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EL PRIMER SERVICIO - (12 de septiembre de 1844). Evitar el asalto a la diligencia de Extremadura

  • Escrito por Redacción

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«El robo de los carruajes públicos no causaba impresión diez años antes y desde la creación de la Guardia Civil, era visto con absoluto asombro».

En primer lugar, haré un breve repaso a lo que podría “denominarse” los antecedentes más lejanos de las Fuerzas del Orden que se remontan a las antiguas “Hermandades de Castilla” del siglo XI, y más modernamente a la “Santa Hermandad” (1476-1835) de los Reyes Católicos. A lo largo del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX, tras la desaparición de la Santa Hermandad, al menos como organización de cierto poder, surgieron una gran cantidad de cuerpos regionales de seguridad pública, encargados en cada provincia o región de velar por la seguridad de campos, caminos y villas; claros ejemplos fueron, entre otros, los Miqueletes de Valencia y Guipúzcoa, los Miñones de Vizcaya, las Escuadras de Valls o los Somatens; en Cataluña, los Guardias de las Costas de Granada, los Escopeteros de Getares, los Caudillatos de Galicia, los Guardas del Reino de Aragón, las Compañías Sueltas de Castilla...

    Así en 1820, el IV Marqués de las Amarillas y I Duque de Ahumada (padre del fundador del Cuerpo), intentó la creación de una “Legión de Salvaguardas Nacionales”, proyecto muy bien estructurado pero que fue rechazado en las Cortes; posteriormente en 1823, se organizaron los “Celadores Reales”, y en 1833, los “Salvaguardias Reales”; pero ninguno de estos cuerpos tuvo larga vida. Las secuelas de la Primera Guerra Carlista (1833-1840) vinieron a agravar este lamentable estado y llegó a ser imprescindible la creación y organización de un cuerpo activo,  eficaz, de gran movilidad y, sobre todo de ámbito nacional,  que pusiera fin a tal estado de deterioro del orden público. A tal efecto, durante el Gobierno de Luis González Bravo, cuyo Ministro de la Gobernación era el Marqués de Peñaflorida, dispuso que en el año 1844, se creara una fuerza policial de doble dependencia, al estilo de la Gendarmería francesa. Para ello, se emitió el Real Decreto del 13 de abril de 1844 que no fue del agrado del Duque, por lo que al mes siguiente, con otro Real Decreto de 13 de mayo se organiza definitivamente el Cuerpo gracias a los desvelos de Don Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada, con el cual nacerá definitivamente el Instituto Armado, convirtiéndose en una máquina letal para  el bandolerismo y cualquier otro tipo de delincuencia.

Según estas reformas, el Cuerpo quedaba sujeto al Ministerio de la Guerra (actual Defensa) en lo referente a organización, personal y disciplina y al de Gobernación  (actual Interior) en relación a los servicios que habría de prestar a la ciudadanía. La primera intervención del recién creado Cuerpo de la Guardia Civil, tuvo lugar en Navalcarnero (Madrid), el 12 de septiembre de 1844, al evitar el asalto de la diligencia en Extremadura.

Contexto histórico reciente

         Muy probablemente, el primer servicio del que se tiene conocimiento,  es el encuentro entre guardias civiles y bandoleros, muy extendidos en aquellos tiempos por las tierras peninsulares, a principios de septiembre de 1844, estando recién creado el cuerpo de la Guardia Civil y del cual se recoge en el parte que el Jefe del Primer Tercio, el Coronel don Ramón Purgolt, con fecha 13 de noviembre de 1844,  le comunicaba al Inspector General del Cuerpo:

“Excmo. Sr.:

El Sub-Ayudante de este Tercio D. Fernando Delgado, con fecha de ayer, me dice lo que copio:

    En cumplimiento de las órdenes que tenía de V.S me constituí en este pueblo con la caballería que saqué acompañado del Celador D. Demetrio López. Llegamos a este pueblo (Móstoles) a las doce, en donde reunidos al destacamento del mismo, a las órdenes del Teniente D. Matías del Campo, y del de Carabanchel, tomamos las medidas oportunas para la captura de una partida de forajidos que se hallaban robando en el camino, desde el canto de la legua a la salida de este pueblo,  hasta el puente de Navalcarnero. En efecto, a las cinco de esta misma tarde, al dar vista a dicho puente por todos los costados,  se logró capturar cuatro de dichos bandidos, de los cuales quedó uno muerto en el campo, por haber hecho resistencia;  habiendo logrado fugarse otros cuatro por lo escabroso del terreno y estar la noche encima.

Dichos sujetos capturados son: Antonio García, natural de Lancara, y vecino de Madrid,  Juan Pérez, natural de Fuentes, sin domicilio; José Chacón, natural de Valdepeñas, vecino de Madrid, y el muerto que no se sabe más, que se apellidaba Blanco, todos ellos entre veinte y treinta años.

Dicha partida tenía detenidas unas veinte personas a quienes habían robado las caballerías, dinero y efectos; todo lo que les fue devuelto a la entrada de este pueblo. Las personas robadas han sido arrieros pobres de Navalcarnero y pueblos inmediatos, contándose entre ellos como más notables, D. Francisco Mesa, D. José Blanco, D. Francisco Arribas y D. Antonio Corral,  personas de arraigo en dicho pueblo de Navalcarnero. Los culpables se hallan presos en esta cárcel, que con el muerto, tres trabucos y municiones, serán trasladados a esa Corte,  haciendo nuestra salida de este pueblo a las ocho de la mañana del 13 no verificándolo esta misma noche por estar la caballería muy cansada y sin comer.

Todos los individuos se han portado bien en la referida ocurrencia; recomendándole muy particularmente al Teniente D. Matías del Campo,  Jefe de este destacamento, que estuvo muy pronto a ocupar el puesto que le designé, habiéndolo hecho del D. Demetrio al Excmo. Sr. Jefe superior político.

Lo que tengo el honor de participar a V.E. para su superior conocimiento". ("Guía del Guardia Civil"

núm. 1, año 1850).

Ubicación geográfica

    Los barrancos próximos al puente de Navalcarnero (Madrid) sitio ya célebre en las crónicas criminales, por los continuos robos y asesinatos cometidos en él.

No pudo sin embargo con este primer servicio lograrse la seguridad de aquel punto sino con una constante vigilancia ; el 7 de diciembre del mismo año, tan solo  unos meses después,  llegó la Guardia Civil al mismo sitio en ocasión en que 8 forajidos habían saqueado y tenían atados varios pasajeros  que indistintamente se dirigían a diferentes puntos. Al divisar a los Guardias huyeron hacia el monte los forajidos; pero antes de internarse en él fueron alcanzados   y sólo uno logró fugarse en la refriega; los demás fueron abatidos en el lugar. Desde entonces aparece en aquel sitio una caseta donde se efectúan  las entrevistas de las parejas de la Guardia Civil, y aquel punto mirado con terror por los viajeros,  llego a ser el más seguro de aquella línea.

   Ya en estas primeras actuaciones, se puede observar el espíritu que todavía hoy, en el siglo XXI sigue siendo el eje de la Institución, EL SERVICIO AL CIUDADANO Y  EL VALOR, SIN OLVIDAR POR SUPUESTO, EL ALMA DE LA INSTITUCIÓN: EL HONOR.

    La lucha contra el bandolerismo continúa con enorme éxito con la defensa de los carruajes, escoltas, protección de vías y caminos. Tal llego a ser la repercusión de esta enconada lucha contra los asaltos a carruajes que en 1854 Excmo. Sr. D. Facundo Infante, segundo director del Cuerpo, podía afirmar:

«El robo de los carruajes públicos no causaba impresión diez años antes y desde la creación de la Guardia Civil, era visto con absoluto asombro».

   Tengamos en cuenta que en la literatura sí existe un "bandolerismo romántico" a inicios del siglo XIX, pero nada más alejado de la realidad. El bandolero era un hombre  dedicado al robo y al pillaje y, en circunstancias extremas al homicidio y secuestro, siempre acompañado en la denominada "cuadrilla, principalmente en lugares desiertos y esperando el paso de diligencias o viajeros solitarios desarmados y sin ningún riesgo para sus lucrativas actividades.

Etimológicamente bandido procede del latín "bannitus" (desterrado), que eran aquellos que abandonaban la ciudad y literalmente se "echaban al monte". Hubo varias clases de bandoleros, acorde a las épocas, pero sin duda la creación del Cuerpo de la Guardia Civil cambio radicalmente las reglas del juego a favor de las fuerzas del orden y la sociedad, lo que llevo a su total erradicación de los campos y caminos españoles, obra sin duda de la gran dedicación y eficacia del Cuerpo, no sin dejar gran cantidad de “compañeros “por el camino, el sino de la Institución, “regar” las tierras de España con su sangre desde su fundación hasta el presente.

No obstante el fenómeno del bandolerismo, considerándolo en toda su extensión, no quedaría erradicado hasta 1907, tras ser abatidos, por miembros del Cuerpo, el Pernales y el Niño del Arahal en la Sierra de Alcaraz.

  Como apunte final, indicar que fuera de España también se han dado casos de malhechores o bandidos similares a "nuestros" bandoleros, en Ajaccio (Spada, Bartoli y Bornea) o Salvatore Guiulano, Nardo Antonio y Radio Pronio en la Italia del Sur. En Escocia e Inglaterra Dick Turpin y John Nevison; en la vecina Francia Louis Dominique Bourguinon "Cartouche" o Claude Vidal. Incluso en el mundo musulmán se puede citar un par de personajes tales como Ibn Handum y Alí al Tanuji.

Departamento de Historia.

Asociación Histórica Guardia Civil.

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