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Los fusilamientos de Mesas de Ibor, un suceso negro en la historia de la Guardia Civil - II

  • Escrito por Redacción

maquisguardias

Hace unas semanas publicamos los sucesos en Mesas de Ibor, una lamentable mancha en la Historia de la Guardia Civil, donde tres guardias civilies, un cabo y dos guardias fueron fusilados por el Teniente Coronel Jefe de la Comandancia de Cáceres, al ser sorprendidos por una partida de maquis, compuesta por 40 individuos y haber tenido que entregar, armamento y vestuario, tras la muerte de uno de los agentes.

Creemos que es de justicia o como dice nuestro compañero Luis Lorenzo Cantero Fernández, es lo justo. Cantero nos ha hecho llegar una serie de documentos para intentar restituir el honor de unos guardias civiles que lo único que habían hecho fue cumplir con su deber hasta el momento de ser sorprendidos.

Cantero está decidido a restablecer ese honor quitado, ese resarcimiento, que repito piensa que es lo justo, y para ello, él personalmete, solo, ha inicado una cruzada para que estos tres guardias civiles fusilados por los propios compañeros y bajo el mando del Teniente Coronel Primer Jefe de la Comandancia de Cáceres, Gómez Cantos.

Tras explicar los sucesos, hoy publicamos la orden interna, emitida desde la jefatura de la Comandancia de Cáceres, tras los sucesos.

Poco a poco iremos desvelando que fue o que realmente ocurrió y que llevó a que tres guardias civiles, hasta entonces ejemplares fuesen fusilados para dar ejemplo a los propios compañeros.

Orden reservada de la Comandancia del 23 de abril de 1945. En Cáceres.

Por primera vez desde que fui designado para el mando de esta Comandancia, fuerza de la misma destinada al fin primordial que nos encomendó la superioridad persecución y exterminio de huidos, ha tenido ante una partida una actuación cobarde precedida de entrega de armamento, municiones, correajes, uniformes y el tricornio que tanto nos caracteriza, manteniéndose desarmados en su destacamento, carentes de valor para iniciar la persecución de aquella que tanto mancilló su honor, con la agravante de que un compañero, herido mortalmente, por su heroísmo pedía auxilio en estado preagónico.

Hecho tan bochornoso y de desprestigio máximo para nuestro uniforme que tantos y tantos otros conscientes de sus deberes militares supieron rendir culto a la profesión, merecen mi repulsa, pues abrigaba la confianza de que mandaba fuerza que en todo momento respondería sin regatear sacrificios en defender los intereses patrios, prestigio del uniforme y del honor que llevamos por fama.—

Como el delito cometido por estos ex beneméritos tiene marcada taxativamente pena en el Código de Justicia Militar, con ejemplar castigo en el acto, a dicho Texto legal me ajusté y ante todas las fuerzas formadas en el lugar que se consumaron los hechos y bajo mi mando directo y personal, hube de cumplir con rigor los mandatos de dicho Código para castigo de los culpables y ejemplo de las fuerzas que lo presenciaban en formación propia del caso.- Comprenderéis que no puede servir de satisfacción a un mando, el poner en práctica medidas extremas de la índole del caso que tratamos, pero el deber cumplido en cada uno. con serenidad y comprobada culpabilidad, sin apreciación de una sola atenuante, para los autores, produce una interior satisfacción que se llama tranquilidad de con-ciencia. Este es el credo de todos los que abrazamos la carrera de las armas, y que en nuestro Cuerpo por su carácter de voluntario, exige un cumplimiento sin límites.—

El Destacamento que manchó el nombre de esta Comandancia y echó un borrón en los anales de nuestro Instituto, lo fue el de Mesas de Ibor, compuesto por el Cabo 1º JUAN JIMENEZ CEBRIAN y los guardias 2º SOSTENES ROMERO FLORES Y TIMOTEO PEREZ CABRERA, alcanzando imperecedera gloria, con su muerte el Guardia JUAN MARTIN GONZALEZ “asesinado por los guerrilleros”.—

Al comunicar a todos los que me están subordinados este hecho, que no espero se repita, es mi deber ineludible del compañerismo advertir que pondré en práctica en casos análogos los procedimientos inexorables que me autoricen las disposiciones legales, sin admitir la menor atenuante cuando se rebaje nuestro prestigio y principio de autoridad, hoy restablecido de manera ejemplar.- Para borrar esta mancha que sobre la Comandancia pesa, exhorto a todos en general y dispongo que sin reparar fatigas y sacrificios, con exposición de la vida en cuantas ocasiones se presenten, se emprenda una campaña eficaz que permita en corto espacio de tiempo aminorar y exterminar en todo caso a los guerrilleros que merodeen por la provincia o acampen en la misma.—

En cuantos casos de negligencia se sucedan faltas que menoscaben nuestro honor, tened presente que aplicaré a los culpables el máximo de castigo para el que estoy autorizado, proponiendo en todo hecho aun siendo falta leve el traslado de Comandancia para el corregido, si Io es en el servicio especial, pues no tienen cabida en mi Comandancia los que olviden el concepto del deber, demuestren tibieza en el servicio o negligencia de cualquier clase, que rápidamente sancionaré, como antes dejé expuesto. Reitero una vez más la prohibición terminante de penetrar en Establecimientos de bebidas, estrechar amistades con el vecindario de cualquier orden que fueren, pues si nuestro Reglamento Cartilla prohíben lo primero, aconseja el reunirse con personas de reconocida honorabilidad, en tanto se preste el servicio de persecución de huidos o guerrilleros, se procurará fomentar el compañerismo y convivencia entre fuerzas solamente en los destacamentos a las horas francas de servicio.-

Me propongo a partir de esta fecha efectuar una profunda investigación a las fuerzas en general para comprobar en todo momento su labor tanto en poblado como en despoblado, y de vuestro comportamiento dependerá mi actuación en futuro que si hasta hoy conocéis fue enérgica, pero agraciable, en adelante será extremando toda medida disciplinaria y de mayor severidad cuanto más elevada sea la categoría del mando del que cometa la falta.— Acuse recibo directamente el más caracterizado de cada localidad o destacamento, por el mismo a hora de lista se dará lectura de la presente durante diez días consecutivos.— El Teniente Coronel Primer Jefe.- Manuel Gómez Cantos.— Rubricado.—

Gómez Cantos dejaba de este modo zanjado el asalto de los maquis al destacamento de Mesas de Ibor- Ignoraba que tan sólo un mes después su rutilante carrera también quedaría truncada. Había topado con la Iglesia.

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