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REAL ORDEN N.º 393-1853. Dictando medidas sanitarias para evitar la invasión del cólera-morbo.

  • Escrito por Redacción

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Excmo. Sr.—El Sr. Ministro de la Gobernacion del Reino dice al de la Guerra en 2 del actual lo siguiente.—En la eventualidad de que el cólera-morbo que hoy aflige al Norte de Europa invada nuestro pais, cumple á un Gobierno previsor, despues de fiar en el divino ausilio, para evitar el mal ó amenguar sus estragos, prepararse á combatirle cuando por desgracia se llegase á desarrollar.

—Nada conduce tanto á disminuir el incremento de la epidemia, dada su existencia, como la adopcion de medidas higiénicas donde quiera hay exhuberancia de poblacion, y en particular en los focos donde se aglomera por razones particulares multitud de gentes, en la que no es el aseo, cualidad que suele sobresalir.—Tales son, por ejemplo, en las dependencias del Estado, los cuarteles, los hospitales militares, los depósitos de quintos, los arsenales, las tripulaciones de buques en bahía, las escuelas y colegios, los talleres y otras públicas en que haya gran concurrencia de trabajadores, las maestranzas, minas y fábricas, salinas, conventos y establecimientos públicos de toda clase, donde exista necesidad constante de abrigar mas número de personas que el regularmente acogido en el hogar doméstico. Si en todos tiempos es en ellos garantía de salubridad el buen régimen y policía en los alimentos, vestidos y habitaciones, y el aseo en los individuos, nunca como cuando amaga una epidemia debe llevarse hasta el estremo estas condiciones higiénicas, cuya importancia acrece la necesidad de precaucion para evitar el mal de prevision, para alejarle de preservación, para atenuarle y combatirle. Conocidos perfectamente de V. E. estos principios, no se ocultará á su ilustracion la conveniencia de aumentar en las dependencias de su digno cargo la vigilancia y la policía, condiciones de una buena higiene, ahora que todavía está remoto el peligro; si, como es de esperar, atendidos los antecedentes y la proteccion que en época no lejana debió á la Providencia este pri-vilegiado pais, el mal no invade á España, nunca será perdido para la salubridad pública, y de los mismos individuos el esceso de precauciones que en estos momentos se adopten, y si sucede desgraciadamente lo contrario, es indudable que habia mucho adelantado para disminuir los efectos de la epidemia, y combatirla, con esperanza de que termine mas pronto su letal influjo. Habida consideracion de todo, es la voluntad de S. M., que se escite al conocido celo de V. E. para que por el Ministerio de su digno cargo se dicten inmediatamente las órdenes oportunas, á fin de que en todos los establecimientos mas ocasionados á infeccion, se observe una policía esmerada, se disminuya en lo posible la aglomeración de gente, se aireen las habitaciones, limpien y purifiquen con frecuencia, se alejen de ellos los sumideros, letrinas, y almacenes de efectos, propensos á facil corrupcion, se prescriba el mayor aseo en el personal, se renueven las camas y ropas cuyo estado no sea conveniente para esa misma buena policía; se prohiba echar toda clase de inmundicia en las habitaciones, y especialmente en los dormitorios, se inspeccionen con incesante esmero todos los víveres y utensilios destinados á dichos establecimientos, y se practique en fin, cuanto se crea conducente al logra del objeto que motiva esta Real resolucion.—De Real órden comunicada por dicho Sr. Ministro de la Guerra, desde S. Ildefonso, lo traslado á V. E. para su conocimiento y á fin de que por su parte contribuya con la fuerza de su autoridad al cumplimiento de lo que se dispone en la inserta Real órden.—Dios etc. Madrid 10 de Setiembre de 1853.—El Subsecretario.—Eduardo Fernandez San Roman.—Sr…..

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