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¿PUDO SER LIBERADO EL SANTUARIO?

  • Escrito por Redacción

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Ha llegado hasta nosotros un documento inédito sobre la epopeya del Santuario, un material escrito en primera persona por uno de los supervivientes de aquella gesta, concretamente por Juan Pedro Cortés Camacho, el hijo del propio Capitán Cortés, un trabajo en él se aportan datos y se relata por que el Santuario no fue liberado en los casi nueve meses que duró el asedio, a pesar de haberse podido hacer.

Juan Pedro Cortés se refugió en el Santuario con su padre, cuando apenas tenía diez años, padeciendo con él el Asedio, junto a ellos estuvo también otro de los hijos del Capitán, Pedro Jesús. En 2010 publicó su libro "La Epopeya del Silencio", una documentada obra sobre el Asedio, fruto de sus muchos años de paciente investigación sobre el mismo.

Es un documento mecanografiado, con notas manuscritas por el autor y escrito por el mismo en la ciudad de Martos (Jaén) en el año 2001, y que nos ha entregado Antonio Fuente Souvirón, físico, experto en calidad y prejubilado de EADS (Airbus). Dicho manuscrito estaba en posesión de su padre, Don Antonio Fuente Vélez, ingeniero aeronáutico, ya fallecido e íntimo amigo de Don Juan Pedro Cortés, hijo del Capitán Cortés, a quien el propio autor lo cedió, para que el mismo viese la luz algún día.

Ese día ha llegado y nos enorgullecemos de que se haya querido que el medio que publique el mismo sea precisamente el nuestro, Benemérita al Día.

Tiene una primera parte, dividida a su vez en tres, en los que se relata como en tres ocasiones distintas pudo ser liberado el Santuario y como en tres ocasiones distintas este hecho nunca sucedió, y otra segunda parte, con al menos cuatro secciones más, en la  que encontramos la intervención de la Cruz Roja Internacional para liberar a los no combatientes, niños, mujeres, ancianos y heridos, antes del ataque final y como esta intervención nunca se llegó a realizar.

En el año 2012 Juan Pedro Cortés falleció.


PARTE I

¿PUDO SER LIBERADO EL SANTUARIO?

¿POR QUÉ NO LO FUE?

Si el tema de la Epopeya del Santuario de Nuestra Señora la Virgen de la Cabeza fue durante bastantes años un tema prácticamente "tabú" para los cronistas del Régimen, el tema de si pudo o no pudo ser liberado en los casi nueve meses que duró el Asedio, cuatro de ellos a la vista de las fuerzas del Ejército nacional, fue un doble "tabú", porque lo fue para ambos bandos.

Vamos a demostrar en este trabajo que el Santuario pudo ser liberado en tres ocasiones:

1ª. - A mediados de octubre de 1936, ocasión que fue abortada cuando las fuerzas que el General Queipo de Llano tenía preparadas para liberar el Santuario fueron llamadas por Franco al frente de Madrid. Esta fue la ocasi6n más floja, pero no olvidemos que eran unos momentos en que en Andalucía bastaban todavía unos cuantos legionarios o guardias civiles para tomar un pueblo.

2ª - El día 10 de enero de 1937, cuando las fuerzas del General Queipo de Llano estaban a las puertas del Santuario, vencidas ya todas las dificultades y destruidas todas las resistencias.

3ª. - A mediados de febrero, cuando después de la ocupaci6n de la provincia de Málaga, había en el Ejército del Sur 25.000 hombres bien preparados y altamente motorizados.

Veamos cuales fueron las circunstancias en cada caso.

1ª posibilidad, (octubre de 1936).

Queipo de Llano que soñaba todas las noches con la liberación del Santuario de Nuestra Señora la Virgen de la Cabeza, inició desde los primeros días de octubre en toda la Andalucía liberada la recluta de fuerzas para constituir una columna que había de liberar el Santuario. Estas fuerzas recibieron muy fugazmente el calificativo de "Milicias de Sierra Morena"

Fueron entonces muchos los Jefes de milicias (Falange, Requetés, etc.) que dieron un paso al frente con todos los hombres de que disponían para emprender, contra la opinión de Cuesta Monereo entonces Coronel Jefe del E.M. del Ejército del Sur, la romántica aventura de liberar a poco más de dos centenares de guardias civiles que para defenderse y defender a sus familias y las de los que se habían pasado a Zona nacional, se refugiaron en el Santuario serrano, donde los asediaban los rojos.

El General Queipo de Llano había emprendido a finales de septiembre una acción ofensiva con tres columnas mandadas por Gómez Cobián, Buruaga y Alvarez Rementería, que ocuparon Azuaga, La Granja de Torrehermosa, Llerena, Ahillones, Berlanga, Peñarroya, Alcalá la Real, Espejo y Castro del Río.

Las operaciones terminaron el 13 de octubre, pero desde unos días antes una buena parte de las fuerzas que componían estas tres columnas, mas los 3.000 voluntarios que formaban las Milicias de Sierra Morena (1.600 eran guardias civiles de las Comandancias de Jaén, Córdoba, Sevilla, Huelva y Granada) se habían juramentado para lanzarse a liberar el Santuario. Cuesta Monereo, que era el hombre de Franco junto a Queipo de Llano, refirió el tema a Salamanca y el 18 de octubre de 1936 recibió el General Jefe del Ejército del Sur la orden terminante de suspender todas las operaciones en los frentes del Sur y mandar al frente de Madrid todas las fuerzas de que dispusiera.

El 19 de octubre subrayaba Franco "que la situación internacional, la política del Gobierno rojo, la desmoralización de sus fuerzas y milicias, la próxima llegada de importantes refuerzos y la urgencia de proceder a la descomposici6n total del adversario antes de que pueda rehacerse, aconsejan concentrar en el frente de Madrid todas las reservas disponibles".

Ahora le estaba entrando a Franco la prisa por Madrid.

Desde el día 15 de agosto, fecha en que las fuerzas de Yagüe establecieron el enlace con las de Mola en Cáceres, el General Franco había tenido abierto el camino hasta Madrid desde las cercanas y ventajosísimas bases de partida que conquistara Mola en el Guadarrama. Unidas las fuerzas de Mola y Franco, habrían podido conquistar Madrid y conseguir "la descomposición total del adversario" antes de que le llegara ningún refuerzo. Madrid era ciertamente el objetivo, pero Franco decidió entonces llegar a Madrid desde Marruecos, siguiendo sus propios caminos. Durante casi dos meses pareció no tener prisa por llegar a Madrid. Se preparaba para conseguir otros objetivos políticos, para él más perentorios. Cuando ya era Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, le pareció que las circunstancias aconsejaban "concentrar en el frente de Madrid la máxima atención".

Precisamente cuando ya habían tenido tiempo los gubernamentales de concentrar en torno a Madrid lo mejor de sus fuerzas y su material. Precisamente cuando habría convenido desviar la atención hacia otros objetivos de mejor rendimiento...

Los sitiados del Santuario de la Virgen de la Cabeza nos quedamos, pues, sin la liberación que el General Queipo de Llano había proyectado. Las fuerzas destinadas a liberarnos tuvieron que salir urgentemente para Madrid, porque así lo mandaba el Generalísimo.

Posteriormente el día de Reyes de 1937, le diría desahogándose el General Queipo de Llano al Capitán Cortés, en una carta llena de amargura:

“Si las posibilidades estuvieran de acuerdo con mis deseos, hace meses que estarían ustedes en libertad. Cuando preparaba la operación al efecto, recibí orden de enviar a Madrid todas las tropas de que me pudiera desprender, pues se creía que caída la Capital se desmoronaría el frente marxista... y como no me devuelven aquellas tropas no me encuentro en condiciones de llegar hasta ahí"

Esta fue nuestra primera posibilidad de liberación, abortada a causa de la tardía batalla de Madrid, que nunca pudo ganarse... Se había perdido Madrid para tres años y habíamos ganado una Guerra Civil de tres años de duración.

FIN DE LA PRIMERA PARTE

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