían por objeto investigar tanto a españoles, principalmente divisionarios, como población civil rusa y militares soviéticos prisioneros. Entre los primeros se buscaba especialmente detectar y contrarrestar actividades subversivas de toda clase, ejercidas por personal considerado desafecto ideológicamente y que se había alistado en la DEV con intención de desertar y pasarse al enemigo, realizar sabotajes o labores de espionaje, etc., mientras que entre los civiles rusos se perseguía sobretodo localizar a los saboteadores y los pertenecientes a redes de partisanos, espionaje, etc. del enemigo. Por último, respecto a los prisioneros, eran los encargados de su selectivo interrogatorio para la obtención de información de interés.


11.- El despliegue y misiones de la Policía Militar española.


Completado el despliegue del personal perteneciente al contingente mandado por el capitán Serra Algarra, que hasta el 26 de mayo de 1942 habían permanecido de instrucción en Hof, así como efectuado el relevo de buena parte de la primera expedición por el nuevo grupo mandado por el capitán Fernández Amigo, se dictó con fecha 4 de agosto siguiente, por la 1ª Sección de E.M. de la D.E.V. y suscrito por su jefe entonces, el teniente coronel Antonio Gómez Goya, una “Instrucción General acerca de los Servicios de Policía Militar[34], cuyo máximo responsable continuaba siendo el capitán Martínez de Tudela,[35] que fijaba su residencia en el cuartel general de la DEV. A efectos de organización del servicio se establecieron dos zonas:


·      Zona de Vanguardia. Mandada por el capitán Fernández, con residencia en el cuartel general de la DEV, y subordinada a la 2ª Sección de E.M. de la misma.[36] Su demarcación era la comprendida entre la línea de contacto y la definida por las poblaciones de Pleskau, Dno, Porchow, Soltzy y Schimsk. Dicha zona se dividía a su vez en dos, en cuanto al despliegue de destacamentos se refiere. Una subzona avanzada, con la cabecera en el cuartel general y destacamentos en el sector norte de Tschitschulino, en el sector centro de Novgorod, en el sector sur del lago Ilmen y en el sector intermedio de Grigorowo, y otra subzona retrasada con cabecera en Pleskau y destacamentos en Luga, Porchow, Dno, Soltzy y Schimsk.[37] Las misiones principales que se les asignó, además de las encomendadas en la Zona de Retaguardia, fueron las de regular la circulación, vigilancia y control del personal civil así como contraespionaje.


·      Zona de Retaguardia. Mandada por el capitán Serra, con residencia en Berlín,[38] y subordinado al jefe de los Servicios de Retaguardia. Su demarcación, que tenía por límite de vanguardia la definida por las localidades anteriormente señaladas, se extendía hacia el Oeste y Sur Oeste, por los territorios Bálticos “y todo el suelo del Reich”. En la misma se encontraban desplegados los destacamentos de Königsberg, Berlín, Hof, Riga y Wilna.[39] Las principales misiones encomendadas eran las de establecer guardias permanentes en las estaciones ferroviarias, patrullar las calles de sus localidades respectivas, en tiempos y lugares frecuentados por miembros de la DEV, mantener un servicio permanente de retén ante cualquier eventualidad que pudiera producirse, información e investigación, y auxiliar a los miembros de la DEV.


Por último, significar que en dicha Instrucción General se precisaba que cada destacamento de Gendarmería dependería a su vez del oficial de mayor categoría que perteneciera a la DEV y que tuviera mando en ella, así como una serie de instrucciones para la ejecución del servicio peculiar de policía militar, tales como:


·      No distraer a sus componentes en otros cometidos que no fueran los suyos específicos, debiendo velar por ello sus propios mandos.


·      La necesidad de observar una completa armonía con las autoridades alemanas durante la realización de cualquier servicio.


·      La obligación de todos los integrantes de la División de respetar y obedecer las instrucciones de los policías militares, al tener la consideración de representantes del propio general jefe de aquella.


·      Para facilitar la labor de la Policía Militar de la División, el personal debía llevar, además del pase en lengua alemana, un documento en lengua española, donde figurasen con claridad los datos sobre identidad y causa del cambio de destino, así como que todos los vehículos de la División llevasen las señas de identificación y sus matrículas en debida forma y perfectamente visibles.


·      En caso de cualquier tipo de dificultades tener presente la obligación de pedir asistencia a las patrullas de la policía militar española.


El despliegue total –entonces- de efectivos de la Guardia Civil en los destacamentos de Gendarmería de ambas zonas, a que se hacía mención en dicha Instrucción General, era el siguiente:


·      Zona de Vanguardia.


o   Subzona Avanzada.

Destacamentos

Capitanes

Tenientes

Brigadas

Sargentos

Cabos

Guardias

Total

Tschetschulino

-

-

-

-

-

3

3

Nowgorod

-

-

-

-

1

5

6

Ilmen

-

-

-

-

-

3

3

Grigorowo

-

-

-

-

-

3

3

Cuartel General

2

1

1

1

1

16

22

Total

2

1

1

1

2

30

36


o   Subzona Retrasada.

Destacamentos

Tenientes

Sargentos

Cabos

Guardias

Intérpretes

Total

Pleskau

1

1

1

2

2*

7

Porchow

-

-

-

2

-

2

Luga

-

-

1

1

-

2

Soltzy

-

-

1

1

-

2

Dno

-

-

-

2

-

2

Schimsk

-

-

-

2

-

2

Total

1

1

3

10

2

17


*Un intérprete quedaba a disposición del oficial y el otro atendía a los destacamentos.

·      Zona de Retaguardia.

Destacamentos

Capitanes

Tenientes

Sargentos

Cabos

Guardias

Intérpretes

Total

Hof

-

1

1

2

5

2

11

Berlín

-

2

2

2

7

2

15

Königsberg

1*

1

1

3

7

2

15

Riga

-

1

1

2

6

2

12

Vilna

-

1

1

2

4

2

10

Total

1

6

6

11

29

10

63


* Curiosamente la residencia del capitán aparecía fijada en Königsberg y no en Berlín.

Fuente: Elaboración propia basada en los datos comprendidos en la Instrucción General de 4-8-1942.


Esta “incorporación” de la gendarmería española en la estructura alemana, motivó una emotiva y significativa salutación por parte del teniente general Hans Schirmer, que curiosa y excepcionalmente fue reproducida íntegramente en el Boletín Oficial de la Guardia Civil, dentro de la Orden General núm. 88, de fecha 26 de septiembre de 1942, y firmada por su Director General, el general de división Enrique Cánovas Lacruz. En ella se transcribían "para general conocimiento y satisfacción de los interesados, las frases de elogio dedicadas a las fuerzas del Cuerpo que prestan servicios de Policía Militar de la División Española de Voluntarios en Rusia y que, en fecha 20 de junio último, fueron dirigidas como saludo, por el General Jefe de la Policía Militar del Alto Mando Alemán".[40]


Seguidamente y en dicha disposición el general Cánovas, comunicaba “para ejemplo de unos y estímulo de todos”, que dichas manifestaciones de elogio habían sido ratificadas por el alto mando alemán, y en particular al acierto de la organización por el capitán Martínez de Tudela, que, con sus oficiales, “han causado grata impresión en los mandos superiores, por su pericia, perseverancia y entusiasmos dignas de encomio, dando al Servicio de Policía Militar forma apropiada y eficaz en estrecha ligazón al alemán, venciendo las dificultades que forzosamente tenían que presentarse en el periodo de iniciación, que requería su tiempo”.


Respecto al despliegue de los destacamentos, algunos de ellos, especialmente los situados en la Zona Avanzada, fueron objeto de frecuente variación –creación o supresión- en función del ritmo de las operaciones y los redespliegues a que se vio obligada la DEV en los meses siguientes, pues lógicamente la Gendarmería seguía las vicisitudes de aquella. A continuación se han seleccionado varios casos de los que ha quedado constancia documental.


Así por ejemplo, por Orden General nº 117 de la DEV, de 2 de septiembre de 1942, se ordenó la supresión de los puestos de Dno, Soltzy, Schimsk y Porchow, debiéndose concentrar todo su personal en Pskow. Una vez que dicha orden fuera cumplimentada, tenían que crearse nuevos destacamentos en Tartu (Dorpat) con 3 gendarmes, Narva con 3 gendarmes y Tapa (Taps) con 2 gendarmes.[41]


El 20 de noviembre siguiente, el teniente de la Guardia Civil Vicente Mur Blanco, jefe del destacamento de Königsberg, participaba al coronel jefe de los Servicios de Retaguardia de la DEV, de la creación de un nuevo puesto en Tauroggen con los gendarmes Jaime Pérez González, Julio Martín Mollón y Ramón Gonzalbo Minguijón así como el intérprete Ludwig Weiler. Un día más tarde hacía lo mismo el teniente Moisés Serrano Jiménez, jefe del destacamento de Vilna, al dar cuenta de que había quedado constituido un puesto nuevo en Dünaburg, con los gendarmes Bienvenido Escobar Montero y Francisco García Soler.[42]


El 21 de julio de 1943 el teniente Francisco Lanzas Duplas, jefe del Destacamento de Berlín, participaba, que conforme a lo ordenado por el general jefe de la DEV el 30 de junio anterior, se había procedido a suprimir el puesto de Karlsruhe, pasando sus dos gendarmes, Eugenio Carreras Rubio y Eduardo Sánchez Cobos, a prestar sus servicios en el de Berlín.[43]


Durante todo ese periodo se habían venido produciendo diversas vacantes por diferentes causas entre el personal de la Guardia Civil, motivo por el cual se había enviado desde España, en noviembre de 1942, un pequeño contingente para cubrir las bajas habidas.[44]


Habrían de transcurrir casi nueve meses para que volvieran a enviarse nuevas expediciones para relevar al personal de la Guardia Civil. La primera llegaría a primeros de agosto de 1943 y estaría encabezada por el capitán Angel Ramos Patiño, de 40 años de edad, e integrada por 3 tenientes, 6 sargentos, 12 cabos y 31 guardias.[45] Casi un mes después llegaba el último contingente de la Guardia Civil, mandado por el teniente Félix Morando de la Peña, de 45 años de edad, y formado por 1 sargento, 4 cabos y 35 guardias.[46]


Con ello, puede considerarse que la Gendarmería española alcanzó el número más elevado de efectivos en el teatro de operaciones, considerándose por el autor que tras la incorporación de los dos contingentes anteriormente citados, la plantilla oficial fue la siguiente:[47]

Destacamentos

Capitanes

Tenientes

Brigadas

Sargentos

Cabos

Guardias

Total

Cuartel General

2

1

1

3

6

40

53

Hendaya

-

-

-

-

1

2

3

Paris

-

-

-

1

2

2

5

Kalsrhue

-

-

-

-

1

1

2

Frankfurt

-

-

-

-

1

1

2

Hof

-

1

-

1

3

6

11

Berlin

-

2

-

2

3

16

23

Könisberg

1

1

-

1

1

12

16

Tauroggen

-

-

-

-

1

2

3

Vilna

-

1

-

1

2

7

11

Dünaburg

-

-

-

-

1

2

3

Riga

-

1

-

1

2

9

13

Reval

-

-

-

-

1

2

3

Pleskau

-

-

-

1

1

4

6

Gattschina

-

1

-

1

1

9

12

Total

3

8

1

12

27

115

166


12.- El último despliegue divisionario de la Gendarmería española.


Con fecha 15 de septiembre de 1943 –ignorándose que el final de la DEV estaba próximo- se procedió a reorganizar su Servicio de Policía Militar, mandado entonces por el capitán de la Guardia Civil Francisco García Alted –tras el regreso de Martinez de Tudela y Serra Algarra a España- y constituido por las dos “compañías” de dicho Cuerpo. A tal efecto se dictó por el E.M. la correspondiente orden que fue suscrita por el coronel Antonio García Navarro, jefe del mismo.[48]


Así el área de responsabilidad divisionaria fue subdividida en:

·      Sector del Frente. Estaba subordinado a la jefatura del E.M. de la División y abarcaba desde las primeras líneas de vanguardia hasta el Destacamento de Pleskau inclusive. La cabecera de una compañía –mandada entonces por el recién incorporado capitán Ramos Patiño- y la de una de las secciones, junto a un destacamento, se establecían en el cuartel general de la División, mientras que la cabecera de otra de las secciones y un destacamento se ubicaba en Mestelewo. Se constituían también destacamentos-controles en Puschkin, Slutz, Pokrowskaja, Antropochino y Romanowa. Por último la cabecera de la tercera sección se fijaba junto a un destacamento en Gattchina, más otro destacamento en Pleskau y, con carácter provisional, un puesto de control en Romanawa.

·      Sector de Retaguardia. Estaba subordinado al jefe de los Servicios de Retaguardia y comprendía desde el citado destacamento hasta el Este y Sureste de los Países Bálticos “y todo el territorio del Reich”. La cabecera de la otra compañía -entonces sin mando titular ya que el capitán Serra Algarra había ascendido al empleo superior por méritos de campaña contraídos en la Guerra Civil y había regresado a España- de una de sus secciones y un destacamento se establecían en Berlín mientras que las del resto de las secciones –conjuntamente a un destacamento cada una de ellas- pasaban a ubicarse en Hof, Vilna, Königsberg y Riga. También se ubicaban destacamentos en Paris, Frankfurt, Taurogguen, Grotinguen y Dunamburg, más el destacamento independiente de Frontera, en Hendaya. Cada destacamento dependía del oficial de mayor categoría que perteneciera a la División y tuviera mando en ella.

Asimismo se fijaban a los componentes del Servicio de Policía Militar de la División una serie de deberes concretos y diferenciados en función de que prestaran sus funciones en el Sector del Frente o del de Retaguardia.

En éste último las labores concretas a ejecutar eran las de establecer guardias permanentes en las estaciones ferroviarias donde tuvieran ubicados sus destacamentos, realizar patrullas de vigilancia por las calles en tiempos y lugares frecuentados por los miembros de la División, disponer permanentemente de un servicio de retén para atender cualquier eventualidad, practicar las averiguaciones que se consideren pertinentes y redactar los informes correspondientes, así como atender a los miembros de la División.

En el Sector del Frente, además de las ya citadas en el de Retaguardia, debían atender a la vigilancia del personal civil, efectuar, en su caso, detenciones, conducciones e presos, servicios de correrías, escoltar expediciones de indeseables, escolta de convoyes de víveres, etc., “y cuantos servicios en España incumben a la Guardia Civil”.

También se les asignaba la vigilancia del tráfico, reforzando así la actuación de la Compañía de Policía de Carreteras y asignándoles las mismas prevenciones que en su momento se dictaron para la misma y que se contenían en la ya mentada O.G. nº 2.431.

Igualmente se impartieron instrucciones para el caso de que los componentes de la Policía Militar observaran la caída de aviones o paracaidistas, debiendo entonces aproximarse con las precauciones debidas a ellos y hacerse cargo de cuanto hallaren, protegiendo el personal y efectos de intromisiones y negligencias. De todo ello debía tomarse nota y ser entregado al oficial de la División o de las fuerzas alemanas que hicieran acto de presencia en el lugar.[49]

Asimismo caso de que llegaran a conocer de la presencia de partisanos o grupos de sospechosos en sus respectivas demarcaciones, debían avisar por el medio más rápido que estuviera a su alcance, a la jefatura de E.M. de la División y a la 2ª Sección Bis.

Por último significar que se fijaron las siguientes prevenciones para determinados puestos establecidos por los guardias civiles como integrantes del Servicio de Policía Militar de la División:

·      En los controles de Slutz y Puschkin la actividad debía concentrarse en la identificación del personal civil ruso así como de toda persona que viajara en bicicleta, debiendo dar cuenta y tomar nota de quienes les infundieran sospechas, adoptándose en cualquier medida una compenetración y colaboración con la Gendarmería alemana de cada localidad.

·      En el control de Romanawa se debía controlar toda clase de medios de locomoción, anotando la identidad del más caracterizado que lo ocupase, número de matrícula, etc., y caso de que se tratase de personal que marchase a pie sin permiso, había que cerciorarse de que no se tratara de un desertor y en caso de duda, conducirlo a su unidad.

·      En el control de Pokrowskaja se debía tomar nota de los vehículos sin detenerlos, pidiéndose la documentación sólo a los de tracción animal y ciclistas que marchasen en dirección a la localidad de Gattchina.

·      En el control de Antroschino debía controlarse toda clase de vehículos de la División, tomando nota de ellos con carácter general así como del personal que marchase por la vía.

·      En los controles de Gattchina y Pleskau, además de tenerse en cuenta las prevenciones generales consignadas, debía extremarse el celo en las patrullas de vigilancia así como en la identificación de toda clase de vehículos y del personal de la División, dándose cuenta de todas las infracciones o anormalidades que se detectasen en el transcurso del servicio.

13.- La Compañía de Policía de Carreteras.

La necesidad de intensificar la vigilancia y control sobre la circulación vehículos y personas en la red de carreteras del área de responsabilidad de la DEV, motivó la creación de una unidad mixta, formada por guardias civiles y soldados, que se dedicara a ello.

Su denominación oficial fue la de Compañía de Policía de Carreteras y estaba compuesta por tres secciones, denominadas de Vigilancia, Disciplina y Circulación, y Auxilio. Inicialmente fue asignado su mando al capitán de Infantería Juan Barquero Barquero, un joven oficial de 36 años de edad, al que el inicio de la Guerra Civil había sorprendido destinado como teniente en el Batallón de Montaña Garellano nº 6, de guarnición en Bilbao, donde fue detenido y encarcelado hasta la liberación de dicha ciudad.

Su constitución fue dispuesta en la O.G. nº 2.431 de 23 de diciembre de 1942, [50] dimanante de la 2ª Sección de E.M. de la División, siendo suscrita por el comandante Manuel García Andino, procedente de Caballería. En dicha disposición se fijó que debía quedar integrada siete días después en Pokroskaja, por la Sección de Gendarmería completa y 60 hombres de tropa –que constituirían las otras dos secciones- procedentes de los Regimientos de Infantería 262, 263 y 269 así como del Regimiento de Artillería y de los Grupos de Zapadores y de Transporte, a razón de 10 por cada uno de ellos.

Las misiones genéricas que le fueron conferidas fueron, además de las propias de Gendarmería, las de vigilancia en las carreteras, de disciplina de la circulación y de auxilio en accidentes de tráfico, todo ello en el área de responsabilidad de la División.

Las misiones de Gendarmería y vigilancia de carreteras, se cumplirían desempeñando los cometidos de:

·      Relacionar directamente los vehículos españoles tanto de tracción hipomóvil como automóvil que circularan por las carreteras, anotando el nombre y categoría del ocupante más caracterizado.

·   Tomar nota del punto al que se dirigieran los carros y trineos así como de la misión que estuvieran cumpliendo.

·Pedir la autorización para circular a los individuos españoles que marchasen solos por las carreteras, debiendo comprobar que estuvieran firmadas, cuanto menos, por los capitanes de compañía. En caso de tratarse de una unidad de esa entidad, su expedición debía entonces realizarse por los jefes de Regimiento, Servicio o unidad divisionaria. En caso de que el desplazamiento fuera una distancia superior a 20 kms. de la línea del frente, la firma debía ser del jefe del Cuerpo y traspasaba la zona de acción de la División, la autorización debía ser facilitada por su EM. En ese documento no se consignaba –por razones de seguridad- la unidad de encuadramiento, si bien debía hacer constar el número de la matrícula y clase de vehículo así como su periodo temporal de validez. La carencia de dicha autorización conllevaba automáticamente la detención del vehículo.

·      Anotar la identidad de los individuos que circularan en los distintos vehículos, exigiéndoles la documentación precisa.

·   Detener y enviar a sus respectivas unidades a todo el personal que conduciendo vehículos de cualquier clase o bien circulando aisladamente, no cumpliesen con las disposiciones vigentes en cada momento sobre el particular.

·      Escoltas, conducción y custodia de presos.

La misión de velar por la disciplina del tráfico quedó concretada en:

·  Cuidar que todos los vehículos llevaran su derecha y guardaran entre ellos una prudente distancia de seguridad.

·    Reparar los carteles indicadores de circulación y poner los que faltasen.

·      Restablecer rápidamente la circulación cuando esta fuera interrumpida por cualquier circunstancia.

Y la benemérita misión de auxilio se detalló en las de:

·           Acudir en auxilio de heridos o accidentados, siempre que se les requiriera para ello.

·  Atender a los congelados, heridos o enfermos que pudieran caer en las proximidades de cada puesto.

·      En caso de aislamiento, establecer la comunicación con el núcleo de tropas más cercano.

También se establecía en la citada O.G. la constitución de destacamentos de reserva de cada una de las secciones, los cuales se ubicarían en el cuartel general de la División, con la misión de refuerzo de los servicios establecidos y relevo de los puestos, que debía llevarse a cabo cada ocho días.

Asimismo, y con periodicidad diaria, el motorista del servicio de correo, debía recoger los partes diarios de los distintos puestos y entregarlos al capitán de dicha compañía, precisándose que las novedades urgentes debían participarse por teléfono.

Casi una semana después de dictarse la citada O.G. nº 2.431, concretamente el 29 de diciembre, se procedió por la 2ª Sección de E.M. a confeccionar como anexo[51] de aquella, una serie de normas complementarias para el funcionamiento de dicha compañía, que nuevamente fueron suscritas por el comandante García Andino.

Así se dispuso que la 1ª Sección de dicha compañía –que estaba integrada exclusivamente por guardias civiles- debía ejercer aquellos cometidos propios del concepto de “Gendarmería”, entre los que figuraban las detenciones, conducciones de presos, expediciones de indeseables, atestados, servicios de correrías, etc., “es decir cuantos en España incumben a la Guardia Civil”.

Respecto a la ejecución de la vigilancia, los componentes de de la compañía, debían clasificar por unidades las notas que tomaran de peatones, viajeros de vehículos, etc., con el fin de facilitar que el capitán jefe de aquella pudiera posteriormente hacer las comprobaciones necesarias ante los mandos correspondientes.

También se concretó que si al detener un vehículo sin autorización o que no justificara claramente su misión, no sólo debían limitarse a tomar nota del mismo, sino que en caso de que apreciaran gravedad en tal infracción, debían dar cuenta inmediata al oficial de servicio del E.M. de la División para que resolviera en consecuencia.

En el caso de que se trataran de individuos aislados sin permiso, no los debían dejar marchar a su unidad sin antes cerciorarse, llamando a la misma, por si se estuviera cometiendo los delitos de fuga o deserción.

Dado que la nueva compañía creada se trataba realmente de una unidad de policía de carreteras, el servicio específico relacionado con ello, exigía dictar también normas al respecto, con el fin de disciplinar el tráfico.

De esta forma se precisó la obligación que tenían sus componentes de dar cuenta de todas aquellas infracciones que demostraran un excesivo abandono, deliberada intención o bien reincidencia. También se concretaba que los vehículos debían marchar espaciados de veinte a treinta metros –no sólo ya por razones de seguridad en caso de ataque sino para evitar alcances entre los mismos- circulando por su derecha y sin detenerse en cruces, lugares estrechos, etc., a fin de evitar perjudicar la fluidez del tráfico. Caso de marcharse con ganado, éste debía ir debidamente atalajado y siempre al paso, vigilándose que en todo momento reuniera las debidas condiciones de tiro.

También debían vigilar que no hubiera personal civil montado en los vehículos militares –excepto mano de obra autorizada- así como cuidar de que las tablillas indicadoras de dirección estuvieran siempre visibles, complementándolas en caso necesario con las que fueran precisas a fin de que en todo momento pudieran orientarse los transeúntes.

Dado que las misiones encomendadas a dicha compañía conllevaban el correspondiente despliegue de sus efectivos por la red de carreteras existentes en el área de responsabilidad de la División, se procedió a detallar en el mencionado anexo de la O.G., su ubicación.

Los de vigilancia de carreteras, con obligación de tener constantemente una pareja de servicio, se establecieron inicialmente en Mestelewo, Prokoskaja, Puschkin, Slutz, Federoskoje y Reikowo, así como en la bifurcación de Krassnj-Bor en la carretera de Moscú. Al objeto de velar por la oportuna disciplina de la circulación, se desplegaría también otra pareja en todos los puestos citados anteriormente.

Respecto a los de auxilio en accidentes, habría también otra pareja más en todos ellos, precisándose que los de Puschkin y Federoskoje, debían contar con un trineo y una camilla. Dada la misión benemérita conferida de prestar auxilio en caso de accidente, se concretaba en las referidas normas complementarias que debía procurarse que alguno de los componentes de esa pareja tuviera algún conocimiento de practicante. De no existir, debía impartírsele la instrucción correspondiente.

Teniéndose en cuenta que el despliegue dispuesto afectaba a los distintos sectores territoriales que componían el de la División, se ordenó a los jefes y comandantes regionales respectivos que prestaran al personal de los citados puestos de vigilancia, disciplina y auxilio, el apoyo necesario para su establecimiento. Por la 4ª Sección de E.M. de la División se debía proporcionar la dotación del material indispensable para su funcionamiento.

Por último, y no precisamente de menor importancia, todos los integrantes de la División debían tener siempre muy presente el carácter de agentes de la autoridad que en la ejecución del servicio tenía el personal de los puestos mencionados, motivo por el cual debían acatar sus indicaciones y darles el trato que por razones de su cometido, les correspondiera.

Las plantillas de personal (1 capitán del Ejército, 1 oficial subalterno de la Guardia Civil, 2 oficiales subalternos del Ejército, 2 suboficiales de la Guardia Civil, 5 suboficiales del Ejército, 42 guardias civiles, 60 de tropa del Ejército y 8 civiles rusos), ganado y material de dicha compañía, constituida por la 1ª Sección (Vigilancia), 2ª Sección (Disciplina y Circulación) y 3ª Sección (Auxilio), quedaron detalladas en el anexo nº 2 de la reiterada O.G. nº 2.431, siendo su composición y despliegue el siguiente:[52]

 

Compañía

Mando

1ª Sección

2ª Sección

3ª Sección

Pokrowskaja

1 capitán

1 suboficial

6 tropa

1 oficial

2 gendarmes

2 tropa

2 tropa

Mestelewo

 

2 gendarmes

2 tropa

1 suboficial

2 tropa

1 ruso

Puschkin

 

2 gendarmes

2 tropa

2 tropa

2 rusos

Slutz

 

2 gendarmes

2 tropa

2 tropa

1 ruso

Federskoje

 

2 gendarmes

2 tropa

1 oficial

2 tropa

2 rusos

Raikowo

 

1 suboficial

2 gendarmes

2 tropa

2 tropa

1 ruso

C. Krassnij-Boor

 

2 gendarmes

1 suboficial

2 tropa

2 tropa

1 ruso

Reserva

 

1 suboficial

28 gendarmes

1 oficial

1 suboficial

14 tropa

1 suboficial

12 tropa

Total (121)

8

45

29

39

 

Fuente: Elaboración propia basada en Anexo nº 2 de la O.G. nº 2.431.

 

Material-Ganado

Trineos

Camillas

Teléfonos

Caballos

Pokrowskaja

-

-

1

-

Mestelewo

-

-

1

-

Puschkin

1

1

1

1

Federskoje

1

1

1

1

Raikowo

-

-

1

-

C. Krassnij-Boor

-

-

1

-

Total

2

2

6

2

 

Fuente: Elaboración propia basada en Anexo nº 2 de la O.G. nº 2.431.

 

14.- La Policía del Tráfico de Ganado.

La necesidad de ejercer un mayor control sobre la circulación hipomóvil –de gran importancia y entidad entonces- así como para velar por el debido trato a los animales empleados en tales cometidos se dispuso por Orden del general jefe del XVIII Ejército alemán, en el que estaba encuadrado la DEV, dictada el 20 de mayo de 1943, que se procediera a destinar “Sargentos y soldados” de la Gendarmería de la División, como “Policía del tráfico de ganado”.[53]

La misión principal de esta Policía era la de vigilar el cuidado y uso adecuado del ganado en las marchas así como velar por que se cumplieran las instrucciones impartidas a tal fin. La base de dicho servicio “en pro del caballo” era la Orden del general en jefe del citado ejército, dada el 19 de diciembre de 1942, con el nº 19-338/42.

Los gendarmes de servicio tenían la obligación de llevar siempre consigo copia de dicha orden y en su caso, dar parte de si incumplimiento y del maltrato del ganado para castigar a los culpables. Además debían fijar toda su atención en los puntos siguientes:

·      Evitar que se emplearan caballos de tipo panje como tronco en los carros reglamentarios así como que nunca se monten cuando fueran tirando.

·      Controlar constantemente que todos los atalajes estuvieran bien adoptados, sobre todo el petral, la retranca, las proporciones de las caídas y tirantes como también el ajuste de la silla y de los sillines.

·      Velar por que en los carros cargados sólo fueran montados en ellos los conductores.

·      Controlar constantemente el buen estado de los vehículos, que estuvieran bien engrasados los ejes, el punto de unión de la lanza, el freno y el buen estado de sus tacos.

·      Comprobar que la carga de los carros estuviera en proporción con las fuerzas del tronco y con el estado de los caminos.

  • Velar por que durante las paradas los caballos fueran situados en lugares protegidos contra vientos, enmantados cuando hiciera frío o a la sombra en días calurosos.

  • Controlar que las pacas de pienso perdidas fueran recogidas y no se abandonaran en los caminos.

15.- La Guardia Civil en la Legión Española de Voluntarios.

El consejo de ministros del 24 de septiembre de 1943 acordó repatriar la DEV. La situación internacional, militar y política en la Segunda Guerra Mundial –sobre todo en Europa- había cambiado sensiblemente en los dos últimos años. No obstante, el gobierno español había decidido mantener –temporalmente y ya sin relevos- una unidad simbólica de entidad mucho menor, que mandada por un coronel, pasó a denominarse Legión Española de Voluntarios. Quedó oficialmente constituida el 17 de noviembre siguiente, por Orden General nº 69, firmada por el general jefe de la DEV Emilio Esteban-Infantes Martín.

Este cambio también repercutió drásticamente en el número y despliegue de la Gendarmería española, suprimiéndose la mayor parte de sus destacamentos. A su frente se encontraría a partir del mes de diciembre, el capitán Angel Ramos Patiño, tras el regreso a España del capitán García Alted.

Al no estar cubiertas las plantillas previstas para la Gendarmería de la LEV, el servicio peculiar que prestaba la Guardia Civil, tanto en vanguardia como en retaguardia, se resintió de tal forma que el 14 de febrero de 1944, el jefe de la LEV, el coronel de Estado Mayor Antonio García Navarro, solicitó al ministro del Ejército, general de división Carlos Asensio Cabanillas, “que por la Dirección General de la Guardia Civil se designe el personal necesario para cubrir las vacantes existentes”.[54]

La plantilla provisional de la Gendarmería de la LEV, que “responde a las necesidades mínimas, …, siguiendo el criterio marcado de reducir en lo posible los servicios auxiliares”, era de 1 capitán, 1 brigada y 1 gendarme conductor en mando y plana mayor; 1 teniente, 1 sargento, 4 cabos y 38 gendarmes en la sección de Vanguardia; y 1 teniente, 3 sargentos, 2 cabos y 30 guardias en la sección de Retaguardia, desplegados estos últimos en los tres destacamentos que quedaban: Berlín, Paris y Riga. Es decir, un total de 1 capitán, 1 brigada, 4 sargentos, 8 cabos y 69 gendarmes, pero de ella estaban vacantes o próximas a producirse un porcentaje muy elevado, concretamente las de 1 teniente, 1 brigada, 3 sargentos, 7 cabos y 59 gendarmes, uno de ellos conductor.[55]

Por otra parte, y posiblemente como consecuencia de un grave incidente recientemente acontecido en la retaguardia, donde alguno de los componentes del destacamento de la Gendarmería de la residencia no había actuado con todo rigor y no había sabido imponerse con la debida autoridad castrense y moral, el coronel Navarro también solicitó que “se ordene a dicha Dirección General que en la selección del personal que se destine se tenga en cuenta un criterio riguroso en cuanto a las condiciones de moralidad, disciplina, autoridad y prestancia, evitando el que vuelva personal destinado en los servicios de retaguardia de la antigua División Española de Voluntarios, por ser aquellos, al menos en parte, responsables de inmoralidades manifiestas cometidas aprovechando su estancia en las ciudades de retaguardia”.

Aunque no se detallaba en dicho escrito el hecho acaecido ni la dejación concreta de su deber por parte de quienes habían dado lugar a tan contundente petición, bien seguro que debió ser con toda seguridad sancionada ejemplarmente, y que dicha acción u omisión no empañaba ni el prestigio ni la meritoria labor que desde julio de 1941 venían desarrollando los guardias civiles expedicionarios.

Finalmente, las vacantes solicitadas no llegaron a cubrirse ya que el gobierno español, ante el constante deterioro de la situación militar alemana en el Frente del Este y la presión que venían ejerciendo los Aliados, decidió repatriar también la LEV. Autorizada por Alemania dicha marcha, el primer contingente legionario inició el regreso el 16 de marzo,[56] atravesando la frontera hispano-francesa casi un mes después, el 12 de abril, la última expedición, volviendo con ellos buena parte de los guardias civiles.

No obstante, dado que quedaron grupos de legionarios españoles hospitalizados en Alemania, permanecieron todavía algunos de aquellos, hasta al menos el 10 de mayo siguiente, en que lo hicieron el sargento José Domínguez Pelayo, el cabo Jesús de Dios Prieto y el guardia civil de 2ª clase Antonio Maya Inda.[57]

16.- Reconocimiento y felicitaciones a la Guardia Civil expedicionaria.

La presencia y actuación de la Guardia Civil en la DEV fue objeto de numerosas felicitaciones y reconocimientos, no sólo por el mando español sino también por parte de las autoridades militares alemanas con las que tanto trabajó en perfecta coordinación. No hay que olvidar que el personal divisionario que más trato y relación constante tuvo con las fuerzas germanas, fueron precisamente los guardias civiles.

Aunque el número de condecoraciones militares alemanas concedidas a guardias civiles no fue elevado –destacan una cruz del mérito de la orden del águila alemana de 1ª clase con espadas y varias cruces militares de guerra de 2ª clase con espadas y cruces de hierro de 2ª clase- habida cuenta el tipo de servicio que habitualmente prestaban y en su mayor parte, alejado de primera línea del Frente, lo más destacable fueron precisamente las palabras con las que se refirió a ellos en varias ocasiones, el teniente general Hans Schirmer, jefe de la “Heerestreifendienste”, el Servicio de Vigilancia del Ejército alemán.

Entre las localizadas, se reflejan como representativas dos de ellas. La primera fue con motivo de la repatriación del último contingente de la Guardia Civil que había prestado sus servicios en la DEV y no iban a continuar sus servicios en la LEV, donde el citado general alemán se despedía de todos ellos con una emotiva carta fechada el 14 de diciembre de 1943.[58]

La segunda, muy significativa y representativa, es la felicitación que remitió el reiterado general alemán a Esteban-Infantes, relativa al “Jefe de la Policía Militar Española, el excelente Capitán Don Francisco García Alted, …, Oficial excelente de tan gloriosa División Española de Voluntarios que llegó adquirir méritos especiales por el sostenimiento de la disciplina militar en tiempos tan duros”, con ocasión de su regreso a España en el mes citado anteriormente y donde recuerda también los brillantes servicios prestados por su predecesor, el capitán Martínez de Tudela.[59]

17.- Las bajas y el regreso.

Aunque hasta la fecha no se ha localizado documentación ni estadística completa sobre el número total de guardias civiles que resultaron muertos, heridos o enfermos, si se tiene constancia de algunos casos plenamente identificados, como el del guardia civil Alejandro Royo Alcázar, “gloriosamente caído en el frente ruso” que “falleció en el Hospital de campaña el día 7 de marzo de 1942, a consecuencia de heridas recibidas por el enemigo, cuando prestaba servicio de vigilancia exterior, siendo inhumado en Grigorowo[60].

No obstante su porcentaje proporcional en razón a su número, respecto del resto de la DEV, no puede ser comparable con las cuantiosas bajas de todo tipo que sufrió ésta, debido lógicamente a que la mayor parte de sus componentes prestaron su servicio en la zona de Retaguardia y aquellos que lo hicieron en el cuartel general de la DEV, las zonas de Frente, Vanguardia, salvo contadas excepciones, no llegaron a combatir en primera línea, dado que sus misiones era bien diferentes.

Sin embargo, ello no quiere decir que no estuvieran sometidos a riesgo para sus vidas como era el derivado de los constantes bombardeos de artillería o aviación a que sus respectivas demarcaciones se vieron con frecuencia y progresivamente afectadas[61] así como el de enfrentamientos con partisanos, que también se produjeron en ocasiones.

Respecto a los heridos, aparte de algunos de bala como el capitán Martínez de Tudela[62] o de metralla como el guardia civil Antonio González López,[63] la causa más frecuente debió deberse más a accidentes de circulación en acto de servicio que a otra causa, como consecuencia de su constante desplazamiento por carreteras cada vez más caóticas y en peor estado de conservación.

Más casos hubo desde luego de enfermedad, dada la precariedad de condiciones alimenticias y de vida a que se vieron sometidos y que mejoraban o disminuían en función de su proximidad al frente. Bastantes fueron los que regresaron a España con alguna enfermedad contraída durante ese periodo. Tales fueron por ejemplo, los casos de los cabos Francisco Galeote Cortés y Marcial Pérez Santamaría, que al atravesar la frontera hispano-francesa, fueron ingresados el 19 de mayo de 1942 en el hospital militar de San Sebastián aquejados de bronquitis crónica y fimia pulmonar, respectivamente, siendo dados de alta posteriormente y pasaportados para sus unidades de origen al objeto de continuar con el correspondiente tratamiento médico.[64]

Las enfermedades no respetaron rango alguno, tal y como lo demuestra que el capitán García Alted, cuando se dirigía el 18 de abril de 1943 en revista de inspección desde Gattschina a Reval, cayera enfermo de pulmonía y tuviera que ser urgentemente evacuado y hospitalizado en Riga.[65]

Pero la muerte, las lesiones o la enfermedad, no fueron las únicas causas de baja en la DEV y la LEV, aparte de las ocasionadas por el lógico relevo del correspondiente contingente. También hubo repatriaciones de carácter disciplinario –siempre estricto en la Guardia Civil- dado que en todo momento se quiso salvaguardar el prestigio y la imagen del personal del benemérito Instituto que prestaba su servicio en la Gendarmería de campaña.

Tales medidas disciplinarias, se aplicaron con toda ejemplaridad, sin distinción de empleo, no dudándose en repatriar a aquel personal cuya conducta no fuera considerada en todo momento intachable. Tal fue por ejemplo, entre otros pocos a decir verdad, el caso de un oficial jefe de destacamento, y del que el capitán García Alted, en su condición de máximo responsable del Servicio de Policía Militar, “velando por el prestigio de que tan justamente goza la heroica División, a la que se honra pertenecer”, no dudó en proponer al general Esteban-Infantes su repatriación –como así se cumplimentó- por haber omitido durante cinco meses la presentación reglamentaria a la primera autoridad militar alemana de la localidad y no considerarse adecuada la conducta que llevaba.[66]

Al regresar a territorio nacional, el personal expedicionario de la Guardia Civil, una vez concluido su periodo previsto de estancia en la DEV o LEV y presentados en sus respectivas unidades de origen, procedían, según los contingentes y los casos, a disfrutar de dos meses de licencia concedidos por el capitán general de la región militar correspondiente o bien, lo que fue más habitual, un mes de permiso concedido por el Director General de la Guardia Civil.

Respecto a la repercusión que tuvo en sus carreras militares el periodo de servicio prestado en la Gendarmería de campaña, la verdad es que no se pudo comparar con el de sus compañeros del Ejército. La Guardia Civil ha sido tradicionalmente austera y parca en reconocer y ensalzar los méritos de sus componentes, habiendo además comenzado entonces a librar otra guerra bien diferente, “silenciosa y silenciada”, contra la guerrilla antifranquista, que duraría una larga década y que centraría todo el interés y esfuerzo de las fuerzas del Cuerpo, participando en ella buena parte de los antiguos gendarmes divisionarios, que ya antes lo había hecho contra los partisanos.

18.- Epílogo y Directores Generales divisionarios.

La Guardia Civil, con la participación en total de unos 300 hombres[67] en la DEV y LEV, entre 1941 y 1944, demostró una vez más, tanto en vanguardia como en retaguardia, que era un elemento esencial para desempeñar las funciones de control, seguridad y orden en apoyo de fuerzas expedicionarias del Ejército. No en vano dichas misiones estaban recogidas en el Capítulo VIII, titulado “Servicio de Campaña”, que comprende del artículo 121 al 134, ambos inclusive, de su Reglamento Militar, aprobado precisamente por el ministro Varela el 23 de julio de 1942 y todavía en vigor.

Su actividad se vio desbordada, tanto por las múltiples funciones que les fueron encomendadas y que en el presente trabajo sólo se han esbozado, como por el reducido número de sus efectivos. Sin embargo supieron cumplir sus cometidos con gran eficacia y a plena satisfacción del mando militar alemán y español, a lo largo de una línea imaginaria existente de unos 3.000 kms. que separaba la frontera hispano-francesa de la vanguardia del frente de Leningrado.

Por último, es obligado mencionar -gracias a la aportación del antiguo divisionario Francisco Grau Pérez- aunque no formaron parte de la Gendarmería de campaña, que hubo siete generales directores generales de la Guardia Civil que sirvieron en su día como jefes u oficiales en la DEV: Luis Zanón Aldalur (10 de diciembre de 1962-31 de diciembre de 1965); Angel Ramírez de Cartagena y Marcaida (4 de enero de 1966-21 de noviembre de 1967); Luis Díez-Alegría Gutiérrez (7 de marzo de 1969-13 de enero de 1972); José Vega Rodríguez (17 de mayo de 1975- 10 de octubre de 1975); Angel Campano López (11 de octubre de 1975- 23 de diciembre de 1976); Antonio Ibáñez Freire (23 de diciembre de 1976-2 de mayo de 1978); y JoséLuis Aramburu Topete (21 de abril de 1980-26 de octubre de 1983).

 


 

[1] GARCIA HISPAN, José. La Guardia Civil en la División Azul. Alicante: Edición del autor, 1991. 110 pp.
[2] Entre otros: AGENCIA. “Custodios del Orden. Una policía de campaña española en el Este”. En ASPA. Berlín, X-1942?, nº 132?, pp. .?. AGUADO SANCHEZ, Francisco?: “La Guardia Civil en la División Azul”. En Revista de Estudios Históricos de la Guardia Civil. Madrid, 1970, nº 6, pp. 23-36. BORIA ARTEAGA, Miguel Félix: “La Guardia Civil en las estepas rusas”. En Guardia Civil. Madrid, III-1998, nº 647, pp. 74-78. HERRERO ANDREU, Antonio: “La Guardia Civil en la II Guerra Mundial”. En El Día. Santa Cruz de Tenerife. 29-IX-1989, p. 35; “La Guardia Civil en las estepas rusas”. En El Día, Suplemento La Prensa, 20-X-1991, p. 44/II; “Soldados de Ahumada en el frente ruso”. En El Día, Suplemento …, 12-VI-1994, p. 48/II; “Heroísmo de Ahumada en el frente ruso”. En El Día, Suplemento …, 5-I-1997, p. 17. IBAÑEZ CAGNA, César: “La Guardia Civil en tierras de Rusia”. En Defensa. Madrid, VI-1991, nº extra 16, pp. 44-47; “La División Azul y la Guardia Civil”. En Guardia Civil. Madrid, X-1991, nº 570, pp. 80-86; y “La Guardia Civil en la campaña del Este”. En Defensa, V-1999, nº extra 53, pp. 60-65. NUÑEZ CALVO, Jesús: “La Guardia Civil en la Segunda Guerra Mundial”. En Armas. Madrid, II-2002, nº 237, pp. 76-84; y “Guardias Civiles en la Segunda Guerra Mundial”. En Guardia Civil. Madrid, II-2006, nº 742, pp. 72-78.
[3] NUÑEZ CALVO, Jesús: “La División Española de Voluntarios en el Archivo del General Varela (1). Los primeros momentos: ¿Falangistas o militares?”. En Serga. Madrid, mayo-junio de 2006, nº 41, pp. 12-23.
[4] Copia de dicho documento fue entregado al autor por César Ibáñez Gagna, al igual que resto que figuran como procedentes del Archivo General Militar de Madrid (AGMM). También obra copia de todo ello en el Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil (SEHGC), Negociado de Estudios Históricos, Carpeta (C) 20.
[5] Archivo Capitán General José Enrique Varela Iglesias (ACGJEVI). Sección (S) “Documentos del Ministerio del Ejército”, Subsección (SS) “División Española de Voluntarios”, Caja (CJ) 115, Carpeta (C) “Organización de la División Expedicionaria”.
[6] Orden Civil de Beneficencia. Escalafón general de los Jefes, Oficiales, clases e individuos de la Guardia Civiles. Madrid, 1930, p. 61.
[7] AGUADO SANCHEZ, Francisco. Historia de la Guardia Civil. Vol. 5. Madrid: Cupsa y Planeta, 1985, pp. 314-315.
[8] En la vitrina dedicada a la Guardia Civil en la División Española de Voluntarios del Museo de la Guardia Civil se encuentra expuesto un cuaderno (nº de registro 21.295 y nº de lomo 15.208) confeccionado por la 1ª Sección de E.M. de la Dirección General de la Guardia Civil, donde consta la “Relación del personal del Cuerpo que en diferentes fechas salió a incorporase a prestar sus servicios en la División Española de Voluntarios”. Pertenecían a ese primer contingente, además del teniente y brigada citados, el sargento Eugenio Sáez Jiménez; los cabos Francisco Galeote Cortés y Saturnino López Zamorano; así como los guardias 2º Antonio Espejo Moreno, Sebastián Pizarro Cerezo, Pedro Limas Paredes, Guillermo Castejón Estévez, Carlos Barrios Tejedor (Labrador según el AGMM), Nicolás Martín Ortega, Pedro Ruiz Escalante, Evaristo Iglesias Gutiérrez, José Redondo García, José García Fernández, Manuel Sobrado Sainz, Lorenzo Izquierdo Soriano, Manuel Ramos Sanz, Juan Galán Cabezas, Laureano Alonso Almaraz, José López Martínez, Gonzalo Rodríguez Labernie, Manuel Rodríguez Martín Bejarano, Manuel Asensio Horcajada, Pablo Fernández Collado, Sebastián Martín Barrios, Emiliano Lázaro Barrilero, Eduardo López Domínguez, José Mª Sánchez Cervantes, Manuel Ortega Gómez, Eusebio Carrera Rubio, Alejandro Royo Alcázar, Rafael Ruiz Espinosa, Miguel Polo Villalobos, Félix Quintana Adeliño, Glicerio Núñez Nebrada, Antonio Granizo Rodríguez, Tomás Carrillero Oliver, Emilio Suárez Ortega, José Bajo Gómez, Severiano Sanz Zamarro, Florencio Cortijo Marín, Pedro Linares Mulero, Jesús Ravina Rembado, Francisco Grau Pérez, Marcial Pérez Santamaría, Gregorio Ollero Iniesta, Arturo Ruiz Fernández, Juan Cerrato Escobar, Tomás González Navarro, Eladio Mera Pereiro, Timoteo Juarranz Garrido y Angel Moreiro Montero.
[9] En la Revista de Comisario correspondiente al 1-VIII-1941, pasada en el Campamento de Grafenwöhr, constan los mismos componentes citados anteriormente, excepto el guardia 2º Eusebio Carrera Rubio que no figura y que Timoteo Juarranz Garrido, hermano del teniente, figura anotada como guardia 1º. AGMM. DEV, Armario (A) 28, Legajo (L) 1, Carpeta (C) 9, Documento (D) 1, página (p) 1.
[10] SEHGC. Hoja de servicios del coronel de la Guardia Civil Pedro Martínez de Tudela García.
[11] COUCEIRO TOVAR, José. Hombres que decidieron (17 a 22 de julio de 1936). Pinto (Madrid): Rollán, 1969, pp. 510-511.
[12] ACGJEVI. CJ 115, C “Correspondencia e Informes del general jefe de la División Española de Voluntarios”.
[13] Hay que significar que el único personal expedicionario que portaba armas en las expediciones a Alemania eran los miembros de la Guardia Civil, al considerarse su pistola reglamentaria como un elemento más de su uniformidad. De hecho en la orden de concentración que recibían en sus unidades se disponía que debían llevar “sahariana, en su defecto guerrera, calzón, bota alta, correaje paseo, pistola, gorro cuartel y capote”.
[14] ACGJEVI. CJ 115, C “Correspondencia e Informes del general jefe de la División Española de Voluntarios”.
[15] AGMM. DEV, A 28, L 33, C 14, D 2, p. 27.
[16] MARZOA MARTINEZ, Antonio. Memorias. De Carabinero de la República a Comandante de la Guardia Civil de Franco (1912-1999). Inédito, p. 93.
[17] AGMM. DEV, A 29, L 45, C 15, D 3, p. 20.
[18] ACGJEVI. CJ 115, C “Correspondencia e Informes del general jefe de la División Española de Voluntarios”.
[19] El general Muñoz Grandes había solicitado, a principios del mes de diciembre anterior, y por conducto del agregado militar en Berlín, según dicha carta, el envío de nuevos refuerzos (8 capitanes y 20 tenientes médicos), los cuales todavía no se habían incorporado. Además resultaba que otros 13 oficiales médicos de la DEV habían sido enviados en febrero a España para participar en el concurso-oposición de ingreso en la Academia de Sanidad Militar y poder proseguir la carrera castrense como profesionales (recuérdese que una parte de los cuadros de mando de la DEV pertenecían a la escala de complemento). Provisionalmente tan precaria situación sólo se había paliado con el envío a Rusia de 7 oficiales hasta conocer el resultado de los exámenes y ver cuantos de aquellos se quedaban en el citado centro de formación. Ante tan delicado estado de la organización sanitaria de la DEV, Muñoz Grandes pedía en esa carta a Varela que dichos oficiales regresaran inmediatamente hasta ser relevados por otros tantos así como que se cubrieran las 5 vacantes de oficiales médicos producidas entre muertos, heridos y enfermos evacuados a España.
[20] AGMM. DEV, A 28, L 4, C 5, D 2, p. 1.
[21] NUÑEZ CALVO, Jesús. Teniente General Enrique Serra Algarra (1907-1999). Laureado de la Guardia Civil. En Armas. Madrid, enero de 2003. Nº 249. Págs. 58-64.
[22] Según el cuaderno citado, de la 1ª Sección de E.M. de la DGGC, el resto estaba integrado por los tenientes Lorenzo Gómez Benítez, Martín Ariño Borrás, Vicente Mur Blanco, Moisés Serrano Jiménez (en posesión cruz laureada colectiva Alcázar de Toledo), Crescencio Burón Rodríguez (en posesión cruz laureada colectiva Santuario Sta. Mª de la Cabeza) y Francisco Lanzas Duplas; los sargentos Miguel Ortiz Sainz, José Hernández Soto, Miguel Castro Lorenzo, Demófilo Mendoza Urbezo, Antonio Marzoa Martínez, Calixto Gutiérrez García e Isidro Pérez Royo; los cabos Enrique Ruiz Bueno, José Valdés Lobón, Fermín Camazano Romo, Simón Martínez Plaza, José Villaescusa Villaescusa, Domingo Pérez Gil, Eusebio Carrera Rubio, Constantino Navadijos González, Julio Luengo Pérez, Vicente García Blanco, Francisco Salas Yagüe, Jaime Pérez González, Evelio Martín Ortega y José Rodríguez de la Peña; así como los guardias 2º Antonio Buiza Moreno, José Ansó Vidal, Pedro Blanco Rubio, Rafael Zurita Sousa, Valeriano Cerrado Luengo, José Sierra Sarmiento, Angel Pérez Ortega, Bernardo Liviano Martín, Dionisio Muñoz Ortega, Antonio Díaz Campos, Pablo Díez Hornillos, José Ortiz Martínez, Libando Valencia Corujo, José Díaz Meneses, Nicolás Alba Martín, Joaquín Rodríguez Rubio, Eutiquiano Díez Delser, Mariano Muñoz Moncalvillo, Antonio Hernández Soto, Julio Martín Mollón, José Mª Riaño San Clemente, Mariano Gracia Fernández, Bernardo Maroto Porto, Antonio Martín Pérez, Arquipio Martínez Díaz, Esteban Camarero Mora, Tomás García Fernández, Marcelino Izquierdo Rodríguez, Félix Pomeda Rossell, Manuel Martín Gondar, Luis Vázquez Valcárcel, Mariano Berlanga Barreiro, Julio Morán Hernández, Angel González Martínez, Justo Asciendiega Beltrán, Vicente Mediavilla Herreros, José López Pino, Bienvenido Escobar Montero, Alejandro Rodríguez Ventura y Manuel Calabaza Hernández. SEHGC.
[23] PEREZ-LUCAS IZQUIERDO, Carlos. Galería Militar Contemporánea. Tomo II. Madrid: Servicio Histórico Militar, 1973, p. 296.
[24] MARZOA MARTINEZ, Antonio. Memorias …, op. cit, pp. 87-88.
[25] SEHGC. Según el cuaderno citado, de la 1ª Sección de E.M. de la DGGC: Teniente José de la Jara Cala; brigada Constancia García Coca; sargento Antonio Méndez Arroyo; cabos Antonio Rincón Ruiz, Alfonso Sánchez Herrero y Fernando de la Flor Vela; guardias 2º Luis Méndez Arroyo, Moisés Gonzalo Gonzalo, Jesús Maseda Roigbal, Cesáreo Pablos Antón, Antonio González López, Antonio Cerezal Cebrián, Abundio Sánchez García, Francisco García García, Carlos Mozo Solana, Isidoro Moralejas Aires, Luis Pérez Valarés, Félix Chamorro Aguilar, Julio de la Jara Aparicio, Andrés Marsán Marcos, Angel Chamorro Aguilar, Tomás Arévalo Morales, Tomás Muñoz Martínez, Rafael de la Jara García, Vicente Corrés Pérez, Manuel Marinda Gurendo, Eliseo Díaz Abín, Nicolás García Martínez, Nicasio Díaz Rodríguez, Rafael Porras Fernández, Antonio Lasfuentes Cubria, Jesús Bím Expósitos, Francisco Sánchez Mateos, Gregorio Montes Aparicio, Saturnino Miguel Izquierdo, Evangelino Rodríguez Estévez y Rafael Rodríguez Estévez.
[26] AGMM. DEV, A 28, L 34, C 14, D 1, p. 1.
[27] AGMM. DEV, A 28, L 29, C 1, D 1, p. 10.
[28] Los relevos de guardias civiles y otros desplazamientos que estos hacían a España eran aprovechados como escolta de personal “indeseable” de la DEV, que por su conducta y actuaciones delictivas o de otro tipo, eran dados de baja de la misma y repatriados. Así, el regreso del teniente Juarranz, 1 sargento, 2 cabos y 16 guardias civiles del primer contingente fue aprovechado para conducir 2 sargentos, 1 cabo y 21 soldados que se encontraban en dicha situación. AGMM: DEV, A 28, L 6, C 11, D 4, p. 50.
[29] AGMM. DEV, A 28, L 29, C 1, D 1, p. 10.
[30] AGMM. DEV, A 28,L 5, C 6, D 3, pp. 48-52.
[31] Ibídem.
[32] El caso español fue realmente excepcional dentro del sistema alemán ya que prácticamente los polifacéticos guardias civiles divisionarios que actuaban como gendarmes de campaña, asumían un conjunto de funciones múltiples (“Felgendarmerie”, "Heerestreiferdienste", Policía de Carreteras, Policía de Ganado, etc.) que sus compañeros de armas germanos tenían perfectamente separadas y que eran ejecutadas por diferente personal encuadrado en distintos servicios u organizaciones.
[33] El contingente inicial que pasó a integrar dichas brigadillas móviles fue personalmente seleccionado por el mentado capitán, quien se desplazó expresamente hasta Madrid para examinar a los aspirantes presentados en la Dirección General de la Guardia Civil, dadas las singulares características que exigía la prestación de ese tipo de servicio. En telegrama postal de fecha 1 de septiembre de 1942, dimanante de la 1ª Sección del E.M. del superior centro directivo, se solicitó a los primeros jefes de Comandancia que realizaran una preselección entre el personal voluntario que por su perfil profesional se considerara idóneo para tales cometidos. Conforme al cuaderno citado que se conserva en el Museo del SEHGC, los escogidos fueron el teniente Anastasio García Laguna; el sargento Ovidio Corporales Galán; los cabos Ricardo Vidal Sánchez, Jesús Vela Aguarón, Bartolomé Gómez Provencio y Leopoldo Alonso Córdoba, y los guardias Eugenio Arias Rodríguez, Juan Parra Esteban, Francisco Vicente Eleno, Manuel Pombo Gil, Alejandro Sepúlveda Ros, José Fernández Figueroa Vacas, Provencio Olivares San Gregorio, Eduardo Sánchez Cobos, Amancio Fuentelapia Rubio, Ricardo García González, Fernando Lima Rubio, Ramón Gonzalvo Minguijón, Rufino Perdices Mariscal, Juan Torres Prados, Luis Sánchez Azpuru, Jesús Arnaíz García, Diego Estaño Cabezudo, Matías Pérez Saura y Francisco Haro Castañeda. El 20 de septiembre iniciaron su marcha junto a otro contingente de la Guardia Civil destinado a prestar servicio en la Zona de Retaguardia y que estaba constituido por los cabos Pedro Olivares García y Tomás Rodiz del Valle; y los guardias Guillermo Barnell Ballesteros, Roberto Valero Ibáñez, Manuel Barrera Romero, Juan San Juan Crisol, Cruz de la Fuente Guiradiz, José Quirós Gómez, José Bolívar Madrid, Antonio Olivares San Gregorio, Constancio Pineto Peinador, Agustín Martínez Conde Cruz, José Rubio Frías, Andrés Sánchez Casas, José Rubio Arias, Fernando Rodríguez Alvarez, Francisco García Soler, José Jodrá López y Julián Santos García. Todos ellos pasaron a formar parte del 16º Batallón de Marcha que cruzó la frontera hispano-francesa el 21 de septiembre. AGMM. DEV, A 28, L 26, C 11, D 1, p. 50.

[34] AGMM. DEV, A 28, L 7, C 7, D 3, pp. 26-28. Dicha Instrucción General parece aparentemente basada en otro documento, dado su similar contenido y estructura, que fue redactado supuestamente dos días antes por el máximo responsable del Servicio de Policía Militar, el capitán Martínez de Tudela, y cuya localización es AGMM. DEV, A 28, L 17, C 2, D 2, p. 5.César Ibáñez Cagna, a quien se debe el acceso que ha tenido el autor a ambos documentos, consideró que debía haber un error de trascripción en la fecha que aparecía en dicho documento, opinando que seguramente debió ser emitido en el mes de septiembre, habida cuenta la relación de destacamentos del sector del Frente que se detallaba en el mismo y que no correspondían con los realmente existentes en el mes de agosto.

[35] En este aspecto hay que significar que llama poderosamente la razón al autor del presente trabajo, de que con el nuevo despliegue había ya tres capitanes de la Guardia Civil en el teatro de operaciones, encomendándose el mando a Martínez de Tudela, que era el más antiguo, cuando lo lógico hubiera sido haber enviado entonces a un comandante de dicho Cuerpo, que mandara sobre los capitanes de vanguardia y retaguardia. La razón más explicable, debió ser que dicho oficial se debió ganar desde el principio, con su ejemplar conducta y probada eficacia, la absoluta confianza del mando militar español y alemán, tal y como prueban las condecoraciones y felicitaciones recibidas, no queriendo ninguno de sus dos responsables que fuera sustituido, pues no era normal que los tres mandos de la unidad tuvieran el mismo empleo.

[36] En el controvertido documento citado en la nota anterior, dicha dependencia aparece tachada y con una anotación manuscrita que indica que la dependencia sería del jefe del E.M. de la D.E.V., lo cual parece más lógico.

[37] Los destacamentos que se citaban en el reiterado documento de 2-VIII-1942 en el denominado Sector del Frente eran los de del cuartel general, Puschkin, Sluzk, Pokrowskaja, Mestelewo, Antroposchino, Romanowa, Gattschina y Pleskau.

[38] En el reiterado documento se fijaba su residencia en Königsberg.

[39] En el documento a que se refiere la nota anterior, se hacía constar el despliegue de los destacamentos de Königsberg, Hendaya, Paris, Hof, Karlsruhe, Frankfurt, Tauroggen, Vilna, Dunamburg, Riga y Revel

[40]Gendarmes españoles!: Con objeto de colaborar más estrechamente que hasta ahora, entre las Autoridades alemanas y la División Española de Voluntarios, ha sido necesario ampliar e intensificar los servicios de control y asistencia y ustedes, serán los encargados de los mismos. El Capitán Martínez, como jefe de ustedes, será agregado a mi Cuartel General en calidad de Oficial enlace con la División Española, aplicando las directivas para la vigilancia y asistencia y controlando la labor de ustedes. Conozco perfectamente las ideas de vuestros Jefes sobre la disciplina, que únicamente aquellos Soldados que rinden lo máximo en el campo de batalla, fieles a las banderas que han jurado, saben también portarse como buenos Soldados lejos de sus Unidades, en la retaguardia. Les saludo en nombre del Alto Mando del Ejército Alemán, y les recibo a ustedes como mis colaboradores, confiando que consigan conocer a tiempo las dificultades que surjan y que sabrán vencerlas. Espero que ustedes, se defenderán contra la labor secreta del enemigo común (bolcheviques e ingleses), enquistados en el Ejército alemán, con el mismo afán y entusiasmo con que resistieron y vencieron la invasión comunista en España. Les ayudaremos en todo lo que podamos y haremos cuanto sea posible para facilitar vuestra misión. Especialmente exijo de ustedes, que ayuden al Soldado español que lucha encuadrado en el Ejército alemán, para que siempre tenga la sensación de ser bien atendido. Durante vuestros servicios conocerán nuestros Centros de Instrucción, asistencia al Soldado, hogares, etc.; ustedes deben informarme continuamente donde hay dificultades o roces. Quiero que todos los voluntarios españoles, cuando regresen a su Patria, lleven la convicción de haber encontrado el compañerismo y la camaradería que deseaban y buscaban. Les uego trabajar sin descanso en este sentido, y estén convencidos de que el Ejército alemán les acoge bien, como combatientes apreciados y estimados en l lucha común por un nuevo orden”. Boletín Oficial de la Guardia Civil, 1-X-1942, p. 615.

[41] AGMM. DEV. A 28, L 7, C 13, D 2, pp. 4-36.

[42] AGMM. DEV, A 29, L 9, C 3, D 4, pp. 24-25.

[43] AGMM. DEV, A 28, L 15, C 6, D 3, p. 21.

[44] Conforme al cuaderno citado que se conserva en el Museo del SEHGC, estaba integrado por los tenientes Juan Muñoz Hernández y Manuel Cerval Caamaño; el brigada Salvador Ruiz Pascual; y los guardias José García Arroyo, Ricardo Gil Gil, Luis Jiménez Pierruga, Gabriel Morales Malpartida y Alejandro Pérez Mendiburu. También formó parte de esa expedición el teniente veterinario Gregorio Díaz Marcos, que se encontraba destinado en la 1º Comandancia Móvil de la Guardia Civil.

[45] Conforme al cuaderno citado que se conserva en el Museo del SEHGC, se trataban de los tenientes Francisco Diana Martínez, Justo Herrera López y Eustaquio Llorente Saíz; los sargentos Pelayo Alvarez Martínez, Celestino Guillén Martínez, Juan Lara Gómez, Cipriano Herrero Gallego, Vicente Ruiz Jiménez-Estella y Daniel Ruiz Fernández; los cabos Florencio Cortijo Marín, Antonio Cantos Cantos, Serafín Fuentes Góngora, Demetrio Fradejas Alonso, José González Buesa, Emilio González Arnaiz, Tomás González Navarro, Luis Guerrero Garcés, José González Bueno, José Moya Costa, Vicente Ramírez Alonso y José Sánchez Azpuru; y los guardias Tomás Abad Domingo, Faustino Buruaga Hernández, José Ballesta Valverde, Manuel Ríos Cruz, José Rodríguez López, Juan Lupiañez Sánchez, Antonio Pérez Carrera, Cristóbal Huéscar Pino, José Blanes Hernández, Manuel Vázquez López, Fernando Salvador Gallego, José López Manzano, Javier Rey Fernández, José Martínez Fernández, Fernando González Soro, Miguel del Río Mendieta, Joseé Miguel Plaza, Antonio Maya India, Julio Esteban Pardo, Eduardo Barquín Ruiz, Avelino González Blesa, Manuel Pavón Fernández, Lucas Salmón Ceballos, José Cid Prieto, Benedicto Martínez Fuentes, Máximo Hidalgo Gómez, Prudente Filleruelo Gómez, José Codón García, Teodoro Díaz Hernández, Juan Cuellar González y José Bracero García.  

[46] Conforme al cuaderno citado que se conserva en el Museo del SEHGC, se trataban del sargento José Arroyo Rico; cabos Juan Pérez González Negro, Jesús de Dios Prieto, Fermín del Barrio Prada y Francisco Baena Ruiz; y de los guardias Vidal Aza de Aza, Jesús Coca Hierro, Bernardo del Campo Albuerne, Teófilo Guijarro Palomares, Julián Herráiz Herráiz, Alberto Aller Bellido, Manuel Baladas Pajuelo, Esteban Acosta Simón, Rufino Trujillo García, José Carbonell Pérez, Fernando Zurdo Aparicio, Leonardo Pérez Daniel, Luis Lozano Julián, Bernabé García González, Oswaldo Jiménez Jiménez, Cándido Delgado Diéguez, Luis Vázquez Domingo, José Pérez Cabezas, Aquilino Rollán Salvador, Tomás García Gómez, Salvador Medina Sere, Francisco Aláez Fernández, Albino Fernández Mancha, Francisco Peinado González, Isidro Rodríguez Sanz, Víctor Herrera Andrés, Luis Pérez-García Pérez-Pardo, Honorato Gómez Peinado, Marciano Machado Sanz, Agustín Regalado Martínez, Mateo Sánchez Rego, Maximiliano Fernández Puertas, Francisco García Velázquez, Nicasio Hernández Sacristán y Alfonso de Mena Cubero.

[47]AGMM: DEV, A 28, L 15, C 12, D 3, p. 28. Dicha plantilla, tal y como ha precisado César Ibáñez, no tenía fecha y estaba efectuada la anotación en lápiz rojo de “Nueva Plantilla”, figurando a continuación de la fechada el 10-VII-1943 y que suponía un total de 14 efectivos menos.

[48] AGMM, DEV, A 28,L 18, C 2, D 1, p. 1.

[49] El 13-I-1943 el guardia civil de 2ª clase José García Royo se destacó brillantemente, cuando tras mantener tiroteo durante media hora contra dos aviadores rusos cuyo aparato había tomado tierra cerca de la línea de fuego, consiguió capturarlos y entregarlos en el cuartel general de la DEV. Por tal acción le fue concedida la cruz del mérito militar alemán de guerra de 2ª clase con espadas. SEHGC. Expediente personal del guardia civil José García Royo..

[50] AGMM, DEV, A 28, L 29, C 10, D 2, p. 14.

[51]AGMM. DEV, A 28, L 29, C 10, D 2, p. 12.

[52] AGMM. DEV, A 28, L 27, C 9, D 3, pp. 19-20.

[53] AGMM. DEV, A 28, L 13, C 8, D 2, p. 34.

[54] AGMM. DEV, A 28, L 21, C 6, D 4, p. 33.

[55] AGMM. DEV, A 28, L 21, C 6, D 4, pp. 54-55.

[56] La revista de comisario correspondiente al día 1 de ese mes, daba cuenta de que sólo quedaban en la LEV, 1 capitán, 1 teniente, 2 brigadas y 32 gendarmes. AGMM. DEV. A 28, L 21, C 7, D1, p. 5.

[57] Nota de 27-V-1944 del coronel jefe de la Sección de Personal de la DGGC para el jefe del 2º Negociado de dicha Sección, trasladando por conducto de la Subsecretaría del ministerio del Ejército, un escrito de la Representación de la LEV de 20-V-1944. SEHGC. Expediente personal del sargento José Luis Domínguez Pelayo.

[58]A la Policía Militar de la División Española de Voluntarios. Distinguidos Señores: El 20 de Junio de 1942, la Policía Militar de la División Española de Voluntarios se hizo cargo de su tarea dentro de la organización de vigilancia alemana que está bajo mi mando. Mis esperanzas de que la Policía Militar Española en el terreno difícil de vigilar la disciplina militar cumplirá con todo éxito, se han realizado por completo. En estrecha colaboración con las competentes autoridades alemanas Vds. han emprendido sus tareas con la mayor oficiosidad, realizándolas con energía y tacto. Ya conocía las virtudes militares y el espíritu de abnegación que eran siempre características de la Guardia Civil española. De las mismas virtudes han Vds. Dado prueba también en una labor difícil como soldados de la División Española de Voluntarios vistiendo uniforme alemán. Ahora que la mayor parte de Vds., vuelve a España, tengo el gusto de poder dar a su distinguido jefe, Sr. Capitán Don Francisco García Alted y a cada uno de Vds., mis felicitaciones por el leal cumplimiento de las altas exigencias que les fueron pedidas. Tanto han Vds. ganado mi satisfacción y reconocimiento que siempre les guardaré un grato recuerdo. Me despido de Vds. en la firme esperanza que la victoria será con nuestras banderas y que su hermosa Patria marchará hacia un gran porvenir en una Europa pacificada. Viva Franco!, Heil Hitler!”. AGMM. DEV, A 28, L 20, C 1, D 4, pp. 4-33.

[59]Al hacerse cargo de su puesto el Capitán García Alted se encontró ante un cometido muy difícil como sucesor del valiente Capitán Martínez García, tanto más que tenía que desempeñar el cargo de un oficial que se había distinguido por una habilidad sobresaliente y cualidades personales muy excelentes. Por estas cualidades el mencionado Oficial había sabido adquirirse un aprecio extraordinario y una estimación muy elevada y general de toda la Policía Militar Alemana y todos los puestos del Mando Superior, con los cuales solía tener contacto oficial y personal. Por los motivos indicados he tomado un interés especial en la actividad del Capitán García Alted y me alegra sobremanera poder decir hoy que dicho Oficial no solamente ha sabido administrar bien la herencia de su antecesor, sino que, gracias a su incansable actividad y su competencia absoluta, en cuanto a las necesidades del servicio, ha continuado la organización constructiva de los servicios de la Policía Militar Española. Por lo tanto no quiero dejar de mencionar que el Capitán García Alted al ejecutar sus trabajos a veces muy difíciles, demostraba siempre mucho tacto, ante todo intuición y una camaradería inolvidable. No puedo formular esta carta sin decir que la Policía Militar Española ha sido siempre un apoyo seguro del Mando Superior y dispuesto a todo servicio a pesar de las difíciles situaciones del año que cursa. Sin duda tan desarrollo correcto lo agradecemos en alto grado a la actividad insuperable del excelente Capitán Don Francisco García Alted. Por ello, el Capitán García Alted ha adquirido no solamente la estimación más elevada, sino también el mejor aprecio de sus camaradas alemanes. Lo que me complace participar a V.E. para su conocimiento; significándole que el Capitán García Alted mereció mi aprecio más elevado debido a su comportamiento militar y a su amabilidad personal. Me recordaré de él siempre como Oficial excelente de tan gloriosa División Española de Voluntarios que llegó adquirir méritos especiales por el sostenimiento de la disciplina militar en tiempos tan duros”. SEHGC. Expediente personal del general de brigada honorífico Francisco García Alted.

[60] Certificado expedido el 20-IV-1960 por el coronel de Caballería Jesús Jiménez-Momediano Echeverría, jefe de la 2ª Sección de la Subsecretaría del ministerio del Ejército. Copia facilitada al autor por César Ibáñez Cagna.

[61] Como consecuencia del bombardeo Aliado sufrido en la noche del 1-III-1943 en Berlín, el teniente de la Guardia Civil Francisco Lanzas Duplás, dio cuenta dos días después al coronel jefe de los Servicio de Retaguardia de la DEV, que resultó incendiado el edificio en el que se encontraba la jefatura de la Gendarmería española, habiéndose salvado todo el personal y parte de de la documentación pasiva. AGMM. DEV, A 29, L 39, C 1, D 2, p. 22.

[62] Resultó herido menos grave el 20-XII-1942 durante una operación de limpieza de francotiradores rusos en la zona de Osnia. SEHGC. Expediente personal general de brigada honorífico Pedro Martínez de Tudela García.

[63] Como consecuencia de las heridas sufridas por tal causa fue declarado “no apto” el 3-IX-1943 por el tribunal médico del hospital español de Köniegsberg. AGMM. DEV, A 28, L 17, C 9, D 4, p. 25.

[64] Escritos nº 3.823 y 3.872 de 19 y 20 de mayo de 1942, dimanante del director del hospital militar de San Sebastián y dirigido al Director General de la Guardia Civil. Expediente personal de Francisco Galeote Cortés. SEHGC.

[65] AGMM. DEV, 28, 19, 6, 4 (22).

[66] AGMM. DEV, 28, 15, 11, 1 (11).

[67] Realmente ni la cifra exacta ni nominal de guardias civiles expedicionarios hoy día se puede precisar con total exactitud ya que las obtenidas del SEHGC y del AGMM no coinciden, apreciándose incluso diferencias en apellidos y fechas de los existentes. Hay que tener presente que realmente los expedicionarios eran “comisionados en servicio”, manteniendo sus destinos originales en territorio nacional, por lo que su incorporación a la DEV no se publicaba en el BOGC, por lo que hay que basarse en los listados de las revistas de comisario y diversas relaciones, partes y oficios, que se han podido localizar, emitidos por la DEV y la LEV, la Dirección General de la Guardia Civil o el Ministerio del Ejército. A ello hay que añadir que hubo bastante movimiento de personal con motivo de heridas, lesiones o enfermedades, además de diversos permisos extraordinarios por diferentes causas, que originaron los correspondientes viajes a España y algunos relevos puntuales, de los que no ha quedado constancia. También hubo casos, excepcionales, de quienes tras ser repatriados junto a su contingente, regresaron posteriormente. Desgraciadamente falta mucha documentación –incluso en los expedientes personales de los interesados- o está muy dispersa en ambos archivos y otros de la administración. Por último, mencionar al menos, que hubo otro grupo indeterminado de guardias civiles anónimos, que vistiendo su uniforme y sombrero negro tradicionales, recorrieron Europa escoltando trenes de mercancías que desde España fueron enviados a los divisionarios con diverso material, efectos, e incluso “aguinaldos”.

Blog de JESUS N. NUÑEZ

Comentarios   

pachi
0 #1 pachi 16-06-2016 20:55
No he visto al guardia civil APARICIO JUNCAL GOMEZ, que si estuvo en la “Feldgendarmeri e”. Puedo aportar dos fotos en Rusia de él, que estan tambien en memoriablau.es/index.php .
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