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La Guardia Civil en Cuba. La Guardia Civil en la Guerra Larga

  • Escrito por Redacción

Cuba 1893

El principio de la Guerra Larga motivó una reorganización militar de la Isla y a pesar de la llegada de numerosas tropas desde España, tuvo que afectar el empleo de la Guardia Civil, por la parte de sus misiones que correspondía a la policía militar.

Según el historiador de la institución Miguel Angel Corral, el desguarnecimiento del primer tercio que resultó de ello provocó quejas de los hacendados por la desprotección consecutiva de sus propiedades y personas – igual que en la Península cada vez que se producía una concentración.42 Pero fue sobre todo en el este del departamento occidental (Cárdenas y Colón) y en el Oeste del central (Sagua, Cienfuegos, Santa Clara, Remedios) donde los propietarios reaccionaron a la sensación de desprotección, proponiendo financiar un segundo Tercio de la Guardia Civil.

El 23 de marzo de 1869, se reunieron en la capital con el Capitán General Domingo Dulce para solucionar el problema de «la vigilancia y la protección de las fincas».43 Ya que la Guardia Civil parecía la única institución, «por su peculiar organización y por los satisfactorios resultados que ha producido», capaz de garantizar «el respeto a la propiedad rural», se creó una comisión de propietarios con el jefe del cuerpo en la Isla, Coronel Pablo Baile. La propuesta fue la de crear el segundo Tercio, con 1000 hombres, inicialmente por dos años, gracias a un impuesto especial del 3,5 % sobre la renta líquida de las mayores fincas depositado en una cuenta en el Banco Español (y no en Hacienda); cuenta intervenida por el Presidente de una comisión de hacendados –los mayores contribuyentes de cada jurisdicción- para controlar todos los gastos decididos por los responsables del Tercio. Este debía dedicarse exclusivamente a la protección de las fincas contra «el bandolerismo» y a la persecución de chinos huidos.44 La acogida por parte de la máxima autoridad fue inmejorable ya que el decreto fue firmado apenas tres semanas después, el 12 de abril.45

La Guardia Civil prosiguió su desarrollo muy rápidamente, hasta alcanzar en pocos años una presencia muy notable: en 1870, se creó un tercer Tercio, en Oriente, con 100 hombres, reforzados en abril de 1871 al mismo tiempo que se instalaba una nueva compañía en Cienfuegos; en diciembre se volvió a aumentar el efectivo de los dos primeros tercios y en 1872, se creó un cuarto Tercio para el departamento central. Llegamos así a un total 3700 Guardias Civiles en la Isla, un número considerable si se tiene en cuenta el hecho de que en la península, eran unos 12 000. Este crecimiento del Cuerpo fue sin duda facilitado por la buena conexión con el nuevo Director General de la Guardia Civil, General Serrano Bedoya.

El crecimiento decisivo del Cuerpo y la llegada de decenas de miles de soldados para la guerra fueron la ocasión para unificar la Guardia Civil en ambas partes del Atlántico y más allá, ya que en 1869 se crearon Tercios de la institución en Filipinas y en Puerto Rico, después de años de proyectos postergados oficialmente por falta de dinero.46 Al mismo tiempo, progresó la consolidación institucional del Cuerpo en Ultramar. 47 El amalgama se produjo en 1871, con una normativa muy poco ventajosa para los guardias cubanos, ya que perdían toda su antigüedad en la institución.48 Esta unión significaba una profesionalización acentuada y una regularización: ya no se trataba de un cuerpo colonial excepcionalmente misionado para combatir una «plaga social» sino de una institución regular que hacía reinar el mismo orden que en España. Se producía también por la presión de los hacendados y la desorganización acarreada por la guerra colonial en la protección de las propiedades. El amalgama abría la posibilidad de completar los efectivos cubanos con personal formado en la Península.49

El Instituto no limitó su actuación militar a su papel de policía militar sino que intervino directamente en las operaciones. Su misión de protección a la población no podía ser la misma en un territorio en guerra donde la táctica militar misma hacía de la población rural un blanco permanente. Distribuidos sus efectivos a lo largo de los 62 kilómetros de Trocha, dispuesta para organizar emboscadas, proteger las estaciones telegráficas, las líneas de ferrocarril y otras vías de abastecimiento. Las tácticas habituales de la Guardia Civil inspiraron incluso el despliegue de la tropa, por parejas que recorrían los caminos e incluso la formación de partidas de contra guerrilla.50

Esta evolución no solo descansaba en la visión del «desorden» que propugnaba la Capitanía general sino que correspondía a una concepción que también se encontraba en la Península. La lucha contra el bandolerismo en Andalucía era vista por el general Prim como una verdadera «guerra», y se estiró hasta finales de los años ochenta.51 En España, se había decidido en 1868 crear la Guardia Rural, es decir militarizar los miles de guardias de los campos, «los casi 20 000 hombres en toda la Península dedicados a defender la  propiedad en el campo», a los que habría que sumar 2000 municipales, 1700 guardias de monte y 3500 peones camineros».52 Esa guerra contra el bandolerismo dio lugar en 1877 a una ley de militarización, que juzgaba a los bandoleros mediante Consejos de guerra, ley que fue extendida a Cuba en 1879 con la ocasión de la «guerra chiquita.» 53

42 Miguel López Corral, Claves históricas..., Op. cit., p. 93. Los pocos efectivos del primer Tercio que quedaban en La Habana fueron también una clave en el golpe del 25 de mayo de 1869 : el general Dulce solo disponía de 187 Guardias civiles en total para defenderse contra los 5000 voluntarios del comercio. Cf. Manuel Moreno Fraginals, op.cit., p. 237.

43Institución del segundo tercio de la Guardia Civil, Habana, Imprenta del Gobierno y Capitanía general, 1869.

44 Firmaban el informe dirigido al Capitán general, fechado en 7 de abril, los hacendados siguientes: El Marqués de Campo Florido, Julián de Zulueta, Juan Poey, Mamerto Pulido, Francisco González Arango, Pablo Pérez Zamora, Rafel R. Torices, Fructuoso García Muñoz y Manuel de Ajuria. El reclutamiento tenía que mezclar a Guardias del primer Tercio, licenciados del Ejército, voluntarios de los cuerpos recién llegados de la Península, y a soldados del Ejército de Cuba sorteados, con una proporción máxima de 25 % de analfabetos.

45 François Godicheau, « Orígenes del concepto… ».

46 Más elementos sobre Puerto Rico e Islas Filipinas en François Godicheau, « La Garde civile… »

47 Cf. Andrés Molinero Gómez, op.cit.; también los primeros intercambios alrededor de la conveniencia de la creación de un Tercio en Puerto Rico en 1857 en AHN, Ultramar, leg. 5144, exp. 37. Sobre Filipinas, ver AHN, Ultramar, leg. Exp. 9 y exp. 10; y también Consideraciones sobre la necesidad de la Guardia Civil y apuntes relativos al proyecto de su organización, s.f. [circa 1868], Manila [?].

48 Era lo que había hecho tardar el amalgama desde casi la creación de la Guardia Civil en Cuba ya que la primera tentativa databa de 1853. La oposición de los Guardias cubanos fue tan fuerte, incluso en 1871, que el Capitán general Valsameda suspendió la decisión, es decir que se negó en aplicarla y pidió oficialmente su anulación al Gobierno. Ver también la carta del ministro de la Guerra reproducida en Andrés Molinero Gómez, op.cit., p. 63-65.

49 Sin embargo, en la Península, las dificultades para cubrir las plazas eran endémicas, lo que hizo que la dirección de la institución privilegiara el reclutamiento desde la Isla misma. No era suficiente el dispositivo de premiar a los Guardias peninsulares que pasaban a las colonias con un ascenso, una gratificación adicional y gastos de mudanza.

50 Eugenio Antonio Flores, La guerra de Cuba. Apuntes para la historia, 1895, p. 269.

51 Declaración de Prim en 1870, en una reunión de Gobernadores de provincias en Madrid para diseñar una estrategia global de lucha contra el bandolerismo. Cf. Julián Zugasti, El Bandolerismo andaluz, Madrid, Espasa Calpe, 1934, p. 34.

52 Marta Lorente Sariñena, « Orden público y control del territorio en España (1822-1845) », Op. cit., p. 208.

53 Según Imilcy Balboa Navarro (« Entre lo real y lo imaginario. El bandolerismo rural en Cuba en la segunda mitad del siglo XIX », Contrastes. Revista de historia, n°17, 2001-2003), « la publicación del Real Decreto en la Gaceta de La Habana el 15 de noviembre de 1879, iniciada la Guerra Chiquita, revelaba los verdaderos objetivos metropolitanos. encaminados más a aplastar cualquier intento independentista u otro acto de protesta rural que a perseguir el bandidismo como actividad delictiva propiamente dicha. »

Por François Godicheau, « La Guardia Civil en Cuba, del control del territorio a la guerra permanente (1851-1898) », Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En ligne], Débats, mis en ligne le 04 septembre 2014, consulté le 26 décembre 2015. URL : http://nuevomundo.revues.org/67109 ; DOI : 10.4000/nuevomundo.67109

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