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EL CARACTER MILITAR DE LA GUARDIA CIVIL: SUS PRIMERAS APORTACIONES A LA ACCIÓN EXTERIOR DEL ESTADO

  • Escrito por Redacción

11-pareja marruecos 1914

Hasta que se produjo el aumento de efectivos del Ejército en 1869 (40.000 hombres), las fuerzas del Cuerpo tuvieron que luchar como cualquier otra fuerza militar, sin dejar de atender su servicio peculiar.

Desde mediados de 1870, las actividades de los separatistas disminuyeron, transformándose más bien en actividades propias de los bandoleros e incendiarios.

Cuando en 1874 se recrudeció la guerra, la Guardia Civil fue empleada masivamente de nuevo como tropa combatiente. Las fuerzas del Cuerpo del Departamento Occidental fueron destinadas a cubrir la Trocha, custodiar los penados y proteger sus trabajos.

En 1875 se asignaron los Escuadrones de Caballería del Cuerpo a las distintas columnas regulares, librando numerosos combates.

El aumento de tropa del Ejército regular en 15.000 hombres a la llegada de Martínez Campos -1876- parecía liberar al Cuerpo del servicio distinto al suyo propio. Sin embargo, en 1877 el propio general Martínez Campos ordenó la afección de las comandancias del Cuerpo a los Cuarteles Generales de las Comandancias Generales.

Las fuerzas del Cuerpo fueron distribuidas entre las Grandes Unidades regulares. De esta forma, en 1878 el Cuerpo finalizó su actuación en la guerra.

GUERRA CHIQUITA DE CUBA (1879-1880)

La intervención del Cuerpo en esta guerra, iniciada el 28 de agosto de 1879, tuvo como hechos principales los siguientes:

Apresamiento de los principales revolucionarios en las inmediaciones de la hacienda de Guanayara, en los primeros días de septiembre.

• Solución de la insurrección general de Remedios, por el comandante Críspulo Antolín.

•Sitio del puesto de Corralito (comandancia de Holguín) el 7 de octubre de 1879. Un sargento y siete guardias fueron atacados por una partida guerrillera y presentando una tenaz resistencia les hicieron retirarse sin lograr sus objetivos (armamento y munición).

Como consecuencia destacada de las actuaciones de la Guardia Civil en las distintas campañas, se hizo preciso determinar perfectamente sus cometidos y modificar algunos de ellos dado que, a pesar de combatir en numerosas ocasiones, dicha misión no se encontraba entre las asignadas a los individuos del Cuerpo. Así, el Reglamento para el servicio de Campaña, aprobado por Ley de 5 de enero de 1882, determinaba las competencias de policía de la Guardia Civil (art. 119) y se reconocía la posibilidad de emplear las fuerzas del Cuerpo como combatientes (art. 129).

CAMPAÑA DE MELILLA (1893-1894)

Los reiterados ataques por parte de los cabileños a las fuerzas de Ingenieros que construían las defensas en los alrededores de Melilla ocasionaron muchas bajas entre las tropas españolas. Camino militar fortificado establecido entre el Júcaro y Morón que, cruzando la isla por su parte más estrecha, estaba destinada a reducir la movilidad de las partidas enemigas, dejándolas aisladas a cada lado de dicho camino.

La ofensiva cabileña culminó con la muerte del general Margallo. Para contrarrestar la ofensiva, se organizó un ejército de operaciones, asignándole el mando de sus 20.000 hombres al general Martínez Campos.

La Guardia Civil reforzó la fuerza en Melilla con una sección, que realizó los servicios propios del Cuerpo en Campaña, dedicándose principalmente a la persecución del contrabando de armas con destino a los cabileños.

GUERRA DE CUBA (1895-1898)

Al lanzarse el grito de “Baire” contaba la guarnición de Cuba con 14.000 hombres. Además, también estaban desplegados 5.500 guardias civiles. Las fuerzas del Cuerpo combatieron en unión con las del Ejército regular, integradas en columnas heterogéneas, organizando cada comandancia un batallón.

La escasa caballería española era principalmente la de la Guardia Civil, centralizada por el coronel Guillermo Tort y Gil, jefe del 17º tercio. Actuó agrupada en diez escuadrones, coordinados por Tort y excepcionalmente asignadas por secciones a las columnas.

Martínez Campos concentró los puestos del Cuerpo en tres compañías de policía militar y organizó seis columnas mixtas, de las que dos fueron mandadas por dos guardias civiles: el coronel Tort y Gil y el teniente coronel Paglieri, jefe de la comandancia de la Habana.

Weyler reorganizó las fuerzas, dándolas un carácter homogéneo. La Guardia Civil quedó en la misma columna, mandada por el coronel Tort y con la misión de asegurar el campo de La Habana. Estos guardias civiles tomaron parte en numerosos hechos de armas.

Fueron muy frecuentes los ataques a los puestos del Cuerpo. Destacaron entre ellos los siguientes:

•Puesto de Provincial, mandado por el cabo Lucas. Fueron atacados el 14 de julio de 1895 por más de 200 mambises. Tras más de 20 horas de lucha se retiraron hasta encontrarse con tropas españolas. El cabo Lucas recibió la Cruz de San Fernando.

•Fuerte Taguasco, defendido por un teniente y 20 guardias durante seis días. Agotadas las municiones se les autorizó a rendir la posición. El jefe insurrecto se negó a recibir la espada del oficial, por su valor y decisión. Tras una comida en común fueron puestos en libertad.

• Puesto de Guayos, 25 de octubre de 1895. el cabo Rojo Franco, comandante del puesto, ordenó la defensa hasta sus últimas consecuencias. Tras atacar el puesto en diez ocasiones e incendiar el pueblo, los insurrectos se retiraron.

•Puesto de Dolores, mandado por un guardia 2º, sitiado por el cabecilla Moreno Rojas quien, tras un intercambio de misivas, reconoció el valor del guardia y se retiró.

• Puesto de Dolores, defendido en esta ocasión -enero de 1897- por el guardia Bernardo Badal Suay. Resistió el ataque de 500 enemigos con artillería hasta que pudo replegarse al ingenio de Dolores, distante dos kilómetros. Al guardia Badal le fue concedida por esta acción la Cruz de San Fernando.

GUERRA DE FILIPINAS (1896-1898)

Siendo capitán general Ramón Blanco, se inició una serie de levantamientos contra el poder español, en la que los tagalos invadieron (30 de agosto de 1896) los arrabales de Sampaloc, donde fueron batidos por una columna de 70 guardias civiles.

Era muy habitual que los españoles buscaran refugio en los cuarteles de la Benemérita, donde se les acogía y protegía de las acciones insurgentes.

Para garantizar la seguridad periférica de Manila se organizó una columna de guardias civiles y cazadores, al mando del coronel Pintos, jefe del 21º tercio.

Como en el resto del Ejército, la Guardia Civil sufrió un 40% de deserciones por pasarse sus efectivos al enemigo con armas y municiones, al tratarse de tropas indígenas.

Únicamente la Artillería -compuesta por europeos en su totalidad- y el tercio de Guardia Civil Veterana fueron leales en su conjunto, siendo el tercio del Cuerpo el único que no experimentó ni una sola deserción, a pesar de estar integrado por nativos.

Como en Cuba, fueron muy frecuentes los ataques a los puestos del Cuerpo, con el fin de apoderarse del armamento. Sufrieron en numerosas ocasiones acciones que los mantuvieron en permanente peligro.

En diciembre de 1896, Blanco fue relevado por Polavieja. Contaba con 24.000 soldados y 4.000 guardias civiles, de los que asignó 800 guardias civiles a las cuatro brigadas de la 1ª División, con misiones de exploración y protección de los cuarteles generales.

En abril de 1897 el capitán general Primo de Rivera intentó una mezcla de procedencias entre europeos y nativos en las Unidades, comenzando su “experimento” en el tercio de la Guardia Civil Veterana.

Debido a la ejemplar conducta de la Guardia Civil Veterana, el 20 de octubre de 1897 se crea, para la tropa indígena del tercio, un distintivo denominado “Escudo de Lealtad”. El 24 de octubre, festividad de San Rafael -patrón de la Guardia Civil Veterana- y en acto público, en el marco de una parada militar, se procedió a imponer los distintivos -adquiridos por suscripción popular-, coincidiendo con la adopción por esas tropas de nuevos uniformes.

El 20 de noviembre de 1897 se firmó el pacto de Biac-Na-Bató, por el que el insurrecto Emilio Aguinaldo se comprometió a retirarse y no volver a tomar las armas contra España a cambio de una cantidad de dinero.

Tras la derrota naval de Cavite ante la escuadra norteamericana del Pacífico -1 de mayo de 1898- el nuevo capitán general, Augusti decretó la movilización general. En el sitio de Manila, la Guardia Civil Veterana volvió a demostrar su lealtad combatiendo hasta el momento de la capitulación, el 13 de junio.

Entre junio y noviembre, los tercios de la Guardia Civil fueron disueltos, integrándose sus componentes europeos en los batallones de cazadores de Visayas y Mindanao, a la espera de ser repatriados.

GUERRA DE PUERTO RICO (1898)

Las fuerzas del Cuerpo participaron en esta campaña y sufrieron el bombardeo naval de San Juan de Puerto Rico el 11 de mayo de 1898.

CAMPAÑA DEL RIF (1909)

Tras la muerte de varios obreros españoles que trabajaban en la compañía de Minas del Rif, se envió una División a Melilla.

Inicialmente no se trasladaron refuerzos de la Guardia Civil al estallar la Semana Trágica en Barcelona y tener que atender prioritariamente el Cuerpo al restablecimiento del orden público en la península.

Una vez finalizado este suceso se enviaron fuerzas del Cuerpo, por lo que el ejército constituido (40.000 hombres), a las órdenes del general Marina, contó con una fuerza de la Guardia Civil compuesta por 153 hombres.

La Guardia Civil se empleó en la consolidación de posiciones tomadas por las fuerzas del Ejército, así como en la ocupación completa del Gurugú.

CAMPAÑA DEL KERT (1911-1912)

Debido a las agresiones a obreros topográficos, que levantaban mapas de la zona del río Kert -cercano a Melilla- se inició una nueva campaña, con el fin de ensanchar las posiciones españolas en un frente de 60 Km.

La Guardia Civil envió como apoyo al Ejército –bajo el mando del general García Aldave- una sección para realizar su servicio de campaña, no pudiendo aumentar su entidad al tener que atender el orden público en el territorio peninsular, lo que demandaba la mayor cantidad de efectivos posible.

GUERRA DE ÁFRICA (1913-1917)

En 1913 se estableció la organización del Protectorado español en Marruecos. Desacuerdos por el nombramiento del Jalifa Muley el Mehdi hicieron que el Muley Ahmed el Raisuni se pusiera al frente de una rebelión, que duró hasta 1917, tras reducir la cabila de Anyera.

La Guardia Civil prestó su servicio de campaña con el personal de las propias Unidades territoriales.

CAMPAÑA DE MARRUECOS (1918-1927)

Un destacamento de la comandancia exenta de Marruecos -un teniente, dos cabos y diez guardias de Infantería y Caballería- constituyó la escolta permanente del comandante general, protegiéndolo en las operaciones de guerra y tomando parte activa en diversas acciones.

En las operaciones para la toma de Xauén (1920) las columnas del Ejército fueron apoyadas por una compañía mixta de la Guardia Civil -50 hombres de Infantería y 20 de Caballería-. El Alto Comisionado entraría en la ciudad escoltado por fuerzas de la Guardia Civil.

Hasta 1921 la Guardia Civil continuó prestando su servicio específico y el de campaña en campamentos, fuertes y destacamentos del Ejército, todo ello desde la propia comandancia de Marruecos.

En 1921 se adscribió una sección mixta del Cuerpo al cuartel general del comandante general de Larache, acompañándole en diversas operaciones y tomando parte en varias acciones.

Al iniciarse las acciones que culminarían con el tristemente famoso “desastre de Annual”, los puestos de la Guardia Civil quedaron aislados y sin comunicación, actuando cada uno según la iniciativa de sus respectivos mandos. Unos se replegaron con sus familias sobre Melilla; otros lo hicieron sobre fuertes militares; a otros no les quedó más remedio que prepararse para la defensa del propio cuartel.

La defensa más famosa fue la de Nador, atacada el 24 de julio de 1921. Sería un asedio en toda regla, especialmente para los defensores que se parapetaron en la fábrica de harinas.

Tras la reconquista de los territorios perdidos, el Cuerpo siguió prestando su servicio peculiar, tanto en el frente como en retaguardia. Igualmente se realizaba el servicio de campaña. Fue muy importante la lucha contra el bandolerismo, dirigido contra personas y viviendas de europeos y rifeños que no se habían sumado a la rebelión.

En las instrucciones preparatorias del desembarco de Alhucemas, se preveía el envío de pequeñas patrullas del Cuerpo para ejercer de policía militar con cada columna, permitiéndose llegar a ellas al personal civil necesario (proveedores, cantineros, etc.).

Tras el desembarco -en el que participaron más de 20 guardias civiles- el número de guardias en servicio de campaña se incrementó según las tropas iban avanzando. Mientras unos iban organizando nuevos puestos, el resto se incorporó a las unidades de primera línea, donde tomaron parte activa en las diferentes operaciones militares.

OTRAS CONSIDERACIONES

En cumplimiento de sus obligaciones como militares, ya sea en su servicio peculiar o como consecuencia de una campaña militar, las cifras de las recompensas de la Real y Militar Orden de San Fernando -destinada a premiar el valor militar en grado “heroico” o “muy distinguido” y, por tanto, la más prestigiosa de la milicia española- concedidas al personal de la Guardia Civil son las siguientes:

833 componentes del Cuerpo fueron recompensados con condecoraciones de la Orden.

Se concedieron un total de 1.041 cruces, de las cuales 40 fueron laureadas (las que premian el valor en grado “heroico”).

Cuatro Unidades de la Guardia Civil recibieron la Cruz Laureada con carácter colectivo.

Este reconocimiento por parte de las más altas autoridades militares pone de manifiesto el enorme prestigio que, en el cumplimiento del deber, supieron labrarse los componentes del Cuerpo -y el Cuerpo mismo- a lo largo de la ya dilatada historia de esta institución.

Al terminar la lectura de estas páginas el lector habrá podido advertir la presencia de la Guardia Civil en cuantas empresas han acometido los distintos Gobiernos de nuestra nación.

En todos los territorios gobernados por España, la Guardia Civil ha desempeñado un papel principal en el mantenimiento de la seguridad pública, especialmente en aquellos escenarios donde la estabilidad política y social ha estado más amenazada.

El modelo de organización y de servicio del Cuerpo ha servido de inspiración para la creación de nuevos Cuerpos de seguridad en otras naciones. Tanto en la América hispana como en África, los guardias civiles han contribuido a crear las estructuras de seguridad que han permitido a no pocos países gozar de unas fuerzas destinadas a proteger las vidas y propiedades de sus ciudadanos.

Por último, es de destacar la importante labor que las fuerzas de la Guardia Civil han desempeñado en el desarrollo de las campañas militares llevadas a cabo por nuestro Ejército y Marina. Desde la concepción inicial de su servicio como policía militar interna de los ejércitos de operaciones, en pocos años se consideró su valor para formar parte de la fuerza combatiente -siempre en caso excepcional- al quedar recogida esta posibilidad en el Reglamento para el Servicio de campaña de 1882, posibilidad que, a día de hoy, permanece activa en las disposiciones que regulan estas actividades

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Aquí se incluyen también las concedidas al personal del Cuerpo de Carabineros, ya que la Guardia Civil es heredera del historial de este instituto, toda vez que el mismo se integró en la Benemérita como consecuencia de la promulgación de la Ley de 15 de marzo de 1940, que suprimió la Inspección General de Carabineros -pasando sus cometidos y funciones a la Dirección General de la Guardia Civil- y dispuso que su personal se integrara en la Guardia Civil.

Ley de 5 de enero.

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