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¿PUDO SER LIBERADO EL SANTUARIO? - (VI parte)

  • Escrito por Redacción

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GÉNESIS DE LA INTERVENCIÓN DE LA CRUZ ROJA

Veamos ahora cual fue el Génesis de la situación que estamos contemplando. Franco había acumulado en el Norte, como queda dicho, prácticamente la totalidad de su Ejército de maniobra. No solamente la totalidad de las Unidades, sino también toda la Artillería y la Aviación. En los demás frentes, y concretamente en los del Sur, no quedaban más que estrictamente las unidades desplegadas en línea. Ninguna reserva, absolutamente ninguna.

Hasta los primeros días del mes de abril el despliegue aéreo nacional había permitido a – los "Savois" asistir simultáneamente a los frentes del Centro y del Norte o del Sur, según fuera necesario. Pero la aviación nacional se trasladó desde Ávila, Salamanca, Valladolid y Soria a Logroño y Vitoria. La Aviación nacional estaba ahora prácticamente en su totalidad a las órdenes del Jefe de la Región Aérea del Norte, Julián Rubio, que tenía e Francisco Iglesias de Jefe de EN. Todo estaba volcado en la ofensiva de Vizcaya.

Pero volvamos al estricto tema del Santuario. Desde la primera semana del mes de abril se presagiaba casi con seguridad su caída en manos de las tropas republicanas. Y ello por dos razones obvias:

Primera.- Los gubernamentales estaban acumulando en torno el Cerro toda una División reforzada.

Segunda.- Los nacionales no estaban en situación de venir en su ayuda ni de mandarles refuerzos.

Queipo de Llano cursaba notas todos los días a Salamanca insistiendo sobre - la apuradísima situación de los sitiados y su impotencia para remediarla. Sería superfluo reproducir aquí todos esos comunicados. Contentémonos con uno, entre tantos, cuya reproducción fotográfica tenemos a la vista. Dice:

"General Jefe Ejército Sur a Generalísimo. Desde hace tres días enemigo atacó gran intensidad Santuario Virgen Cabeza con artillería, morteros y numerosas armas automáticas, causando grandes destrozos en Santuario el que están demoliendo y ocasionando numerosas bajas. Las de hoy hasta las 18 horas, eran 35. Las peticiones de auxilio son angustiosas diciendo que situación es insostenible. La moral de los hombres, dice su Jefe, es buena; no así la de las mujeres, a las que va manteniendo con promesas próximo auxilio y que dice les urge antes de que empiece demolición cuerpo fachada donde se encuentran, y dentro del cual apenas caben de pié. Para que enemigo suspende o - aminore ataque ha bombardeado Andújar con Aviones, lanzando octavillas, a pesar de lo cual cada vez atacan con mayor intensidad, decididos a apoderarse de él".

Al pie hay una nota puesta en el Cuartel General de Salamanca, que dice: "Enterado S.E., que además habló ayer con General Jefe Ejército del Sur." A estas alturas del mes de abril.

Franco tenía conciencia y complejo de haber abandonado a los del Santuario a su triste suerte. La importancia y volumen de las operaciones que tenía en curso le impedía distraer medios para - mandarlos el Sur, y de sobra sabía que Queipo de Llano no contaba con ningunos, pues uno de los grandes cuidados de Franco había sido procurar que Queipo de Llano no dispusiera nunca de hombres y material que le permitieran operar independientemente en el Ejército del Sur. Ahora no tenía fuerzas que - mandar para liberar el Santuario y cuando las tuvo allí, se las llevó. Habiendo, pues, abandonado al Santuario a su mísera suerte no le quedaba otro recurso que procurar hacer intervenir a la Cruz Roja Internacional con el intento de que los republicanos, el entrar, no ocasionaran una hecatombe entre el personal civil allí refugiado. Y si nada práctico se conseguía de manera inmediata, al menos habría sido llamada la atención de la Cruz Roja Internacional sobre la existencia de aquellos infelices.

Todos conocemos la costumbre de Franco de redactor de su puño y letra las órdenes y los comunicados. El 17 de abril, a primeras horas de la mañana, redacta la siguiente nota de la que tengo ante mí el propio original propiedad de Don Mariano de Urzáiz, Duque de Luna, o mejor dicho, de sus herederos. Me contó en su día el Duque de Luna que este documento se Io cedió el Capitán de Navío, Ayudante de Franco por entonces, D. Manuel Calderón y López Hago, quien excepcionalmente y por interesarle mucho el tema del Santuario, lo retiró de entre otros papeles antes de que lo quemasen. Calderón era un hombre sin hijos y muy amigo de Urzáiz, quien por sentir gran admiración por la Gesta del Santuario le expresó el deseo de poseer el documento. Calderón se Io regaló. El Documento dice así:

"En el Santuario de la Virgen de la Cabeza, en Jaén, hay refugiados más de un millar de mujeres y niños, familias de guardias civiles que llevan ocho a meses defendiéndose en aquél lugar. La situación de esta guarnición hace tiempo es grave; hoy se ha hecho crítica por el empleo por el enemigo de artillería y morteros en cantidad, y el heroísmo de los defensores va tocando a su fin. Hay muchas bajas de mujeres y niños y se les va a autorizar para entregarse, pero se necesitará que la Cruz Roja Internacional interviniese pare evitar el asesinato de seres inocentes; por ello se desea que con toda urgencia (gestión telefónica) se interviniese por los Delegados de la Zona Roja para evitar tales actos contra el Derecho de Gentes y Leyes de la Guerra. La sensación de agotamiento de los defensores y el peligro grande que sufren las mujeres y niños sin refugio seguro que permita seguir combatiendo, obligan a que la gestión sea urgentísima. Esto es, que sin previo aviso actúen - desde luego los Delegados en evitación de la matanza, y cuando sepan algo - nos lo digan, para una vez garantizada la seguridad de mujeres y niños, hacerles llegar la (orden de entregarse) autorización para entregarse". Creemos que este escrito merece algún comentario, porque es muy típico de la psicología de Franco.

En esta tercera semana del mes de abril de 1937, Franco tiene ya el convencimiento de que puede mandarlo todo y será obedecido. - Por eso su primer impulso al disponer lo quequiere que hagan los héroes del Santuario es poner: "transmitirles la orden de entregarse".

Pero Franco no hace nada a la ligera y, militar al fin, ha podido apreciar la enorme voluntad de aquél Capitán de la Guardia Civil que, por defender el prestigio de su uniforme y el Honor de la Patria, se había alzado en el Cerro contra viento y marea. Con solo 300 hombres y sin medios, estaba haciendo frente a una División reforzada. (Unos 12.000 hombres asistidos por todos los medios.) De pronto se da cuenta Franco de que aquél Capitán no había de obedecerle si le mandaba Io que no podía mandarle. Se da cuenta de que Cortés, ante la orden de rendirse, se atendría a la respuesta de las Ordenanzas y, en todo caso, haría lo que le dictase su honor. Comprende Franco que el propio Código de Justicia Militar ampararía al Capitán caso de negarse a secundar su orden de rendición. Por eso tacha lo que primeramente ha escrito y se corrige:”autorización para rendirse..."

Los mensajes que le llegaban del Jefe de la Defensa del Santuario le mostraban a un hombre tan entero tan consciente y tan honrado, que no se atrevió a ordenarle más de Io que podía, aún siendo él El Generalísimo y el otro un simple Capitán. Franco ha decidido, pues, iniciar formalmente una acción encaminada a que interviniese la Cruz Roja Internacional. Para ello pone rápidamente en marcha un dispositivo que ya venía engrasando desde días atrás, concretamente desde el día 2 de abril. Esto es lo que permitió que la reacción y la respuesta fueran casi instantáneas. En efecto, el día 17 de abril por la mañana son despachados - los telegramas urgentes (y las llamadas telefónicas) a los enlaces que el campo nacionalista mantenía en Francia, y al día siguiente por la mañana ya estaban recibiendo, también telegráfica y telefónicamente, las primeras reacciones positivas que informaban de que un Delegado se ponía en camino aquella misma mañana para Valencia y Jaén. Ante estas noticias el General Franco toma de nuevo sus folios y redacta personalmente otra nota de la que si bien no poseemos el documento original tenemos reproducción fotográfica del mismo, obtenida en el E.M. del Ejército, Archivo de la Guardia Civil. El documento, manuscrito por Franco, reza así:

"Al General Jefe del Ejército del Sur. Cifrado. (Urgentísimo).- Primero por teléfono. "Es indispensable salvar mujeres y niños Virgen Cabeza, que no deben sufrir graves consecuencias guerra. Cruz Roja Internacional trabaja intensamente garantizar vidas mujeres y niños; conseguido esto esperamos se presenten Santuario con bandera blanca Cruz Roja. Si se presentan es indispensable que defensores no hostilicen Delegados y, previniendo no ser sorprendidos faciliten evacuación mujeres y niños. Esto independiente de defensa Puesto por elementos militares, aunque inferioridad de medios de defensores y falta de interés militar del Puesto, permita que a la vista de la situación su Jefe adopte la decisión más eficaz, autorizándosele para prolongar defensa hasta último extremo o a evacuarla, acogiéndose a la sierra durante la noche y retirándose sobre nuestras líneas, vendiendo cara su vida.

Conociendo las crueldades del enemigo, antes de extenuación de defensores deben hacer evacuación dicha, pues enemigo no respetaría vidas. Situación general de los frentes y exigencias de operaciones importantes en ejecución impiden ahora socorro, como desearíamos. Avisaremos cuando tengamos noticias concretas garantías por si situación militar obligase a retirada precipitada - defensores dejando mujeres y niños bajo el signo bandera Cruz Roja. Dos Delegados Cruz Roja me comunican salieron ya para Valencia y Jaén”.

Con esto ha quedado patente cual era la mentalidad y las intenciones de las autoridades de la Zona Nacional con relación a la operación Cruz Roja que estaban montando. Veamos ahora cual era el ambiente en el campo contrario, es decir en el Gobierno de Valencia y también entre los sitiadores. El Mando republicano de todos los niveles no tenía verdadero interés en "tomar" el Santuario. Lo que deseaban ardientemente es que el Santuario "se rindiera". Por eso, más que asaltarlo, lo que estaban haciendo era machacarlo literalmente para que los defensores se rindieran, aunque solo fuera porque ya no quedaran defensores. Al tener noticias el día 17 de que el General Franco había pedido, ahora formalmente, la intervención de la Cruz Roja Internacional en favor de los sitiados vieron en ello una ocasión de perlas para conseguir la ansiada rendición. Y aparentemente se prestaron al juego, aunque con la reserva mental de que una vez se encontraran los Delegados sobre el terreno toda su intervención quedaría condicionada a la premisa fundamental de la previa rendición de los sitiados.

El plan lo había imaginado el Gobierno de Valencia en dos fases:

Primera.- Antes de la llegada de los Delegados el Santuario cursa órdenes de que no se les permitiera acceder al Campamento. El Gobierno de Valencia no tenía ningún interés en que los Delegados comprobaran que toda aquella enorme artillería estaba dedicada a destrozar totalmente un edificio donde solo se cobijaban mujeres, niños, ancianos y heridos. Los defensores estaban fuera del Santuario, en sus parapetos de la línea perimétrica.

Segunda.- Una vez, iniciados los contactos prohibirían toda evacuación de mujeres, niños, ancianos y enfermos mientras previamente no se hubiera producido la rendición de los defensores.

Como se ve la concepción y los principios eran radicalmente distintos en uno y otro bando. Los Nacionales y los Delegados pensaban que iban el Cerro con una misión humanitaria: la de evitar sufrimientos el personal no combatiente. Los Gubernamentales, en cambio, pretendían desviar la función de los Delegados de su especifica misión humanitaria para convertirlos en parlamentarios con propuestas de rendición. Pero ya veremos más adelante como se desarrollaron los acontecimientos.

¿Qué estaba ocurriendo mientras tanto en el Santuario? Hemos de reconocer - que las apreciaciones de Franco respecto a la situación y circunstancias de los sitiados eran correctas, en general. Pero debemos hacer dos salvedades que nos parecen fundamentales:

1º.- Creía Franco que "el heroísmo de los defensores iba tocando a su fin"; en esto se equivocaba de medio a medio, pues nunca tocó fondo el heroísmo de aquellos hombres y mujeres que, aún sabiéndose abandonados, mantuvieron altivamente su bravura hasta morir en su puesto.

2º- También se equivocaba Franco al pensar que el "autorizar" a aquellos hombres para entregarse, éstos iban a hacerlo. No. Aquellos hombres y aquellas mujeres no estaban hechos con el temple de los que aceptan las entregas. Por eso cuando se les hizo llegar la autorización, contestaron altivos que "la dignidad nacional y el honor del uniforme que vestían no les permitían rendirse después de más de ocho meses de asedio, solo pensando en España, y a la vista de poblaciones ocupadas por el Ejército Nacional..."

Creemos que ha escapado a la percepción de muchos el hecho de que el Santuario estaba organizado como una Casa- Cuartel, y que las casas- cuarteles eran entonces como santuarios del espíritu de la Guardia Civil, en los que todos sabían compartir, como un solo hombre, el dolor, la angustia, la gloria y la muerte. En ninguna otra organización las mujeres y los hijos son tan solidarios del destino de los hombres.

Martos, noviembre de 2001.

Fdo./ Juan Pedro Cortés Camacho.

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