Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 (CUIDADO CON LAS COCES)

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 …

‹‹La Constitución ...

El gran encierro

El gran encierro

No, no me refiero ...

DOMINGOS BENEMÉRITOS

DOMINGOS BENEMÉRITOS

SUMARIO: DOMINGO 04 ...

Sábados culturales en Benemérita al Día

Sábados culturales en Benemérita a…

SUMARIO SÁBADO 03 de...

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

Miles de personas ...

Los majaderos de Alsasua

Los majaderos de Alsasua

Tras el acto terro...

POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS

POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS

A cada uno por los...

Prev Next

hospimedicalpatrocinador

¿PUDO SER LIBERADO EL SANTUARIO? - (VII parte y última)

  • Escrito por Redacción

portada-parte-VII

DESENLACE DE LA INTERVENCIÓN DE LA CRUZ ROJA

Puede el lector imaginar el efecto que produjeron en Sevilla y en Salamanca los dos heliogramas de Cortés. Como banderillas de fuego. En las primeras horas del día 21 el General Queipo de Llano dirigió otro heliograma el Santuario en el que decía:

"Auxilio pide de la Patria es muy difícil de dar en circunstancias actuales; parlamentarios se presenten serán Cruz Roja Internacional que tienen misión de liberar de sufrimientos a mujeres, niños y heridos; esto sin perjuicio de que siga resistencia por el pasadas estas circunstancias se les puede prestar auxilio que deseen y es justo darles".

Seguía la rutina de la lucha y la muerte en el Santuario mientras la Cruz Roja Internacional hacía girar su engranaje. En las primeras horas de la madrugada del jueves 22 de abril se recibía por teléfono en Burgos, en la sede de la Asamblea Suprema de la Cruz Roja Española, una comunicación procedente de de ginebra que decía así:

1º.- El Delegado Dr. Martí ha recibido autorización para salir esta mañana (día 22 a las 9,30) para el lugar (Santuario).

2º.- Dicho Delegado no ha obtenido permiso para entrar en dicho lugar.

3º.- El Delegado mencionado tendrá a su disposición altavoces para informar a los que se encuentran en dicho lugar.

4º.- Ginebra pide que se advierta a los anteriormente expresados que se encuentran en el lugar de que el Dr. Martí llegará allí esta tarde (día 22), o el viernes 23 por la mañana.

5º.- El Dr. Martí tiene la seguridad de salvar a las mujeres y niños.

6º.- Han sido tomadas todas las disposiciones para que puedan salir y así mismo para abastecer a dichas mujeres y niños.

7º.- Ginebra pide que queden suspendidos desde esta noche (se refiere a la del miércoles 20) y durante dos días, los vuelos de aeroplanos que puedan dirigirse al lugar, a fin de que no se les vea por encima del mismo durante el tiempo necesario para la salida de las mujeres y niños. "Esta comunicación era trasmitida a Salamanca con toda urgencia y el 22 a las 11:30 de la mañana, la pasó Franco personalmente por teléfono no al General Queipo de Llano Jefe del Ejército del Sur sino, como dice una nota marginal sobre el documento, al Coronel de Estado Mayor Cuesta Monereo" su hombre de confianza cerca de Queipo de Llano.

En la comunicación anterior ya empezamos a percibir la torcida intención con que los gubernamentales aceptaron las negociaciones. El Gobierno de Valencia muestra desde el primer momento que está dispuesto a mediatizar la actuación del Delegado ginebrino Dr. Martí y lo primero que hace es prohibirle, bajo pretexto de su seguridad, la entrada en el Santuario. Era el primer movimiento. No querían que pudiera hablar a solas con los asediados ni que viera que en el edificio del Santuario, tan combatido por la Artillería y la Aviación, solo había mujeres, niños, ancianos y heridos.

Con esta limitación sale el Dr. Martí para Jaén y el Santuario en la mañana del 21 de abril.

Pero todavía encontramos en este documento otra prueba de lo retorcido de las intenciones del Gobierno de Valencia: Pide Ginebra, por medio del Dr. Martí, que se diga a los nacionales que suspendan desde la misma noche del 21, todo vuelo de aviones sobre la zona del Santuario. No pide que se suspenda toda actividad bélica por una y otra parte; solo pide que se suspenda el vuelo de aviones. Con ello consigue un doble efecto de primera importancia: que no sean abastecidas las fuerzas sitiadas y que no sean bombardeadas las fuerzas sitiadoras. En cambio ellos siguen, en tanto no llega el Dr. Martí al Santuario, martilleándonos con la Artillería y los morteros.

El día 22 muy de mañana transmitía Porcuna un heliograma del General Jefe - del Ejército del Sur que decía:

"Gestiones se siguen con Cruz Roja Internacional para salvamento mujeres, niños y heridos no encierran el menor deshonor para esas heroicas y abnegadas fuerzas que se están cubriendo de gloria bajo su mando y que son y serán la admiración del mundo entero cuando conozca Gesta. Esa guarnición puede seguir resistiendo cuanto quiera, una vez liberadas de agobiantes torturas personas que se intenta salvar".

Como vemos del lado nacional se seguía creyendo que la Cruz Roja conseguiría liberar a las mujeres, ancianos, niños y heridos de las torturas del asedio, cumpliendo así su misión humanitaria, sin que intervinieran otras implicaciones en sus parlamentos de carácter puramente militar.

A las 10 horas nos llegaba otro heliograma del General Jefe del Ejército del Sur, que decía:

"De orden Generalísimo debe autorizar salida señoras, niños y heridos, los que quedarán en Zona roja hasta que esta entidad pueda conseguir los canjes por personas rojas que se encuentran en nuestra Zona. Heroísmo asombroso de Vd. y sus subordinados no debe prolongar sufrimiento de esos inocentes"

Y a continuación nos transmitieron, por orden de Queipo de Llano, el texto integro de la comunicación de Franco recibida el 18 por la mañana y que ya hemos comentado.

Los últimos heliogramas no venían cifrados, lo que quería decir muy a las claras que había llegado la hora de saldar el Campamento de la Guardia Civil en el Santuario de la Virgen de la Cabeza, que llevaba casi nueve menee resistiendo heroicamente. Todo empezaba a ser muy frío y muy viscoso. El lector ha podido darse cuenta, a estas alturas, del sobrehumano tesón de Cortés que ni se acobarda ante nada ni se doblega ante nadie. Pero Cortés jamás había soslayado las obligaciones que le incumbían como Jefe de aquella menguada tropa, y decidió que había llegado también el momento de exponer a los suyos cual era la situación y cuáles eran las órdenes que el Mando le había dictado. Recuerdo oírle comentar con su Capellán D. José Ortiz, que los últimos heliogramas recibidos eran una clara intimación a la rendición.

-"He tenido siempre como norma de conducta la obediencia a mis superiores Pero ante una rendición tras casi nueve meses de asedio, cuatro de ellos a la vista de las fuerzas nacionales, debo atenerme a Io que me dicta el honor. El propio Código de Justicia Militar nos ampara y nadie puede exigir la rendición de nosotros".

Cortés no quiso llevar la desesperación el corazón de sus gentes ni quiso influir personalmente sobre ellos, en cuanto a la decisión a tomar. Por ello les hizo llegar de manera previa y por mediación de los conductos naturales, el estado de las cosas. Una vez hecho esto y conocida la reacción de todos, mantuvo reuniones separadas con el personal militar y civil.

En cuanto a la población civil, habiendo reunido el mayor número posible en el interior de los muros del Santuario, les expuso muy serenamente Io que había. Les dijo que el Mando había organizado y ordenaba una evacuación del personal no combatiente y de los heridos, por medio de la Cruz Roja Internacional con el fin de ganar tiempo mientras se producían mejores coyunturas. Les dijo que si aquello podía llevarse adelante tal como indicaban el Gene-ralísimo y el General Queipo de Llano, para él sería ya una liberación el saber que todo aquél personal no útil para el servicio de las armas se encontraba a salvo, y sería canjeado por prisioneros rojos en poder de los nacionales. Les dijo que la permanencia en el Santuario de solo los hombres útiles sería una solución fácil y práctica, tanto desde el punto de vista de la defensa del Campamento con las armas, como desde el punto de vista del aprovisionamiento por la Aviación nacional. El personal no combatiente, hacinado en la Sala de Peregrinos y pasillos adyacentes escuchaba las palabras del Capitán en el mayor silencio, sin proferir sonido, sin hacer un solo ademán. Pero sus caras eran fiel reflejo de las emociones que en aquellos momentos solemnes embargaban sus ánimos. ¡Allí estaba patente el espíritu de la Casa- Cuartel!. Allí hizo acto de presencia aquél hábito creado por muchos años, incluso por generaciones, de estrecha convivencia de guardias y familiares compartiendo como ya hemos dicho, el dolor, la angustia, la gloria y la muerte. Las mujeres de los guardias, tanto de los que se encontraban en el Santuario o allí habían muerto, como las de los que estaban en Zona nacional por haberse pasado por los frentes de Córdoba y Granada, se negaron a salir del Campamento. Prefieren morir allí todos juntos, junto a la Virgen Morena, como Io habían hecho ya más de ochenta, desde el 14 de septiembre. El Capitán estaba emocionado y entristecido el mismo tiempo, porque se daba cuenta de que verdaderamente había llegado el momento de poner la Gesta en venta de saldo. Y les dijo con voz emocionada que la salida del personal no combatiente no podía suponer desdoro alguno para el honor de los defensores, que se quedarían allí en todo caso hasta ser liberados o morir.

-"Por Io que a mí concierne, -añadió- yo os prometo que o salgo de aquí liberado por quienes tienen la obligación de liberarnos, o quedaré entre estas piedras para siempre".

Entonces sí que se desató como un torrente la emoción y el llanto de aquellas pobres mujeres que llevaban ya demasiados minutos tragándose las lágrimas....

Había tenido el Capitán otra reunión más intima y más militar con sus oficiales, Suboficiales y Clases. Esta tuvo lugar en nuestra casa y conducida según la línea de patriotismo, estoicismo y tenacidad admirables que eran usuales en el Santuario. Desde el principio se pronunciaron todos en el sentido de que no se fiaban de los rojos y de que deberían continuar juntos defensores y personal no combatiente. Pero Cortés les argumentó que ellos, como militares y como hombres, tenían dos obligaciones insoslayables: acatar las órdenes superiores siempre que no supusieran desdoro para su honor y procurar la salvación de aquellas mujeres y niños, evacuándolos si la evacuación se hacía con las garantías propias del caso. En las reuniones que mantuvo Cortés con la tropa se puso de manifiesto de manera unánime y rotunda la voluntad de no rendirse jamás.

Sobre este tema me escribía en 1974 el formidable Brigada Ángel Jiménez Claver (a la sazón Comandante retirado), lo siguiente:

"Para darte una idea del temperamento de aquella fuerza te diré que ya en los últimos días, cuando el Caudillo autorizó la rendición con la protección de la Cruz Roja Internacional, fuimos todos consultados en nombre de tu padre, incluso por él mismo, y la negativa fue unánime hasta en las mujeres. El Guardia 2º Diego Ortega Carrizo me dijo que antes de rendirse mataría a su mujer y a sus hijas, que allí tenía, y después se mataría él. Este magnífico guardia murió de una herida de metralla en el vientre en el Hospital de Andújar, en la madrugaba del 2 de mayo, a las pocas horas de ingresar. Pero este no era una excepción. Como él eran todos”.

Ya ve el lector como el Capitán, para no coaccionar a la fuerza con su autoridad y presencia, hizo que primero la consultaran los Oficiales, Suboficiales y Clases, es decir los hombres que estaban con ellos todos los días y a todas horas en los parapetos. Solo cuando conoció la decisión de sus hombres y mujeres compareció ente ellos para estimularlos e infundirles confianza y ánimo.

Nunca podré olvidar Io que fue aquél día, que continuamente repercute en mis sentidos con estridencias de cañones, exaltaciones de amor a la Patria y murmullos de oraciones a nuestra Virgen Morenita. No puedo olvidar cómo la silenciosa expectación de los primeros días del Asedio se había convertido ahora en fragor de explosiones, hervidero de sentimientos y sangre de muertos. Allí ya no había hombres ni mujeres, ni niños ni ancianos, sino ángeles hambrientos agrupados en torno a la brevísima imagen de María sobre su divino Cabezo. Allí, en cuanto nos separábamos un momento del cobijo de nuestra Virgen bendita, no podíamos encontrar, entre aquellas escombras estériles, ningún consuelo que nos prestare aliento. Lo que veíamos crecer en torno nuestro era el más terrible de los desamparos...

Los hombres del Santuario decidieron esperar la arribada de los Delegados que llegarían el 23 por la mañana, si se cumplía lo anunciado por el Mando. El día 23 recibimos de Porcuna, muy a primera hora, un heliograma firmado por el General Queipo de Llano, que decía;

-"Delegado Cruz Roja Internacional se presentará ese Santuario con arreglo Instrucciones que le tengo comunicadas, hoy viernes 23. Dicha Cruz Roja responde vidas mujeres y niños y los traerá a zona blanca”

Esta era una buena noticia. Rápidamente se extendió por todo el Campamento, y los sitiados quedamos todos expectantes aguardando la llegada del famoso Delegado de la Cruz Roja Internacional. El Capitán pasaba las horas entre cañonazos haciendo cábalas sobre la manera en que había de conducir las negociaciones. Tres puntos había para él fundamentales, que además, emanaban de las instrucciones recibidas del Mando:

1º Debía tomar medidas para no ser sorprendido, tal como le había advertido el mismo Generalísimo.

2º Debía facilitar la evacuación de mujeres, niños, ancianos y heridos previo compromiso del Delegado de que respondía de las vidas, seguridad y atención de todos ellos.

3º Tenía que negociar con el Delegado el traslado de los evacuados a Zona blanca eran las instrucciones recibidas y a ellas se atendría. Estas eran también las premisas finalmente aceptadas por todos los ocupantes del Campamento, tanto hombres como mujeres; tanto militares como civiles. El 23 de abril había amanecido casi cubierto. La espera se hacía interminable. A medio día cesó el fuego de la artillería y los morteros. Todos: hombres, mujeres y niños, pasamos la tarde oteando la carretera, esperando ver aparecer de un momento a otro los vehículos del Delegado de la Cruz Roja Internacional y de los acompañantes que sin duda había de traer.

A las 18 horas hicieron su aparición por la Casilla de Peones Camineros tres automóviles, dos de ellos con la bandera de la Cruz Roja. Las guarniciones de los parapetos del Sector Norte (10 y 20 Secciones) habían recibido las instrucciones más estrictas de no hacer fuego a ningún vehículo o persona que portase la bandera de le Cruz Roja. Se hizo un silencio completo en torno al Campamento porque se habían callado las armas de uno y otro bando. Varias personas bajaron de los vehículos y entraron en la Casa de Peones Camineros. Debieron tener muchas cosas que discutir allí porque permanecieron encerrados durante tres horas sin establecer la esperada comunicación con nosotros.

Imposible decir la inquietud que reinaba en todos los sectores del Campamento. Recuerdo particularmente bien el estado de excitación nerviosa en que se encontraban las mujeres. No cesaban de rezar, las pobres, y la inmensa mayoría temblaban ante la perspectiva de una evacuación inmediata. Se resistían a salir del Santuario dejando allí a sus maridos y a sus hijos, a sus muertos.. y a nueve meses de sufrimientos.

La espera se hacía demasiado larga. Ya había envuelto la noche con sus sombras los contornos de la sierra y el Delegado no daba señales de vida. El Capitán Cortés había tomado ya la decisión, en aplicación de las más elementales normas de seguridad y de aquella concreta recomendación de Franco "previniendo no ser sorprendido", de que aquella noche no habría entrevista a no ser que el Delegado consintiese en subir hasta el Santuario. Mucho le habría gustado el Capitán que subiera, para hacerle patente que los sitiadores estaban castigando continuamente con la Artillería un edificio en donde no había combatientes, sino mujeres niños, ancianos y heridos.

Por fin, a las 21 horas, cuando ya era completamente de noche, se oyeron nítidas las palabras pronunciadas a través del familiar "Altavoz del Frente". -"Atención, atención. Nos dirigimos al Capitán Cortés".

-"El Jefe del Campamento a la escucha", contestó éste.

-"Han llegado hasta aquí los doctores Martí y Vizcaya, de la Cruz Roja, para poner en libertad bajo el patrocinio de ésta organización humanitaria a las mujeres y niños que ahí se encuentran. Deberá designar a alguien que le represente para que venga aquí a tratar de la manera de organizar la evacuación'”.

-"Lo siento. Hoy es ya muy tarde. Esta cuestión no puede ni debe ser tratada durante las horas de la noche y como es tema que deseo discutir personalmente, invito a los señores Delegados a que mañana, a las primeras horas del día, vengan a visitarnos".

-"Los Delegados no hemos recibido autorización del Gobierno de la República para subir al Santuario".

-"Mal muestra el Gobierno de la República su buena voluntad poniendo cortapisas a la actuación de los Delegados de la Cruz Roja Internacional respondió Cortés. De todas maneras y por razones de seguridad que son obvias, no autorizaré la salida de nadie hasta mañana a primera hora. Doy por terminado el diálogo hasta mañana. "

Hubo una pausa de quince largos minutos y de nuevo tronó el "Altavoz": -"Atención Santuario. Tienen una hora de plazo para mandar emisarios. De Io contrario quedarán rotas las negociaciones".

Expirada la breve tregua, una vez que los Delegados se habían marchado a pernoctar en Andújar, empezó con mayor intensidad que nunca el fuego de todas las armas rojas. Y así continuaron a lo largo de toda la noche.

Ahora nos encaramos con otra prueba de las tórridas intenciones del Gobierno de Valencia en esta operación Cruz Roja. Aquella misma noche hicieron llegar a Burgos y Salamanca, a través de la Junta Internacional de la Cruz Roja, una comunicación quejándose de que en la tarde del 23 los defensores del Santuario no habían querido entrevistarse con los Delegados. Era mentira. El contacto, pese a que pudo ser establecido por la tarde, fue retardado hasta la noche; y a lo único que se negaron los sitiados fue a salir de su recinto a tales horas impropias de todo punto.

Sabiendo lo que ya sabemos, nos parece natural que el mando republicano, irritado porque no hubiéramos aceptado la imposición de empezar a negociar a una hora que, cuando menos se prestaba a sorpresas y peligros, no permitiera a Dr. Martí comparecer al día siguiente por la mañana. Tampoco vinieron por la tarde. Los rojos querían demostrar que eran ellos los que mandaban. Parecía que las negociaciones habían quedado definitivamente cortadas... Entre los partes cursados por nuestros sitiadores al Gobierno de Valencia hay uno de este día que dice:

-"División XX.- Sin novedad.- Anoche en Santuario Virgen de la Cabeza habló por altavoz con enemigo una Delegación Cruz Roja Internacional. No dio resultado alguno, pues sitiados invitaron entrar Santuario dicha Delegación Io cual no fue consentido, y enemigo no envió parlamentarios".

Ya vemos cómo el parte oficial rojo desmiente las especies vertidas a la Junta Internacional de la Cruz Roja. Dicen que el contacto es hizo de noche y no por la tarde. Pero todavía hemos de aportar pruebas más concluyentes. Este mismo día 24 de abril, en plenas negociaciones de la Cruz Roja Internacional, cuando por este motivo se había pedido a la Aviación nacional que se mantuviera alejada del Santuario, el Coronel Morales, Jefe del Ejército del Sur republicano, aconsejado sin duda por su amigo Antonio Cordón, el muñidor de todas las traiciones, decía por teletipo a Valencia... “si se accediese a situar en Andújar la caza, podría actuar mañana con los de bombardeo que hay en Baeza en una operación de oportunidad, por ser precisamente en el día en que celebran la fiesta del Santuario"...

Por Io que vemos para ellos le guerra era un arte de rufianes. Nuestros aviones, dando la prueba de la voluntad de los nacionales de mantener los compromisos contraídos no aparecieron tampoco sobre el Santuario ni el 23 ni el 24. A las 9.30 se disponía Cortés a redactar un heliograma dando cuenta del estado de los contactos con la Cruz Roja Internacional cuando llegan a avisarle de que se está recibiendo un heliograma del General Jefe del Ejército del Sur. Descifrado dice:

-"El Ceneralísimo me dice ha recibido quejas de la Junta Internacional de la Cruz Roja diciendo que dos de sus Delegados se presentaron ante ese Santuario sin que saliera nadie a entenderse con ellos, ni permitirles llegasen hasta la Posición. Dice Generalísimo que mañana volverán dichos Delegados, por Io que debe Vd. ordenar que uno de sus inferiores salga a conferenciar con ellos, que llevan compromiso escrito del Gobierno de Valencia de permitir la salida y traer a nuestra Zona a las señoras y niños bajo la garantía de la Cruz Roja Internacional. Al mismo tiempo respetarán vidas de esos defensores que se entreguen, indicación ésta que no merece las mismas garantías que Io que se refiere a las señoras y los niños, a los que debe Vd. liberar de la angustiosa situación en que viven al amparo de esos bravos guardias, dignos por su heroísmo de ser mandados por un Jefe tan heroico como Vd”.

A las 10.30 se recibe otro heliograma de Queipo de Llano que dice -"Generalísimo ordena diga a Vd. que volverán Comisionados Cruz Roja con los que tratará forma entregar señoras y niños, que bajo tal Institución permanecerán reunidas en punto que acuerden con Gobierno de Valencia hasta conseguir canje con Cruz Roja. Garantizará también vidas defensores si se rinden, que quedarán como prisioneros de guerra. Pero Generalísimo, que reconoce heroísmo de esos defensores que será asombro del mundo entero, no ordena tal rendición, aunque sí la autoriza si fuera imposible continuación defensa o marcha a reunirse con nuestro Ejército.-Salúdele emocionado General Gonzalo Queipo de Llano.

Yo me he preguntado muchas veces si realmente existió el compromiso escrito de que habla el General Queipo de Llano en su Heliograma. No he conseguido encontrarlo en ningún archivo, y me ufano de haber encontrado muchos documentos, tanto de un lado como del otro. Pudo existir, porque de Io contrario no lo mencionaría el General Jefe del Ejército del Sur y mucho menos hablando, como Io hace, en nombre del Generalísimo. Pudo existir pero Io dudo mucho sobre todo a causa del giro que se produjo este mismo día 25 de abril en la actitud del Gobierno de Valencia respecto a las negociaciones en curso para evacuar a las mujeres y niños.

A las 16 horas de este mismo día 25 de abril de 1937 se presentaron por segunda vez ante el Santuario los Delegados de la Cruz Roja, que ahora eran tres: el de Ginebra Dr. Martí que era el verdadero Delegado de la Cruz Roja internacional; el Delegado adjunto en Madrid de la C.R.I., Dr. Vizcaya, y un Dr. Rollán, recientemente llegado de Valencia.

Anuncia el "Altavoz" la llegada y pide una tregua en el fuego desde el mismo momento en que sea izada le bandera de la Cruz Roja. Cortés tenía ya designados para salirles al encuentro, al Sargento Francisco Campoy González, hombre especialmente sereno y valiente entre los valientes, pelo muy cano, curtido por muchos años de servicio y que merecía toda su confianza. El otro era su propio secretario, que conocía también como el propio Capitán toda la serie de comunicados y mensajes que se habían sucedido a propósito del tema de la Cruz Roja. La misión de los dos comisionados, les dijo el Capitán no consistía en hablar ni discutir, sino en presentar a los Delegados de la C.R.I. el pliego que les había entregado, cuyo contenido conocían ambos perfectamente. El Capitán les ordenó también que no llegasen hasta el Puesto de Mando de los sitiadores. No debían pasar de cierto punto sobre la carretera, a mitad de camino entre las posiciones de unos y otros y en donde estarían perfectamente cubiertos por nuestros fuegos. Salieron por el Arco, siendo portador Campoy de una pequeña bandera blanca. Llegados al punto que Cortés les indicara, hicieron alto y permanecieron inmóviles. Semejante actitud, que duraba ya varios minutos hizo que se les aproximaran un Oficial republicano y varios de sus hombres.

-"Tienen Vds. que avanzar hasta la Casa de Peones Camineros, donde les esperan los Delegados. "

"-Nuestras instrucciones son esperarles aquí y entregarles un escrito. Ya sabemos que no les permiten Vds. subir el Santuario. Pero pueden venir aquí. Este lugar queda fuera del recinto de nuestra línea defensiva”.

Ante la actitud decidida de los Comisionados, el Oficial mandó recado a toda prisa a quienes se encontraban en la Casa de Peones Camineros. Al poco llegaron los Delegados acompañados de todo un séquito entre el que no faltaba ni siquiera un fotógrafo. Los Delegados se comportaron con toda corrección. Recibieron el pliego de que eran portadores Campoy y Gallego tras haber sido saludados marcialmente por estos, saludo que no había merecido ninguno de los que antes se les acercaron.

El pliego enviado por Cortés -¡lástima que no se conserve!- era del siguiente tenor:

1º.- Se empezaría la evacuación de enfermos y heridos graves, siguiendo después con las mujeres, niños y ancianos.

2º.- Los evacuados serían llevados a Zona nacional, donde se les canjearía por prisioneros de guerra. La evacuación podría hacerse en varías expediciones.

3º.- La segunda expedición no saldría del Santuario mientras los nacionales comunicaran por heliógrafo la llegada de la primera. Y así sucesivamente.

4º.- Los evacuados no podrían ser interrogados en ningún caso. El único dato que se les podía reclamar era su nombre.

Como se ve el pliego era una posición de partida para entablar una negociación. Pero no hubo lugar a tal negociación, porque inmediatamente empezó a aclararse la gran farsa. El Dr. Martí, muy embarazado contestó Que no le estaba permitido tratar con los sitiados sobre bases semejantes. Solo tenía su autorización para tratar sobre la evacuación de mujeres y niños, quienes serían evacuados a algún lugar que el Gobierno de Valencia determinaría, bajo la garantía de la Cruz Roja Internacional. También estaban autorizados para garantizar la vida de cuantos defensores desearan rendirse. En realidad, añadió el Dr. Martí cada vez más embarazado, la evacuación de mujeres y niños ha sido condicionada por el Gobierno de Valencia a la previa rendición de los defensores...

El gesto de sorpresa y consternación que expresaron las caras de Campoy y Gallego no es para descrito. Ellos habían ido a tratar con representantes de la Cruz Roja Internacional sobre la evacuación del personal inerme que se encontraba en una plaza sitiada, con objeto de librarlos de los peligros y sufrimientos del asedio, y se encuentran con que los Delegados de Io que vienen a hablarles es de rendición. Dieron media vuelta esta vez sin saludar y retornaron al Santuario.

Cuando el Capitán fue informado por Campoy y Gallego de los términos empleados por los Delegados de la C.R.I., no mostró ni sorpresa ni consternación. Desde el primer comunicado sobre esta mediación se estaba esperando y temiendo algo por el estilo. Sencillamente, no podía creer en la buena fe de quienes hasta unos días antes habían estado presentándole rehenes para que se rindiera, bajo le amenaza de que si no 10 hacía los matarían. No podía creer en el humanitarismo de los rojos. Ante las palabras de sus subordinados su rostro solo reflejó una profunda tristeza. Decididamente tendrían que cumplirse los designios eternos, y aquellas pobres criaturas, mujeres, niños, ancianos y enfermos, que por unas horas esperó poder salvar, habrían de ser sacrificados juntamente con los hombres. Lo que le dejaba perplejo era que unos Delegados de la C.R.I. se hubieran prestado a aquellos sucios juegos que nada tenían que ver con su misión humanitaria. No habían sido capaces de mantener ante el Gobierno de Valencia sus privilegios de representantes de una Organizací6n humanitaria, aun nada tenía que ver con las acciones de la guerra en si y que para nada habían de mezclarse en ellas, sino pura y simplemente procurar evitar dolores y sufrimientos a quienes por su edad o por su sexo no hacían la guerra activa.

Hay un teletipo de Andújar a Úbeda del día 25 en el que se dice al Coronel Jefe del Ejército del Sur republicano: -"En este momento, seis tarde, sitiados de la Virgen enviaron parlamentarios a Cruz Roja dando norma para evacuar mujeres, niños y ancianos. Los Delegados contestaron Io que yo dicté, en busca de una total rendición. En caso de no ser esta aceptada, dígame si acepto evacuación mujeres, niños y enfermos solamente"

El Coronel Morales se remitió a Valencia, y a las 19 horas del mismo día 25 se recibió en Andújar un teletipo transmitido por el Comandante Galdeano, del E.M. del Ejército del Sur, que dice:

-Transcribo texto integro telegrama recibido en estos momentos de Valencia. "Coronel Jefe del E.M. Central a Jefe Ejército del Sur.- Urgentísimo.- El ministro ha dispuesto que comunique a V.S. no admita evacuación alguna del. Santuario de la Cabeza que no vaya precedida de la rendición incondicional de todo el personal combatiente, garantizando en tal caso un completo respeto a las personas. Si ha empezado evacuación sin requisito rendición previa debe suspenderse y devolver el personal al Santuario. Se halla dispuesto el Ministro a sancionar severamente un proceder que no se ajuste a estas instrucciones.- Comisión Cruz Roja que ha intervenido debe regresar inmediatamente, ya que ha cumplido cometido que llevaba a esa:”

Todo lo hasta aquí expuesto nos lleva a una conclusión ahora irrebatible:

Normalmente se ha venido manteniendo por las gentes de la izquierda que tanto en el Alcázar, como en el Santuario, como en las demás posiciones con personal civil defendidas por los nacionales hasta el fin, los defensores se cubrían con la existencia de personal civil que les servía de escudo. La realidad que ahora hemos demostrado es precisamente la contraria, pues tanto en el Santuario - como en Teruel, Largo Caballero en nuestro caso y Prieto en el otro, hicieron especial hincapié en impedir la evacuación de heridos, enfermos y personal civil, que no eran sino una carga para los sitiados.

Ahora, ya sobran los comentarios.

Los defensores del Santuario siguieron unos días más luchando fieramente contra toda una división hasta que murieron aplastados....

Martos, noviembre de 2001.

Juan Pedro Cortés Camacho.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones